Radiant Tale: había una vez un circo

Érase una vez un príncipe con el corazón congelado. Debido a esta afección, el joven no podía mostrar ningún tipo de emoción y, además, se hallaba atrapado en el cuerpo que poseía cuando contaba con siete años. Su padre, el rey de la nación llamada Escholtia, hizo durante diez largos años todo lo posible para curar a su vástago y heredero al trono, pero sin resultado. Hasta que, un día, decidió formar una troupe conformada por un elenco de artistas diversos y liderada por un noble a su servicio: dicho grupo se llamaría CIRCUS y su función sería actuar en las principales ciudades del reino para llevar felicidad a la gente y hacer brotar una flor que podría curar al príncipe.

Porque el reino de Escholtia está lleno de magia y las emociones positivas de la gente hacen aparecer hermosas flores; no obstante, también las emociones negativas hacen que existan seres crueles y despiadados conocidos como Demonios. Y aquí es donde entra nuestra protagonista, Tifalia, que se encuentra con un simpático dragón —ya os hemos dicho que Escholtia es un mundo mágico— llamado Vilio que resulta ser un miembro de CIRCUS. Y sin comerlo ni beberlo, la muchacha acaba siendo reclutada por la tropa y se embarca en un viaje para conocer el mundo por primera vez.

Antes de unirse a CIRCUS, nuestra protagonista trabajaba en una posada sirviendo exquisiteces como esta / © IDEA FACTORY – AKSYS GAMES

Así da comienzo Radiant Tale, el nuevo y colorido otome que llega de la mano de Aksys Games y que, como muchos otros juegos que nos trae esta compañía, ha sido desarrollado por Design Factory/Idea Factory/Otomate. Lo primero que nos llama la atención de este título es su precioso e impecable diseño de personajes, que corre por cuenta de dos artistas, Usuba Kageroo —a quienes los fans más incondicionales del género recordarán por Variable Barricade— y Miko, que también nos suena porque trabajó en el popular Code Realize y sus fandisks. El resto del apartado visual también nos dejará boquiabiertos, pues los fondos son preciosos y la interfaz y los menús tampoco tienen nada que envidiarles. La interfaz quizás pueda resultar un poco recargada al principio hasta que nos acostumbramos, pues no comprende solo el característico cuadro de texto donde se alojan tanto la narración como los diálogos, sino que cuenta con un intrincado diseño floral que ocupa parte del resto de la pantalla.

Y una vez el jugador ha sido absorbido por la parte gráfica de este otome, pronto también lo hará por su rico universo de cuento de hadas, pues Radiant Tale no es otra cosa que un cuento, uno del tipo de los que nuestros padres nos leían de pequeños en la cama antes de dormir, pero también podría ser un cuento de los que aparecen en las películas clásicas de Disney. Aunque, sin duda, la similitud más sorprendente que podemos establecer con este otome es un RPG. Porque sí, Radiant Tale también tiene toda la pinta de ser un RPG sin serlo. Ya desde el menú principal nos saluda el título del juego con una música que podría pertenecer a cualquier juego de rol japonés. Y dentro del propio juego hay bastantes momentos de batalla, e incluso un jefe final, en los que no podemos participar porque es una visual novel. Habría sido interesante que los desarrolladores hubiesen puesto algunos combates, aunque fuesen sencillos, porque no habrían quedado nada mal, más bien al contrario. Los personajes también pueden recordarnos en algunos momentos a personajes de RPG; sin ir más lejos, Paschalia parece un líder de gimnasio de tipo agua salido de Pokémon.

Los diseños de Radiant Tale son preciosos / © IDEA FACTORY – AKSYS GAMES

El worldbuilding de Radiant Tale es muy sencillo y básico, pero cumple. Utiliza la dinámica de diferentes ciudades, cada una con sus peculiaridades, y en cada una de ellas nuestros protagonistas se enfrentarán a un problema diferente que deberán resolver con su actuación. Sin embargo, cabe decir que todos los hilos argumentales no quedan resueltos en todas las rutas, pero de eso hablaremos después. Por el momento, queremos destacar que en cada uno de los capítulos de la ruta común podemos encontrar tramas interesantes y que es perfectamente posible extrapolar a nuestro mundo real, como suele suceder en muchos cuentos; así, tenemos una historia contra la experimentación en animales, otra de lo que ocurre cuando gobierna un líder tirano, una más sobre los peligros del turismo y la gentrificación y una última sobre lo que ocurre cuando los fuertes gobiernan sobre los débiles. Por supuesto, todo esto lo encontramos dulcificado —aunque la ciudad aquejada de problemas por el turismo es evidentemente una referencia a Venecia: blanco y en botella—, pero nada escapará a los ojos de los jugadores más atentos.

Ahora sí que vamos a hablar de las rutas. El juego cuenta en total con cinco rutas que corresponden a los personajes principales de CIRCUS: Paschalia, Zafora, Ion, Radie y Vilio. La ruta de Vilio está bloqueada y no podremos hacerla hasta que hayamos completado las demás. Por otro lado, si no queremos ningún tipo de romance con ninguno de los chicos, podemos hacer una ruta especial que acaba al final de la ruta común, en el capítulo 5; asimismo, este camino hace las veces de ruta de Jinnia más o menos. Como hemos comentado, la ruta común cuenta con cinco capítulos y un prólogo que nos podemos saltar una vez nos lo hayamos pasado una vez (cosa que es bastante conveniente para ahorrar tiempo). A partir del capítulo 6 empieza la ruta del personaje en cuestión. La excepción a esto es Vilio, que cuenta con una ruta especial totalmente separada del resto y que empieza en el capítulo 1, a diferencia de los demás intereses amorosos del juego.

Una vez completamos las cuatro primeras rutas podremos acceder a la de Vilio / © IDEA FACTORY – AKSYS GAMES

Las mejores y más interesantes rutas han sido, para nosotros, las de Paschalia y Vilio, la de este último especialmente porque es la única en donde todas las tramas confluyen y se cierran adecuadamente; como dijimos anteriormente, en la mayoría de rutas no se cierran todas las tramas, solo la del personaje correspondiente, aunque ya sabemos que esto, nos guste o no, ocurre en muchísimos otomes. Igualmente, tenemos que decir que no pretendemos influir de ninguna manera en nuestros lectores, pues sabemos perfectamente que lo de que te guste más una ruta u otra es algo totalmente subjetivo; nosotros nos limitamos a exponer nuestras preferencias, que pueden no coincidir con las vuestras.

Radiant Tale es una visual novel muy equilibrada que atrapa y engancha desde el principio y, por eso, pensamos que es ideal también para personas que no tienen mucha experiencia con otomes. Además, otro rasgo que apoya esta creencia es el hecho de que resulte realmente fácil entrar en una ruta u otra. Sin embargo, es posible que los fans de Café Enchanté la disfruten especialmente, pues el tono de fantasía es ciertamente parecido, aunque advertimos a nuestros lectores que no esperen un trasfondo deprimente y triste en Radiant Tale: hay conflicto, sí, y hay momentos tristes también, pero los protagonistas los superan. Como característica bastante peculiar, hay que señalar que Radiant Tale no cuenta con finales malos; quizás porque es un cuento y los cuentos suelen acabar bien.

Pero queremos convencer a nuestros lectores para que le den una oportunidad porque las historias felices también son importantes y necesarias. Esto nos lo dejan bien claro fenómenos como el triunfo del hopepunk o la forma en que el estreno de Barbie en cines ha supuesto un fenómeno de masas como no veíamos en años. A la gente le gustan las historias felices, quizás porque en un mundo cada vez más abocado al desastre necesitamos tener esa chispa de esperanza que nos alumbre. Y Radiant Tale es, en el fondo, una de esas historias. Una visual novel para disfrutar con tu bebida favorita, un juego que te arropa y te dice que todo va a ir bien porque, como diría Queen, el espectáculo debe continuar y nosotros no podemos dejar de emocionarnos con CIRCUS repartiendo felicidad y sentimientos positivos por el mundo. Y dichas estas últimas palabras, este artículo y este juego tendrán el final más característico y más adecuado para un cuento: colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

Este análisis ha sido posible gracias a una clave cedida por Reef Entertainment Ltd

Un comentario en “Radiant Tale: había una vez un circo

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