Futoi Karasu se posiciona totalmente en contra de la IA generativa y su uso abusivo. Ya que se trata de un artículo con muchos matices, habrá diversos enlaces a noticias y comunicados para complementar lo que aquí se exponga.
A día de hoy, no es infrecuente ir paseando por la calle y encontrarse que tu kebab de confianza ha hecho un nuevo cartel publicitario con IA generativa. O que la tienda de la esquina tiene un póster nuevo de las novedades del mes con ilustraciones en ese tono amarillento tan característico —a la par que feo—. O que una pizzería haga una imagen de niños comiendo pizza y sus manos estén fusionadas con la propia comida en una amalgama que bien podría alimentar las pesadillas de más de uno. La IA generativa, concretamente la que se especializa en contenido gráfico, ha calado en una gran parte de la sociedad, ya que ven en ella una forma fácil de hacer material gráfico sin pararse a pensar qué hay detrás de todo esto, siendo los dos principales factores en contra de esta tecnología el robo a artistas y el altísimo gasto energético que supone cada petición a la inteligencia artificial. La desinformación o, más bien, la falta premeditada de información al usuario estándar de este tipo de tecnología está plagando redes sociales donde cualquier tipo de crítica se responde de malas maneras o indiferencia a los problemas que genera.
Pero, como en todo ámbito, hay dos extremos bien diferenciados. El primero es el usuario que cree que estas tecnologías son el futuro y hacen hasta las tareas más sencillas mediante la asistencia de estas nuevas herramientas, como los carteles anteriormente mencionados. Un poco más en el medio de los dos extremos está quien quiere verse a sí mismo en un estilo que imita pobremente el característico trazo de Studio Ghibli o tener fotos de seres queridos al estilo Pixar. La sencillez con la que se puede hacer con apenas un par de búsquedas rápidas o explicado por algún influencer se ha convertido esto en el día a día de mucha gente, que ni sabe ni se plantea todo lo que hay detrás de cada uso de esta tecnología: varios litros de agua y bastante electricidad es el gasto principal de esta tecnología que, si no estuviera tan extendida, podría verse como algo no particularmente excesivo. Pero cuanto más parámetros tenga y más compleja sea la imagen, mayor será este consumo. Si bien es cierto que hay industrias más peligrosas para el medio ambiente, como la cárnica, al sumar a este tipo de inteligencia artificial el robo a trabajo de artistas de toda índole se podría decir que es uno de los mayores problemas de la actualidad —sin desmerecer en absoluto cualquier otro tipo de lucha—.
El segundo extremo es todo aquel que ante cualquier mínimo error en cualquier tipo de contenido gráfico lo atribuye automáticamente al uso de estas herramientas, algo que queda patente en cada publicación en redes de cualquier empresa, donde absolutamente todo se revisa con lupa con el objetivo de acusar a alguien de haber utilizado IA. En los últimos meses a fecha de redacción de este artículo se han podido ver ataques a empresas de toda índole por ilustraciones extrañas, con algún dedo de más o patrones que resultaban extrañamente irregulares. El 8 de junio, Games Workshop subió una presentación con novedades para la línea de Horus Heresy, el juego precuela del ya mítico Warhammer 40,000, que mostraba unos nuevos marines espaciales con la imagen promocional que se encuentra bajo estas líneas. La gente no tardó en inspeccionar meticulosamente el arte para darse cuenta de que el astartes que dispara el bólter en la parte izquierda de la imagen tiene un total de seis dedos en su mano derecha —cinco visibles más el pulgar que estaría en la parte trasera—.
Games Workshop ha sido una empresa que desde principios de año se ha posicionado en contra de este tipo de prácticas —podéis leer más en este artículo detallado de Frontline Gaming—, aunque aún queda la duda de si las empresas externas que trabajan con ellas están obligadas a seguir esta política, como podría ser el caso de OwlCat Games y su próximo lanzamiento Dark Heresy. A pesar de que una empresa jure y perjure que la inteligencia artificial no forma parte de su ciclo de trabajo, e incluso los directivos se lamenten de que estas herramientas vengan incorporadas de serie en los móviles y portátiles, no quita que puedan ser el objetivo de esta caza de brujas. Obviamente, el hecho de que una empresa afirme no usar esta tecnología no impide que puedan utilizarla sin que el público llegue a saberlo. En este caso, la propia empresa británica tuvo que sacar un comunicado en Facebook donde afirmaban que, a pesar de tener un dedo extra, no se trataba de una imagen generada mediante inteligencia artificial, sino de un fallo humano de alguien que llevaba trabajando con este estilo desde que comenzaran las andaduras de este juego en 2012, mucho antes de que las tecnologías de esta índole se hubieran siquiera concebido. Por supuesto, no deja de ser un comunicado de la empresa, pero ante estos casos hay que recordar que hay personas detrás de estos proyectos que en muchas ocasiones afrontan plazos muy ajustados y que, aunque se den cuenta del error, ya es demasiado tarde dentro de la cadena de producción para poder arreglarlo.

La presunción de inocencia es plenamente aplicable a empresas como Games Workshop que no han tenido ningún escándalo más allá de esto, pero cuando se repite el mismo error por parte de una empresa en repetidas ocasiones, es que es posible que haya algo detrás. Es el caso de, por ejemplo, Square Enix, cuyo presidente, Takashi Kiryu, en más de una ocasión ha afirmado ser un gran defensor de esta tecnología y ha incorporado esta tecnología a numerosos procesos de desarrollo de la compañía desde sus primeros compases de la popularización de estas herramientas. Por supuesto, es imposible saber qué tipo de inteligencia artificial usarán: si una similar a Copilot o Claude para agilizar la programación de su código u otro tipo que genere ilustraciones o vídeos en base a los diseños de sus ilustradores. No obstante, sabiendo que el comúnmente llamado Kiryu malo fue también un gran defensor de los NFTs y la blockchain, es muy sencillo ponerse en lo peor. Sin ir más lejos, a finales de 2025 anunciaron que el 70% de sus tareas de QA —control de calidad, aquellos que revisan que el juego lo más libre de bugs posible— se realizarían mediante sistemas automatizados, por lo que no es de extrañar que gran parte de su trabajo está siendo sustituido poco a poco por máquinas. No obstante, no todo el mundo dentro de la empresa está a favor del uso de la inteligencia artificial. Durante el FanFest de Final Fantasy XIV en Anaheim, Estados Unidos, Michael-Christopher Koji Fox, jefe de localización del popular MMO entre otros tantos cargos, bromeaba diciendo que Kiryu les obliga a incorporar la IA en su trabajo. Y aunque sus palabras son contrarias a sus acciones —ya que mostró varias ilustraciones y vídeos generados por IA—, el mensaje que quiso transmitir era contrario al uso de esta tecnología abusiva. Sus palabras fueron las siguientes:
«Y como nuestro presidente ha sido tan insistente en incorporar herramientas de IA a nuestro trabajo diario, he decidido crear una aproximación por IA de los artistas famosos con los que The Primals ha trabajado… y con mucho éxito. Y por mucho éxito me refiero a un éxito nulo.»
Y, hablando de The Primals, el grupo del compositor Masayoshi Soken, fue invitado al Download Festival en Leicestershire, Reino Unido. En calidad de la primera banda creada a partir de un videojuego invitada a este festival, Square Enix lanzó una serie de imágenes promocionales de algunos de los protagonistas del juego en un estilo punk-rock, la cual puede verse bajo estas líneas, así como ilustraciones individuales de cada personaje. La falta de cola de Y’shtola en una foto, algunas manchas en la ropa de los personajes o las solapas desiguales de Estinien son algunos de los argumentos que esgrimían aquellos que defendían que estas no estaban realizadas por un humano. Y, aunque no dejan de ser verdad, tampoco es algo que demuestre categóricamente que algo esté hecho por IA. No obstante, como reza el refrán popular, cuando el río suena, agua lleva.

Y por si no fuera poco, con el anuncio de Kingdom Hearts Collection I-III en el Nintendo Direct de junio de 2026 se enseñó una nueva ilustración con varios de los personajes de la saga, que, según pudo saberse después, habían sido dibujados por el propio Tetsuya Nomura de una forma concreta y después pasados por una IA para recolocarlos de modo que cuadrase con el equipo de marketing. Esto dio pie a innumerables —y merecidas— críticas a la empresa nipona y su obsesión con estas herramientas, que parece no tener fin a la vista, al menos hasta que, esperemos, pronto explote esta burbuja como explotó la de los NFTs en su momento. Las críticas son la forma de demostrar la disconformidad de los usuarios con el uso abusivo de estas tecnologías que resultan tan dañinas.
Ahora mismo el problema que nos ocupa no es tanto si una cierta ilustración ha sido generada por IA o simplemente asistida por ella, sino la cantidad de acusaciones que se hacen a día de hoy en cuanto algo no es perfecto o tiene la más mínima inconsistencia, tanto a empresas como a artistas particulares. Además, la inteligencia artificial no es algo intrínsecamente malo. Es una herramienta muy eficaz en muchos campos donde se le puede dar un uso aceptable, como automatizar tareas repetitivas o ayudar a encontrar errores que de otra forma una persona podría tardar horas en encontrar. Igual que siglos atrás en los pueblos anglosajones y germanos, a día de hoy es muy fácil señalar que tu vecina es una bruja, especialmente desde el anonimato que ofrece internet y las redes sociales. Es muy importante recordar que tras las cuentas de Twitter, Instagram o Bluesky en las que se postean este tipo de ilustraciones o vídeos hay gente que puede que no tenga nada que ver con el desarrollo de la misma, y que las inconsistencias en el arte pueden venir por múltiples factores ajenos a los autores, como fechas de entrega draconianas o incluso obligación a usar ciertos programas. Antes de acusar a alguien, paraos a pensar antes de levantar el dedo contra alguien y llevarlo a la hoguera.