Angel Engine y el uso de la IA

Hacerse viral en la actualidad, como creadores de cualquier tipo de obra, requiere una comunión de diversos aspectos. No solo basta una narrativa cuidada, sino que es necesaria la atención a la imagen, la presencia en redes, una interacción constante con el público y un largo etcétera. En definitiva, para que una publicación en cualquier red social alcance a un público considerable, son necesarios numerosos elementos que deben estar cuidados a la perfección.

En este contexto, hay estrellas fugaces que provocan pasiones entre el público general, manteniéndolo pegado a la pantalla a la espera de que se publique más contenido. Puede que la trama o el contenido de estas rara avis no fuese la meca de la creatividad e innovación, pero era un producto tan milimétricamente medido para agradar a su público meta que era imposible para cualquier internauta no haber oído hablar sobre él. Un ejemplo de este fenómeno podría ser la última edición de La isla de las tentaciones, un programa de Telecinco España que se viralizó por todo internet gracias a momentos claves que, a pesar de no mostrar un argumento innovador o rompedor, destacaban por su cuidado apartado gráfico, lleno de una emoción y dramatismo capaz de romper barreras culturales y lingüísticas. El programa acabó convirtiéndose en un fenómeno en internet, inspiró numerosos memes y al final cualquier persona usuaria de redes sociales se enteró del desamor de Montoya.

Si cambiamos de esfera, hay otra serie que ya ha llegado a viralizarse entre muchos usuarios de TikTok o Instagram siguiendo el mismo patrón durante estos últimos meses: Angel Engine. Aprovechando el formato de videos cortos que ofrecen estas plataformas, el creador sube pequeños fragmentos narrativos en los cuales combina imágenes y sonidos para crear su historia, bajo una forma y estética que podría suponer una versión moderna e híbrida del terror analógico y los creepypasta.

La primera publicación nos da el contexto general de la trama. La humanidad ha explotado al máximo todos los recursos naturales del planeta y ha exterminado toda vida salvaje en la tierra, por lo cual se encuentra al borde de la extinción. En tal momento de crisis, se rezó colectivamente a Dios por su salvación y, así, un ángel que escuchó las plegarias y se apiadó de la humanidad desciende a la Tierra para ayudarla. Sin embargo, cuando la raza humana ve el potencial milagroso del ángel para obrar milagros, lo encierran en una máquina llamada Angel Engine —trad: la máquina del ángel—. Este armatoste extrae la energía milagrosa del ente para que la humanidad la use a su placer, mas lo daña y lo va convirtiendo en una criatura que pierde toda su apariencia divina y se torna poco a poco en un ser más bien infernal.

Uno de los vídeos en el que se puede apreciar la gran inspiración del estilo artístico del anime de los 90 en este autor. / © theunearthlyhub

Con esta base, cada vídeo añade una capa de profundidad a la trama. Se tratan los límites morales de la experimentación científica, se mencionan mitos religiosos como la Torre de Babel, se plantean guerras apocalípticas motivadas únicamente por conflictos entre gobiernos que acaban afectando a los ciudadanos de a pie y mucho más. Así, se construye un mundo en el cual el egoísmo y el complejo de superioridad humano pueden ser la causa de su propia destrucción, provocada por un ente que, a pesar de los esfuerzos de la humanidad por controlarlo y domarlo, sigue siendo una fuerza inexorable ante la que no puede sobreponerse.

No obstante, a pesar de que la trama está cuidada y es interesante, lo que ha cautivado a millones de espectadores es la estética usada para presentar la historia. Las imágenes y metraje usados para crear los videos solo pueden describirse como inquietantes. El estilo de los personajes humanos podría recordar al de la animación japonesa de los años 90, mientras que los elementos divinos pueden recordar a la estética usada para crear figuras creepypasta clásicas como Jeff the Killer. Además, las voces de estas últimas destacan por tener un timbre y cadencia muy particulares, que contribuyen a la sensación de estar viendo y escuchando algo que no está destinado a que las personas lo vean.

Este es el narrador que presenta la trama durante los primeros vídeos. / © theunearthlyhub

Quizás porque, efectivamente, no deberíamos estar viendo esto.

Angel Engine se publica en las cuentas de TikTok e Instagram del creador theunearthlyhub. En la descripción de ambas cuentas se declara que todo el arte usado ha sido creado por la IA generativa Midjourney, una de las más conocidas de su clase. Por lo tanto, todos los aspectos a los que nos recuerda el estilo visual de esta producción no es que sean asociaciones casuales o inspiración, sino que se trata directamente de imágenes robadas y modificadas levemente por esta máquina. A pesar de conocer el funcionamiento de la herramienta, mucha gente aún excusa su uso en este caso, pues alegan que es una forma de contribuir a la narrativa y que es la única manera en la cual este creador de contenido podría transmitir su historia.

Sin entrar en la cuestión moral del robo de arte para el fin concreto de contribuir a la experiencia narrativa, hay motivos para pensar que el uso de la IA generativa en este caso no coincide con estas pretensiones, sino que se trata llanamente un blanqueo de este invento ante el público general. El primer hecho que apoya esta hipótesis es que en la descripción de su cuenta de Instagram ofrece la posibilidad de aprender a usar Midjourney como él y ofrece un manual de uso de la herramienta por 9.99$. A su vez, antes de haber subido contenido sobre Angel Engine, este creador ya tenía una fama moderada entre la comunidad anime de internet puesto que su contenido se basaba en crear mediante Midjourney versiones de personajes anime en otras obras —por ejemplo, los personajes de Jujutsu Kaisen en One Piece—. Por otra parte, no se ha limitado siempre al anime, puesto que en su perfil de TikTok se pueden encontrar listas en las que genera imágenes basadas en otro tipo de obras —como los relatos de H.P. Lovecraft o Dune—. Otro hecho es que en todas sus publicaciones anteriores a su magnum opus añade una imagen en la que se ofrece a enseñar a los interesados a usar Midjourney si comentan una palabra en específico. No se trata de una maniobra puntual de este estilo, sino que se ha usado en más de más de cuatrocientas ocasiones. Por lo tanto, este creador de contenido no usa esta herramienta como un recurso artístico para darle más fuerza a la trama de la historia, sino que es la única forma de crear ilustraciones que conoce y usa la excusa de la estética y la trama para generar imágenes para acompañar a su historia.

Captura de una pequeña muestra del contenido que este creador ofrecía antes de Angel Engine. / © theunearthlyhub

Sin embargo, ¿realmente es su historia? Que se use la IA en un aspecto tan clave de un producto como es el visual da una imagen específica del creador: que no tiene dinero —o respeto— para contratar a un artista humano, que no le importan las implicaciones medioambientales de su uso, o que le es indiferente este aspecto y le basta que lo haga una máquina. Además, si se usa esta tecnología en un aspecto de la obra, también se abre la veda a que este uso se extienda a otros campos, como la voz o la propia narrativa. Nada nos indica a que la forma de las publicaciones o la trama no haya sido creada introduciendo una serie de prompts en cualquier IA, puesto que se pueden encontrar multitud de similitudes entre la trama de Angel Engine y otras obras de diversos medios: Baroque —videojuego original de la Sega Saturn—, el vídeo musical del Studio Ghibli On Your Mark o incluso Metrópolis, el manga de Osamu Tezuka. El autor, habiendo usado IA generativa en una parte de su obra y reconociendo tan abiertamente su uso, abre la puerta a que cualquiera piense que el uso de esta —o su escasa creatividad y su tendencia a robar ideas de los demás, en definitiva— no se limita a solamente esa parte del producto. 

En Futoi Karasu no estamos totalmente en contra de la IA, obviamente. Reconocemos que hay usos en los que esta herramienta es necesaria y puede suponer un avance gigantesco, como por ejemplo estabilizadores de puntero en programas de dibujo digital o detección de cánceres en etapas aún muy tempranas. Con todo, la generación artificial de contenido supone la expresión máxima de la vagancia humana y falta de consciencia ante todos los recursos que se consumen solo porque a una persona no le apetece usar sus habilidades creativas o simplemente usar el cerebro. Para datos más exactos sobre el uso de IA, podemos adjuntar uno de los ejemplos usados en un artículo de National Geographic:

Generar un texto de 100 palabras en ChatGPT consume, en promedio, 519 mililitros de agua, el equivalente a una botella. […] Si solo el 10% de la población activa en Estados Unidos usara este servicio semanalmente, el consumo anual de agua ascendería a más de 435 millones de litros, suficiente para abastecer a todos los hogares de un estado como Rhode Island, de un millón de habitantes, durante un día y medio, según un análisis de The Washington Post en conjunto con investigadores de la Universidad de California en Riveside. 

Sergio Parra, National Geographic (27 de enero de 2025)

Depender tanto de esta tecnología es a largo plazo también algo negativo para la propia humanidad, pues nuestras habilidades irán en detrimento cuanto más usemos estas herramientas, ya que no tendremos motivo para practicarlas. Ahora mismo es gratis pedirle a ChatGPT un resumen de un texto, pero si solamente confiamos en él acabaremos perdiendo la habilidad de resumir contenido. En el momento en el que estas empresas decidan establecer un precio por el uso de esta plataforma, acabaremos cediendo a pagar por realizar una actividad que antes sabíamos hacer naturalmente —o tendremos que volver a aprenderlas—.

Por otra parte, hay momentos en el que uso de IA generativa en un contexto determinado —motor propio, solamente procesando arte creado por los propios artistas y ellos siendo conscientes de cómo será el resultado final— sigue provocando reacciones adversas en el público general. / © Marvel

En la industria actual hay mil y un ejemplos de cómo la IA está tomando oficios y trabajos que se suponían humanos por definición. La creatividad humana está cediendo ante una serie de datos y probabilidades de una máquina, puesto que esta última es más barata que un trabajador y le da menos problemas al empresario. En la web hay cientos de testimonios de profesionales y estudios sobre este nuevo fenómeno y todo el impacto que ha tenido en numerosas industrias, por lo cual informarse sobre todo lo que supone el uso indiscriminado de esta tecnología no es difícil —por ejemplo, 3D Juegos ofrece la experiencia de trabajadores de la industria de los videojuegos al verse obligados a convivir con ella—.

Con todo, tampoco es justo terminar el artículo sin ofrecer una solución a esta problemática. En el contexto general, la IA aún es una gran desconocida para la mayoría de personas y muchos usan esta herramienta sin ton ni son, sin saber exactamente qué supone su uso. Señalar violentamente a la persona que la usa no es una solución aconsejable, pues incluso puede sentirse atacada, pero quizás hacer que las personas ganen consciencia sobre lo que supone su uso sí puede ser la solución. Por otra parte, aunque a día de hoy es complicado hacer un consumo ético de contenido en este aspecto, si se nos presenta una persona declarando abiertamente que usa estas herramientas solamente por su disfrute personal y para obtener dinero gracias a las visualizaciones de un contenido que ella ha robado indirectamente —y, en el proceso, contaminado una barbaridad en su creación—, quizás la solución sería no consumir este contenido. De no hacerlo, quizás el escenario que se presenta en Angel Engine no está muy lejos de suceder y, quizás, ningún ángel bajará a ayudarnos.

Un comentario en “Angel Engine y el uso de la IA

Deja un comentario