Star Wars Visions: una galaxia muy, muy prometedora

Hace unos años compartíamos nuestras impresiones sobre la primera temporada de Star Wars: Visions, el proyecto impulsado por Disney+ en el que varios estudios y creativos japoneses ofrecían, a través de cortos independientes y separados del canon, su propia visión del universo creado en 1977 por George Lucas. En aquel artículo señalábamos cómo los nueve capítulos originales desplegaron una amplia diversidad de enfoques, tonos y estilos artísticos, abriendo una franquicia tan icónica como es Star Wars a nuevas sensibilidades. Todo un soplo de aire fresco para una saga que acusa un cierto desgaste tras casi cincuenta años de recorrido, además de un interesante punto de entrada tanto para que los fans del anime se aproximen a Star Wars como en sentido contrario.

Con dos siguientes temporadas ya publicadas, lo que suma 27 capítulos en total desde su estreno allá por 2021, volvemos a fijar la atención en Visions para analizar cómo ha evolucionado esta serie de cortos animados, los nuevos horizontes que ha abierto para la saga y qué nos puede reflejar sobre su presente y su futuro como franquicia.

En El duelo: la venganza conocemos a un jedi obsesionado con vengarse del rōnin que conocimos durante la primera temporada / ©Kamikaze Douga

Como señalamos en nuestro primer artículo, Star Wars: Visions nació como una antología de cortometrajes de animación en la que distintos estudios japoneses gozaron de libertad creativa para explorar historias ambientadas en el universo de Star Wars, sin el limitante de formar parte del canon oficial. Con la llegada de las temporadas 2 y 3, esta libertad ha permitido abrir nuevos horizontes y expandir la saga desde perspectivas múltiples y originales, siguiendo la tradición de antologías animadas con la participación de diferentes estudios —como Robot Carnival (1987) o Love, Death & Robots (2019)— y mostrando, como ya hizo Animatrix (2003), que esta técnica puede aplicarse a un universo conocido para renovarse con frescura y asumiendo de forma audaz riesgos creativos.

Tras el éxito inicial, Star Wars: Visions amplió el foco para su segunda temporada al incorporar estudios de animación provenientes de todas partes del mundo. El resultado fue una nueva tanda de nueve capítulos con propuestas muy sugerentes, en la que no solo se diversificaron las aproximaciones creativas a la saga sino también los lenguajes visuales, con estéticas que abarcaron desde el CGI y la animación 2D tradicional hasta técnicas como el stop-motion o el claymation.

Sith, el capítulo realizado por el estudio español El guiri, contó con la participación en el doblaje de los actores Úrsula Corberó y Luis Tosar / ©El Guiri

Un buen ejemplo de esta apertura es Sith, el primer corto de esta segunda antología, realizado por el estudio español El Guiri. Concebido como un homenaje a la historia del arte y, en particular, a la pintura abstracta, el capítulo emplea el color y la forma para expresar las contradicciones internas de su protagonista, una artista marcada por su pasado en las filas del lado oscuro. Junto a él, encontramos piezas con tonos y estilos muy distintos, todas con una identidad propia bien definida, como Yo soy tu madre, del célebre estudio británico Aardman Animation; En las estrellas, del chileno Punkrobot Studio; o La canción de Aau, del sudafricano Triggerfish Animation.

También destaca el corto La cueva de los chillidos, del estudio irlandés Cartoon Saloon. Su particular adaptación al universo de Star Wars de la figura de las banshees, criaturas extraídas del folclore celta, aporta ese aire onírico con un toque misterioso, e incluso terrorífico, que caracteriza a episodios de las películas como la cueva que Luke Skywalker atraviesa en Dagobah o la gruta de Rey en Los últimos Jedi, todo ello envuelto en una narrativa tan inquietante como amarga.

Daal, la joven protagonista de La cueva de los chillidos, afronta lo desconocido / ©Cartoon Saloon

Sin embargo, la segunda temporada no estuvo exenta de polémica. Los bandidos de Golak, del estudio 88 Pictures, fue acusado de replicar escenas y coreografías de una producción previa realizada por fans. Acusaciones que, viendo las comparativas entre escenas, resultan difíciles de negar.

Aun así, esta nueva emisión contribuyó aportando novedad y variedad a la serie, evitando la posible sensación de repetición que podía conllevar el limitarse al anime. Ahora, tras abrirse al mundo, la tercera temporada ha apostado por un retorno al espíritu original de Visions, retomando la colaboración con estudios japoneses. Esta decisión, lejos de sentirse como un paso atrás, refuerza muy bien el carácter diverso y plural de la serie, a la que parece sentar bien esta alternancia entre escuelas de animación.

Una de las novedades más llamativas de esta temporada es la introducción de secuelas para algunos de los cortometrajes más celebrados de la primera entrega. El primero de ellos es El duelo: la venganza, en el que el estudio Kamikaze Douga profundiza en el trasfondo del rōnin protagonista, que ya había sido expandido con una novela y varios cómics. Otra historia que ha tenido continuidad ha sido la de El noveno Jedi, uno de los episodios más populares de la primera temporada y para la que ya se ha anunciado que tendrá su propia serie en solitario. Por último, conocemos más sobre la jedi protagonista de La novia del pueblo en el capítulo Perdidos, que explora su relación con su antiguo maestro mientras de fondo aborda otras cuestiones como la existencia de refugiados climáticos por las acciones colonialistas y predatorias del Imperio Galáctico.

Fotograma de El noveno jedi: Hija de la esperanza, una de las historias que tuvieron continuación en la tercera temporada y para la que ya hay anunciada una secuela / ©Production I.G

En el apartado técnico, tanto en lo referente a la animación como a la banda sonora, todos los capítulos de la tercera temporada mantienen el alto nivel de calidad y la diversidad alcanzados en las dos tandas de cortos anteriores. Además, la red de seguridad que supone no formar parte del canon oficial de la saga sigue siendo un incentivo para que los estudios den rienda suelta a su imaginación, lo que da lugar a propuestas tan fascinantes como arriesgadas que exploran ideas narrativas y estéticas que rara vez tienen espacio en las producciones oficiales.

En este sentido, no encontramos un exponente más claro que Negro, el capítulo presentado por David Production y dirigido por el veterano Shin’ya Ōhira. Su historia nos sitúa en los últimos instantes de consciencia de un soldado de asalto tras la destrucción de la Estrella de la Muerte. Desde esa premisa, el corto nos sumerge en una narrativa surrealista, con un estilo artístico psicodélico y frenético que, con su animación cambiante, inestable y lisérgica, lleva más allá los límites de lo que, al menos en lo que a nosotros respecta, nunca habíamos visto explorados de esta forma dentro de la franquicia.

Puede que Negro peque de ser demasiado experimental para lo que muchos estamos acostumbrados, pero es indudable que contribuye a llevar más allá los límites de Star Wars/ ©David Production

Aunque, como es comprensible, una apuesta tan abstracta como la que ofrece Negro ha generado todo tipo de reacciones dentro de los fans, no siempre positivas, con opiniones que oscilan desde el entusiasmo por su carácter novedoso hasta el rechazo frontal. Sin embargo, también creemos que no haber conectado con el capítulo no implica el no poder apreciar sus virtudes ni su potencial rompedor. ¿Arriesgado, obtuso y divisivo? Puede. ¿Inédito y revolucionario? Sin duda.

En definitiva, podemos pensar en Negro como la encarnación más extrema del espíritu original de Visions: la voluntad de experimentar, de tensar los límites de una mitología conocida y de demostrar que incluso una franquicia tan consolidada puede seguir acogiendo en su interior un espacio para la exploración artística radical.

Cada estudio invitado adapta el universo de Star Wars como un auténtico prisma a través del cual proyectar sus propias narrativas. Lo llamativo es que, pese a la heterogeneidad de los estudios participantes, cada uno con estilos y enfoques muy marcados, muchas de estas historias demuestran comprender algunos de los pilares centrales de la saga, con una fidelidad que incluso parece sobrepasar a la de algunas producciones oficiales recientes.

Capítulos como La canción de Aau exploran la presencia de la Fuerza en elementos poco explorados pero con mucho potencial, como la música / ©Triggerfish Animation

Uno de ellos es la Fuerza, que no se representa como un simple superpoder, sino que profundiza en su sentido original, como una energía vital, fluctuante e integrada en la naturaleza, que se manifiesta de manera diversa y en formas inimaginables. Además, la luz y la oscuridad no aparecen como una simple dicotomía enfrentada sin fin, sino que capítulos como Viaje a la cabeza oscura, del surcoreano Studio Mir, inciden en la importancia del equilibrio en sus distintas manifestaciones. No se trata de una simple oposición entre luz y oscuridad, sino de una búsqueda constante de armonía, que nos invita a aceptar la dualidad que existe en el universo y, también, dentro de nosotros mismos.

Por su parte, el Imperio aparece de forma recurrente como una fuerza colonial y depredadora. No es una presencia incompetente ni un alivio cómico como en otras escenas de la franquicia, sino un sistema brutal y brutalizante que invade planetas bajo la promesa de progreso para acabar esquilmando recursos, destruyendo ecosistemas y oprimiendo o exterminando a las poblaciones nativas. Episodios como Lop y Ōcho, La bailarina espía, Perdidos o Negro retratan, cada uno desde su propia perspectiva, la crueldad imperial, la precariedad, el miedo y la destrucción del ecosistema de los planetas en los que posa su mirada.

El Imperio aparece como una maquinaria inhumana e implacable que destruye tanto los mundos que domina como a las personas que viven bajo su yugo / ©Studio La Cachette

La serie también reflexiona sobre cuestiones como el amor, el medio ambiente, la violencia, el miedo, las tensiones internas dentro de una comunidad ante la llegada de una fuerza opresiva externa, o la relación entre humanidad y naturaleza. Así, nos muestra tanto el lado más oscuro de la galaxia —el sufrimiento, la separación, la precariedad o la tiranía— como su faceta más luminosa: la diversidad, la amabilidad, la solidaridad y la capacidad de seguir adelante incluso en los momentos más difíciles, cuando todo parece perdido.

Por ello, con este enfoque Visions se entrelaza con una cierta sensibilidad que le aproxima al hopepunk. Aunque la tiranía y la injusticia dominen la galaxia, muchas historias recuerdan la importancia de resistir desde la comunidad y lo cotidiano. No todos los personajes puedan empuñar un sable láser o pilotar un caza de la Alianza Rebelde, pero cada uno intenta aportar su granito de arena en la lucha. De este modo, la esperanza no se presenta como ingenuidad, sino como una forma activa de resistencia. En este sentido, Visions continúa una tradición que está profundamente enraizada en la saga desde sus orígenes.

El resultado ha sido un enorme soplo de aire fresco, muy necesario para una franquicia que, tras décadas y décadas, empezaba a mostrar signos de saturación, al menos en sus propuestas más grandes. La acogida de estas iniciativas parece señalar lo que Star Wars verdaderamente necesitaba para evitar su estancamiento como franquicia, abrirse a nuevas perspectivas y a propuestas originales, asumiendo riesgos creativos y permitiendo que nuevas voces exploren la galaxia desde ángulos nunca antes explorados en el canon oficial.

Qué estatua tan llamativa. ¿De dónde se inspiró Trigger para dibujarla? Nuestro compañero Fonsy ya lo explicó en este artículo / ©Trigger

Con su segunda y tercera temporadas, Star Wars: Visions sigue reafirmándose como un interesantísimo laboratorio creativo para una saga que, pese a su longevidad y el enorme número de series y películas que acumula a sus espaldas, sigue demostrando su enorme potencial para desplegar narrativas imaginativas y sugerentes.

En conjunto, la serie nos recuerda que Star Wars no necesita recurrir a la nostalgia, ni a los mismos personajes y fórmulas de siempre, para mantener su éxito. Puede que el futuro de la franquicia sea más brillante si apuesta por reinterpretarse, arriesgar y abrirse a nuevos caminos, como parece que está haciendo con propuestas frescas y estimulantes como es Visions.

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