Makeine: definiendo las redes de apoyo

Cuando alguien piensa en una historia slice of life o de «recuentos de la vida» suele venirle a la mente un romance. En el instituto, en la oficina, entre vecinos, pero una historia de amor igualmente. Y no es para menos pues, a lo largo de la historia de la humanidad, el romanticismo ha sido el tema estrella en libros, canciones o leyendas. Sin embargo, en nuestra presente era se está reivindicando cada vez más la amistad como tema principal y el manga se lleva buena parte de este pastel. Aunque cabe la posibilidad de que el lector se extrañe un poco al leer esta reflexión. «Hay muchísimas historias sobre la amistad desde hace tiempo», pensará, y no es para menos. Pero lo que está ocurriendo ahora y que es reseñable en comparación con las narrativas anteriores es que se están creando historias sobre la amistad entre hombres y mujeres. En esta web ya se ha hablado de varios trabajos de este tipo como Romantic Killer o Skip to Loafer, pero hoy queremos honrar una serie que va más allá de la amistad y convierte la relación entre cuatro estudiantes en una red de apoyo mutuo. Hablamos de Makeine: Too Many Losing Heroines!

La red de apoyo en cuestión. / ©Crunchyroll

El término «red de apoyo» se refiere a un tipo muy concreto de amistad. Algunos lo explican con la imagen visual de la red de seguridad de los circos. El acróbata realiza sus peripecias mientras debajo de él hay una malla que, cuando falle, evitará una catástrofe. Así, la persona puede trabajar tranquilamente sabiendo que tiene la seguridad suficiente para desarrollarse en la cuerda floja. Aterrizándolo en nuestro tema, la red de apoyo es ese conjunto de personas que se nos viene a la cabeza cuando nos encontramos en un aprieto, cuando queremos oír una opinión de alguien que sabemos que no nos va a juzgar o cuando necesitamos compartir nuestras preocupaciones o buenas noticias sobre un tema. Son aquellas amistades en las que nos apoyamos y confiamos para no caernos de la cuerda floja que supone la vida. Algo que se desprende de esta descripción es que las redes de apoyo son necesarias para el correcto desarrollo emocional y social y todas las personas, sin excepción, necesitamos de este tipo de relaciones en nuestra vida.

La trama de Makeine tiene a Kazuhiko Nukumizu como protagonista, un chico que ve en una cafetería cómo su compañera de clase, Anna Yamami, es rechazada por el amor de su vida para irse con la mejor amiga de ella. Yamami reconoce a su compañero y se sienta en su mesa para desahogarse de su mala suerte, sin saber que ambos comenzarán una amistad que será un pilar emocional tanto para ellos mismos como, posteriormente, para la gente de su alrededor. A este pintoresco dúo se irán sumando Lemon Yakishio y Chika Komari que, como el título de la obra indica, son, al igual que Anna, «heroínas perdedoras»1. Ver cómo el grupo toma forma recuerda a unos gatos callejeros que deciden hermanarse para sobrevivir. Todos se protegen y, a su vez, hacen por proteger a los demás, cada uno con su personalidad, con sus necesidades y lo que tienen que ofrecer al resto.

Nukumizu y Anna se necesitan el uno al otro. / ©Crunchyroll

Comenzamos con Anna y Nukumizu, el dúo que será el caldo de cultivo para el grupo. Su amistad no conlleva ningún «pero», aunque es cierto que los personajes tienen una química extraordinaria entre ellos que deja al espectador con la duda de lo que vaya a pasar en un futuro. Anna es una chica con el corazón roto, que tiene que aguantar ver a su mejor amiga y chico al que ama tontear delante de ella todos los días y que sigue formando parte de su grupo de amigos. Aunque sea una joven dicharachera, en ciertos momentos podemos vislumbrar lo que tiene que estar pasando en su interior. Y es en este contexto cuando su nueva amistad con Kazuhiko se convierte en un salvavidas en medio de la tormenta. Es un nuevo amigo con el que pasar tiempo, que la aleja de ese contexto doloroso que tiene que vivir y con el que poco a poco van encontrando gustos similares —termina apuntándose al club de literatura de su compañero, no porque le guste leer o escribir, sino por tener un lugar al que ir para despejarse y pasar tiempo juntos—. Anna acude a Kazuhiko a quejarse de lo que le pasa y esta es su forma de ir sanando y pasar página, el poder compartir con un amigo que la escucha, que no corta su conversación y que tampoco la juzga.

En el caso de Nukumizu, el apoyo que recibe se presenta de otro modo. Él es el protagonista de la historia, un chico con una personalidad algo estereotípica —para alguien que esté acostumbrado a los animes de instituto— que no tiene amigos más allá de su hermana, va por la vida sin intimar con nadie y prefiere no mezclarse en los asuntos de su alrededor. Hace tiempo para llegar a clase justo a la hora y no tener que lidiar con los que se sientan en su mesa, se da paseos por todo el instituto para probar diferentes fuentes de agua y se lee los folletos de los tablones de corcho de las paredes. Con este panorama, la llegada de Anna a su vida supone un cambio drástico para él. No sabe lo que es compartir el tiempo con otra persona y, como tal, al principio no lo valora -no se anhela lo que nunca se ha tenido-, pero poco a poco se da cuenta de que ya no tiene que leer corchos, hacer tiempo o desaparecer de clase. Hay alguien que viene a su mesa a hablar, es visible para otra persona, puede hablar sabiendo que va a ser escuchado y -otra ventaja de conocer a alguien extrovertido- empezará a rodearse de más gente hasta ahora desconocida.

Los protagonistas nunca habrían sido tan íntimos si no hubieran pasado por esas experiencias/©Crunchyroll

De aquí en adelante, spoilers de la primera temporada del anime de Makeine: Too Many Losing Heroines!.

Lemon es una conocida —nótese la diferencia entre «conocida» y «amiga»— de Anna. Las dos charlan a veces y se caen bien, pero con la novedad de la nueva amistad de esta última, Lemon empieza a quedarse también en el pupitre de Kazuhiko. Pasa a formar parte de las charlas de ambos y, con ello, su relación va profundizándose. Se puede ver la diferencia cuando comienza a conocer al dúo mejor, a escuchar los problemas de Anna y a abrirse ella también, sobre todo en relación a su amor por su amigo de la infancia. Lemon se caracteriza por ser una chica despreocupada y nunca se ha lanzado a confesarse, pero con la excusa del club de literatura idea un plan para ir con su amigo a la sala del club. Así, terminan los tres nuevos colegas en el sitio, charlando con el chico del que Lemon está enamorada, cuando la presidenta ve la química que tienen ambos y el amigo se ve obligado a desvelar que tiene novia. El transcurso de ese instante a cámara lenta es uno de los mejores momentos de la serie —y ya que mencionamos el tema de la animación diremos, sin entrar en muchos detalles, que Makeine es una delicia visual dentro de su género—.

El momento en el que Anna y Nukumizu se dan cuenta de que Lemon es una de los suyos. /©Crunchyroll

A partir de ese momento la relación de Lemon con Anna y Nukumizu cambia perceptiblemente. Los dos comienzan a estar más pendientes de ella y a integrarla activamente en el grupo y Anna comparte con ellos la teoría de las rompehogares, chicas que llegan y se quedan con el amado de quienes llevan toda la vida enamoradas en secreto. Lemon ha pasado de ser una amiga a ser acogida en la red de apoyo, y esto pone de manifiesto el compromiso que el dúo ha adoptado con ella para ayudarla, escucharla y acompañarla en este proceso difícil para ella. Es una persona muy diferente a ellos dos y tiene un modo de tratar el desamor completamente contrario al de Anna. Es una chica deportista y alegre que no le da muchas vueltas a las cosas y, en parte, su forma de lidiar con ello es centrarse en el atletismo y darle varias vueltas a la pista. El dúo, por tanto, respeta su espacio sin llegar a dejar a su nueva amiga a su suerte y ella terminará, cómo no, en el club de literatura con ellos.

La trama de su rechazo de es, posiblemente, la que cuenta con un desarrollo más profundo, porque quien le gusta es también amigo de Kazuhiko y seguirá siéndolo de ella misma después de ese momento. Durante la historia veremos cómo la joven tiene que seguir con su vida junto a él siendo una amiga íntima pero sin dejar que sus sentimientos entorpezcan su relación con su nueva novia. Kazuhiko demuestra aquí una sensibilidad especial al estar considerablemente atento a sus emociones según se va enfrentando a situaciones difíciles, hasta el punto de hacer de intermediario entre su amigo y Lemon para ayudarlos a navegar su amistad de la forma menos accidentada posible.

Llega el momento de la excursión del club y el grupo se lo toma como una oportunidad de desconectar de sus preocupaciones y centrarse en pasarlo bien juntos. Sin embargo, ese no es el caso de Chika Komari, una de las miembros más antiguas. Y es que lla está —cómo no— enamorada. Pero no de cualquiera, sino del presidente del club de literatura. Pero para desgracia de Komari, él está con la vicepresidenta en una relación un poco «tira y afloja» que no llega a ser un noviazgo pero que despierta en las personas de su alrededor dudas sobre por qué no están juntos. Y es durante el viaje cuando ella reúne todo el valor que puede encontrar dentro de su cuerpo para declararse de una vez por todas. Lo que ocurre a continuación es un alboroto de idas y venidas, pues el presidente no la rechaza de primeras, y como resultado, la vicepresidenta se va enfadada. Komari se queda ahí, en la oscuridad de la noche, mirando una bengala mientras se consume. Sin embargo, a estas alturas de la serie ya sabemos cómo reaccionará el grupo: los tres protagonistas se preocuparán por el estado de Komari y el bueno de Nukumizu volverá a su lado para comprobar su situación y escuchar lo que sea que ella quiera decirle en ese momento. Y como cada uno ofrece apoyo como buenamente sabe, Lemon le regala un escarabajo gigante, por si así pudiera animarla.

Chika reunió todo su valor esa noche pero, al menos, consiguió nuevos amigos. / ©Crunchyroll

Chika es una chavala muy tímida que apenas puede mantener una conversación con un desconocido y que no es capaz de mirar a los ojos cuando habla. Teniendo ese contexto, podemos afirmar que es una persona que necesitará mucha ayuda emocional. Kazuhiko, como protagonista y miembro implicado en el club, tomará las riendas de la responsabilidad del apoyo emocional —como ya hemos visto anteriormente con Lemon y Anna— y supondrá una ayuda indispensable para ella en los momentos más tumultuosos. Con su buena fe termina ayudándola del modo que mejor sabe aunque, en ciertas ocasiones, resulte no ser lo que ella necesita. Pero, por suerte, contará con la perspectiva de sus otras amigas para darse cuenta de las verdaderas necesidades de Chika y poder subsanar sus errores sin problemas.

Con el grupo ya formado, las dinámicas de apoyo irán variando y desarrollándose conforme vayan dándose nuevas situaciones relacionadas con el desamor de cada una de las chicas. Además de esto, también veremos escenas cotidianas del grupo en su hábitat lleno de dinámicas interesantes que se desarrollan entre cuatro personas muy diferentes entre sí. Sin embargo, la historia no nos lleva a pensar en una situación de dos bandos a lo «nosotros» —el grupo protagonista— y «ellos» —los chicos que han dado calabazas y sus actuales parejas—, sino que todos los implicados se relacionan en un complejo batiburrillo de amistades y relaciones. Si bien la red de apoyo está formada principalmente por los protagonistas, la amistad de ellos con los otros personajes es un hecho y se desarrolla ampliamente a lo largo de la trama. La serie muestra los problemas de la gente fuera de la red de apoyo y nuestros protagonistas no son insensibles a ellos, sino que su afán de ayudar a los demás se expande a estas personas y llegan a tomar partido en alguna operación de apoyo temporal —eso sí, del modo más escrupuloso posible para no faltar a la lealtad establecida entre ellos—. En otros casos, las amistades están ahí durante toda la serie —como el caso de la vicepresidenta del club, que es como una hermana mayor para todos ellos, incluida Chika—. Este prisma de amistades que orbita alrededor de la red de apoyo y cuya frontera a veces desdibuja enriquece la trama y a los personajes de un modo especial.

Todo el mundo colabora para decorar el aula del club. / ©Crunchyroll

A lo largo de esta breve reflexión hemos visto que hay diferencias entre considerar a alguien un amigo o un nodo de tu red de apoyo, y esto es el punto fuerte de Makeine que hemos querido resaltar en este artículo.2 Porque los protagonistas de la serie no solo forman un grupo de amigos que se lo pasan bien, que se divierten juntos y van al karaoke —que también—, sino que en esta serie hemos podido ver personajes que viven situaciones que los hace vulnerables y van encontrándose con personas que se convierten en una verdadera ayuda para salir del hoyo en el que se encuentran. Se crea una piña de apoyo mutuo que responde a las necesidades de cada uno e intenta hacerlo del mejor modo para cada persona. Los momentos difíciles son incómodos de vivir y de ver, pero superar las tormentas de la vida se hace más fácil gracias a este grupo de personas que vamos tejiendo con el paso del tiempo y que atesoramos con cariño.

Si te metes con una, te metes con todos/©Crunchyroll

Notas al pie

  1. El término «heroína perdedora» proviene del género harén, en el que se presentan varios intereses románticos pero el/la protagonista sólo elige a uno, por lo que el resto pasa a considerarse una protagonista -o heroína- perdedora. ↩︎
  2. Aunque hay otros temas en la serie que merecen una mención especial, como el interés que supone centrar el foco en las heroínas perdedoras cuando la costumbre es ver historias donde el protagonista elige una pareja y de los pretendientes rechazados ya no llegamos a ver nada más. ↩︎

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