Mega Man Star Force, la última saga del bombardero azul

Aunque esto pueda sorprender a los jugadores más jóvenes, hubo una época a principios de siglo en la que no solo no se clamaba por una nueva entrega de Mega Man, sino que cada año se daba la bienvenida a entre dos y tres títulos de nuestro querido bombardero azul. Este aluvión de juegos trajo consigo —además de una extensión hasta el hastío de series ya existentes como Mega Man X— la aparición de nuevas subsagas que llevaron la franquicia hacia nuevas direcciones, tales como Mega Man Zero o Battle Network. Sin embargo, de la que vamos a hablar en este artículo es la que tiene el dudoso honor de ser la última gran serie de títulos que Capcom sacó de nuestro querido héroe de azul antes de casi congelar a la franquicia durante varios lustros, Mega Man Star Force, que vuelve ahora a las manos de los jugadores con la Legacy Collection de rigor.

La trilogía de Mega Man Star Force comenzó a finales de 2006, un año después del sexto juego y cierre de la subsaga Battle Network, de la que se puede considerar sucesora directa como lo fue X frente a la saga original. En un mundo unos siglos posterior a donde nos dejaba la subsaga antes mencionada, la sociedad gira alrededor de las ondas electromagnéticas. Los navis basados en los robot masters de antaño se sustituyen por entes espaciales inspirados en constelaciones mientras que, aunque el sistema mantiene más o menos el estilo de cartas con ataques, el tablero horizontal gira su cámara para ponernos a las espaldas del protagonista, lo que limita bastante su movimiento a tres recuadros pero de la mano de nuevas mecánicas para suplir la distancia. Si bien las anteriores subsagas ya eran bastante idealistas de por sí, Star Force empuja algo más la balanza directamente al concepto de heroísmo, con reminiscencias incluso a obras como Kamen Rider en la relación de Geo con el mundo y con su propia transformación.

El crossover de Lunar Knights está disponible para occidente por fin de forma legal. / ©Capcom

El primer título —que consta de tres versiones con transformaciones únicas en león, pegaso y dragón, respectivamente— nos pone a los mandos de Geo Stelar, un muchacho que abandonó la escuela tras que su padre desapareciera en una misión en el espacio, sumiéndose en una depresión que hace que apenas salga de su casa. Esto cambia cuando se cruza con Omega-Xis, una criatura del espacio de armas tomar que le permite transformarse —mediante una fusión con el ente— en una forma híbrida llamada Mega Man que le permite viajar a través de las ondas y resolver los problemas ocasionados por FM-ians, otros seres provenientes del espacio que actúan de antagonistas. El juego se divide vagamente en capítulos en los cuales los diferentes personajes del elenco personal se cruzan con algunas de estas criaturas, que intentan explotar sus inseguridades para convertirse también en híbridos y sembrar el caos. Al final de cada episodio el jugador acaba entrando en una zona relacionada con el enemigo en cuestión, que incluirá un cambio de gameplay exclusivo para ese área —la de Taurus Fire tiene como mecánica central un toro mecánico, por ejemplo— y rematará con el combate de jefe para cerrar el arco. Una cosa interesante de este título es que la relación entre Omega y Geo es mucho más espinosa que la del dúo inmediatamente anterior, de Lan y Mega.

La secuela, dividida en tres versiones —Zerker, Saurian y Ninja, segmentada en dos pares con repetición del primero—, baja un poco el ritmo apostando por explorar las leyendas y mitos que giran alrededor de las ondas electromagnéticas. La villana de este título es Lady Vega, una de las primeras pioneras en esta tecnología que quiere desentrañar los misterios de la ciudad perdida de Mu —una civilización que al parecer está relacionada con esta radiación— acompañada de diversos entes provenientes de esta inspirados en críptidos. También veremos en este juego al que será el rival principal de nuestro protagonista: Solo, un misterioso muchacho que puede transformarse sin necesidad de un compañero. Si bien el título es muy similar al anterior a nivel jugable, lo desconectado de sus antagonistas episódicos junto con tal vez demasiado backtracking hacen que se sienta más pesado de jugar. Una cosa interesante de esta entrega es que, aprovechando que Mega Man se ha ido convirtiendo en un héroe misterioso en la cabeza de los ciudadanos, aprovecha la exploración de los mitos en los distintos monstruos para hacer un contraste entre la idea o mito de Mega Man —o como se le ve— con cómo es realmente Geo como el bombardero azul. No llega demasiado lejos con este concepto pero sí es cierto que hila bastante bien con los temas que trata la trilogía y cómo el protagonista no se siente adecuado para el papel que se le ha dado en la historia.

Las tarjetas coleccionables de la pantalla táctil ahora están disponibles desde el principio. / ©Capcom

La trilogía concluye con Star Force 3 Black Ace o Red Joker, que cambia las formas en las que puede convertirse el protagonista. En esta entrega el mundo le da la bienvenida a los wizards, que funcionan como equivalente moderno de los navis al estar estos en desuso, pero que se teoriza que son culpables de la aparición de algo conocido como el ruido. Estas partículas son por lo general inofensivas, pero al acumularse demasiadas en un ente de ondas puede hacer que pierda el control y ataque a inocentes, algo que parece ser que está siendo impulsado por la misteriosa organización Dealer. Para detener estos conflictos y buscar su origen, Geo se unirá a Arthur C. Eos —también conocido como Ace—, miembro de la policía secreta y primera persona que puede fusionarse con un wizard de origen humano. Ace es la estrella del título y funciona como figura heroica definitiva y por ello todo lo que Mega Man quiere y puede ser. Si bien esto le arroja una sombra extraña, el policía también a la vez funciona como persona a la que compararse, consiguiendo cimentar y cerrar el círculo con maestría de cómo Geo puede ser un héroe. Star Force 3 es el juego que mejor construye a sus personajes, no solo introduciendo algunos miembros villanos bastante reseñables, sino que concluye hilos narrativos que se construyeron en la primera obra y consigue hacer desarrollar a personajes que se habían quedado rezagados como Bud.

Todo esto queda enmarcado en una colección bastante modesta pero que funciona a la perfección. Star Force Legacy Collection consigue con maestría, gracias a ir cambiando automáticamente las pantallas cuando hacen falta, que la conversión de DS a televisión —hemos jugado en PS5— no moleste en absoluto. También añade de vuelta tanto los crossovers con Battle Network, como los eventos exclusivos de la versión japonesa, como la colaboración con Lunar Knights o un sustituto de las tarjetas físicas que servían para desbloquear mejoras para Mega Man. Por otro lado, el modo online que tenían ya alguno de los juegos se ha añadido en el menú principal de la colección y expandido de manera similar a lo que hacía la anterior colección. El resto es el contenido típico de estas colecciones —música y galería de arte— que se agradece pero, aunque el conjunto es bastante sólido y no nos vamos a quejar del cariño que le han puesto a Star Force, nos gustaría haber visto un añadido jugable como el que tuvo X Legacy Collection. Si bien la trilogía de Star Force es algo cursi en su idealismo, el corazón que tiene su ejecución es palpable y da bastante calidez ver un viaje tan sincero hacia el heroísmo como el de la dupla de Geo y Mega. Ahora solo falta soñar para que Capcom anuncie que va a revivir la cancelada cuarta entrega que iba a involucrar a personajes de la saga de Battle Network.

Este análisis ha sido posible gracias a una clave cedida por PLAION España.

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