Seiza: cómo sentarse con formalidad en Japón

Existe en gran parte de Asia una larga costumbre en torno a sentarse en el suelo, hábito que se ha mantenido en muchos lugares del continente hasta la actualidad. Este es el caso de Japón, donde es común tanto en sus actividades cotidianas como en acontecimientos formales.

Es en estas últimas situaciones cuando podemos ver a los japoneses adoptando una postura muy característica. Esta pose formal, en la que las piernas se flexionan sobre el suelo mientras la persona se sienta descansando los glúteos sobre los talones, recibe oficialmente el nombre de seiza —literalmente: sentarse adecuadamente—. Además, según la costumbre, para que el protocolo sea correcto, debe realizarse siempre sobre un suelo hecho con un tipo de estera tradicional llamado tatami.

Pasos para adoptar la pose Seiza (de derecha a izquierda) / ©Yusei Tazaki

De hecho, la postura seiza no es la única que existe dentro de Japón. La etiqueta japonesa distingue entre diferentes posiciones a la hora de sentarse aptas para un contexto u otro y cada una recibe un nombre distinto. Aunque existen más, estas son algunas de las más habituales y representativas:

  • Kiza: es muy parecida a la postura seiza, pero se levantan los talones para apoyar las rodillas y la punta de los pies en el suelo. En ocasiones puede utilizarse como una pose para descansar tras un tiempo prolongado utilizando la seiza.
  • Agura: consiste en sentarse con las piernas cruzadas. Es común en situaciones informales, como estando en casa con la familia o comiendo en lugares que no requieren ese tipo de ceremoniosidades. Sentarse en esta postura delante de superiores o ancianos puede considerarse una falta de respeto, si no se recibe antes permiso para hacerlo.
  • Tate hiza: la persona se sienta con una pierna en el suelo y la otra levantada. Suele estar relacionada con el imaginario samurái.
  • Yokozuwari: está más relacionada con las mujeres y las personas que no pueden utilizar las dos posturas anteriores por llevar ropa abierta por debajo, como un kimono. Al realizarla, las dos piernas descansan juntas a un lado.
Posturas Kiza (1), Agura (2), Tate hiza (3) y Yokozuwari (4)

Volviendo a la postura seiza, hasta hace pocos siglos en la historia de Japón no existían reglas ni normas sobre cómo sentarse correctamente. Por ejemplo, era habitual que los daimyo —señores feudales— y los samuráis durante el Período Sengoku (1467-1568) se sentaran en las posturas agura o tate hiza, pero no había nada fijado al respecto. Esto cambió tras la llegada al poder de los shōgun Tokugawa, que dieron inicio al Período Edo (1603-1868) e introdujeron numerosas reformas políticas y en lo que respecta a protocolo. Fue durante su mandato que los Tokugawa empezaron a adoptar el uso de la seiza como una forma de respeto y obediencia máximas al shōgun.

En realidad, la postura seiza no fue una invención del shogunato durante el Periodo Edo, sino que su utilización, aunque de forma más marginal, se remontaba a mucho más atrás, a la Era Heian (794-1185), cuando se empleaba para rezar o mostrar respeto en los templos. No está realmente claro por qué los Tokugawa decidieron empezar a utilizarla durante su mandato, por lo que los historiadores han propuesto algunas teorías como la intención de reafirmar el poder político, el refinamiento de las formas dentro de la corte shogunal o una posible medida de prevención contra hipotéticos intentos de asesinato —ya que mantener esta postura adormece las piernas, impidiendo que un potencial agresor pueda levantarse rápidamente y atacar—.

La imposición de la postura seiza durante el Periodo Edo hizo que poco a poco esta se fuera volviendo popular también entre los habitantes de las ciudades, por lo que su uso ya estaba bastante extendido cuando se volvió oficial durante el reinado del emperador Meiji (1868-1912). De hecho, según el investigador Yusei Tazaki, es posible que el gobierno Meiji adoptara y difundiera el uso de esta pose con objetivos políticos y nacionalistas, en busca de reforzar la identidad nacional frente al resto del mundo, que veía el uso de esta postura como algo exótico y llamativo, como un símbolo del particularismo japonés. Del mismo modo, detrás de establecer la seiza para toda la población y enseñarla en escuelas e instituciones educativas pudo esconderse el objetivo de unificar culturalmente el país y crear una imagen de uniformidad y formalidad tanto dentro como fuera de Japón.

Una clase atendiendo a su profesora / ©Wikimedia Commons

Sin embargo, utilizar la pose seiza también ha recibido críticas por los inconvenientes físicos que conlleva. Esta postura no está pensada para la relajación del cuerpo y mantenerla durante un tiempo prolongado, sobre todo si no se está acostumbrado a ella, genera adormecimiento y calambres en las piernas. De hecho, los ancianos, los extranjeros y las personas con problemas físicos no están obligadas a utilizar esta postura, de modo que se les permite sentarse en una silla en su lugar, aunque se considera de buena educación intentarlo antes.

La incomodidad física que genera la seiza ha provocado que, además de su uso formal, en el pasado se haya utilizado como forma de castigo físico y tortura. Existen registros de ocasiones en las que se dejaba a los criminales sentados de esta forma durante un largo tiempo, a veces sobre un suelo de piedras o grava, para generarles malestar y obligarles a confesar sus delitos. También se ha utilizado como una forma cuestionable de escarmiento en la educación, pero una ley de 2020 del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón reconoció esta práctica como una forma de maltrato inadmisible para los escolares, al igual que otras formas de castigo físico.

Recreación de una persona torturada usando la pose Seiza / ©Meiji University Museum

A día de hoy, aunque es cierto que la introducción de muebles occidentales como sillas y mesas altas ha reducido el uso de la seiza en muchas situaciones, la postura sigue estando muy presente y arraigada tanto en la vida cotidiana japonesa como en situaciones que requieren respeto y formalidad. Hoy día puede verse todavía en muchos lugares y ocasiones, como actos oficiales, reuniones, encuentros con personas mayores y superiores o rituales como la ceremonia del té, donde es uno de sus elementos fundamentales. Además, algunos japoneses la utilizan incluso en otros momentos del día a día, como por ejemplo a la hora de comer.

Fuentes y bibliografía:

Fukuichi, Ayano y Sugamura, Genji, Sitting posture and moral impression formation: a focus on traditional Japanese sitting pose (seiza), Journal of Physical Education and Sport Vol. 22 (2022)

Tazaki, Yusei, Historical study of sitting in Japan: with «seiza» as main topic, Archi-Cultural Translation throuch the Silk Roda, 2nd International Conference (2012)

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