La historia del primer anime FMA no es canónica, y menos mal

Que Fullmetal Alchemist ha sido uno de los mangas más relevantes durante la década de los 2000 es algo indiscutible. Con 108 capítulos recopilados en 27 tomos —18 en formato kanzenban—, se ha coronado como una de las series más robustas de principio a fin, con sus más y sus menos claro, pero manteniéndose sólida cual roca que sufre el choque del oleaje.

A día de hoy, se han anunciado dos películas de la franquicia: dos live-action que resultan ser la continuación del que hicieron allá en 2017. Con unas críticas, por entonces, muy poco halagüeñas, siendo sinceros, algo que parece casi natural en esta clase de producciones.

Este artículo contiene spoilers de la trama de todas las versiones de Fullmetal Alchemist.

Si tamaña obra ha recibido varias películas live-action, era imposible que no tuviese su habitual adaptación al anime. Y la tuvo, ya lo creo que la tuvo. Concretamente dos versiones en particular: una con el título de la propia serie y la siguiente con el subtítulo Brotherhood ¿Y por qué dos animes? ¿Eran como las temporadas que hacen con muchas adaptaciones actualmente? Nada más lejos de la realidad, el segundo anime era básicamente una versión íntegra y completamente fiel al manga —a excepción de los primeros episodios por algún motivo—.

¿Cuántos no habremos usado esta icónica imagen como fondo de pantalla de nuestro ordenador en los 2000s? / ©Bones

En cuanto a la primera serie hay que tener en cuenta que salió en 2003 y terminó en 2004, seis años antes de que terminase por completo el manga. Con solo tres años de trama por parte de su versión impresa, está claro que esta adaptación —a no ser que sus guionistas viesen el futuro— debía tener un desarrollo dramáticamente distinto al que se devendría en el manga. Y en efecto, el anime de 2003 de Fullmetal Alchemist no solo acabó derivando en unos acontecimientos muy distintos, sino que cambiaron incluso personajes, roles y localizaciones.

No es extraño que los animes tengan que recurrir a tender puentes imaginarios —a veces entrando en el peligroso terreno de acabar siendo casi un fic— sobre la obra original para salir al paso. No pocos animes tienen un sistema de producción de capítulos cuya finalización está unida a cuando termine eventualmente el manga. Y este formato se traduce en determinadas técnicas, como episodios especiales, arcos de relleno e incluso a veces el llegar a adaptar la trama como películas. El caso de FMA es algo más específico. No único, pero desde luego es uno particular.

Bones, el estudio de animación detrás de la serie de 2003, tomó una decisión bastante arriesgada a la hora de adaptar la obra de forma tan temprana. Lo normal es que, en el momento en que hagan el anime, el manga se encuentre lo suficientemente avanzado para que lo acabe sobrepasando. O al menos en el caso de Naruto, Bleach y One Piece, que el equipo de producción pueda recurrir a arcos de relleno que ayuden a dejar tiempo para que los contenidos del material original avancen para luego adaptarlos más tarde. Cuando a Hiromu Arakawa, la autora de FMA, se le notificó que iban a hacer un anime de su serie, apenas habían pasado dos años del inicio del manga. Y esto, cuando hablamos de una publicación mensual, es un tiempo bastante corto de desarrollo.

Hasta la muerte de Maes Hughes el anime se había mantenido más o menos fiel al manga, con algunos ligeros cambios, casi nimios. Por comparar, la historieta no llegaba ni a terminar la trama de Avaricia en aquel momento y es ahí, precisamente, donde las cosas toman un giro de volante y la serie se vuelve algo totalmente distinto a cómo se desarrollaría el manga posteriormente.

Tres portadas, dos formas de contar una historia. / Shōnen Gangan© Bones©

Hiromu Arakawa asesoró a Bones a la hora de darles material para la ambientación de FMA, de cara a poder continuar desde el estudio la historia sin seguir metódicamente los pasos del manga. El guion no lo supervisó ella —o al menos no he encontrado una fuente donde confirme que estuviese involucrada de manera directa en esa parte—, de ahí probablemente de que cambiasen tantas cosas.

Por poner uno de los mayores ejemplos de cambios de guion para empezar: Padre, el antagonista principal de la serie y motor de la trama, era, efectivamente, el padre de Edward y Alphonse —los protagonistas—. Y, por si fuera poco, no fue el creador de los homúnculos, sino su aprendiz y amante, Dante, que a su vez fue la maestra de Izumi Curtis —la profesora de Ed y Al—.

Y es la misma Dante, la villana principal de esta adaptación, la que crea a los homúnculos. Estos últimos nacen además utilizando como base a gente muerta real, como Pereza, la cual es el cadáver que reanimaron Ed y Al cuando quisieron resucitar a su fallecida madre. ¿Confuso? Es normal, en aquel momento esos cambios no tenían el impacto que podrían tener ahora, porque la serie había empezado hace nada, como quien dice, y nadie sabía hasta que punto se les había ido la perola con lo que estaban inventando.

También el tono general fue un elemento que cambió drásticamente de entre las mil y una cosas que cambiaron. Si el manga y su anime de 2009 mantenían un equilibrio entre seriedad y comedia bastante medida, el de 2003 acabó terminando en derroteros mucho más oscuros y, por ende, más dramáticos. No es que los momentos más ligeros se perdiesen, pero se volvieron menos comunes y más tenues, fomentando un ambiente mucho más trágico y triste. Izumi moría, Roy perdía un ojo y se exilióaba como policía, Scar acababa ametrallado y sin un arco de redención en condiciones.

Pero quizás el elemento que más provoco en mí la sensación “¿qué cojones?”, fue que la Puerta del Conocimiento llevaba a nuestro mundo. No solo cambiaron un montón de cosas que en retrospectiva no funcionan muy bien, sino que encima lo volvieron una especie de isekai inverso. Este último elemento sería la trama principal de la película que sacaron después, que actuaba como una secuela, pues además el final del anime dejaba más preguntas que respuestas.

Lo que te hacía sentir el anime en sus últimos episodios: la sensación de WADEJEC. / ©Vengamonjas

En líneas generales agradezco que lo que contasen en el anime de 2003 no fuese el camino a seguir del manga. No me gusta el tono deprimente y dramático que acaba teniendo en los últimos compases. No me convencen los desarrollos de personajes que proponen ni los cambios —no me gustaron en su momento y me siguen sin gustar— y ya ni hablemos de cómo los cierran, en algunos casos a golpe de muerte y sin mayor explicación.

Creo que FMA’03 cae en caminos demasiado ambiciosos que no consigue resolver y que por culpa de una dirección algo caótica, se queda en un terreno un poco extraño. Afortunadamente, Bones decidió realizar la ya clásica segunda versión de las aventuras de Edward Elric y compañía de forma totalmente fidedigna al manga, aunque con cambios al inicio de la serie un poco extraños, tampoco os voy a mentir.

Fullmetal Alchemist es una gran serie, una historia que siempre atesoraré en mis recuerdos. La primera adaptación que hicieron me resulta curiosa como idea, no me disgusta que hayan querido construir encima de esta, pero creo que el resultado final palidece mucho una vez consumes el producto “original”. Tendrá sus más y sus menos, pero desde luego no es el final de Juego de Tronos.

Un comentario en “La historia del primer anime FMA no es canónica, y menos mal

  1. Mucho mejor la versión de 2003, tanto el manga como Brotherhood son notoriamente más infantiles e inconsistentes en cuanto al tono e irrespetan los temas que pretenden (porque en eso se queda) abordar, adolece de un moralismo blanco-negro propio de la demografía shonen y de anteponer la espectacularidad visual sobre la profundidad narrativa, lo que evidentemente es de la preferencia del espectador casual. La primera serie podrá ser más desordenada en varios aspectos, pero realmente ello queda en segundo plano cuando se ve todo lo que ofrece, siendo mucho más coherente con sus temas y tono en general.

    S.P.

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