Si ahora mismo hiciéramos un recorrido por todos los animes que se han emitido en España durante la época de los 2000 no terminaríamos. Siempre se mencionarían unos nombres antes que otros a la hora de hacer recuento. Rápidamente saldrían Shin Chan, Doraemon o InuYasha por citar algunos. Pero hay un nombre que aparece repetidas veces y que a día de hoy se recuerda por su humor frenético: Bobobo. Y es curioso que esta obra sobre pelos nasales y combates de lo absurdo destacase; en Japón no fue realmente un éxito, llegando a recibir numerosas quejas a la dirección por parte de padres enfadados. Su manga llegó a pasar sin pena ni gloria por el extenso catálogo de la Shōnen Jump. Entonces, ¿a qué debe su éxito aquí en España? ¿Tuvo algo en sus chistes que se quedaron con nosotros hasta el día de hoy? ¿O hubo algo más en el camino? Eso es lo que vamos a averiguar empleando nuestro arte del combate articulesco.
Bobobo nos narraba la historia de un guerrero que usaba sus pelos nasales para acabar con el malvado Imperio Margarita, quienes recolectaban el pelo de la gente. Sí, la premisa de la serie ofrece ya una ambientación graciosa de por sí. Nuestro protagonista es un hombre fornido con una prominente cabellera afro rubia, unas características gafas de sol y un atuendo simple pero que entona perfecto con su semblante. Que el afro se le pueda abrir y tengamos dentro un verdadero ecosistema de personajes y material para gags ya completa un buen protagonista. Y el elenco no se queda atrás desde luego. Desde el verdadero protagonista de la serie, Don Patch, hasta el hombre con la cabeza con forma de… helado de fresa Softon. Destacamos a Beauty, la heroína y el personaje encargado de aportar el sentido común a un grupo que brilla por la ausencia de éste. Tiene que existir este elemento para que el estilo Manzai, tradicional en la comedia japonesa cuando se trata de dinámicas, fluya y de un toque distintivo al humor que Bobobo intenta transmitir. Pero tampoco es que sea un humor tan difícil de transmitir. La variedad de personajes cómicos, el uso de comedia física y juegos de palabras, combinado con una estructura en sus arcos que facilita a la comedia nos da como resultado una fórmula para una serie cómica que puede cosechar éxito.
Pero, como adelantamos antes, la recepción de Bobobo en Japón fue normalita. Sí, vendió bastantes ejemplares de los 21 tomos del manga y obtuvo una adaptación al anime de 76 episodios que es nuestro punto a tratar. Pero no fue más allá. La comedia llegaba, pero no se coronaba. Y, como decíamos, recibió de base quejas por partes de asociaciones de padres debido sus hijos copiaban las chistes y actos de los personajes, chocando con el tradicional sentido de la decencia. Sin embargo, y aquí llega la parte positiva, el anime consiguió emitirse fuera de Japón llegando a América y Europa. Y sí, fue en España donde sería mejor recordado y valorado.
Hablemos entonces de las andanzas nuestro héroe liberta-cabelleras en nuestro país. Tuvo un excelente comienzo y la clave sería sus retransmisiones en España: Cartoon Network y canales autonómicos. En cuanto a esta primera emisora, Bobobo no fue el único anime del que pudimos disfrutar; Saint Seiya, D-Grayman, Sargento Keroro… la lista es larga pero Bobobo se ganó un puesto rápidamente entre los más populares. Aunque eso no deja atrás a los que no pudieron contratar este servicio en su día. Gracias a canales como Canal Sur 2 Andalucía, TeleMadrid o CMTV —Castilla-LaMancha Televisión—, la divertida travesía de Bobobo llegó a más televidentes todavía. Por supuesto, esta serie gozó también de una traducción al catalán. Desgraciadamente, no llegó a las otras lenguas co-oficiales, pero gracias a los canales mencionados la amplia difusión era una realidad.
Bueno, tenemos el anime en nuestras pantallas durante la época que más anime se podía retransmitir por televisión. Pero… cómo que falta algo, ¿no? ¿En qué resaltó Bobobo en términos de su comedia respecto a sus competidores? ¿Qué ayudó a que Bobobo fuera recordado como uno de los animes más queridos por su humor en una época en la que predominaba el humor en cuanto a los contenidos japoneses? Entran en escena Jaime Roca y el estudio madrileño Alamis Doblaje.
Arait Multimedia fue la productora audiovisual responsable de que la mayoría de estos animes mencionados llegaran a nuestro país. Y bajo el ala de esta productora estaba el estudio Alamis Doblaje, con su director Jaime Roca. Este director y su equipo son conocidos por haber dado una vida peculiar a los doblajes de animes conocidos como One Piece o, por supuesto, el que nos ocupa. Y una afirmación por parte de este estudio llegó a ser conocida por todos respecto al doblaje de Bobobo: se lo pasaron pipa. Tiene sentido, pues si tienes una base divertida como es el anime de este liberta-cabelleras en sí, combinado con las recursivas ideas del equipo de dirección dándoles su toque personal, pues tienes prácticamemte la fórmula perfecta. Destacando además, por supuesto, la labor de Jaime Ortega — Inazuma Eleven, Digimon— como traductor. Una combinación ganadora, no hay más que añadir.

Por supuesto, esto no fue como una base enemiga del Imperio Margarita, que podía caer fácilmente en un par de episodios. Entre la lista de tareas estaba encontrar un balance perfecto entre la comedia y la localización de los diálogos, la adecuación de los actores a sus papeles y, por supuesto, que la armonía entre todos estos elementos se transmitiera en la serie a modo de risas aseguradas. Y vaya si lo estuvieron. Desde la prosodia única del narrador, el semblante serio pero alocado que Regino Ramos dio a Bobobo hasta la ingeniosa ocurrencia del señor Horacio Heremecio Fermín. Si hay algo curioso que admirar en esto es que el anime de Bobobo fue como planear una fiesta. ¿Y cómo sabes que una fiesta ha salido bien? Cuando es divertida a más no poder y todo el mundo se ha esforzado por hacer de esta fiesta memorable.
Y no hay mejor prueba de todo este hecho que el recuerdo que aún vive por medio de nosotros y nuestra difusión en redes sociales. Como mencionábamos, Bobobo sale siempre en las conversaciones en cuanto se habla de animes memorables emitidos en España. Y por medio de cuentas dedicadas a la subida de clips de momentos de la serie, estas absurdas aventuras no caerán en el olvido tan fácilmente. ¿Y no es lo mejor a lo que pueda aspirar un anime? Ser recordado, citado, querido… por todos sus fans a lo largo de los años.
Bobobo es el resultado de un gran trabajo de profesionales que querían divertirse y, por supuesto, divertir a su público. El arte de lo absurdo llegó a gran multitud de hogares y aún sigue en ellos, por medio de recitar alguno de los numerosos chistes que nos hicieron reír a lo largo de los 76 capítulos que llevaron a Bobobo por varios parques de atracciones y a acabar con múltiples tiranos por la libertad capilar y sus amigos. Así que relájate, busca alguno de sus momentos icónicos por Youtube y déjate llevar por la ridiculez y lo absurdo. Y cuidaos bien los pelos de la nariz, que podrían seros útiles todavía.
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