Mori Ranmaru, un vampiro con mucha historia

Este artículo contiene spoilers de Baban Baban Ban Vampire

Baban Baban Ban Vampire (en español, ¡Va-va-vampiro en los baños! y publicado por Tomodomo Ediciones) es un manga BL escrito y dibujado por Hiromasa Okujima y adaptado al anime por el estudio Gaina, cuya primera temporada acaba de llegar a su fin. Cuenta la historia de Mori Ranmaru, un vampiro que trabaja en una casa de baños mientras espera a que Rihito, el amable e inocente hijo de los dueños, crezca hasta alcanzar el punto perfecto para devorar su sangre. Su genial sentido del humor, junto con una trama llena de momentos inverosímiles y divertidos, han conseguido engancharnos de principio a fin, pero esta obra también nos ha llamado la atención por la gran cantidad de referencias que hace a la historia de Japón.

Ranmaru lleva vivo unos 450 años, por lo que ha tenido la oportunidad de participar en algunos de los momentos más importantes de la historia de Japón y de conocer a multitud de personajes históricos. Todos estos son muy conocidos dentro de Japón y se aprende sobre ellos en los institutos —algo así como los Reyes Católicos o Federico García Lorca en el caso de España, el Porfiriato en México o los Próceres en Argentina—, pero que es fácil que pasen desapercibidos para los espectadores que no estén familiarizados con la historia del país del sol naciente. Por eso, nos hemos propuesto explicar lo más importante de cada uno de ellos para así poder entenderlo todo mejor si decidimos darle una segunda vuelta a este anime tan divertido.

Oda Nobunaga y la construcción del Japón moderno

El primer gran amor de la vida de Mori Ranmaru fue nada más y nada menos que Oda Nobunaga (1534—1582), un importante daimyō y señor de la guerra conocido por ser el primero de los grandes unificadores de Japón. Nobunaga era hijo del líder del clan Oda, una familia de señores feudales con poco poder e influencia. Nació durante el Periodo Sengoku, una etapa de guerra entre los daimyō más fuertes por ver quién se hacía con el cargo de shōgun y, de ese modo, con el dominio de todo país.

Aunque de joven no parecía demasiado interesado en el poder, Nobunaga pronto demostró ser un genio militar, además de un político muy hábil. A la muerte de su padre, luchó contra sus hermanos y familiares hasta hacerse con el dominio de todo el clan. Tras esto, empezó una serie de conquistas que le llevaron a enfrentarse con algunos de los señores feudales más fuertes de la época, como los Imagawa o los Takeda. Sobre todo al principio, Nobunaga luchaba contra ellos en gran inferioridad, pero solía salir victorioso gracias a su astucia. Un ejemplo fue la batalla de Okehazama, donde su ejército de 3.000 soldados logró derrotar a los 25.000 del clan Imagawa gracias a una emboscada.

Ranmaru aprendió de Nobunaga a siempre estar a la última moda con la tecnología / ©Gaina

En lo personal, Nobunaga estaba profundamente interesado en todos los inventos y novedades que los europeos traían a Japón, como las armas de fuego o los barcos con revestimiento de metal. Nobunaga no solo aplicaba esas tecnologías en sus ejércitos, sino que lo hacía de manera original e innovadora, lo que le dio una gran ventaja respecto a sus enemigos. Todo esto hizo que Nobunaga se convirtiera en pocos años en la persona más poderosa de todo Japón, dominando todo el centro del país y con planes de expandirse por el resto del archipiélago.

Sin embargo, las ambiciones de Nobunaga terminaron de golpe durante el Incidente de Honnō-ji. En junio de 1582, Nobunaga paró a descansar con unos pocos seguidores en el templo Honnō de Kioto. Todos sus grandes generales se encontraban lejos, enviados por Nobunaga a participar en campañas militares contra otros clanes. Esto fue aprovechado por uno de sus comandantes, Akechi Mitsuhide, quien le traicionó y asaltó el templo con sus tropas. El ataque pilló a Nobunaga totalmente por sorpresa, por lo que, rodeado y sin posibilidad de escapar, decidió acabar con su vida cometiendo seppuku —aunque, claro está, Mori Ranmaru nos cuenta otra versión algo diferente y mucho más trágica de lo que ocurrió realmente—. Su cuerpo quedó calcinado por un incendio que empezó durante el asalto y nunca fue encontrado, por lo que durante un tiempo corrió el falso rumor de que había sobrevivido y estaba planeando su regreso, lo que aumentó la leyenda que había en torno a él.

©Gaina

En la actualidad, Nobunaga es un personaje histórico muy famoso dentro de Japón y que ha aparecido en muchas obras de ficción, como el reciente Assassin’s Creed Shadows, pero también es una figura llena de controversia. Aunque se recuerda como un modernizador y una figura clave en la construcción del Japón moderno, Oda Nobunaga también era una persona sumamente ambiciosa que actuaba con una increíble crueldad contra sus enemigos, en especial algunas sectas del budismo, a las que aplastaba sin piedad, arrasaba sus templos y fortalezas por medio de auténticas masacres en las que ordenaba asesinar a monjes, mujeres y niños. Es por eso que algunas obras de ficción se han enfocado en su brutalidad para presentarlo como un villano o antagonista, como la saga Onimusha o Pokémon Conquest.

Mori Ranmaru existió realmente.

Una de las cosas que más nos llamaron la atención de la historia de Baban Baban Ban Vampire es que, de hecho, Mori Ranmaru fue un personaje histórico. A ver, está claro que no era un vampiro, pero Ranmaru (1565—1582) pertenecía una familia samurái que estaba al servicio de Oda Nobunaga, los Mori —aunque el nombre se parece, no hay confundirlos con los Mōri, un importante clan de señores feudales de la misma época que además eran enemigos de Nobunaga—.

El joven Ranmaru, justo antes de ser convertido en vampiro / ©Gaina

Ranmaru empezó a servir desde una edad muy temprana a Nobunaga. Tardó poco en ganarse la confianza de su señor, quien lo convirtió en su asistente personal y en uno de sus sirvientes más cercanos a pesar de su juventud. Cuando ocurrió el incidente de Honnō-ji, Mori Ranmaru se encontraba junto con dos de sus hermanos pequeños, Bōmaru y Rikimaru, al lado de Nobunaga, y estaban junto a él cuando este cometió seppuku. Aunque no está claro qué ocurrió exactamente, Ranmaru y sus hermanos murieron poco después que su señor, bien luchando contra los asaltantes o acompañando a Nobunaga en el suicidio —práctica que se conoce como junshiō—.

En la ficción, es común que Mori Ranmaru aparezca como el sirviente astuto e inteligente, pero completamente leal, de Oda Nobunaga. Poco después de su muerte, Ranmaru empezó a figurar en muchas historias como el amante de Nobunaga, tendencia que se ha mantenido hasta la actualidad. Lo cierto es que, a pesar del tabú que podía suponer la homosexualidad en el pasado y de la poderosa diferencia de edad —a su muerte, Nobunaga tenía 47 años, mientras que Ranmaru tenía unos 16 o 17— su relación no era motivo de escándalo en aquella época, ya que se enmarcaba dentro de la tradición samurái del wakashudō (el camino del hombre joven). Según esta costumbre, un hombre adulto tomaba como aprendiz y amante a otro hombre adolescente o joven adulto.

En la historia también conocemos al hermano mayor de Ranmaru, Mori Nagayoshi, que fue convertido en vampiro al igual que su hermano. Nagayoshi también estaba enamorado de Oda Nobunaga y no perdona a Ranmaru el haberle dejado morir, por lo que, obsesionado, persigue a su hermano lo largo de la historia buscando destruir todo lo que él ama. Este personaje llama la atención por su carácter agresivo y hostil. Esto coincide con lo que se sabe del Nagayoshi histórico (1558—1584), un habilidoso guerrero que era conocido por su mal temperamento y por ser especialmente sanguinario y cruel en batalla, por lo que era conocido como un oni (demonio). Tenía la costumbre de llevar ropa llamativa y ponerse al frente de sus tropas durante las cargas de caballería, lo que terminó costándole la vida durante una batalla poco después de la muerte de Nobunaga y Ranmaru, cuando un soldado enemigo le acertó en la cabeza con un disparo.

Mori Nagayoshi, el hermano mayor de Ranmaru, justo en medio de una batalla / ©Gaina

Amakusa Shirō y el cristianismo en Japón

Tras la muerte de Nobunaga, lo próximo que sabemos de Ranmaru es que tomó la identidad de Amakusa Shirō, un joven cristiano de la isla de Kyūshū. La historia de la llegada del cristianismo en Japón es compleja —de hecho, ya dedicamos un artículo a hablar de ello en profundidad—, pero podría resumirse en que, tras una etapa inicial de tolerancia, las autoridades llevaron a cabo una brutal represión religiosa contra los cristianos japoneses.

Esta situación, junto con una hambruna, provocó en 1637 el estallido de una enorme rebelión campesina en Shimabara. La revuelta, que estuvo protagonizada por decenas de miles de cristianos liderados por el ya mencionado Amakusa Shirō, consiguió poner en algunos problemas al shogunato Tokugawa. Sin embargo, la rebelión pronto fue derrotada y castigada con absoluta crueldad por las autoridades, quienes ejecutaron a sus aproximadamente 37.000 participantes. Por su parte, Amakusa Shirō fue torturado, ejecutado y su cabeza fue expuesta en Nagasaki para que sirviera de aviso para los demás cristianos.

©Gaina

La historia también hace referencia al fumi-e, una imagen de Cristo o de la Virgen María que las autoridades obligaban a los sospechosos a pisar para descubrir si eran o no cristianos. Lo más curioso es que Oda Nobunaga, aunque era budista, se destacó como un defensor del cristianismo y de los misioneros europeos en Japón. Ranmaru no se atrevió a pisar la imagen religiosa, por lo que, ¿podría ser que el vampiro fuese cristiano por la influencia de su amor perdido?

Sakamoto Ryōma, icono del Periodo Bakumatsu

En la actualidad, Mori Ranmaru se encuentra con Sakamoto Umetarō, un cazador de vampiros que persigue al protagonista porque le culpa del asesinato de su antepasado, Sakamoto Ryōma (1836—1867). Este fue un famoso personaje histórico, muy importante durante el periodo Bakumatsu, que es como se conoce a la etapa final del shogunato Tokugawa.

Japón llevaba más de 200 años de un aislamiento exterior conocido como sakoku (cierre del país) cuando en 1853 llegó a la bahía de Tokio el comodoro estadounidense Matthew Perry. Este amenazó a las autoridades con que, si no abrían el país al comercio extranjero, bombardearía la ciudad con sus barcos. La superioridad tecnológica de los occidentales hizo que el shogunato Tokugawa se viera obligado a aceptar a firmar en los próximos años tratados desiguales de comercio con potencias extranjeras como los EE. UU., Inglaterra, Francia y Rusia, lo que perjudicó seriamente a la economía local japonesa. La apertura a Occidente fue vista como una humillación por algunos señores feudales y samurái, quienes empezaron a actuar contra las autoridades Tokugawa y a exigir cambios políticos radicales que pasaban por abolir el shogunato y entregar el poder al emperador.

Sakamoto Umetarō, descendiente de Ryōma, trabaja como profesor y le explica una fase del periodo Bakumatsu (1853—1868) a sus alumnos / ©Gaina

Este pensamiento dio lugar a un movimiento nacionalista, anti-occidental y pro-emperador conocido como sonnō joi (venerar al emperador, expulsar a los bárbaros). Había grupos más extremistas que otros, pero podemos resumir diciendo que sus integrantes, mayormente samurais y rōnin (samurais sin amo), empezaron a atentar contra extranjeros, autoridades y simpatizantes del shogunato. Las autoridades respondieron organizando sus propios cuerpos de samuráis policías, como los Shinsengumi, por lo que durante esos años se sucedían los asesinatos de uno y otro bando y las peleas de espadas en plenas calles de Kioto. Dentro de estos grupos se encontraba Sakamoto Ryōma, uno de los personajes más populares de esa época.

Ryōma era samurai la región de Tosa que desertó de su señor feudal. Convertido en rōnin, intentó asesinar a Katsu Kaishū, un oficial del shogunato que defendía la modernización y la occidentalización, pero cuando los dos se encontraron este le persuadió de la necesidad de modernizar Japón y de la inutilidad de luchar contra Occidente. Ryōma fue crucial para mediar una alianza entre los clanes Satsuma y Chōshu, unidos por su enemistad con el shogunato pero entre los que existía desde hacía mucho tiempo una una enorme enemistad. Esta alianza fue crucial para la derrota del shogunato Tokugawa años después, tras lo que comenzó la Restauración Meiji.

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Sakamoto sufrió varios intentos de asesinato por parte de simpatizantes del shogunato hasta que, finalmente, acabaron con su vida en 1867. Ryōma se encontraba con dos colaboradores suyos en el piso de arriba de la posada Ōmiya de Kioto cuando un grupo de asesinos asaltó el local. Tras una caótica pelea de espadas, los asaltantes huyeron dejando herido de muerte a Ryōma, quien murió esa misma noche. Su asesinato está rodeado de misterio ya que nunca se supo quienes fueron los asesinos, aunque se sospecha que detrás se encontraban miembros del Shinsengumi o del Mimawarigumi, otra unidad policial del shogunato.

En la actualidad, la imagen de Ryōma está muy romantizada. Sus ideas a favor del entregar el poder al emperador, abolir el shogunato y los privilegios feudales, modernizar el país y adoptar reformas democráticas han provocado que en en ocasiones se le recuerde como un precursor del sistema parlamentario japonés.

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Sobre esta época, Ranmaru nos cuenta que al principio formaba parte de la policía Shinsengumi junto con dos de sus líderes más famosos: Hijitaka Toshizō y Serizawa Kamo. Estos envían al protagonista a infiltrarse entre los seguidores de Ryōma, pero su personalidad y sus ideales cautivaron al vampiro. Los dos se convirtieron en amantes, y él llamaba cariñosamente a Ranmaru «Oryō», que en la realidad era el nombre de su esposa. Además, en la historia también descubrimos que el que asesinó realmente a Ryōma fue Nagayoshi, buscando amargar la existencia de Ranmaru. El hermano del protagonista también dice haber actuado bajo la identidad de Okada Izō, un conocido samurái que asesinaba en serie autoridades del shogunato asesino en nombre del Tenchū (castigo divino), además de que estuvo detrás de la muerte de Ōkubo Toshimichi, ministro de Interior durante la Restauración Meiji asesinado en 1878.

Osamu Dazai, indigno de ser humano

Por último, aunque solo se menciona por encima en la primera temporada del anime, parece que Mori Ranmaru también conoció al célebre escritor Osamu Dazai (19091948). Este autor, al que ya dedicamos un artículo aprovechando su aparición en Bungō Stray Dogs, es uno de los novelistas japoneses más importantes del todo el siglo XX.

Dazai tuvo una vida compleja, marcada por el desapego con sus orígenes aristocráticos, el incoformismo, su condición enfermiza, la adición durante una etapa de su vida a los opiáceos y las cuatro tentativas de suicidio que tuvo. Alcanzó la fama al final de su vida, con sus novelas El ocaso (1947) e Indigno de ser humano (1948), cuyos temas —el pesimismo, el desarrraigo y la alinenación respecto a la sociedad y con uno mismo— resonaron profundamente con la confusa y traumatizada sociedad del Japón de posguerra. Sus obras se han convertido en auténticos clásicos contemporéos de la literatura japonesa que sirvieron de inspiración e influencia a autores contemporáneos y posteriores como Yukio Mishima del que también hemos hablado en el pasado en esta web. A pesar de encontrarse en la cumbre de su carrera, Osamu Dazai acabó con su vida en 1948 lanzándose junto con su amante a un canal del río Tama, en el barrio de Mitaka, Tokio.

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Como ya hemos dicho, este no es un tema que se haya desarrollado aún en profundidad en el anime y del que queda mucho por saber. Aun así, sí que han aparecido algunas pinceladas de información sobre qué estaba haciendo Ranmaru durante esta época, como que se pasó la década de 1930 trabajando como taxista. Probablemente fue así como conoció a Dazai, cuando todavía estaba en su etapa de joven literato, aunque también se menciona que el vampiro estuvo involucrado de una forma u otra en el ahogamiento del escritor.

Además, Ranmaru nos cuenta que durante su larga vida ha tenido varios grandes rivales y enemigos, e incluye en esta lista a Nakahara Chūya (19071937), un poeta de los años 30 que colaboró brevemente con Osamu Dazai en la revista Aozanana (la flor azul), aunque todo parece indicar a que la relación entre los dos autores no era demasiado buena.

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Como podemos ver, Mori Ranmaru ha pasado por muchos episodios interesantes durante su larga vida, lo que puede servirnos como una ventana para saber un poco más acerca de la historia de Japón. Nosotros, por nuestra parte, no podemos esperar a que salga una nueva temporada del anime, para así poder conocer más sobre el rumbo que tomará la trama en el presente y que más nos cuentan de la vida en el pasado de este vampiro tan interesante. Mientras tanto, os recomendamos encarecidamente que le echéis un vistazo al manga y a los tomos que lleva publicados de momento en España.

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