El 22 de julio de 1997 comenzó la publicación de un manga que, a la fecha de salida de este artículo, cuenta ya con 25 años de vida y más de 1000 capítulos en su haber. A la tierna edad de 22 añitos un joven Eiichirō Oda iniciaba One Piece, el manga que ha ganado el Récord Guinness de «Mayor cantidad de copias editadas de la misma obra de cómic realizado por un único autor». Y además, hace escasas semanas, se convirtió en la saga literaria más vendida de la historia con más de 500 millones de copias entre todos sus volúmenes; superando a la del niño mago más famoso del mundo. Con todo esto en cuenta, podemos partir de que hablamos del manga más popular de lo que llevamos de siglo XXI.

Oda tomó inspiración de toda clase de historias pertenecientes a la literatura clásica, modificándolas y adaptándolas para la creación de su mundo y personajes. Esto actúa como una ventana perfecta para introducir al público a los clásicos, permite observarlos desde nuevas perspectivas y analizar sus elementos. además de dar sensación de familiaridad. No es vagancia, ni pereza, ni falta de originalidad; es una demostración de la cultura como algo universal y resistente al paso del tiempo. Contar historias es inherente al ser humano y se ha de mirar atrás para aprender de las que estuvieron antes. Lo importante no es sólo lo que escribes, sino cómo lo escribes. Todo ese conocimiento procedente de infinidad de obras es filtrado por la exuberante imaginación del autor, creando una idiosincrasia llena de personajes particulares y lugares mágicos.
Dos años después del inicio del manga, el 20 de octubre de 1999, comenzaría a emitirse la adaptación anime a cargo de Toei Animation. Una adaptación que, aparentemente, contó en sus inicios con poco presupuesto y tiempo por parte de la productora. Animación limitada, ritmo pausado y fondos que no estaban completamente definidos entre otras cosas; pero que compensaba esa carencia en recursos con puro carisma, un gran manejo de la tensión y los momentos dramáticos y una banda sonora memorable.

Ahora podemos mencionar el elemento clásico que se suele dar cuando un anime tiene esa larga duración sin prácticamente interrupciones para evitar alcanzar al manga, el relleno. Sorprendentemente, One Piece tiene una cantidad de episodios de relleno muy baja, unos 80 entre un total de más de 1000. Ni un 10% de la serie es relleno tras llevar más de 20 años de emisión. Comparativamente, Detective Conan con un número de episodios similar tiene más de 400. ¿Cómo han hecho desde Toei para lograr esa escasa cantidad y, a su vez, no agotar el material de origen? Muy fácil, con ese ritmo pausado mencionado anteriormente que, a medida que avanza la emisión de la serie, transiciona hasta convertirse en muy lento. Tan lento que, de adaptar dos o más capítulos por episodio, pasa a capítulo por episodio y, ya para rematar, a adaptar solo unas cuantas páginas por episodio.
De media se suelen adaptar dos capítulos de manga por cada episodio de anime. Por poner algunos ejemplos, Boku no Hero Academia tiene 114 episodios de anime y en estos se adapta hasta el capítulo 250 del manga aproximadamente—2.20 de media—, en Death note 37 episodios contienen 108—2.91— y la HunterXHunter del 2011 presenta 148 episodios para 340 de su homónimo impreso—2.29—.
En One Piece nos encontramos con que hasta su episodio 1028 se han adaptado 1011 capítulos del manga. Un número impresionante, y no por buenos motivos. Es aquí donde entra el proyecto de One Pace, llevado a cabo por un grupo de fans que se propuso tomar el anime y editarlo para que se asemejara lo más posible a los eventos presentados en el manga. Desde ese momento han creado más de 350 episodios siguiendo este objetivo, ahorrando un 45% de metraje respecto a la versión original.

No se puede comparar el número de episodios de este proyecto fan con el del anime oficial de forma directa, ya que el primero aún está en proceso, y algunos de los primeros arcos no están completamente finalizados, así que el total variará con el paso del tiempo. Pero podemos tomar de ejemplos algunos de los arcos individuales que sí están completos: Thriller Bark, Dressrosa y Whole Cake. Hay que tener en cuenta que la duración media de un episodio de One Piece se sitúa en los 24 minutos, mientras que los de One Pace están sobre los 30.
Thriller Bark representa un punto intermedio. A medida que se acerca al timeskip, la ralentización de la serie va en un aumento progresivo para dar tras este sus peores exponentes. 47 capítulos de manga para 49 en el anime. Un arco con elementos muy interesantes cuyo último tercio está tan cargado de momentos climáticos situados uno detrás de otro que sobrecargan y agotan, dejan de sentirse como puntos álgidos. Es un problema que resulta agravado por el alargamiento artificial de las escenas.
Dressrosa y Whole Cake son el punto más bajo del anime en cuanto a la adaptación se refiere. 101 y 77 capítulos en el manga que se alargan a 118 y 131. Si Thriller Bark ya se antojaba tedioso y estirado hasta el punto en que su clímax pierde gran parte de la fuerza que pudiese tener, en estos la sensación puede ser aún peor, llegando al punto en el que el avance de un episodio a otro acaba sintiéndose nulo.
El equipo de One Pace ha reducido estos arcos para que tengan 22, 48 y 39 episodios respectivamente. Números mucho más adecuados y que hacen la experiencia infinitamente más amena y agradable. Además, hay planes para mejorarlos aún más, ya sea reeditándolos para mejorar el ritmo, usando versiones con mayor calidad de vídeo o añadir una mayor cantidad de idiomas en los subtítulos. Es un trabajo encomiable que ofrece una versión mucho más disfrutable a la oficial y merece un reconocimiento mayor del que posee.
One Piece, desde sus inicios, ha sido sinónimo de aventura, descubrimiento, amistad, fraternidad, igualdad, libertad y lucha contra el orden establecido y el status quo. Un absoluto titán que lleva reinando en el inmisericorde podio de la Weekly Shonen Jump durante dos décadas y media. Más de 20 años viendo empezar y acabar cientos de obras que, o bien llegaban al final del camino, o eran aplastadas por las expectativas irreales de la revista y su facilidad para cancelar aquellas que no den resultados en sus primeros meses de vida.

En julio del presente 2022 el propio Oda anunció la entrada de su manga en el arco final —que no cunda el pánico que esto igual son ocho años más de publicación—. Con ello llegará el momento más duro, cuando se encuentra ese algo que conquista el corazón, la despedida. Esa demostración de que todo tiene una conclusión inevitable por mucho que deseemos que perdure. Veremos el cierre a esas tramas que llevan años siendo el foco de las teorías y las conversaciones de los lectores, el término de algo que, para muchos de nosotros, lleva toda la vida siendo una constante.
El final de One Piece es un hecho, y trae consigo una incógnita sobre el futuro incierto de la Shonen Jump. La obra se ha convertido en su principal estandarte, y eso lleva a preguntarse qué intentarán para rellenar el gigantesco hueco que dejará tras su marcha.
De momento hay muchas incógnitas, tanto dentro de la historia como fuera; pero las respuestas no parecen lo más importante ni son lo que pretende destacar en este artículo. Preferimos quedarnos con cómo el arte nos puede servir de motivación y fuente de inspiración, ya sea para iniciarnos en un deporte, interesarnos por una disciplina, o iniciar un proyecto colaborativo desinteresado que intente hacer justicia a una de tus obras favoritas.
En 2015, cuando Oda ganó el Récord Guinness mencionado al inicio de este artículo de «Mayor cantidad de copias editadas de la misma obra de cómic realizado por un único autor» —premio que ha vuelto a ganar en 2022, se ha superado a sí mismo—, hizo una declaración ante el público. Esta resume perfectamente todo lo que hemos querido decir:
Gracias por este título del Récord Guinness. El manga es una forma muy entretenida de pasar el tiempo, pero cuando me llegan mensajes diciendo que «gracias a One Piece he hecho amigos» o «gracias a One Piece conocí a mi media naranja», me alegro muchísimo. Me siento como si esta cifra récord tuviera posibilidades de unir a igual número de personas. No olvidaré a mis predecesores en el mundo del manga, los colegas con los que trabajé ni a mis lectores, y a partir de ahora quiero poder seguir dibujando una obra que sea digna de este récord.
—Eiichirō Oda