Una lectura gótica de Phantom Blood

Este artículo contiene spoilers de la saga JoJo’s Bizarre Adventure.

Phantom Blood, la primera entrega de la popular serie JoJo’s Bizarre Adventure —y de la cual ya os hemos hablado en el pasado—, es probablemente una de las partes menos queridas y, a menudo, incluso obviadas dentro de su visionado. Su manga comenzó su publicación en 1987 y tanto su melodramática historia como su peculiar estilo están fuertemente influenciados por mangas de la época como Hokuto no Ken, así como las películas y héroes de acción interpretados por Schwarzenegger y Stallone. Con el primer protagonista de la saga familiar, Jonathan Joestar, nos vemos envueltos en una trama llena de tragedias, venganzas, vampiros, elementos fantásticos y la primera gran rivalidad con el mítico Dio Brando.

©David Production

A pesar de la poca popularidad de esta parte, se puede comprobar su característico encanto incluso contando con los elementos típicos y recurrentes de la saga. Algunas de las influencias fuera del mundo del manga que su autor Araki confirmó fueron sagas familiares enormemente populares de su juventud como las películas de El Padrino o la miniserie Raíces, así como la adaptación al cine de Al este del Edén. Sin embargo, el nacimiento del villano, un vampiro, hunde la historia en miles de clichés y elementos propios de la ficción gótica, de una forma consciente o no.

Basándonos en los elementos básicos de la literatura gótica según Robert Harris, Phantom Blood cumple con gran parte de sus características principales. La historia comienza con una profecía ancestral alrededor de una máscara legendaria que más adelante concederá la inmortalidad a través del vampirismo, hay una atmósfera general de misterio alrededor de la cual ocurren eventos fantásticos y sobrenaturales, además de contar con una estética general decadente y oscura. El escenario de la historia gira alrededor de la mansión Joestar, dominada por el padre de Jonathan, y más tarde el castillo donde se establece Dio, dominado por su presencia vampírica. Asimismo, la historia está llena de dramatismo y emociones exageradas.

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Además de cumplir con estas características, toma pequeños trozos de numerosas historias, películas y leyendas de terror del imaginario colectivo, obviando la evidente inspiración en la historia literaria de Drácula, como la aparición de Jack el Destripador, trucos y gestualidad que usa Dio basados en escenas del vampiro interpretado por Bela Lugosi o los monstruos medio humanos y medio animales que el antagonista convierte en sus sirvientes, posiblemente inspirados por La isla del Doctor Moreau. Otra posible vaga inspiración podría ser de partes de Cumbres Borrascosas, especialmente en la similitud de Dio con Heathcliff en su crianza, aspectos de su personalidad explosiva o su evolución hacia el papel de villano.

Y es que el nombre del primer volumen de Phantom Blood ya nos dice mucho: Dio el invasor. Dio Brando es el personaje más popular, indudablemente, de toda la saga de JoJo’s, a pesar de no estar presente físicamente en todas sus entregas. Y es el personaje más importante porque irrumpe en la trama para dejar su esencia durante todas las generaciones por haber en la familia Joestar. Es importante destacar dos cosas. Dio fue el primer diseño que Araki creó para la historia, así como el primer personaje con nombre que aparece en el manga. Esto plantea en parte la cuestión de si él es el verdadero protagonista de la historia y no Jonathan, como bien podría pasar en la literatura gótica con sus destacables monstruos.

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Nace Dio como representación del mal absoluto y nace Jonathan como encarnación del bien que se enfrenta a ese mal. Esta confrontación no deja de estar bajo una óptica victoriana bien situada en el contexto de la historia. Nuestro protagonista es un niño inocente y alejado del mal desde el principio, rodeado de ingenuidad en una gran mansión, mientras que Dio es un niño que crece entre la pobreza y el desprecio de su padre, aprendiendo a sobrevivir en un entorno hostil a través de la manipulación. Su humanidad se presenta hacia la figura idealizada de su madre, que murió joven y plasma aquella vida y valores que él nunca pudo alcanzar sin su presencia. Dio “invade” el oasis de tranquilidad de la vida de Jonathan.

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Analizando el contexto de Jonathan, su padre, aun presentado como un hombre de valores nobles y caballerescos que transmite a su hijo, es una figura patriarcal, autoritaria y con ideas anticuadas de disciplina victoriana, algo que incluso él llega a admitir antes de morir. Jonathan es criado estrictamente y como un caballero victoriano idealizado y protegido del mundo exterior. El mundo que representa la mansión Joestar, símbolo de la hegemonía social victoriana, se cimenta sobre una base que el villanoo llega para destruir y pervertir por completo, una idea repetida en lo gótico. El monstruo transgrede el orden natural antiguo y confronta los tabúes y represiones de los personajes. Dio es un “monstruo” antes de incluso llegar a ser un vampiro, porque es un elemento externo y extraño, el otro, que llega a perturbar lo establecido.

El monstruo, palabra que deriva del latín monstrum y moneo, “advertir, recordar”, es un personaje que todos imaginamos como terrorífico y amenazador en sus historias, pero también representa un espejo de aquellas partes más oscuras del ser humano que tendemos a ignorar. El propio Araki señaló que Dio podría provocar en los lectores una sensación de catarsis al ser un personaje que actúa sin moral y muestra sentimientos desagradables que todos pueden tener y no contar. Este elemento es primordial para reconocer al monstruo gótico en Phantom Blood y también para, en cierto modo, entender por qué Dio y los villanos en general son tan atractivos, fascinantes y necesarios.

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El momento en el que Dio se desvela como vampiro y su maldad se muestra ante todos es también el momento en el que la gran mansión Joestar es reducida a cenizas, lo que representa la destrucción de los valores y la moral victoriana por parte del monstruo invasor. El castillo donde se establece el antagonista toma entonces el foco, un lugar donde la transgresión moral ocurre en muchas de sus diferentes formas. A pesar de conseguir ganar a Dio y su maldad temporalmente junto a sus compañeros de viaje, Jonathan, el héroe de la historia, terminará su vida de forma trágica. Además, al tratarse de una saga familiar y que tiene presente a Dio en generaciones posteriores —directamente dando fruto a Giorno con el cuerpo de Jonathan— podemos también concluir que Dio quedó presente dentro de la propia familia Joestar, contaminándola y mezclándose con ella para siempre.

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Así pues, podemos observar que Phantom Blood está plagado de reminiscencias a lo gótico desde la perspectiva estética hasta la más analítica, aun si la intención de Araki nunca fue continuar este estilo o profundizar en él. La motivación de llevar a los extremos a sus personajes para resaltar lo maravilloso de la humanidad, en contraste con el mal y la falta de moralidad de Dio, es lo que más destaca temáticamente en esta parte. Es quizás menos profunda y de poca longitud, quizás menos llamativa que las otras, pero aún así resulta tremendamente cautivadora para quienes le dan una oportunidad y permite comprender mucho más a fondo sus partes sucesoras.

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