La discusión de cuál es el mejor opening de la historia es, cuanto menos, absurda, más allá de discusiones irreverentes durante partidas de Anime Music Quiz. A nivel musical , como en todo el arte, entran en juego muchísimas variables subjetivas, por lo que es imposible calificar alguno como el mejor. Si a esto le añadimos el contenido audiovisual de los openings, así como los sentimientos que pueda transmitir para alguien que ha visto la serie en cuestión, obtenemos una combinación en la que resulta prácticamente imposible conseguir un claro ganador. No obstante, si hablamos a nivel de gustos particulares, cada uno tiene sus propias opiniones sobre qué grupos realizan mejores trabajos de forma más consistente. Por ello, en Futoi Karasu hemos querido contaros quiénes son aquellos cantantes, bandas o compositores que ofrecen, en la mayoría de sus obras una gran experiencia. Para ello hemos pedido una serie de requisitos: que tengan al menos cinco openings o endings y que todos sus miembros sean japoneses. Dicho esto, ¿quienes son para nuestra redacción las mejores bandas y cantantes de anisons?
SPYAIR- Dargor Majere

¿Por dónde empezar a hablar de una banda tan soberbia como SPYAIR? Sus openings se han convertido en el tema insignia de muchas series, especialmente en gigantes de la Shonen Jump como Haikyu!! y Gintama, llegando a convertirse en algo así como el grupo oficial de estos animes, no sin olvidar sus contribuciones en la increíble —en todos sus sentidos— Samurai Flamenco y Mobile Suit Gundam: Iron Blooded Orphans.
En Gintama, SPYAIR se encarga de interpretar el decimotercer opening, Sakura Mitsusuki, que posiblemente sea el mejor de la serie, así como el que mejor encapsula el espíritu casi tragicómico de la misma. Y aunque una de sus mejores canciones es, Genjou Destruction, tema principal de la segunda película del peliblanco con ojos de pescadilla muerta, la otra canción es sin dudad Samurai Heart (Some Like It Hot), uno de los himnos que sirve como ending para el arco de los Cuatro Devas, uno de las sagas más queridas por el público. Por último, mención especial tanto a Wadachi como a I Wanna Be…, quienes cierran magistral y emocionalmente la serie y las OVAs finales de la serie, respectivamente. Respecto a Haikyu!! —serie oficial de Futoi Karasu, todo sea dicho—, la banda de Nagoya pone su ritmo de rock alternativo a su emblemático primer opening, haciendo que el tono alegre de la banda case a la perfección con el espíritu de superación de los cuervitos del Karasuno, el cual se repite un algunos momentos puntuales de la trama para darle aún más emoción a la escena. Por último es imposible no mencionar también Orange, el tema de la increíble película de La batalla del basurero recientemente estrenada en cines españoles, dando un toque especial a tan emotivo largometraje.
Spyair es una banda que, cuando hace un opening, lo hace magistralmente. Puede que, al igual que muchos grupos japoneses —te miro especialmente a ti, GRANRODEO— caiga en que sus melodías sean casi hasta predecibles por la poca innovación que aplican a sus temas a lo largo del tiempo, pero no por ello no deja de caer en ese más de lo mismo bueno que nos encontramos a veces en muchos sitios. Y es que, a pesar de que la banda no parece lo mismo desde la marcha del cantante Ike, poco a poco se van recuperando y, aunque el nuevo cantante Yosuke lo intenta, no logra entrar en las enormes suelas que dejó Ike en 2022. Por cierto, sí, el nombre de la banda se escribe todo en mayúsculas.
MAN WITH A MISSION – Clara Kujo

Con una estética muy reconocible y particular —todos sus integrantes llevan máscaras de lobo en sus conciertos y en las portadas de los álbumes—, es imposible separar a esta banda de j-rock de los openings de anime, y es que estamos seguro de que nuestros lectores habrán escuchado, como mínimo, un tema de MAN WITH A MISSION.
Nos conquistaron con el pegadizo Database de Log Horizon —uno de los pocos isekais que merecen la pena, por cierto—, un tema musical que a día de hoy cuesta quitarse de la cabeza; han compuesto canciones que han servido de opening hasta para la longeva y legendaria serie Gundam —Raise your Flag, que sirve como tema introductorio de Iron Blooded Orphans—. Tampoco nos podemos olvidar de mencionar aquí un favorito personal de la autora de estos párrafos: Winding Road, el primer opening de Golden Kamuy, y si bien a nivel de animación y como adaptación del manga la primera temporada del anime no es tan buena como las siguientes, su opening merece muchísimo la pena y capta a la perfección el espíritu de la obra de Satoru Noda. Por cierto, sí, el nombre de la banda también se escribe todo con mayúsculas.
Ling Tosite Sigure / TK from Ling Tosite Sigure – Jack Norman

Toru Kitajima, conocido tanto por su trabajo en solitario como por su banda madre, los inclasificables Ling Tosite Sigure, es una de las voces más destacadas del panorama musical nipón en más de un sentido. No solo por su distintivo timbre, su dominio absoluto del falsete y su capacidad para desgarrar la voz abriendo sus entrañas al ritmo de su garganta, sino también por su capacidad para transmitir ansia y urgencia. Por un lado tenemos a Ling Tosite Sigure, junto a Miyoko «354» Nakamura —bajo y segunda voz—y a Masatoshi «Pierre» Nakano —batería—, que en formato trío descargan muros de sonido que van desde el post-hardcore al math rock, el post-rock, el emo e incluso el shoegaze. Una maquinaria nerviosa y flexible que no para de descargar compases matemáticos, guitarras angulares y progresiones densas para rematarte con estribillos vertiginosos. En solitario, TK se muestra más melancólico, reflexivo y vulnerable, sin renunciar al omnipresente poso post-hardcore característico de su aventura principal, en tonalidades más cercanas al rock alternativo, el pop rock y el art rock.
El nombre de TK va ligado especialmente a dos animes, uno por cada proyecto: es imposible no identificar al universo cyberpunk de Psycho-Pass con con el crescendo guitarrero y vocal que inaugura Abnormalize, una de sus piezas más valoradas, antes de romper en un break de batería imposible y una avalancha de punteos a toda pastilla, secundada por una descarga vocal doble no menos intensa. En paralelo, ocurre lo mismo con Tokyo Ghoul y su mítico primer opening, reconocible desde el primer arpegio: la despampanante Unravel. Un crisol de colores inagotables donde Kitajima saca a relucir su dominio de las dinámicas propias del post-Hardcore/post-Rock en un monólogo que aúna esa languidez tan frágil, que puede quebrar tu cuerpo en cualquier momento, con la abrasiva rabia nacida de lugares tan retorcidos como ciertos. Y aunque TK y sus bandas han sacado más openings incluso dentro de dichas series —todos ellos rayando un nivel más que bueno—, esos dos han sobrepasado el estatus de «temazo» para convertirse en leyenda.
Nana Mizuki – Drazz

Hablar de alguien tan prolífico como Nana Mizuki —aunque irónicamente no cantó el opening de la serie con su nombre— es fácil, porque puedes encontrar en cualquier recoveco de las adaptaciones animadas una canción suya, de igual la calidad o la popularidad de éste. Su electrizante voz y su inacabable energía nos ha acompañado en una infinidad de obras con sus temas que navegan entre el j-pop y el j-rock, aunque es evidente que tiene sus favoritos, estando presente muchas veces en las diferentes entregas de Senki Zesshou Symphogear y especialmente en Mahou Shoujo Lyrical Nanoha.
Algunos de sus mejores temas son Tenkuu no Canaria, el opening de una de las OVAs de Tales of Symphonia; Scarlet Knight, que acompaña a la mediocre Dog Days, y siendo probablemente lo mejor de ésta, y, ya por parte de Nanoha, Innocent Starter o PHANTOM MINDS, que son algunos de sus mejores temas —aunque esta serie tiene cerca de una decena de canciones cantadas por ella, todas pegadizas hasta hartar—. También merece la pena remarcar su colaboración con TM Revolution para Preserved Roses y Kakumei Dualism, los dos openings de Kakumeiki Valvrave, que se convirtió en un evento sin precedentes. Por último, también hay que mencionar que algunos de sus mejores temas, como Avalon no Oukan o Appassionato, no fueron llevadas a ningún opening. Con la peculiaridad de que suele interpretar a personajes de las obras donde canta sus canciones de introducción, es innegable que Nana Mizuki es parte del ADN del anime que disfrutamos, de una forma o de otra.
BUMP OF CHICKEN – Raúl Alonso

Que el grupo cuyos integrantes se conocen desde niños componga canciones capaces de transmitirnos la cálida familiaridad de reunirse con un viejo amigo no debería sorprendernos. Y es que BUMP OF CHICKEN, pese a quizás no extender tanto su tentáculo sobre la industria del anime como algunas de las elecciones de mis compañeros, nos ha traído algunas colaboraciones de ensueño en los últimos años. Sus notas de un corte más mainstream incluyen Souvenir, segundo opening de Spy x Family —es posible que no destaque tanto como Mixed Nuts o Kura Kura, pero no deja de evocarnos la misma cercanía con los Forger que sus compañeros—, o Acacia, tema que fue empleado en el videoclip oficial de The Pokémon Company GOTCHA!. Este último quizás os suene por su colorido estilo y por celebrar el legado de la saga a lo largo de las generaciones. Entrando en materia de openings de nuevo —que es lo que nos compete—, la banda proveniente de la prefectura de Chiba también nos brindó la apertura de la primera temporada de la tibia Granblue Fantasy The Animation, así como de la adaptación de Karakuri Circus.
Su aparición más reciente —y vaticinamos que una de las más relevantes a largo plazo— ha sido en la excelente Tragones y Mazmorras, acompañada de una animación intencionadamente poco ambiciosa para reflejar el tono más ligero del primer tramo de esta historia. Sin embargo, le viene como anillo al dedo a las aventuras zamponas de Laios y compañía, especialmente por la instrumentalización de fantasía que no desentonaría en una taberna medieval, cantada a destiempo por sus ebrios visitantes. La pieza que más nos interesa destacar hoy, sin embargo, es el tema principal de Kekkai Sensen, una de las producciones más particulares de Bones de la última década y, definitivamente, una obra de la mente del gran Yasuhiro Nightow que ha sido eclipsada por su hermana mayor, Trigun. La dulce voz de Motoo Fujiwara —quien realizó composiciones por su cuenta para Tales of the Abyss, por cierto— en las notas iniciales de Hello,world! no solo pone la piel del espectador como escarpias, sino que lo recibe de brazos abiertos al extraño pero reconfortante mundo de Hellsalem’s Lot. Quizás Leonardo Watch no esté equipado para hacer frente a las extrañas desdichas que le esperan junto a la organización Libra, pero lo que esta canción nos asegura es que uno nunca está verdaderamente solo y que siempre tendremos el apoyo de quienes nos quieren para superar toda adversidad. Si adicionamos la inyección de carisma que fue el icónico ending Sugar Song and Bitter Step, es sencillo entender cómo es que esta poco ortodoxa serie tiene un lugar tan especial en el corazón de quienes le han dado una oportunidad —entre los que se incluye quien suscribe estas líneas—.
Megumi Hayashibara – Fonsy Perona

Seguramente Megumi Hayashibara, con más de 150 trabajos a sus espaldas, sea más conocida por su labor como seiyuu, especialmente por su trabajo como Rei en Neon Genesis Evangelion, Ranma Saotome en Ranma ½ o Jessie en Pokémon. Para los que ya peinamos canas también fue la voz de Lina Inverse, protagonista de Slayers, o como los conocemos quienes vimos la serie en estreno en La 2, Reena y Gaudi, donde era la encargada de cantar el opening —de hecho, es la encargada de todos los openings de las distintas temporadas—. Give a Reason, con su mezcla de eurodance y j-pop. Bañado con un estribillo triunfal, da unas cotas de heroísmo y melancolía que se entremezclan con las sensaciones de nostalgia de aquellos que crecimos con dicha serie, es por ello que quien escribe estas palabras considera dicho opening el mejor, aparte de su favorito.
Porno Graffiti – Lambolambs

¡Bienvenido a la Music Hour, con Porno Graffiti! Sí, es cierto que el nombre ha arqueado una ceja más de una vez y os lo digo por experiencia personal. Pero es el nombre que tres músicos decidieron llamar a su banda en 1994 haciendo honor al disco Pornograffiti de los estadounidenses Extreme. Sus nombres extravagantes han estado presentes en álbumes desde PARONAMA PORNO (2012) o RHINOCEROS (2015) y defienden por bandera lo que este grupo te ofrece. A pesar de que uno de sus integrantes tuviera que darse de baja por paternidad, los otros dos no han dejado de traernos unos temas tan pegadizos como electrizantes, que los caracterizan allá por donde van.
Su paso por el mundo del anime se podría definir como lo justo y lo necesario —estas canciones de cabecera y cierre están en el recuerdo de muchos entusiastas del medio sin saberlo—. Su primer éxito fue el segundo opening de Great Teacher Onizuka, un tema tan descarado como el propio protagonista de la obra. Luego, este grupo se haría sonar con un clásico en cuanto: Melissa, el primer opening de la Fullmetal Alchemist original. El optimismo de esta canción ha resonado desde entonces, sin nada que envidiar a otras cabeceras. Que, por cierto, si hablamos de cabeceras cañeras tenemos otro clásico moderno: The Day, el primer tema de apertura de Boku no Hero Academia. No hay duda de que Porno Graffitti ha podido dejar huella con tan solo unos pocos pasos, y eso que estamos obviando su paso por otros animes, como Bleach, Pokémon o Puzzle & Dragons. Pero no podemos negar lo resaltado: el dinamismo, la alegría y las ganas locas que te den por cantar y bailar. Estas son algunas de las sensaciones más positivas que la música puede dar y que Porno Graffitti ha dejado muy bien impregnadas en la pared.
Mamoru Miyano – Eiennousagi

Mamoru Miyano es un reconocido actor de doblaje, pero mucha gente desconoce que a parte de eso es actor y cantante y que ha interpretado openings y endings de numerosos animes. Por ejemplo, quien se encarga de cantar todos los del anime de Uta no Prince Sama. Como vocalista, tiene 7 álbumes a sus espaldas, y, aunque su estilo entra dentro de la categoría de J-pop, en estos trabajos podemos ver cómo experimenta con distintos tipos de subestilos, como una canción con toques country, otra que recuerda al blues y otras tantas más. Es decir, es capaz de cantar y adaptarse a una gran variedad de vertientes. Muchas bandas o cantantes se suelen aferrar a un estilo determinado que les defina, y, aunque eso no es algo malo, no demuestran la versatilidad que pueden llegar a tener, cosa que sí ocurre con Mamoru Miyano.
Ostenta una gran voz, y sea la canción que sea, sabe adaptarse a ella, y hacerla suya. Si canta una balada le pone todo el sentimiento en la voz que se pueda poner, si interpreta una canción más sensual, su voz es capaz de transmitir esa intencionalidad. Aunque Mamoru Miyano ha escrito algunas canciones para sus álbumes habitualmente los openings y endings que interpreta están compuestos por otras personas. Pero eso no debería de ser un impedimento para reconocer el talento que tiene como cantante, sino que demuestra que, aunque otros compongan las canciones, siempre puedes contar con él para que le ponga el broche de oro a una canción, pongas lo que le pongas sobre la mesa.
Satoru Kōsaki – Hachedehelp

Pese a que quizás para el gran público su nombre no sea tan reconocible como el de otras grandes estrellas del anison, como Megumi Hayashibara, Flow o Aimer, seguramente debido a dedicarse exclusivamente a la escritura de las canciones en lugar de a su interpretación, el compositor osaqueño ostenta en su haber algunos de los temas musicales más importantes e influyentes de la historia de la industria. Que tras un inicio de carrera fulgurante en Namco, participando en la producción de la banda sonora de varios Tekken y de Xenosaga Freaks, una de tus primeras composiciones para un anime sea la inolvidable God Knows, cantada por la siempre genial Aya Hirano, es una carta de presentación sólida como pocas. Recordado hoy con vergonzosa nostalgia, fue un tema guitarrero, enérgico y colosal que definió a toda una generación de entusiastas del medio y consagró la carrera de la que en su día llegó a ser la seiyuu más exitosa de todo Japón.
A lo largo de los años y después del tifón que supuso La Melancolía de Haruhi Suzumiya, Kōsaki ha dejado su sello musical en otras producciones de gran calado, como Lucky Star, Oreimo o Beastars, componiendo indistintamente tanto openings como endings con melodías poperas y estribillos pegadizos, autocelebrándose como una suerte de virtuoso equilibrista en la cuerda floja que separa el moe del kitsch, pero si durante la última década y media ha habido un sitio al que haya podido llamar hogar —más allá de esa agrupación Monaca que comparte con Keiichi Okabe, compositor de NieR—, ese ha sido el estudio Shaft. Y es que Kōsaki es el creador principal de la banda sonora de Monogatari Series. Los teclados minimalistas, las neoclásicas atmósferas danzantes y el ya icónico leitmotiv que acompaña siempre a Deishuu Kaiki, con el perezoso andar de su violonchelo, ayudaron a dotar de identidad propia al universo musical que envolvía la adaptación de las novelas de NisiOisin. Pero es que el compositor que nos ocupa también se encargó de gran parte de los temas de apertura. Haciendo gala de un polifacetismo envidiable, pues de su mente salieron desde Staple Stable, con Chiwa Saitō, a 07734, con Hiroshi Kamiya; más de dos tercios de los temas de apertura de la serie son suyos, amén de esas dos tremendas joyas discotequeras, en su momento ineludiblemente ubicuas, que fueron Renai Circulation y la aún mejor Platinum Disco, capaces de introducirse en lo más profundo de tu cerebro con una facilidad pasmosa y negarse a salir jamás. Su nombre es uno de los confirmados para las nuevas Off & Monster Season, así que parece que la por ahora inseparable pareja de Kōsaki y Monogatari tendrá fuelle suficiente para una nueva aventura juntos.