Si estas paredes hablaran: The Berlin Apartment

Los entornos siempre han resultado un recurso muy sólido por parte de los artistas para poder contar sus historias o incluso añadir información relevante sin decirnos explícitamente aquello que está pasando. Clásicos de la literatura lo han hecho ya desde hace años como por ejemplo The yellow wallpaper de Charlotte Perkins Gilman o La caída de la casa Usher de Edgar Allan Poe. En estos casos el escenario es más que un telón de fondo y pasa a convertirse en una parte viva y activa de la historia que el autor nos quiere transmitir, en ocasiones usando ejemplos de mutabilidad acordes al estado psicológico del protagonista o, en otras, mostrándonos detalles para que como lectores cavilemos con las distintas posibilidades. The Berlin Apartment es un juego desarrollado por Blue Backpack Games, quienes también desarrollaron Constance, que nos cuenta la historia de un apartamento en el corazón de Berlín y de las distintas personas que han ido habitándolo a lo largo de las décadas.

©Blue Backpack

A través de los ojos de una niña y su padre, quien ha aceptado un nuevo trabajo reformando el apartamento, iremos encontrándonos pedacitos de la vida de sus diferentes habitantes y la temática y los fondos de la historia irán cambiando conforme pasen los años. Lo primero que conseguimos ver es un departamento completamente destrozado, con habitaciones inaccesibles y con las paredes prácticamente destruidas, con signos de haber sido una casa okupa al menos hace unos años, pero pronto daremos nuestro primer salto al pasado, o al menos en nuestra partida ya que es posible que podamos vivir estas épocas ordenadas de maneras distintas. Viviremos breves historias en las que encarnaremos a toda suerte de habitantes de la ciudad, en las distintas épocas de su complicada y enrevesada historia.

En la primera historia que vivimos en nuestro gameplay, por ejemplo, nos poníamos en la piel de un muchacho llamado Kolja que vivía en el Berlín de 1989. A través de pistas del entorno y de explorar los diferentes cuartos de la casa, con los que todavía no estábamos familiarizados, descubrimos que su vida se ve ampliamente condicionada por el lado del muro en el que vive y no es para menos ya que está justo en la frontera. Su compañero de piso acaba de dejarlo plantado para irse a otro país, pero Kolja decide mantenerse al margen y quedarse en la ciudad, ahí acaba haciendo migas con una muchacha que vive justo enfrente de su piso, pero al otro lado del muro. No tienen manera más eficiente de comunicarse que con aviones de papel, a través de los cuales se desarrolla su historia de amor.

©Blue Backpack

Cada una de las historias tiene además mecánicas únicas como esta de los aviones de papel. En otra ocasión deberemos decorar la habitación con motivos Navideños para celebrar la Nochebuena. En otra de las historias nos tocará hacer la maleta para emprender un viaje del cual es muy posible que no volvamos. E incluso en otra de ellas tenemos que escribir con nuestro propio teclado para que la autora en pantalla continúe su historia dentro del juego. Con una jugabilidad aparentemente simple, The Berlin Apartment consigue mostrar una increíble variedad en las formas que tiene de relacionarse con su entorno para ir progresando la historia.

A medida que uno va avanzando en la trama también lo hace su comprensión del entorno. Conforme nos vamos familiarizando con el apartamento no solo nos movemos mejor por el mismo, sino que somos capaces de apreciar mejor los cambios que hay en cada década y qué le ha pasado a cada zona. En total y si contamos la historia del padre y su hija podemos ver cinco historias diferentes, no es necesario experimentarlas en orden cronológico, ya que con unas pocas nociones de historia nos podemos situar bastante bien, de hecho el juego tiene mucho en cuenta que sabemos de los tejemanejes dentro de Europa en los siglos XX y XXI, cosa que damos por descontado que tendréis más que resabida. El juego además nos presenta su mensaje con base en contrastes en estos periodos temporales e históricamente tan dispares. Y es que representar este paso del tiempo de manera ambiental es algo que se les da fenomenal.

Por ejemplo, en 1933 y sin muchos spoilers, nos ponemos en la piel del dueño de un antiguo cine. Si damos algunas vueltas por su casa podemos ver que el hombre es judío y si somos exploradores y decidimos abrir una de las persianas, que el juego deja deliberadamente cerrada desde un inicio, vemos que el edificio de enfrente está cubierto de banderas con simbología nazi. En el mismo capítulo nos damos cuenta que en el patio interior hay una radio puesta y no hay otra cosa sonando que discursos del mismísimo Hitler, la radio casualmente está puesta en dirección al apartamento de nuestro protagonista temporal. En 1945 nos encontramos casualmente otra radio en la pequeña habitación que hace ahora de casa mientras convertimos balas y las medallas de nuestro ausente padre en adornos navideños. Esta vez no escuchamos ningún tipo de discurso, además por lo que comentan hace ya que no se escuchan, sino que lo que llega a nuestros oídos son villancicos. Estos son solo algunos de los pequeños detalles que vemos a lo largo del juego y si nos ponemos a explorar veremos que hay muchísimo mimo detrás del diseño de cada parte de la casa. Nuestros entornos son capaces de mostrar una parte de lo que somos y cómo vivimos debido a las condiciones que sufrimos. Llegando incluso a un momento donde el apartamento en sí ya no será nuestro, o de los protagonistas circunstanciales, sino que estarán trabajando en él para otras personas con más capacidad económica que sí se lo pueden permitir, a pesar de que en esas paredes han vivido todo tipo de personas.

©Blue Backpack

Bien es cierto que en ocasiones nos hemos encontrado pequeños bugs o historias posiblemente no tan potentes, lo cual es inevitable dentro de un juego que tiene tantas maneras distintas de contarnos una historia. Sin embargo, lo que retruena con más fuerza de The Berlin Apartment, con sus más y sus menos, es el mensaje de lucha: «Un futuro mejor es posible si luchamos por ello, ningún esfuerzo es en balde.» Un mensaje muy importante, sobre todo en estos tiempos de incertidumbre que corren en los cuales además debemos luchar por que no se sigan cometiendo las atrocidades del pasado y por que, además, estas tampoco queden impunes.

Este análisis ha sido posible gracias a una clave cedida por Blue Backpack.

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