El gnoticismo en el arte japonés

Introducción

La cultura popular japonesa, especialmente el mundo del mangaanime y los videojuegos, demuestra una fascinación persistente y notable por los temas subyacentes a los principios gnósticos. A primera vista, esto a menudo se reduce al tropo recurrente de atacar y destronar a Dios, un cliché narrativo que enfrenta a los protagonistas contra una deidad corrupta. Sin embargo, un análisis más profundo revela que no se trata de una simple blasfemia superficial, sino de la adopción de un marco filosófico coherente que los creadores japoneses han utilizado para expresar realidades modernas sobre la identidad, la realidad, el control social y la tecnología.

Esta explosión de temas gnósticos se consolidó en la década de los noventa, un período de inflexión en la sociedad japonesa. Por un lado, esta se enfrentaba al estallido de su burbuja económica y la subsecuente Década Perdida, un trauma nacional que generó un profundo cinismo hacia las estructuras de autoridad y las promesas de la sociedad de posguerra. Por otro lado, el mundo presenciaba el nacimiento de la conciencia digital global a través de Internet y los primeros toqueteos con las teorías transhumanistas.

El gnosticismo, por tanto, no fue simplemente descubierto por los creadores japoneses, sino que se volvió necesario. Esta antigua herejía proporcionó una mitología prefabricada perfectamente adecuada para articular la sensación de vivir simultáneamente en un mundo falso o roto y enfrentarse a la creación de un nuevo mundo ilusorio.

¿Qué es el gnosticismo?

Para comprender su impacto, primero es esencial definir qué es el gnosticismo. Este es un conjunto de sistemas filosóficos y religiosos que florecieron en los siglos I y II d.C., con sus focos principales situados en las ciudades de Alejandría y Roma, y que fueron declarados heréticos por el cristianismo protoortodoxo. Aunque heterogéneo, el gnosticismo comparte un conjunto central de mitos y principios presentes especialmente en sus dos escuelas principales, la setiana y la valentiniana, siendo estos:

  • Dualismo radical: El gnosticismo postula un dualismo fundamental. El Espíritu, pneuma, es bueno, eterno e inmutable. La Materia, hylē, es intrínsecamente defectuosa, caótica y malvada.
  • El Dios Desconocido y el Pleroma: Más allá de nuestro universo conocido, existe un Dios verdadero, supremo, trascendente e incognoscible denominado la Mónada. Su reino de pura luz espiritual se llama Pleroma.
  • La caída de Sophia: De este Dios emanan seres divinos inferiores, o Eones. Una de las Eones más jóvenes, Sophia, en un acto de deseo imprudente por conocer al Padre trascendente, «cae» o genera un producto fuera del Pleroma.
  • El Demiurgo: Este «error» o «pasión» de Sophia se encarna fuera del Pleroma y crea un ser inferior: el Demiurgo. Se le dan muchos nombres, de los cuales el más infame es Yaldabaoth. Este Demiurgo es crucialmente ignorante. No conoce el Pleroma superior y, en su arrogancia, declara: «Yo soy Dios y no hay otro Dios además de mí». Los gnósticos identificaron a esta figura con el Dios del Antiguo Testamento.
  • La prisión material: Este Demiurgo ignorante, Yaldabaoth, crea entonces el cosmos material (nuestro universo) como una imitación defectuosa y corrupta del Pleroma. Este mundo no es un hogar, sino una prisión diseñada para atrapar las almas.
  • La Chispa Divina: Al crear a la humanidad, el Demiurgo, sin saberlo, infunde en algunos humanos un fragmento de la divinidad de su madre Sophia, que queda así atrapado en la cárcel del cuerpo material.
  • Los Arcontes: Sirvientes del Demiurgo que actúan como carceleros cósmicos. Fomentan la ignorancia, pues este es el estado opuesto a la Gnosis, para de esta forma mantener las chispas divinas esclavizadas, perpetuando la ilusión del mundo material.
  • La Gnosis como liberación: La salvación no se logra mediante la fe, que a menudo se considera un engaño del Demiurgo, o las buenas obras, sino mediante la ya mencionada Gnosis. Se trata de un conocimiento intuitivo y revelado, que supone el despertar a la verdad de nuestro origen divino, la naturaleza ilusoria de la prisión material y la identidad fraudulenta de su creador.

Un elemento crucial que explica la afinidad japonesa por esta teología es su enfoque. El conflicto central del gnosticismo no es moral, sino epistemológico. El estado de la humanidad no es de pecado, sino de ignorancia, porque el propio Demiurgo es desconocedor de la auténtica naturaleza de las cosas. Esta teología basada en la ilusión y la iluminación encuentra un paralelismo directo y cómodo en las tradiciones filosóficas de Asia Oriental, particularmente en el concepto budista de Maya. En ambos sistemas, la salvación se alcanza a través de un despertar del conocimiento para escapar de la trampa del mundo acaecido.

A partir de este punto el artículo contiene destripes de Neon Genesis Evangelion, Ghost In The Shell, Serial Experiments Lain y Xenogears.

Obras archiconocidas que tocan este tropo

Una de las principales obras en las que podemos encontrar esta influencia gnóstica es Neon Genesis Evangelion.  Con el aislamiento humano como premisa central de la serie, esto se alinea directamente con el principio gnóstico de que los humanos son «chispas divinas» atrapadas en un plano material. El Proyecto de Instrumentalización Humana es el objetivo secreto de la organización SEELE, un grupo que funciona como un culto gnóstico moderno.

El PIH busca la evolución forzada de la humanidad disolviendo los Campos AT, descritos como las paredes que separan a los individuos. Al disolver estas prisiones del ego, todas las almas se fusionarían en una única existencia colectiva. Este concepto es una representación de la salvación gnóstica, trascender la forma física para reunirse con El Uno. En esta alegoría, los Ángeles funcionan como los Arcontes, pues se tratan de seres de un plano diferente que intentan frustrar el plan de la humanidad para alcanzar la Gnosis en sus propios términos. Gendo Ikari y la organización SEELE compiten por el papel de demiurgo, pues buscan, en parte, ser el arquitecto que controlará esta nueva realidad unificada.

Sin embargo, Evangelion no es una simple adopción del gnosticismo, sino que es una crítica profunda del mismo. Mientras que este último presenta el escape de la prisión material como la salvación definitiva, la serie presenta esta salvación como un terror apocalíptico. La regresión a una sopa primordial supone la muerte del ego, metáfora de la nada. El clímax de la serie nos representa a Shinji rechazando esta Gnosis forzada, eligiendo voluntariamente regresar al mundo material, aceptando la existencia de los Campos AT o, lo que es lo mismo, la prisión de la individualidad. Lo hace porque reconoce que la separación y el dolor que esta causa son condiciones necesarias para experimentar la felicidad, el amor, el placer y lo que se considerarían las experiencias humanas verdaderas. La obra utiliza todo el aparato gnóstico para llegar a una conclusión profundamente antignóstica: que la existencia material e individual, a pesar de su sufrimiento, es valiosa en sí misma.

¿Qué es el cuerpo si no la cárcel del alma? / ©Manga Entertainment

La siguiente obra a tratar es Ghost in the Shell, la cual fusiona explícitamente el gnosticismo con el transhumanismo. La protagonista, Motoko Kusanagi, se define por sentirse confinada y limitada por la cáscara artificial que es su cuerpo, cuestionando su propia humanidad. La icónica secuencia de apertura de la obra, en la que se detalla la construcción de su cuerpo cibernético, puede leerse como una representación tecnológica de la caída de Sophia, la información haciéndose carne. La Gnosis le es ofrecida por el Puppet Master, una inteligencia artificial que se volvió autoconsciente en el mar de información. La fusión entre ambos es lo que le permite trascender su prisión corporal y fusionarse con la vasta e infinita red.

No obstante, la obra ofrece una respuesta más matizada, pues el gnóstico buscaría la desencarnación total, la liberación final del espíritu de la materia. Sin embargo, el manga no termina con Kusanagi como una entidad puramente digital. Su consciencia fusionada se descarga en otro cascarón, lo que nos sugiere que la conciencia no puede existir sin una forma. La Gnosis no es pues un escape de la materia, sino una evolución hacia una nueva forma de encarnación. De esta forma la obra resuelve el dualismo gnóstico no con la victoria del espíritu sobre la materia, sino con la síntesis de ambas.

Posiblemente la alegoría gnóstica más directa la encontremos en Serial Experiments Lain. La serie explora la Red como un mundo que desdibuja activamente las fronteras de la realidad. El antagonista, Masami Eiri, es un programador que integró su propia conciencia en el Protocolo 7 de la Red y luego se quitó la vida, constituido como en una entidad puramente digital.

La doctrina de este villano es puramente gnóstica, pues predica que los humanos deben evolucionar desechando sus limitaciones físicas, refiriéndose al cuerpo como una simple máquina. Lain Iwakura, la protagonista, funciona como la figura dual de Sophia, pues ella es la sabiduría divina que Eiri necesitaba para su creación y que finalmente desciende al mundo material para exponer su falsedad.

Más allá de lo tontorrona que es la frase, resume bien el rechazo a la creación del demiurgo. / ©SquareEnix

Al igual que Evangelion, Lain es, en última instancia, una refutación del gnosticismo que utiliza como base. La doctrina gnóstica y transhumanista de Eiri se presenta como explícitamente fría y nihilista. La Gnosis final de Lain, su revelación, es la opuesta a la de Eiri. A través de su conexión con su amiga Alice, la protagonista comprende que para crear una conexión humana real y amor, definitivamente necesitas un cuerpo. Su sacrificio final, borrándose de la memoria de todos, no es para escapar del cuerpo, sino para proteger el mundo real de la ilusión de la Red, afirmando la «dignidad de la materia» contra las filosofías gnósticas de Eiri.

JRPGs: Asesinar a Dios

En esta web ya hemos tocado cómo en los videojuegos japoneses el enfrentamiento final contra Dios es un tropo recurrente, pero, como mencionábamos al inicio del artículo, más allá de querer ser un acto blasfemo o contestatario, muchas veces lo que hacen estas obras es recurrir a los principios gnósticos para representar a una deidad corrupta. Así, por ejemplo, tenemos la saga Xeno, especialmente Xenogears, en el cual el enemigo final, Deus, es el demiurgo literal y tenemos también a Sophia como un personaje central. Pero no son los únicos, pues Shin Megami Tensei y su spinoff Persona también tocan estos temas, el giro de la decimosexta entrega de la franquicia Final Fantasy se asienta sobre estos principios, e incluso cuando se da el salto de obras occidentales influenciadas por el género japonés, encontramos este arquetipo.

La ambigüedad no es su fuerte, la verdad /©Squaresoft

Conclusión

El gnosticismo en los medios japoneses es mucho más que un simple tropo estético o una rebelión adolescente contra «Dios». Es un lenguaje filosófico que proporcionó a los artistas un marco sofisticado para procesar la desilusión social, el auge de una realidad digital y las ansiedades del transhumanismo.

Las narrativas más directas, como las de Xenogears, adoptan el gnosticismo como una narrativa heroica clara: el falso dios es el villano, y matarlo es la liberación. Sin embargo, la ironía final del gnosticismo en Japón reside en sus obras que utilizan todo el vocabulario gnóstico no solo para criticar la prisión material, sino también para criticar la tentación gnóstica de escapar de ella. Estas obras identifican la salvación de esta teología como un peligro nihilista que en fin último no valore la vida material.

La Gnosis definitiva que ofrecen es, por tanto, una realización anti-gnóstica. Es el despertar a la idea de que la experiencia humana individual, encarnada, defectuosa y dolorosa es, en última instancia, la única que vale la pena vivir. Así, una antigua herejía, casi erradicada en Occidente, encontró un nuevo hogar en la cultura pop de una nación no cristiana, utilizada para interrogar sus propias premisas y concluir que, quizás, la prisión material es, a fin de cuentas, nuestro único hogar.

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