Dokdo-Takeshima: las islas que dividen a Corea y Japón

No es ningún secreto que Japón y Corea del Sur están lejos de vivir un idilio en lo que a relaciones internacionales se refiere. El pasado imperialista del país del sol naciente y su negativa a reconocer abiertamente gran parte de las atrocidades cometidas durante el periodo de ocupación de la península coreana, que en Corea del Sur sigue presente como una herida que no ha cerrado del todo, siguen generando entre ellos un escollo difícil de salvar. Estas dificultades siguen presentes hoy en día a pesar del creciente acercamiento mutuo desde mediados del siglo pasado, impulsado en parte por su alineamiento común con la política exterior de los Estados Unidos en Asia Oriental.

Uno de los puntos en los que con más viveza se manifiesta ese desencuentro en la actualidad es en las rocas Liancourt. Bautizadas internacionalmente con este nombre en referencia al Liancourt, un ballenero francés que estuvo a punto de encallar allí en 1849, en coreano las islas reciben el nombre de Dokdo (islas solitarias o islas de piedras), mientras que en japonés se conocen como Takeshima (islas del bambú).

Vista panorámica y mapa de las dos islas principales de Dokdo-Takeshima / ©Wikimedia Commons

Se trata de un conjunto insular formado por 89 rocas y arrecifes menores que rodean los dos islotes principales, llamados en Corea Seodo (islote occidental) y Dongdo (islote oriental), y en Japón Otokojima (isla hombre) y Onnajima (isla mujer). En total, todo el archipiélago ocupa apenas 187.450 metros cuadrados.

Su diminuto tamaño y su geografía escarpada hacen que en la actualidad las islas permanezcan deshabitadas casi por completo con la excepción del personal destinado al lugar —un total de 26 personas, en su mayoría de la Guardia Costera, según los datos ofrecidos por el Gobierno surcoreano para julio de 2026—. La ausencia de habitantes no ha estado reñida con el aumento del turismo en los últimos años, accesible únicamente desde Corea del Sur, aunque su principal valor económico radica en la explotación de los ricos lugares de pesca que hay en los alrededores. Además, se teoriza que sobre el área podría existir una reserva hipotética de gas natural.

Distancia de Dokdo-Takeshima respecto al territorio japonés (islas Oki) y coreano (Ulleungdo o isla Ullegung) / ©Dokdo–Takeshima Island Data Website

A pesar de su aparente escaso interés, Japón y Corea mantienen desde hace más de 120 años una compleja disputa por la soberanía de las islas. Esto ha generado un foco de tensión territorial y político, alimentado por narrativas nacionalistas a uno y otro lado del mar en las que ambos lados recurren a la historia para justificar por qué las islas forman parte legítima de su territorio.

Un pasado en disputa.

La versión coreana se remonta al 512 d. C. El Samguk sagi, crónica que relata el periodo de la historia coreana conocido como los «Tres Reinos», narra cómo el Reino de Silla —uno de los precursores del Estado coreano— conquistó el reino insular de Usan. Según la historiografía coreana, entre los territorios conquistados se menciona una isla denominada Usando.

Este nombre no corresponde directamente con el de ningún territorio actual, pero los anales lo describen como cercano a otra isla, Ulleungdo, la cual se forma parte indiscutible del territorio coreano desde hace siglos. Por eso, una de las teorías que sostienen los investigadores —y la defendida por Corea— es que Usando se trataría de un antiguo nombre para referirse a Dokdo. El mismo término se repite varias veces en documentos oficiales durante el reinado de la dinastía Joseon (1392-1910), lo que, para Seúl, demostraría su derecho sobre las islas.

Vista general y ampliada del Paldo Chongdo (Mapa general de las Ocho Provincias), un mapa del siglo XVI. En las islas de ampliación se puede leer, con caracteres chinos, «Ulleungdo» y «Usando» / ©Wikimedia Commons

Un hito fundamental dentro del relato coreano es el incidente del pescador An Yong-bok entre 1693 y 1696, quien protestó por la intrusión de barcos pesqueros japoneses en aguas coreanas. Tras las negociaciones, el Shogunato Tokugawa prohibió a sus ciudadanos navegar hacia la isla cercana coreana de Ulleungdo, un hecho con el que Corea del Sur argumenta que el Shogunato estaba reconociendo implícitamente que Dokdo no era su territorio. En cuanto a la confirmación oficial, el emperador coreano Gojong promulgó en 1900 el Edicto Imperial N° 41, que incluía explícitamente a una isla llamada Seokdo —término que tampoco corresponde con ninguno en la actualidad, pero es bastante más cercano al contemporáneo Dokdo— bajo la jurisdicción del condado de Ulleungdo.

En el caso de Japón, su postura ha ido variando con el paso del tiempo. Cuando el país incorporó las islas a su territorio en 1905 y las bautizó como Takeshima, el Gobierno Meiji consideró que actuaba bajo las fórmulas de terra nullius (tierra de nadie) y la occupatio (ocupación). Según este argumento, en aquel momento las rocas estaban deshabitadas y ningún Estado las había reclamado previamente, por lo que Japón se estaba adueñando de un territorio vacío conforme al derecho internacional de la época.

Sin embargo, desde los años 60 —y sobre todo en las últimas décadas— el Gobierno japonés ha cambiado su enfoque para contrarrestar los esfuerzos de Corea del Sur, buscar la legitimiad dentro de su propia historia y negar como falsos uno por uno los argumentos coreanos. En ese sentido, Japón remonta su postura al Periodo Edo (1613-1868).

Mapa japonés de Matshushima (hoy Takeshima) fechado en 1895 / ©Takeshima Archives Portal

Según esta lectura, en 1618 el shogunato Tokugawa otorgó a las familias Oya y Murakawa licencias oficiales para pescar leones marinos sobre unas islas conocidas entonces como Matsushima, que para Japón son el nombre antiguo con el que se denominaba a Takeshima. Esas licencias fueron confirmadas hacia el año 1661, lo que para el Gobierno nipón demuestra que ya existía un control administrativo sostenido además de una ruta organizada de navegación y pesca desde, al menos, mediados del siglo XVII. Si tomamos como verdadera la explicación que ofrece Tokio, la incorporación formal de las islas en 1905 no habría sido una ocupación sino la reafirmación de una soberanía que Japón considera preexistente.

Paralelamente, Japón rebate los argumentos históricos de Seúl sosteniendo que los antiguos documentos coreanos carecen de precisión geográfica, por lo que rechazan que tengan validez para realizar ninguna reclamación contemporánea. En ese sentido, niegan que los términos históricos de Usando y Seokdo equivalgan al actual Dokdo, proponiendo en su lugar que se trate de una designación antigua para la propia Ulleungdo o la isla de Jukdo, muy cercana a la anterior. Además, afirman que las prohibiciones de pesca del Shogunato solo aplicaban a Ulleungdo, que sí forma parte indiscutible del territorio coreano, mientras que Matsushima —nombre que los japoneses identifican con Takeshima— siguió siendo recorrida por pescadores japoneses. Por su parte, Corea del Sur rechaza estas objeciones y considera que la anexión de 1905 fue una usurpación ilegal que se realizó sin consultar previamente a las autoridades coreanas, que se vieron impotentes ante una agresión imperialista.

Leones marinos del Japón (Zalophus japonicus) descansando sobre unas rocas en Dokdo-Takeshima y siendo atrapados por pescadores japoneses. La extinción de esta especie, desaparecida desde los años 70, es atribuida por páginas vinculadas al Gobierno coreano a la pesca descontrolada durante la ocupación japonesa de las islas. Fragmentos de una grabación de 1934. / ©Dokdo–Takeshima Island Data Website

Ambigüedad internacional y lucha por el relato.

La derrota en la Segunda Guerra Mundial supuso la pérdida de todos los territorios que Japón se había anexionado durante su expansión imperial, pero la situación legal de Dokdo-Takeshima volvió a quedar en el aire. Durante las negociaciones que desembocaron en el Tratado de Paz de San Francisco de 1951, Corea solicitó que las islas apareciesen expresamente entre los territorios que Japón debía abandonar. Sin embargo, el texto definitivo no hizo referencia directa a Dokdo o Takeshima, generando un vacío que se ha convertido en uno de los principales argumentos utilizados por Japón para defender su propiedad de las islas, aunque la cuestión permanece hasta día de hoy sin una resolución legal definitiva.

En enero de 1952, el presidente surcoreano Syngman Rhee dio un paso decisivo al establecer unilateralmente la conocida como «Línea Syngman Rhee», un trazado marítimo que delimitaba los límites bajo jurisdicción de Seúl e incluía a Dokdo, lo que provocó inmediatamente las protestas del Gobierno japonés. Al año siguiente, en 1953, se estableció la presencia temporal de una milicia de veteranos provenientes de la vecina Ulleungdo y, en 1954, se desplegó un destacamento permanente de la Guardia Costera. Desde entonces, Dokdo-Takeshima ha quedado bajo el control efectivo de Corea del Sur, situación que Tokio sigue denunciando como una ocupación ilegal.

Mapa de la Línea Syngman Rhee y barcos japoneses interceptados por las autoridades coreanas. En 1953, el Gobierno japónes denunció que el barco patrullero «Hekura» recibió disparos por parte de militares coreanos cerca de Dokdo-Takeshima. / ©Wikimedia Commons

En ese sentido, Japón ha propuesto en varias ocasiones llevar la disputa ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), pero Corea del Sur se ha negado sistemáticamente. Sin embargo, Seúl controla Dokdo desde 1954 y considera que un arbitraje solo pondría en duda una soberanía expone como indiscutible y que ya ejerce de facto, por lo que no tendría nada que ganar si lleva el caso a los tribunales. El Gobierno japonés, a su vez, usa esa negativa para insistir en que la ocupación surcoreana carece de legitimidad internacional.

Con el paso de las décadas, las autoridades surcoreanas han ido levantando diversas infraestructuras en los islotes: un faro, dependencias para la policía y los trabajadores, un embarcadero, instalaciones de telecomunicaciones, un helipuerto y dos plantas desalinizadoras para asegurar el abastecimiento de agua. Estas medidas, que Corea defiende como actividades totalmente normales dentro de su territorio, son consideradas por Japón como acciones totalmente ilegales que buscan consolidar y cronificar la presencia surcoreana en un lugar que, para ellos, no les pertenece.

Turistas surcoreanos visitandos las islas con varias infraestructuras al fondo de la imagen. / ©Wikimedia Commons

Desde entonces las islas se han convertido en uno de los principales escollos para el mantenimiento de relaciones positivas entre ambos países, equiparable a otras cuestiones relacionadas con el pasado colonial japonés y la reparación a las víctimas de los crímenes cometidos durante la ocupación nipona de Corea. Aunque Tokio y Seúl comparten importantes intereses tanto económicos como estratégicos y mantienen cierto grado de cooperación en cuestiones de seguridad en Asia Oriental, Dokdo sigue siendo capaz de provocar tensiones diplomáticas de manera recurrente.

Con el paso de las décadas, la disputa se ha ido alimentando mediante una estrategia sostenida de gestos institucionales, decisiones políticas y una batalla continua por ganar el relato público. Por ejemplo, el desencuentro revivió con fuerza en 2005, cuando la prefectura japonesa de Shimane fijó el 22 de febrero como el «Día de Takeshima» para conmemorar el centenario de la anexión de 1905. La medida desató inmediatas protestas frente a la embajada nipona en Seúl, además de motivar enfrentamientos entre grupos japoneses de extrema derecha y ciudadanos coreanos residentes en Japón. También ha recibido respuesta por parte del Gobierno surcoreano, que el mismo año instituyó su propio «Día de Dokdo» el 25 de octubre, en recuerdo del Edicto Imperial de 1900.

Reportaje del medio surcoreano «Airang News» sobre la controversia en torno al Día de Takeshima. / ©Airang News

La batalla por el relato entre los dos países volvió a ganar intensidad en 2008, cuando el Ministerio de Educación japonés bajo el derechista Shinzo Abe insistió formalmente a los editores de los libros de texto escolares para que describieran las islas como «territorio propio» en sus contenidos. La tensión diplomática volvió a aumentar en agosto de 2012 con la visita del presidente Lee Myung-bak a las islas —la primera de un jefe de Estado surcoreano—, lo que rompió la tradicional política de contención de Seúl y llevó a Japón a llamar a consultas al embajador surcoreano.

El conflicto ha salpicado incluso el ámbito deportivo, como ocurrió durante los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, cuando la inclusión de los islotes en el mapa oficial de la ruta de la antorcha motivó una queja formal de Seúl ante el Comité Olímpico Internacional. El último episodio se ha vivido este 2026, cuando el cantante de hip-hop surcoreano Kim Chang-yeol fue arrestado y deportado nada más aterrizar en Japón. La deportación se produjo argumentando una vieja infracción de tráfico bajo los efectos del alcohol, pero Seúl ha calificado la medida como una represalia política encubierta ya que el cantante ejerce como embajador de un movimiento político en favor de Dokdo.

Un conflicto difícil de resolver.

Con estas líneas no buscamos juzgar ni determinar si es Corea del Sur o Japón el que tiene más y mejores argumentos para quedarse con Dokdo-Takeshima, sino hacer visible la persistencia de un conflicto complejo y del que parece que no habrá resolución a corto plazo. Estas son solo algunas pinceladas de una disputa que sigue enquistada en la actualidad y que dista de ser un caso aislado, ya que asemeja a otras como las islas Senkaku entre Japón y China, el conflicto alrededor de las Malvinas entre Reino Unido y Argentina o incluso a disputas de menor escala como el islote Perejil entre España y Marruecos. A la vista, además, de que las controversias internacionales se caracterizan por su carácter dispositivo para las partes, las posibilidades de someter la decisión a un tercero son muy bajas.

Maniobras militares de las fuerzas especiales surcoreanas para ensayar la defensa de Dokdo-Takeshima (2013). / ©Fuerzas Armadas de la República de Corea

Independientemente de consideremos que tiene más razón histórica o jurídica, lo cierto es que los dos países han desplegado una intensa batalla de propaganda para defender sus posturas. Para ello, ambos gobiernos han utilizado la historia con fines políticos. Han creado páginas gubernamentales, archivos digitales y vídeos difundidos por instituciones oficiales para convencer a propios y extraños de que su versión es la verdadera, dando importancia a unos datos y omitiendo otros con el fin de reforzar su demanda sobre las islas. En otras palabras, a ninguno de los dos les importa la verdad histórica, sino que la historia les dé la razón.

Al final, este conflicto demuestra cómo la geografía y la historia pueden instrumentalizarse para alimentar el orgullo patriótico y el nacionalismo a ambos lados del mar. Resulta innegable que las heridas y rencillas heredadas del periodo imperial japonés siguen vivas, de un modo u otro, en la memoria colectiva, convirtiendo a estos islotes en el síntoma visible de un pasado que aún no ha terminado de cicatrizar. Pero mientras la historia se siga utilizando como una herramienta política en lugar de como un objeto de análisis sosegado, la resolución de la disputa continuará pareciendo poco más que una quimera.

Fuentes y recursos

En este artículo hemos intentado ofrecer una perspectiva lo más amplia e imparcial posible sobre un asunto complejo y delicado entre los dos países. Toda la documentación utilizada para su elaboración, tanto la académica como la difundida por los gobiernos coreano y japonés, se encuentra disponible de forma abierta en Internet para su libre consulta.

Artículos académicos:

Hidalgo García, Mª del Mar, «Las disputas territoriales de Japón». Documento informativo del Instituto Español de Estudios Estratégicos. (enlace)

Lalinde González, Luis Miguel. «Historia de las Takeshima/Dokdo: motivo de discordia entre Japón y Corea del Sur». En: Cutillas Orgilés, Ernesto (ed.). La multiplicidad de enfoques en humanidades. Actas de las VIII Jornadas de Investigación de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alicante (Alicante, 3 y 4 de mayo de 2018). Alicante: Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Alicante, 2019, pp. 219-227. (enlace)

Rosa Cascales, José Antonio, «Dokdo-Takeshima: Un conflicto histórico entre Corea del Sur y Japón». Artículo en el portal «Descifrando la guerra». (enlace)

Desde la perspectiva de Corea del Sur:

Dokdo, una bella isla de Corea. Folleto propagandístico en español difundido por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Corea del Sur. (enlace)

Dokdo, bella isla de Corea. Vídeo propagandístico en español difundido por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Corea del Sur. (enlace)

Sitio web oficial de Dokdo en español, dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores de Corea del Sur. (enlace)

Sitio web de Dokdo en Visitkorea, web dependiente de la Organización de Turismo de Corea. (enlace)

Dokdo–Takeshima Island Data Website. Se trata de un sitio web de un grupo de investigadores coreanos y estadounidenses que analizan la disputa histórica con una perspectiva alineada con las tesis de Corea del Sur. (enlace)

Desde la perspectiva japonesa:

Diez puntos sobre la cuestión de Takeshima para comprender por qué es territorio japonés. Folleto propagandístico en español difundido por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón. (enlace)

Takeshima. Japan’s Basic Position. Sitio web impulsado por la Secretaría del Gabinete de Japón para difundir su posición (en inglés). (enlace)

Takeshima – En búsqueda de una solución conforme a la Ley y el diálogo. Vídeo propagandístico en español producido por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón. (enlace)

Commissioned Research Report on Archives of Takeshima, portal que recopila los informes comisionados por la Secretaría del Gabinete de Japón para estudiar documentos históricos que respaldan la posición oficial de Japón sobre Takeshima (en inglés). (enlace)

Página sobre Takeshima difundida por el Ministerio de Asuntos Exteriores japonés, ofrecida en español por la Embajada del Japón en España. (enlace)

Portal de archivos de Takeshima, sitio dependiente de la Secretaría del Gabinete de Japón. (enlace)

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