¿Es posible un universo cinematográfico de Nintendo?

Ha llovido mucho desde el primer largometraje que intentó llevar uno de los títulos principales de Nintendo a la gran pantalla. Fue la película de 1993 Super Mario Bros., que recibió críticas algo divisivas. Si exceptuamos la gran cantidad de filmes basados en la adaptación animada de Pokémon, todo lo que relacionaba a Nintendo con el cine era mero rumor y especulación, así como algún cameo esporádico como el de Bowser en ¡Rompe Ralph! o Donkey Kong en la infame Pixels. No obstante, en los últimos años hemos sido testigos de nuevas adaptaciones que han causado un razonable furor en las audiencias. Es así como, de la mano del millonario estudio de animación Illumination, el fontanero bigotudo recibiría una segunda oportunidad en el cine internacional en el año 2023, bajo el nombre The Super Mario Bros. Movie. Su éxito fue rotundo. Es a partir de este punto que la cuestión sobre llevar al ya mencionado fontanero, Link y otros personajes de Nintendo a proyectar sus aventuras al cine vuelve a ser objeto de un debate que procederemos a examinar en este artículo.

En primer lugar, es necesario definir, aclarar y establecer el concepto de un «universo cinematográfico de Nintendo». Fue Marvel Studios la que sentó el precedente al conectar varios largometrajes en un gran hilo argumental en el cual cada película aporta una serie de personajes o eventos que serán relevantes para la siguiente. Debido al éxito que desplegó esta idea durante la década de 2010, otros estudios quisieron seguir sus pasos, hecho que alborotó y emocionó al público de forma pareja. Sin embargo, solo franquicias que abarquen un gran número de propiedades susceptibles de ser enlazados en una historia en común que les haga congregarse optan al triunfo de su propio universo —de lo contrario, nos hallamos con algunos un tanto más forzados como el Monsterverse de Warner Bros.—. Y es que Nintendo es uno de los pocos gigantes de la IP capaces de crear este choque de mundos, lo cual se ha demostrado mediante cameos y referencias recurrentes entre sus diversas sagas.

Aparición de Samus Aran en Super Mario RPG. / ©Nintendo

Es esencial comentar que dichas franquicias ya se han visto unificados en una de las sagas más famosas de la empresa nipona: Super Smash Bros. La primera entrega fue lanzada para Nintendo 64 e invitó a Mario, Link, Kirby y otros héroes de Nintendo a zurrarse entre ellos. Su éxito sentó un precedente para los futuros títulos del mismo nombre. Actualmente, incluso tras ocho años de la salida de su última entrega, esta saga es considerada una de las más famosas dentro de los juegos de peleas y un pilar esencial para la Gran N.

Dentro de la tercera entrega de esta saga, Super Smash Bros. Brawl —que se lanzó para Wii en 2008—, se ofrecía un modo campaña en solitario o en cooperativo llamado El Subemisario Espacial. Entre los numerosos niveles de plataformas y combates a los que el jugador tenía que enfrentarse, se le contaba una historia a base de cinemáticas. En estas, se nos narra cómo el Mundo de la Luz, en el que conviven nuestros luchadores que forman parte del elenco de este juego, se enfrentan a la amenaza de unos seres de otra dimensión que pretenden destruir todo y a todos. Durante las aproximadamente ocho horas de duración de esta campaña, veríamos a diferentes personajes de Nintendo congeniar, rivalizar y hasta fraternizar a un punto que pocos podrían haberse visto venir. Un ejemplo sería la trágica travesía de Lucas —protagonista de Mother 3— en la que viaja junto a un Entrenador Pokémon mientras Wario, que ya había atrapado a su amigo Ness, —el héroe de Earthbound— les pisa los talones. En sí, todo el Subemisario Espacial mostró al público el potencial que puede ser un escenario en el que las franquicias de la empresa nipona se unan en el mismo marco argumental.

©Nintendo

Si bien ya mencionamos el estreno de The Super Mario Bros. Movie, en el año 2026 se ha disfrutado en cines de su secuela, The Super Mario Galaxy Movie, con los mismos directores que la primera parte. Ha gozado de un éxito superior todavía; su recaudación ha alcanzado los mil millones en taquillas de todo el mundo. Dentro de esta, hay que destacar la aparición de cierto piloto que ayudará a nuestros héroes del Reino Champiñón. Se trata de Fox McCloud, protagonista principal de la saga StarFox. Su historia, que nos es narrada mediante una dinámica secuencia de flashback, supone una unión entre ambos universos y la confirmación no descabellada de una justificación para futuros crossovers entre franquicias de Nintendo llevadas al cine.

El icónico juguete R.O.B también figuró en la película. / ©Illumination

A fecha de publicación de este artículo, todas las miradas están puestas en la adaptación al cine de The Legend of Zelda. Será una coproducción entre Sony y Nintendo, dirigida por Wes Ball —quien ha trabajado previamente en cintas como El corredor del Laberinto—. Su estreno mundial está programado para el 30 de abril de 2027 y existe un sentimiento general tanto de expectación como de miedo en torno a la misma. A partir de este punto, los rumores y confirmaciones indirectas de otros largometrajes protagonizados por héroes de Nintendo son variados. Seth Rogen, quien prestó su voz a Donkey Kong en The Super Mario Bros. Movie, ha dado a entender que se está trabajando en un spinoff con el simio como protagonista y con Seth de nuevo en su papel de darle voz. Toda noticia adicional relativa a la confirmación de otros proyectos es mera especulación propagada como respuesta a la curiosidad desplegada por los medios y el público.

Con todas las cartas puestas sobre la mesa, el siguiente paso sería poner en valor todo lo comentado anteriormente. Por un lado, el innegable hecho de que Nintendo ha abierto sus puertas al mundo del cine y que, gracias al éxito que ha tenido la duología de Super Mario, más producciones de alto presupuesto estarán en camino en los años venideros. Ha de considerarse, además, que la estrategia de la compañía en cuanto a sus lanzamientos de videojuegos parece estar informada por cada cinta. Ya se especulaba que la importancia renovada de Donkey Kong en la primera película del fontanero se debió a que luego llegaría Donkey Kong Bananza y, para su secuela, ha sido evidente la conexión con el remake de StarFox 64.

Por otro lado, la idea de que estos largometrajes estén unidos mediante un hilo argumental es posible pero es conveniente advertir de sus riesgos, pese al posible furor del público. Si bien la idea de los multiversos y los universos cinematográficos han sido la gallina de los huevos de oro del cine occidental en las últimas décadas, también han causado una fatiga general a varios niveles entre la industria y su público. Si volvemos al caso de Marvel Studios, sus estrenos entre cine y televisión a comienzos de esta última década se podrían definir como una montaña rusa de hastío y expectación mediática insulsa. Estos resultados se trasladan a la especulación a la hora de pensar en otros monopolios con las mismas intenciones en el mundo del espectáculo. No podemos, ni nosotros ni nadie, sentenciar el éxito o el fracaso mediático de un Universo Cinematográfico de Nintendo si ni siquiera hay una intención clara de que esto sea una realidad.

Sin embargo, ¡el universo es el límite! / ©Illumination

La razón de que se pueda barajar esta posibilidad por parte de Nintendo es que hay bastantes hechos que refuerzan su posibilidad de existir. Ya con el discutido Subemisario Espacial tenemos la justificación de, en el caso de poner un enemigo o meta en común para nuestros protagonistas, la presencia de un hilo argumental que diera pie a un proyecto más extendido. Éste podría albergar varios largometrajes estrenados durante, posiblemente, una década entera. Y como idea creativa, es emocionante pensar en volver a ver reunidos a Mario, Samus y Olimar entre otros. Si el equipo detrás de estas supuestas películas así lo quisiese y pudiese realizar, estaríamos ante uno de los eventos mediáticos más disfrutables de los próximos años. Pero tristemente reitaremos que lo único que podemos hacer ahora es esperar y soñar. Que sea un sueño agradable o una pesadilla, ya depende del raciocinio de uno mismo.

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