D.Gray-Man: días de un futuro incierto.

La famosa obra de los exorcistas con poderes sobrenaturales, creada por Katsura Hoshino, no requiere de presentaciones. O quizás sí. Porque a pesar de seguir vigente en cuanto a términos de publicación, la odisea de Allen Walker en derrotar al Conde Milenario se encuentra en una situación de salud tan delicada como la de su autora.

Y es que aunque su primer capítulo fuese publicado en 2004, le está tomando un tiempo de desarrollo tan grande, que varias de sus coetáneas más longevas terminaron tiempo ha. El infierno de publicación de D.Gray-Man está camino de ser uno de los arcos argumentales más largos en el mundo del manganime.

Pero antes de ponernos en vereda con el tema, me gustaría especificar porque lo creo necesario: no culpo en absoluto a la autora y sus motivos, ya sean de salud o de cualquier tipo, del lento pero inexorable desarrollo de su propia creación. Ya me parece un milagro que salgan tantas obras bien en un sistema tan inclemente y poco agradecido como es el del mangaka. Y D.Gray-Man es, en buena parte, víctima de esa fábrica de explotación laboral especializada.

La otra parte que queda, más pequeña, es que Hoshino está metida en una complicada situación argumental de la que no parece salir. Ahora mismo, la serie se encuentra pendiente de un hilo del que la propia autora no sabe muy bien cómo tirar. Este problema se ha ido agravando desde el tercer gran parón tras terminar el arco del Ladrón G, y aunque tras eso retomó un ritmo mensual más o menos fijo, en menos de dos años, esa situación cambiaría.

El salteado de un episodio al mes y otro que no, añadido a un avance muy lento para la tensión y supuesta importancia que debería ofrecer tras un cambio de statu quo, ha contribuido muy negativamente a su seguimiento. Ahora mismo seguimos con un episodio de revelación de los orígenes de Allen Walker tras abandonar la Orden, todavía lejos de llegar a una conclusión propia, ya ni hablemos de un final de la misma serie. Pero los problemas del propio manga son otros muchos, una suerte de asignaturas pendientes que Hoshino no ha logrado, al menos a día de hoy, resolver. Quizás potenciados por la naturaleza inconstante de publicación del manga.

Y es que D.Gray-Man tiene una cosa que en principio no es algo notable, pero se va dejando caer conforme pasa el tiempo, y es cuando se aceleran mucho las tramas o subtramas para no darles un final e inmediatamente dejarlas en un limbo espacio-temporal. A veces, con suerte, comentadas por encima, pero solo porque la trama lo necesita. Un ejemplo de ello sería la relación que tiene Allen con su guardián pero también vigilante, Howard Link, la cual se va entretejiendo poco a poco de una forma concreta, pero que estalla en una conclusión (su decisión de apoyar a Allen cuando estaba prisionero de la Orden) quizás demasiado temprana para que se sienta lógica y coherente con el personaje.

La inconstancia de crear un grupo de personajes principales salvo los cuatro de siempre (Allen, Lenalee, Yû y Lavi), cuya interrelación es bastante irregular, es algo surgido a raíz de lo anterior. Es un poco extraño que haya arcos enteros dedicados a la presentación de un personaje, como Krory, y se mantenga en el grupo un tiempo hasta que pasan a ser, con suerte, terciarios. Entiendo que un personaje no puede tener una importancia constante el 100% de la historia, pero es cuanto menos extraño ver como alguien que era del grupo protagónico reducido a un personaje de fondo.

Cada nueva información que sale del lore hace todo más extraño y confuso. Jump SQ Crown©

Y no es el último ni de lejos, Miranda Lotto, otra exorcista con propio arco de presentación, desaparecía después de terminar este. Pero al menos había una justificación, pues se suponía que iba a entrenar sus habilidades para que su siguiente aparición fuese estelar, y esta vez, fija en el grupo. Un tomo duró, solo uno. Después se volvió como Krory, aunque al menos ella ha tenido más viñetas (literales).

Estos dos son quizás los ejemplos más flagrantes de lo que hablo, el resto de personajes que se unen al plantel aparecen más tarde y se siente más orgánico que acaben de fondo tiempo después. O así sería si no fuera porque hubo otro arco de presentación de personaje mucho más avanzada la trama, la del Ladrón G, y cuyo personaje principal, Timothy Hearst, tiene su propio desarrollo de personaje y poder especial. ¿Sabéis que hacen con él? Creo que la respuesta ya se deja entrever.

Y luego tenemos al Conde Milenario, el villano principal de la historia y hueste del caos y del peso activo de la trama. Antes siendo un personaje misterioso y enigmático, cuyas motivaciones eran claras, pero a la vez confusas. Ahora es un amasijo de preguntas cuya respuesta solo levanta más preguntas que llevan a verdaderos quebraderos de cabeza tanto a los lectores como la autora. No entraré en muchos spoilers, pero en vista de las últimas revelaciones acontecidas sobre su origen, Hoshino ha tenido que retconear tantas cosas que casi parece invalidar buena parte de lo que la misma había creado en torno a él. Incluso en la wikia de la serie hay un apartado comentando lo confuso que es el asunto.

Hoy en día, la salud de Hoshino no parece mejorar, los capítulos siguen saliendo a cuentagotas y lo que va avanzando no pinta nada halagüeño. Es una auténtica pena ver como una serie con tanto potencial se haya ido diluyendo en su propio hype y formato. Casi sería mejor que cancelase y que la pobre mujer se tomase un genuino descanso de sus quehaceres como mangaka y se plantee una historia que no le provoque tantas pesadillas.

Porque D.Gray-Man y su autora han sido víctimas de una industria caníbal que siempre tiene hambre. El suyo no es el primer caso, ni será por desgracia, el último. Ojalá la cosa termine de la mejor forma posible para Hoshino, porque puede que El Conde Milenario haya ganado esta batalla, pero la guerra está lejos de terminar.

2 comentarios en “D.Gray-Man: días de un futuro incierto.

  1. Jo, mira que tenía ganas de empezarlo pronto, pero si así está la situación de su población estoy menos seguro de hacerlo. Ya sufro cosas parecidas con Houseki y Canción de Hielo y Fuego para meterme en otro fin incierto.

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