Destruye toda la humanidad. No puede ser regenerada. es uno de esos mangas que ha pasado durante años por debajo del radar de la gran mayoría de la gente. No solo no ha tenido una publicación occidental hasta finales del año 2024, sino que no había apenas forma de leerlo online, ni de forma legal ni ilegal. A fin de cuentas, no deja de ser otro romance de un chico empollón que trata de superar en todo momento a la bellísima alumna de matrícula de honor y, gracias a esta rivalidad se van conociendo mejor y enamorándose poco a poco. Esta premisa de chico friki y chica guapa, vista hasta la saciedad en obras de toda índole —siendo Dandadan una de las últimas que ha mostrado este tropo— va acompañada de un aliciente para muchos: esta enemistad viene no solo por las notas del instituto, sino también por su afición a Magic: The Gathering, algo que los más avispados podrán ver simplemente con leer el título.
Cada volumen del manga publicado en físico, tanto en Japón como en Occidente, contiene una carta promocional del juego, siendo la del último tomo la famosa Ira de dios, cuyo texto en español es «Destruye todas las criaturas. No pueden ser regeneradas.». En inglés ha sido localizado como Destroy all Humans. They Can’t Be Regenerated, donde salvo por Humans calca palabra por palabra el texto de esta carta —que además juega un rol importante junto a Condenación, su equivalente en color negro, para la trama— en el título. Por su lado, Panini, la editorial española a cargo, ha optado por humanidad para evitar sesgos de género a la hora de darle un nombre en castellano y mantenerse más fiel al japonés, que hace referencia directa a la humanidad —usando la palabra jinrui, 人類— en lugar de humanos. Esto hace que la versión española pierda parte de la gracia que tiene la versión americana, que es uno de esos pocos casos donde la localización supera ligeramente la obra original. Independientemente de la elección del título, cabe destacar lo brillante de la edición interior de la versión de Panini en castellano, ya que absolutamente todas las cartas que aparecen en los paneles del manga están localizados a nuestro idioma y se nota que se ha hecho un gran trabajo de búsqueda e información respecto a los nombres y textos de ambientación. Desde Futoi Karasu esperamos que esta titánica labor de edición haya sido pagada de forma más que generosa.

El manga se sitúa justo a finales de los años noventa, donde unos jóvenes de instituto están a punto de presenciar todo el terror del efecto 2000, que se vivió como un posible apocalipsis en muchísimos campos y que vincula con profecías y sectas. No obstante, esa parte oscura, casi melancólica, no hace sino destacar sus contrapuntos más alegres y cómicos para conseguir unos matices muy interesantes de apreciar. A pesar de esto, Destruye a toda la humanidad. No puede ser regenerada. está lejos de ser una obra perfecta. Los dos mejores adjetivos para describirlo son sólido y entrañable. A pesar de sus claras carencias —personajes secundarios y terciarios que pierden la poca relevancia que tienen, tramas que parecen llevar a algo y caen en el olvido…—, se logra transmitir con mucha facilidad y naturalidad un romance que se va gestando poco a poco con el paso del tiempo. Katsura Ise y Takuma Yokota, dúo artístico detrás de trabajos como la visceral Onani Master Kurosawa, llegan a un equilibrio entre romance y juegos de cartas, haciendo que los aficionados a ambos aspectos puedan disfrutarlo ampliamente. Es innegable que uno de los puntos de interés de la obra es el TCG, especialmente poder vivirlo en su momento de auge mundial. Resulta fascinante ver en acción cartas que hoy no se juegan en prácticamente ningún formato por razones de equilibrio, como la Academia tolariana. Como jugador mínimamente experimentado, uno puede ver con adelanto cómo van a ganar o perder los personajes alguna partida, especialmente con un conocimiento más amplio del formato vintage, lo cual no hace que los duelos sean menos emocionantes. Yokota ha sabido hacer de las partidas una experiencia muy reminiscente a Yu-Gi-Oh! en ciertos aspectos, con símbolos de maná flotando a la hora de jugar hechizos, criaturas atacando e incluso con los protagonistas siendo afectados por los ataques de los monstruos —mención especial a la Madre de runas pegando un puñetazo en la cara a uno de los protagonistas—. Si bien es cierto que en ocasiones la parte de los duelos puede ser compleja de seguir si no se es un experto en Magic —por ejemplo, cuando explican las reglas de la pila y la prioridad para jugar hechizos—, se pueden disfrutar mucho los combates como juego inventado del que se explican por encima algunas normas.

Pero ¿y el romance? Sin duda, la historia de amor entre Kano y Emi es adorable y lo suficientemente lenta como para disfrutarse como un cocido hecho a fuego lento. Y que no os engañe el hecho de que haya tantas partidas en el manga, ya que usan Magic como un medio para contar la historia y no como el pilar fundamental de la misma. Por supuesto, la obra cuenta con todo tipo de tropos que cabría esperar: una rival en asunto del corazón, un triángulo amoroso, una separación forzosa, otra relación de fondo de personajes secundarios… Todo ello da pie a situaciones de toda índole, haciendo que conozcamos a los personajes perfectamente. La gran mayoría de ellos cuentan con mucha fuerza, y los secundarios que más persisten a lo largo de la historia irradian carisma, especialmente los parroquianos de la cafetería donde juegan y practican —que haya un jugador al que llaman Gob-san, juegue un mazo de goblins y tenga cara de goblin es simplemente perfecto—. Además, la pareja de Ito y Tatsuo, dueños de la cafetería, recuerdan mucho a Tanaka y Ohno de Genshiken, algo que en lo personal me ha sacado más de una sonrisa. La trama global sí que tiene sus más y sus menos, aunque que esté ambientado en la ciudad de Kamikawa en clara referencia a uno de los planos de Magic, Kamigawa, y que cuente con elementos históricos que fusiona ambas narrativas —cosas como el Jitte de Umezawa y el Trompo adivinador del sensei existen en ambos mundos— es algo muy de agradecer por parte de los fans del juego de cartas. Además de esto, la ambientación pre-efecto 2000 y todo el miedo al fin del mundo que se predicaba en los medios, resuena perfectamente con la historia del pueblo de Kamikawa y sus habitantes, dando una sensación de nostalgia unida a referencias otaku de la época. Sin embargo, llegado un momento, la obra empieza a tener de fondo agencias gubernamentales y ataques terroristas que se sienten completamente fuera de lugar y que parecen una forma de dar artificialmente un mayor impacto a una historia con la que no termina de casar.

En resumidas cuentas, Destruye a toda la humanidad. No puede ser regenerada. se puede disfrutar perfectamente siendo fan de cualquiera de los dos mundos que une, pero sin duda contar con un conocimiento del popular juego de Wizards of the Coast será un bonus. Junto a estas líneas se puede ver la carta promocional del último tomo, una Ira de dios con arte de Yumeko. Con un total de 18 volúmenes, este manga nos muestra una historia linda, emocionante y conmovedora, donde los personajes —girando un Pantano para jugar un Ritual oscuro y con los tres manás que da jugar una Necropotencia— se quedarán en nuestros corazones durante un largo tiempo. Al menos en el nuestro lo han hecho.