En los últimos tiempos han proliferado nuevas formas de encontrar el amor, propiciadas por un estilo de vida en el que cada vez tenemos menos tiempo para conocer gente y donde la soledad es un sentimiento más que habitual. Así pues, no es de extrañar que encontremos gran variedad de apps de citas en las tiendas de aplicaciones para móviles más allá de la más conocida, Tinder, pero también es muy habitual ligar en redes sociales que no están específicamente destinadas a ello, como Twitter o Instagram, e incluso en juegos online en el caso de los más jugones.
Por eso no es de extrañar que encontremos historias de ficción donde se representan romances modernos que nacen en Internet, y ni siquiera es nada nuevo: el tomo único del manga @Twitteando mi #Amor, por ejemplo, fue publicado en España por Ivrea en 2011 —aunque, por desgracia, duele pensar que hoy día tendría que titularse Xitteando mi Amor… o algo así—. En el ámbito de los videojuegos, hay una obra que ha ganado popularidad estos últimos años por méritos propios: se trata de Yamada-kun to Lv.999 no Koi wo Suru, que cuenta con una adaptación a anime, que será precisamente la que trataremos en este artículo. Y como la historia de Yamada-kun gira en torno a encontrar el amor gracias a un MMORPG y la autora de estas líneas es jugadora del célebre Final Fantasy XIV, al que ya le hemos dedicado numerosos artículos en esta web, pensamos que sería interesante comparar los aspectos del juego ficticio que aparece en la serie con la experiencia jugando un MMO real. Por supuesto, hay que señalar que este artículo contendrá algunos spoilers del anime de Yamada-kun.
La historia comienza cuando la protagonista, Akane, empieza a jugar al MMORPG Forest of Savior gracias a su novio. Lo cierto es que no es nada extraño iniciarse en un juego por una pareja, que al final es alguien con quien quieres compartir el mayor número de cosas posibles, o incluso por un amigo. La desgracia sobreviene cuando el mencionado novio la deja por otra chica a la que conoce dentro del juego. Esto tampoco es nada irreal e incluso conocemos casos parecidos en la realidad, pero evidentemente no vamos a desglosarlos aquí porque esto es una web de cultura japonesa, no una revista del corazón.

Akane, que se siente frustrada, traicionada y, sobre todo, triste, se conecta al juego para pagarlo con los primeros monstruos que encuentra y darles una paliza, y es ahí cuando también se topa con Yamada, un compañero de su gremio muy serio y un tanto soso que le pide que se vaya porque quiere cazar en esa zona. Akane, enfadada, se niega y además empieza a desahogarse con Yamada y a contarle todo lo que ha pasado, a pesar de que él no tiene la culpa de nada. Lo de que gente a la que no conoces de nada te cuente toda su vida en un juego online tampoco es para nada extraño, aunque resulte chocante: es increíble lo mucho que se puede abrir la gente en sitios así, amparándose en el anonimato.
Tras este suceso, Akane decide acudir a un evento presencial del juego donde regalan objetos para utilizar en el mismo. Dicho evento no puede dejar de recordarnos a los Fan Fest de FFXIV, pero a pequeña escala, por supuesto, pues es un evento mucho más humilde el que aparece en el anime. Este evento sirve para que Akane se encuentre con Yamada en persona por primera vez, y es ahí donde se entera de que su exnovio le conoce porque Yamada es un jugador profesional, aunque no de MMORPG, sino de FPS, y utiliza Forest of Savior como forma de relajarse.
Quizás lo más difícil de creer de la serie sea que todos los miembros del gremio del juego al que pertenecen tanto la protagonista como Yamada vivan en la misma ciudad. En un capítulo, hacen una quedada para conocerse en persona, y lo cierto es que se trata de un gremio bastante pequeño, cosa que, en cambio, no es para nada difícil de creer, pues al menos en FFXIV hay gremios de todos los tamaños. Además, la serie acierta también bastante en lo de poner a jugadores muy variopintos jugando al mismo juego: tenemos entre el grupo que conforma el gremio a un señor mayor que se dedica a cultivar plantas (y que, por cierto, es un personaje encantador con los jóvenes), y también algo muy típico en este tipo de juegos online: un jugador hombre que juega con un personaje femenino.

Y es que una de las amigas de Akane en el gremio dentro del juego, la Princesa Ruri, que lleva un personaje con orejas de conejito monísima, resulta ser un amigo de Yamada en la vida real. Por cierto, aunque esto es mera curiosidad, Akane, al igual que una servidora, juega con un personaje de una raza con orejitas de gato (en el caso de esta redactora, juega con una miqo’te en FFXIV). Aunque, a diferencia de la protagonista, una servidora cuida muchísimo la apariencia y la estética de su personaje, así que en ese sentido se siente más identificada con la Princesa Ruri de Eita —que es el nombre del jugador que la maneja—. Por otro lado, la ropa de Akane nos recuerda al equipo que tenemos al principio del juego en FFXIV. Además, al igual que Akane, que elige jugar con una clase tanque al empezar (paladín, en su caso), una servidora también se subió al carro de tanquear en FFXIV al poco de empezar, pero con la clase Dark Knight.
Otra experiencia que sufre la protagonista y que, por desgracia, suele ser bastante común también es la de encontrarse con un acosador obsesionado. Se trata, además, de un momento bastante tenso y angustiante para el espectador, aunque por suerte a Akane la salvan sus amigos.
Un aspecto bastante llamativo y positivo es que se incide mucho en la importancia de los jugadores nuevos en los MMORPG. Si bien es cierto que hay jugadores antiguos que odian a los nuevos, también hay que entender que todos los jugadores son importantes para mantener el juego con vida. Runa es la hermana pequeña de Eita y la persona real en quien se inspiró para crear a la Princesa Ruri, y esta al principio mira por encima del hombro a Akane porque no sabe demasiado del juego al ser novata. Pero, sin embargo, las dos acaban haciendo buenas migas y llevándose bien.

En Forest of Savior, Yamada y los demás compañeros que tienen personajes de alto nivel comentan que no pueden ir a hacer misiones y cacerías con Akane porque ella tiene un nivel muy bajo y, por lo tanto, los demás apenas recibirían experiencia por hacer esas misiones. En Final Fantasy XIV hay medidas para evitar esto y conseguir de paso que las duties antiguas no se queden abandonadas: tenemos las ruletas, con las que los jugadores con mayor nivel ganarán experiencia por hacer mazmorras o jefes aleatorios. Lo cierto es que, aunque a veces se hace un poco pesado que te salgan continuamente mazmorras de nivel bajo, se trata de un buen sistema que favorece tanto a los jugadores nuevos como a los antiguos, pues todo el mundo sale beneficiado. Además, en FFXIV todas las mazmorras de la historia se pueden completar ya con la ayuda de NPC, sin tener que recurrir a jugar con gente real, una alternativa ideal para quien tenga miedo a jugar con otras personas.
Precisamente sobre la experiencia con otros jugadores también hablan un poco: en un momento Akane menciona que un desconocido se ha enfadado con ella en una mazmorra. Esto, lamentablemente, tampoco es extraño que suceda, y esta servidora lo ha sufrido en un par de ocasiones (concretamente, en la mazmorra del terror de FFXIV, Aurum Vale, sobre la que ya escribimos un pequeño ensayo hace unos meses en esta misma web). Lo bueno es que Akane cuenta con gente que la ayuda, cosa importantísima cuando te enfrentas a un juego de este tipo por primera vez, y la redactora que da luz a estas líneas también tuvo esa suerte cuando se internó en el mundo de FFXIV.
En un momento dado, a Akane se le rompe el PC debido a una actualización gráfica importante del juego. Aquí también podemos establecer paralelismos con FFXIV, ya que precisamente este verano pasado el juego tuvo una actualización gráfica importante a raíz de la salida de la última expansión, Dawntrail —sobre la que, por cierto, también podéis leer nuestra reseña—, y mucha gente tuvo que ajustar los gráficos para poder seguir jugando sin problemas.
Una cosa que nos llama especialmente la atención es que Akane menciona que todos los demás tienen mayor defensa que ella, pero siendo un tanque resulta raro; quizás se refiera a que su nivel es demasiado bajo. Con respecto a eso, otra jugadora nueva que se une al mismo gremio de nuestros protagonistas le comenta a Akane que cree que a niveles altos será fuerte e incluso podrá derrotar a jefes ella sola, siendo así el equivalente al Warrior en FFIXV, que es un tanque conocido por ser capaz de sostenerse bastante bien por sí solo.

Esta nueva jugadora y Akane se enfrentan solas a un jefe que aparece en el mundo, y eso no puede dejar de recordarnos a los Fates de FFXIV, porque además las dos no le hacen apenas daño, entre otras cosas porque no conocen las mecánicas del jefe. En FFXIV, los Fates están diseñados para ser derrotados por varios jugadores, por lo que es bastante frustrante enfrentarse a uno solo o con poca gente, ya que la vida baja muy lentamente. En estos casos, toca armarse de paciencia. Lo bueno es que en las expansiones más recientes suele ser fácil derrotar a estos jefes sin ningún problema, al haber mayor número de jugadores disfrutando del contenido nuevo.
Lo último que comentaremos comparando lo que vemos en el anime con nuestra experiencia jugando a un MMORPG real es que, sin duda, Forest of Savior se ve poco concurrido. En un momento salen los personajes en una plaza en la que apenas hay otros jugadores, y cualquiera que se haya internado en FFXIV sabe que la plaza de Limsa Lominsa Lower Decks está hasta los topes cualquier día. De hecho, es la ciudad en la que esta humilde redactora aterrizó por primera vez en el juego y le impresionó muchísimo entonces, al no estar acostumbrada a este tipo de juegos, la cantidad de jugadores que había reunidos en un mismo punto.
No queremos dejar de hablar también un poco de la parte de romance de Yamada-kun to Lv.999, que creemos que está bien elaborada y desarrollada. Si bien Yamada es al principio un chico muy serio y aparentemente desinteresado por el romance, su corazón se irá abriendo poco a poco al conocer a Akane y en varios momentos demuestra lo mucho que le importa, como cuando le arregla el portátil desinteresadamente o cuando cuida de ella al contagiarse de un resfriado importante, llegando a llevarla al hospital de urgencia.
En definitiva, se trata de un anime muy disfrutable en todos los sentidos, tanto en la parte de romance, que es fresca y se siente bien hilada, como en el aspecto del MMORPG al que juegan los protagonistas, que es eje de la trama y con la que, sin duda, creemos que muchos de los jugadores que alguna vez se hayan enfrentado a un juego de este tipo se sentirán irremediablemente identificados; desde luego, ese ha sido nuestro caso, quizás porque no hay tantas obras que se centren en contar la experiencia de alguien novato en un juego, y eso hace que Yamada-kun to Lv.999 sea tan valioso: a veces no queremos conocer la historia de un pro que domina con creces el juego, sino que nos es más cercana la vivencia de una persona normal que se enfrenta a un género de videojuegos por primera vez en su vida.
enhorabuena por el articulo, sin duda, cualquier aficionado a los MMO va a sentirse identificado con las muchas situaciones que se desarrollan en este anime
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