El 29 de octubre de 2005 se emitía en Japón el último episodio del anime Bobobo, basado en la obra de Yoshio Sawai llena de pelos nasales y humor absurdo. En este episodio, el septuagésimo sexto de dicha emisión, por fin Bobobo y sus amigos se iban a batir en duelo contra Hydrate, autoproclamado Bola de Billar V y su Contraimperio Margarita. Mientras cargaban con fiereza hacia la fortaleza, el pequeño Dengakuman aparecía para sacar un cartelito de «Fin» y decirle a todos los personajes que estaban despedidos y que se acababa la serie. De esta forma abrupta, decíamos adiós a un anime que tanta huella había dejado, como hemos explicado anteriormente en esta web Pero la cosa no acabaría aquí, ni mucho menos. Obviamente, el manga continuó y hoy queremos mostraros una muestra de yodo aquello que no se trajo a nuestros televisores y, a la postre, plantearnos si sería una buena idea o no que regresase. Es hora de usar la técnica secreta del combate del pelo nasal: el viaje tras el viaje de Bobobo.
De los 21 tomos que tuvimos de Bobobo, los cinco últimos no serían adaptados al anime. Como hemos mencionado, estos volúmenes empiezan con la confrontación directa entre la banda de Bobobo y ciertos otros aliados —como el señor del dinero Harekurani o el invencible Deprimideitor— y el Contraimperio Margarita. Durante los primeros capítulos veríamos cómo nuestros absurdos e improbables héroes se abrirían paso por la fortaleza flotante de Hydrate para vencerlo a él y a sus subordinados. Una vez terminado todo ese entuerto y mientras festejan su victoria, un iracundo Impredecible ataca al nasal luchador para poner a prueba su fuerza. Acto seguido, da comienzo un último viaje hacia el hogar natal de Bobobo en El Reino de los Pelos. Allí, nuestro protagonista deberá enfrentarse a su más feroz y temible contrincante: su propio hermano, Bibibi. Estos serían los dos arcos que no se animaron.

/©Shueisha
Cabe destacar brevemente que Sawai publicó una secuela para esta obra, llamada Shinsetsu Bobobo, durante los años 2006 y 2007. Desgraciadamente, los fans no la recibieron con demasiado entusiasmo y se señalaba que la calidad de los episodios había disminuido enormemente. Si bien es cierto que añadía nuevos personajes como un koala llamado Gaoh, Sawai presumiblemente no se quebró mucho la cabeza a la hora de implementarlo con una creatividad pareja a su trabajo anterior. A día de hoy, es muy difícil acercarse a esta corta secuela y las ganas de acceder a ella tampoco es que sean imperiosas por parte de la comunidad.
Volviendo a la obra original, os aseguramos la alta calidad que tenían estos últimos tramos del manga, al nivel de la obra en general en lo que a comedia se refiere. En primer lugar, el arco del Contraimperio Margarita nos volvería a traer loquísimos combates de tres contra tres, con nuevos conceptos absurdos y desternillantes. Encontraremos ideas tan desternillantes como una nueva fusión de tres personajes, el interior del corazón de la Chica Torpedo y hasta al épico personaje Dandy Mina. Los eventos de este arco, además, están atados con los del siguiente —con unos niveles de foreshadowing que ni un Eiichiro Oda harto de vino podría brindarnos—, pues antes del jefe final encontraremos a otro de los hermanos de Bobobo, el mismísimo Bebebe. Durante este combate veríamos la activación de quizás la táctica más letal de nuestro héroe, el modo Fagas. Con este ataque, todo rastro de sentido común en la obra se iría a freír espárragos —si no es que, a juicio del lector, se había ido de antemano.

Después de derrotar a Hydrate, como os decíamos, nos iríamos de viaje al Reino de los Pelos en cuyo camino, como ya es costumbre, se nos introduciría a nuevos y locos rivales, así como sus respectivos estilos de combate. Por supuesto, al ser el arco final también nos daría la resolución de muchos arcos argumentales a nivel de cada personaje. Mientras que Tokoro se enfrentaría a su némesis, Don Patch encontraría a su igual y, por su parte, conoceríamos la verdadera identidad de Softon. Incluso podremos agraciar nuestra vista con un Bobobo sin gafas, un paisaje exótico donde los haya. Destacamos también la propia pelea final contra Bibibi, que está llena de sorpresas, viñetas alucinantes y hasta momentos emotivos al rememorar lo que había sido este viaje en su conjunto. Eso sí, no penséis en ningún momento que se va a dejar el absurdo de lado, ni mucho menos.

No dudamos ni por un segundo que haber visto estos arcos animados hubiera sido increíble. Es la parte más triste de este repaso de la obra, el pensar que el anime de Bobobo nos hubiera hecho reír durante otros cinco tomos más de contenido. Os podemos asegurar con casi toda certeza, basándonos tanto en la crítica general como en nuestro propio criterio, que algunos de los capítulos que se quedaron anclados en las viñetas del manga son de los más divertidos que ha dado toda la serialización de esta obra.
Muchos os preguntaréis si es posible que Bobobo volviera a nuestras pantallas en algún momento. Quizás parezca poco probable, debido a que ya se hacen casi 19 años desde la finalización de su anime. Pero, ¿acaso no vamos a disfrutar de una segunda temporada de Panty & Stocking, un anime del que no se había sabido nada durante más de 10 años? Nunca hay que perder la esperanza, pues Bobobo no es una saga olvidada. Esto se evidencia si consideramos que siguen celebrándose colaboraciones de la obra con muchos otros medios, como tener al trío principal de Bobobo, Don Patch y Tokoro en Granblue Fantasy.
Queremos lanzar un mensaje de ánimo a todos aquellos que pierden la esperanza cuando una obra que les gusta parece quedar olvidada en el tiempo. Ya sea por buenas o malas razones —que ojalá siempre sean buenas— una obra siempre tiene oportunidad de regresar y más si tiene cosas nuevas que enseñar. Bobobo es un claro ejemplo de ello, con dos desternillantes arcos en el horizonte que tienen la oportunidad de llegar a un público tanto nuevo como de veteranos que lo pidan de vuelta. Como este, hay muchas otras historias que también tendrán su momento para brillar o incluso debutar en el formato televisivo o cinematográfico. Si bien, como bien resaltaba nuestro compañero Batsinw, puede llegar a haber obras que, por su formato, sean difíciles o directamente inviables de traducir.
En sí, recomendamos volver al anime de Bobobo de vez en cuando, así como darle una oportunidad al manga al completo. La absurdez al máximo que es insignia de la obra siempre es recordada con cariño por sus fans y si algún día volviéramos a ver sus aventuras o incluso unas nuevas, tened por seguro que estaremos ahí haciendo el Prukogi con vosotros.
