Especial Orgullo 2025: nuestras parejas LGBTIQ favoritas

Ah, el amor. Las mariposas en el estómago, compartir un paraguas bajo la lluvia, tomar la mano de otra persona y sentir cómo se te sube la sangre a la cabeza… Para algunos, es una de las fuerzas más grandes del mundo. Para otros, especialmente entre quienes formamos parte del colectivo LGBTIQ, es un derecho que todavía no se garantiza como buenamente se debería. Aunque sea y mientras continuamos la lucha por un amor libre, siempre nos quedará el retiro espiritual que nos provee la ficción. Y es que en algunas de nuestras obras favoritas podemos encontrar parejas que no solo rompen con la tónica heteronormativa, sino que se desarrollan con una naturalidad magnífica respecto del tono de la historia. Ya se trate de relaciones explícitamente confirmadas por los autores oficiales o de secretos a voces que son puestos de relieve por las comunidades de fanes, hoy os traemos nuestras favoritas.

Takumi Sumino y Eito Aotsuki — The Hundred Line -Last Defense Academy-

Kodaka no se ha estrenado en las relaciones homoeróticas con The Hundred Line, pues ya desde Danganronpa 2: Goodbye Despair hizo sus pinitos en eso de desarrollar dos personajes masculinos con una conexión tan fuerte que destruyese a su propio fandom. Podemos entender que, por cualquier razón, el Komahina no consiguió despegar de manera completa, pero ahora que Kodaka tiene la libertad creativa que le permite un estudio propio hemos podido comprobar lo que es capaz de hacer cuando se le dan alas. En el caso de Takumi y Eito, nos ha dejado boquiabiertos ante sus capacidades para desarrollar una relación homoerótica que posiblemente deje a sus fans con un tanto porciento del cerebro solo dedicado a pensar en ellos.

La relación del protagonista de The Hundred Line y su compañero de la Special Defense Unit, Eito Aotsuki, se va desarrollando a lo largo de las distintas secciones y rutas del título y sin entrar en terreno de spoilers, nos atrevemos a decir que es de las dinámicas más completas y mejor desarrolladas de todo el juego. La compenetración entre ambos y las distintas facetas que se muestran continuamente consigue amplificar de manera increíble su ya buen desarrollo de personaje individual. Con un toma y daca para añadir interés y una posibilidad casi infinita de situaciones no es de extrañar que la pareja sea tan popular. Es de agradecer también que desde el estudio hayan sido tan abiertos al mostrar no solo el aspecto amistoso de ambos, sino también el romántico e incluso el sexual. En ellos hemos conseguido ver el magnífico desarrollo que el autor es capaz de ofrecer con un elenco de personajes que no va desapareciendo paulatinamente de la obra. Además, el tiempo que pasas con ellos y las numerosas escenas dedicadas a ambos solo ahondan más en el cariño que les acabas cogiendo como jugador. Podemos decir que Eitaku como pareja consiguen mezclar dinámicas y características harto populares dentro del género del BL y era casi inevitable que la gran mayoría del fandom acabase volviéndose completamente loco con estos dos. No es para menos, ya que posiblemente no nos hemos sentido tan comprometidos con una ship desde hace un tiempo.

©TooKyo Games

Ryunosuke Naruhodo y Kazuma Asogi — The Great Ace Attorney

¿Hasta dónde estaríais dispuestos a llegar por la persona a la que amáis? Se nos presenta a Ryunosuke y Kazuma como dos amigos o «compañeros» muy cercanos de la universidad, pero viajar a la otra punta del globo y asumir el arduo desafío de enfrentarse a una cultura totalmente distinta y hostil, todo ello para hacer realidad el sueño de la otra persona, no es propio de una amistad al uso. La relación entre el protagonista principal de The Great Ace Attorney y su amigo es una muy compleja, matizada y que es difícil abordar sin entrar en terreno de spoilers, pero que sumariamente se reconduce a temáticas de honor, sacrificio, deseo y hasta qué punto nos reconocemos a nosotros mismos si actuamos conforme a tales ideas. La idea que Ryunosuke tiene de su compañero es, en cierto modo, la que Kazuma proyecta de sí mismo y que emplea como fachada para ocultar las oscuras motivaciones que lo mueven a viajar a Londres. Sin embargo, esa confianza ciega sentida desde la otra parte, a pesar de aquello que no se siente capaz de revelar es precisamente lo que le permite salir del ciclo vicioso y empezar de cero. Aunque quizás no se manifieste en el deseo más intenso y Capcom no nos diese la confirmación explícita que nos merecemos, ambos personajes son prueba de lo mucho que nos puede enriquecer una relación de pareja y lo importante que es tener a alguien que nos acepte con todo lo que somos, nuestras luces y sombras.

¿Qué nos quisieron decir con esto? / ©Capcom

Michael Kaiser y Yoichi Isagi — Blue Lock

Imaginad a alguien capaz de recorrerse medio mundo para encontrarse con su rival predestinado y arruinarle la vida mientras le pide que se la arruine a él también a cambio. En realidad, no hace falta imaginar nada, pues es así como empieza la relación de Kaiser e Isagi, antagonista y protagonista, respectivamente, de Blue Lock. Un odio mutuo y profundo cimentado en sabotearse el uno al otro durante los partidos —¡jugando en el mismo equipo!, pero que poco a poco se irá transformando también en un respeto conforme aprendan a apreciar las habilidades de su rival y, posteriormente, incluso en compenetración pura y dura cuando por fin dejen de lado sus diferencias para unirse en post de derrotar a un enemigo común. Se trata, pues, de un enemies to lovers en toda regla, pero además con una pizca de toxicidad bueno, una pizca no, bastante, no nos vamos a engañar, aunque es ese regustillo precisamente la que le otorga salsa a esta pareja.

Kaiser e Isagi están tan hechos el uno para el otro que hay escenas en las que aparecen con el aura del otro o con las auras de ambos entremezcladas y sus historias vitales son opuestas, aunque ellos no lo sepan, pero al mismo tiempo como jugadores son extremadamente similares. Su rivalidad está guiada por la obsesión del uno con el otro, que lleva a que intenten superarse continuamente y acaben aprendiendo el uno del otro.

©Kōdansha

Falin Touden y Marcille Donato – Tragones y mazmorras

La historia de Falin y Marcille podría parecer la típica de amigas de la infancia que se conocen desde que iban al colegio a la escuela de magia, en este caso y acaban desarrollando sentimientos más profundos con el tiempo, pero no es solo eso. Aunque podría aparentar ser una relación bastante adorable a primera vista, lo cierto es que está empañada por el drama y la tragedia desde el momento en que a Falin se la come el dragón rojo. Esto obliga a Marcille a usar necromancia para resucitarla y Falin, a cambio, acaba convertida en una quimera monstruosa. Se trata, pues, de doomed yuri, que tanto nos gusta y que está presente en otras parejas populares como la de Homura y Madoka de Madoka Magica. Por cierto, nosotros defendemos que la escena del baño no es algo que habitualmente se dé entre dos mujeres que solo son amigas… ya sabéis a qué nos referimos.

©Kadokawa

Amuro Ray y Char Aznable – Mobile Suit Gundam

Es probable que la enemistad entre Char y Amuro sea una de las más legendarias del anime, sentando las bases y códigos de muchas de las rivalidades masculinas que vendrían más tarde en otras obras. Por supuesto, esta relación llena de altibajos a lo largo de sus tres series principales y que terminaría con un enfrentamiento lleno de emociones profundas entre ambos estaría impregnada de un intenso homoerotismo. Desde que sus destinos se unieron enfrentándose en el primer conflicto de la historia, sus vidas quedan entrelazadas y pudimos disfrutar de su reencuentro emotivo en Zeta Gundam, donde serían aliados y amigos. Es en este punto que llegan incluso a declararse la importancia que se tuvieron mutuamente para cambiar y ser mejores personas. El final de la serie acabó por dinamitar esa relación, poniendo sus vidas de nuevo en diferentes caminos, pero la película final nos recordó cómo ambos están constantemente en la mente del otro con sentimientos intensos, quizás de cariño, quizás de odio o incluso ambos. Si no es suficiente, la canción oficial de ambos es Beyond the Time, una de las más románticas del medio y cuya letra los retrata con fidelidad.

©Bandai Namco

Shohei y Mito – Secret XXX

Shohei adora a los conejos, así que cuando se le presenta la oportunidad de ser voluntario en una tienda de animales no se lo piensa dos veces. El problema es que nuestro protagonista esconde un secreto peligroso, una alergia tremenda a tales criaturitas. La cosa es que Shohei está más que dispuesto a correr el riesgo por sus amados conejillos, pero es que además está coladito por el nieto de la dueña, Mito. Volvemos a recomendar a Meguru Hinohara, pero está vez hablando de la pareja protagonista de la precuela de Therapy Gamede la cual os hablamos el otro día—, Secret XXX. En esta ocasión los personajes no tienen tanto espacio para desarrollarse, pero se compensa con un tomo único lleno de momentos de fresa, erotismo y con otra pareja que trata su relación como algo natural y de lo que estar orgulloso. Hay animales monos, chicos guapos y dan ganas de comérselos a todos.

©Shinshokan

Henry of Skalitz y Hans Capon – Kingdom Come Deliverance

Henry es un muchacho normal, hijo de un herrero. El juego empieza cuando nos levantamos y toca hacer las tareas del día a día, pero es un día especial, pues entregamos una espada al señor feudal de Skalice. Desgraciadamente la vida de Henry se ve truncada cuando una fuerza invasora saquea su pueblo, matando a sus padres. A partir de este momento, Henry buscará venganza uniéndose a la lucha por liberar Bohemia. Hans Capon entra en la vida de Henry pocas horas después de comenzar la aventura, estableciendo una relación que inicialmente parece limitada a la amistad y camaradería típica de la época. Mientras que la primera entrega no ofrecía la opción de relaciones homosexuales, Warhorse Studios escuchó atentamente a su comunidad, quienes incluso bautizaron al dúo cariñosamente como «Hansry«. En la segunda parte, Warhorse ha creado una de las representaciones más realistas y matizadas de una relación homosexual en un contexto histórico hostil, tanto así que queríamos compartíroslo pese a ser Kingdom Come Deliverance un título que se sale de la órbita habitual de Futoi Karasu.

Durante la Edad Media europea, la Iglesia Católica ejercía una influencia dominante sobre la moral y las leyes, condenando las relaciones homosexuales y castigándolas severamente. En este marco histórico, la última cosa que esperarías encontrar en un juego que se precia de su realismo histórico sería la posibilidad de un romance homosexual. Más allá de simplemente materializar el fanfic, Warhorse ha evitado el cliché barato para ofrecer una exploración honesta y humana de cómo dos personas navegan sentimientos considerados «prohibidos» en una sociedad que los condena. Por otro lado, sabemos cómo pueden reaccionar a esto ciertos sectores de las comunidades de fans. Luke Dale, el actor que interpreta a Hans, ha alzado su voz públicamente en numerosas ocasiones para confrontar la homofobia. Su apoyo a esta inclusión demuestra la importancia de representar diversas experiencias humanas y demuestra cómo el arte puede servir como vehículo para normalizar lo que durante siglos ha sido marginado.

©Warhorse Studios

Yoshiki Tsujinaka y Hikaru Indou – El verano en que Hikaru murió

En un pequeño pueblo de montaña, el apagado Yoshiki y el animado Hikaru se conocen desde hace ya años, pero uno ya no logra reconocer a otro, desencadenando en la página más impactante del primer capítulo de este manga. Así da inicio una relación alejada de lo convencional entre ambos, en la que intentan aprender mutuamente sobre su lugar en el mundo y su modo de hacerle frente. La química de ambos protagonistas es uno de los puntos más fuertes de la obra, pues Yoshiki trata de hacer las paces con una serie de sentimientos que no termina de comprender mientras Hikaru trata de comprender lo que no es capaz de sentir. Se trata de una pareja que brilla gracias a la ambientación de terror del manga, que el mismo emplea para hablar de la humanidad como concepto y los prejuicios sociales.

©Kadokawa

Suletta Mercury y Miorine Rembran – Mobile Suit Gundam: The Witch from Mercury

Al igual que hemos hablado del yaoi de Gundam, no podemos dejar pasar la ocasión de mencionar su yuri más conocido. Todos recordamos a Bandai rodeando la relación de Suletta y Miorine de un aura nebulosa y «libre de interpretación», pero según el libro de arte creado por el personal de la serie, las protagonistas de Witch from Mercury no solo están casadas, sino que además les va muy bien. A lo largo de la serie, ambas no paran de intentar ayudar a la otra, atadas por la sombra de sus respectivas familias y las expectativas a ello asociadas. La actitud con la que Miorine trata que Suletta logre tomar sus propias decisiones y el apoyo que ella, a cambio, supone para Miorine en sus horas más bajas forma una química que hizo que esta serie conectara a tanta gente con Gundam porque, honestamente, ellas se lo merecen.

©Bandai Namco

Naruto Uzumaki y Sasuke Uchiha – Naruto

El vínculo entre estos dos compañeros convertidos en rivales no es solo el eje central de toda la obra, con Naruto removiendo cielo y tierra en busca de un Sasuke sumido en la oscuridad hasta conseguir su redención, sino que podríamos decir que esta ship se ha convertido en todo un clásico dentro del fandom —solo basta con buscar entre los centenares o miles de fanfics que existen alrededor de esta pareja—. Para muchos, el punto de partida es el beso accidental que los dos intercambian al principio de Naruto. Una escena, sí, pensada desde la comicidad, pero lo cierto es que no es necesario rebuscar mucho dentro de la obra para darnos cuenta de que entre los dos integrantes del Equipo 7 existe algo más allá de una simple amistad. El fuerte vínculo entre Naruto y Sasuke incluso está presente en muchos openings y endings del anime —como Blue Bird o Diver—, cuya letra y animación se centran en la intensidad de los sentimientos que comparten el uno por el otro.

©Pierrot

Ash Lynx y Eiji Okumura – Banana Fish

Akimi Yoshida consiguió crear en su manga de los ochenta —que contó con una adaptación al anime en 2018 de la mano de Mappa— una pareja protagonista que, a pesar de tener orígenes y personalidades tan diferentes, demuestran una química muy especial en toda y cada una de las escenas que comparten juntos. La pureza y luminosidad que transmite el intenso vínculo entre Ash y Eiji sirve de contraste con la sordidez del crimen organizado en el que se ambienta la obra. Los dos se convierten en inseparables al poco tiempo de conocerse, tras lo que se establece una dinámica en la que Eiji se propone salvar a Ash de la oscuridad en la que está sumergido mientras que Ash busca proteger a Eiji con todas sus fuerzas para evitar que se vea arrastrado al mismo mundo que lo mantiene a él atrapado. Aunque ambos son conscientes de que cada uno tiene sus virtudes y sus defectos, se aceptan tal y como son, formando una conexión especial a pesar de las dificultades que experimentan y que sabe mantenernos enganchados a lo largo de toda la obra. Aun así, esta ship generó una cierta división dentro de los fans de la obra, lo que llevó a la mangaka a volver canon a la pareja en el epílogo de la obra, titulado Garden of Light, en el que uno de los personajes secundarios confirma el amor entre los dos protagonistas.

©MAPPA

Suguru Geto y Satoru Gojo – Jujutsu Kaisen

Pocas cosas son tan bonitas y tortuosas como dos amantes que se anhelan desde la distancia, pero que no pueden estar juntos. Que se dedican cartas de amor en las que plasman todo aquello que dejaron sin decir, que quedó inconcluso, cartas en las que piden perdón y expresan sus deseos sabiendo que nunca podrán hacerse realidad. Ya no se trata solamente por la cantidad de simbolismos y por cómo se desarrolla su relación en la serie, sino que además, al más puro estilo de obras como Shingeki no Kyojin, en el tercer opening y ending de Jujutsu Kaisen se nos narra una conversación entre Gojo y Geto. «Puedo evocar tu aroma en la más olvidada eternidad», «El hechizo para maldecirte se quedó en mi garganta y ya no podré decirte <<ojalá volver a verte>>» , «Perdón por no haberme dado cuenta del dolor detrás de tu sonrisa», «Antes de que mis buenas intenciones se derrumbaran… debí habértelo contado todo», «Solo necesito una conversación tonta para ver una vez más cómo te sonrojas». ¿Hay algo más romántico que reconocer a tu alma gemela a la que llevas años sin ver sólo por su olor? ¿Más que ser incapaz de darle el golpe de gracia pese a saber cuánta desgracias traerá al mundo? Y es que como dice Gojo, «el amor es la maldición más retorcida de todas».

©Shueisha

Kotaro Bokuto y Keiji Akaashi – Haikyuu

La relación entre Bokuto y Akaashi es una marcada por el destino. Ya desde su primer encuentro se aprecia el mutuo interés que tienen el uno por el otro. Por un lado, Akaashi muestra una notable admiración, mientras que en Bokuto se despierta un gran interés al saber que su compañero juega como colocador. Los cambios de humor del segundo lo hacen predeciblemente impredecible, pero solo si observas con cuidado. Su personalidad simplona es compleja de sobrellevar, pero no si estás atento. Y es que Akaashi con toda su ansiedad, preocupación y complejos se da cuenta que Bokuto no necesita halagos, sino comprensión y fidelidad. Pese a que hay otros jugadores que llevan más años que él jugando junto a Bokuto, ha sido el único capaz de memorizar las —al menos— 37 debilidades de su compañero y a idear otras 37 formas de manejarlo. Solo él le admira y le quiere lo suficiente como para acompañarlo en sus intensivos y monstruosos entrenamientos y, de la misma forma, sabe qué hacer cuando Bokuto se esconde.

Todo esto, además, se desarrolla de forma recíproca. Si bien nos muestran a Akaashi como un personaje estoico y calmado solo es apariencia y Bokuto lo sabe. Y cuando nota que su compañero está decaído, él está ahí a su lado. Le alienta, le consuela, le anima, sabe qué decirle para que vuelva a estar a tope. Su dinámica y la forma en la que Bokuto muestra su admiración y aprobación es increíblemente significativa ya que muestra que tienen una conexión muy profunda. Cuentan el uno con el otro a un nivel tan íntimo y personal que incluso comparten la ropa y su compenetración va más allá de las palabras. Y es que este es un arquetipo de almas gemelas, un encuentro entre las personas correctas en el momento correcto, un amor predestinado en toda regla.

©Shueisha

Akihiko Kaji y Haruki Nakayama – Given

El de Akihiko y Haruki es un amor nocivo y tóxico, pero que evoluciona gracias a que las partes se desvinculan en em momento adecuado y, con el tiempo, sanan y crecen. Una relación devota y unilateral que, a pesar de todo, fue capaz de cambiar y florecer. Akihiko y Haruki son la personificación del “friends to lovers”, una muestra muy real y por lo tanto, no tan agradable, de lo que implica amar a alguien con quien uno ya compartía gran parte de su vida. Akihiko lejos de ser un personaje perfecto está lleno de agujeros. Es mostrado como un galán guaperas pero es un desastre que depende emocionalmente de Ugetsu —un genio de la música al que sabe cómo y qué decirle para manipularlo y mantenerlo a su lado—. Haruki por su parte, pese a mostrarse amable, considerado y sociable oculta sus sentimientos para no crear conflicto. Haruki desarrolla sentimientos por Akihiko desde prácticamente el inicio de la serie y es perfectamente consciente que no son correspondidos. Los oculta, los maquilla, los disfraza y acepta que nunca podrán ser nada más. Su crush por su parte es perfectamente consciente de lo que siente la otra parte y lucha constantemente por aceptar ese amor sano y puro frente a la dependencia tóxica y nociva, pero familiar que tiene con Ugetsu. Pese a tenerlo todo en contra, la paciencia y el perdón hacen que Akihiko tenga las fuerzas para alejarse de aquello que tanto daño le hace, le da fuerzas para cambiar, mejorar, crecer y convertirse en la persona que Haruki merece. Porque él es el único que ha sido capaz de mostrarle la pureza y lo incondicional de un amor sincero y sano. Un amor por el que merece la pena luchar y cambiar, por el que merece la pena ser mejor.

©Shinshokan

Rean Schwarzer y Crow Armburst – The Legend of Heroes: Trails of Cold Steel

Antes de empezar, queremos advertir que este párrafo puede contener leves destripes de la tetralogía Trails of Cold Steel. A partir de la saga de Crossbell, la franquicia Trails ha preferido dejar en el aire las posibles relaciones en el elenco principal, permitiendo al jugador decidir con quién acaba el protagonista de cada arco entre un montón de opciones, lamentablemente solo del sexo opuesto. Aun así, en la saga Cold Steel esto es particularmente frustrante porque ninguna de las posibles pretendientas —con alguna excepción— se acercan siquiera a tener una química tan fuerte como la que tiene el protagonista, Rean, con su compañero de clase Crow. Lo que empieza siendo una amistad accidentada —con una deuda irrisoria del equivalente a 50 yenes— acaba convirtiéndose en una vorágine de situaciones y emociones al ir moviendo a ambos personajes como piezas importantes en dos lados diferentes del tablero que es Erebonia. Existe un fuerte contraste entre el conflicto y el afecto que envuelven a Crow y a Rean, lo que los convierte en una pareja que actúa a la vez como dúo inseparable y como seres humanos de intenciones opuestas, intentando mover de vuelta al otro a su bando para evitar derramar demasiada sangre. Durante los cuatro juegos la relación de ambos es puesta en primer plano frente a todo lo demás, rozando varias veces incluso el umbral entre la vida y la muerte en más de un clímax de corte trágico. Afortunadamente, la cobardía de Falcom de ponerle una pareja oficial al bueno de Rean hace que si aparece en público será acompañado de su mejor amigo, como ocurre en Horizon, donde aparecen acompañados de la que es a todos los niveles su hija adoptiva, por lo que es difícil no verlos como dos padres acompañando a su niña.

©Nihon Falcom

Artículo realizado en colaboración entre Clara Kujo, Drazz, JQ2P834UQ9RUWIF, Leiachansan, Minomono, MissChopin, PyroBTyping y Raúl Alonso.

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