Hace poco hablábamos del problema que tiene la sexualización de personajes femeninos en diversos medios, algo que desde Futoi Karasu condenamos abiertamente. Pero hay algo que también sucede con tanta o más frecuencia y que no se le suele dar tanta importancia, puede que porque no sea tan obvio o porque la gente no está tan concienciada: la intrínseca relación entre el género femenino y los roles sanadores en videojuegos y otro tipo de obras.
Casi todos los JRPG, con algunas excepciones debido a su estilo de juego, cuentan con lo que comúnmente se conoce como la trinidad de roles: personajes capaces de aguantar todo lo que les echen encima llamados tanques, personajes capaces de infligir grandes cantidades de daño llamados DPS —damage per second, daño por segundo— y, por último, capaces de curar o potenciar a sus aliados a los que se les suele denominar como sanadores o apoyos. Y esto no es solo algo que se pueda ver en los JRPG, sino también en otros juegos que implican algún tipo de composición de equipo como podrían ser, por poner algunos ejemplos más famosos, Overwatch o League of Legends. Y estos roles están sin duda alguna, plagados de personajes femeninos y de jugadoras. Unos roles que refuerzan una falta de fuerza física habitualmente en pos de centrarse en la sanación. Obviamente, no es algo exclusivo de ellas, pero los roles de género están muy claramente definidos en el ámbito de la sanación dentro de obras de ficción.
Para demostrar un poco este punto, os proponemos un sencillo juego: pensad en algún JRPG cualquiera que queráis, especialmente si es más bien famoso. ¿Quién es la persona encargada de curar en el grupo, o quién es el sanador por defecto en el juego aunque luego pueda personalizarse el desarrollo de personajes? Digamos Final Fantasy IX, un muy buen JRPG. ¿Su sanadora? Garnet, una chica. Digamos Xenoblade Chronicles, el considerado por mucha gente el Santo Grial de los JRPG. ¿Su sanadora? Sharla como sanadora principal, Melia como sanadora secundaria, dos mujeres. Digamos Persona 4, uno clásico de culto no exento de problemas. ¿Su sanador? Yukiko, una chica. Ya empieza a verse un patrón, sin duda. Esto sucede incluso en obras donde se alaba la variedad de personajes, la poca sexualización que tienen y su correcta representación de género, como podría ser Baldur’s Gate 3, uno de los juegos estrella del año, donde la sanadora por defecto del juego es Corazón Sombrío, una semielfa. Si bien es cierto que en Baldur’s Gate 3 y en otros muchos juegos que usan sistemas de talentos o de oficios podemos cambiar libremente el rol de cada personaje, estamos hablando únicamente de las capacidades por defecto de los personajes.
No es infrecuente que el protagonista del juego —masculino, normalmente— sea uno de los personajes más fuertes del juego, en ocasiones pudiendo cumplir la función de tanque y daño en uno solo, a diferencia del resto de personajes que tienen que conformarse con destacar únicamente en un ámbito. Se trata de un personaje que únicamente carece de un aspecto, la sanación, que complementa el personaje femenino y, habitualmente, interés romántico del protagonista, formando así una pareja perfecta que mantiene una profunda simbiosis a nivel narrativo y jugable. Tidus y Yuna —Final Fantasy X—, Luke y Tear —Tales of the Abyss—, o Lloyd y Ellie —Trails from Zero— son solo de algunos de este tropo de chico guerrero y chica sanadora que se repite una y otra y otra vez a lo largo de muchísimos juegos y medios.

Pero esto no es algo que suceda solo en los videojuegos. Algunos de los mangas más populares de los últimos tiempos hacen más de lo mismo: en Naruto —mundialmente conocida por tener de los peores personajes femeninos jamás conocidos— las encargadas de curar a sus aliados son, principalmente, Tsunade y Sakura, dos personajes femeninos; en Bleach, el personaje que obtuvo poderes sanadores fue Orihime, otra adolescente. Y posiblemente es hasta más frecuente encontrarse personajes mascota —aunque sean de género masculino— que cumplan las funciones sanadoras del grupo que personajes masculinos, como podría ser Chopper en One Piece o Riki y Teddie en los anteriormente citados Xenoblade Chronicles y Persona 4, respectivamente. ¿Dónde deja esto a los sanadores masculinos? Obviamente existen, pero suelen ser más minoritarios y hay que irse a entregas muy concretas de las obras para dar con algún hombre sanador. En general suelen ser más la excepción que confirma la regla encontrar personajes así.
Japón es un país donde la sexualización de personajes femeninos suele ser, por desgracia, algo común y omisible por su sociedad —y una gran parte de sus consumidores occidentales—, pero en Occidente tampoco nos quedamos atrás en el tropo machista de turno, aunque en otros medios bastante distintos. Los juegos por equipos —ya sean MOBAs o hero shooters— llevan años siendo populares en mayor o menor medida y la cantidad de personajes femeninos dedicados a los roles sanadores o de apoyo en este tipo de juego abundan por doquier. Posiblemente el caso más famoso de personaje femenino sanador occidental sea Mercy, la sanadora por excelencia de Overwatch, juego que creó un antes y un después en el mundo de los juegos online. Mercy es un personaje totalmente dedicado a la sanción, siendo sus habilidades curar y potenciar el daño de los aliados, al más puro estilo del Medic de Team Fortress 2… salvo que con un diseño que entra fácilmente por los ojos y enfocado desde el momento de su creación al público femenino.

En un juego donde escoges un personajes por sus habilidades, el género del mismo nos debería dar igual. Que, en este caso, Mercy sea una mujer es irrelevante a nivel de jugabilidad. No obstante, la masculinidad tóxica hace que muchos jugadores —hombres— no quieran tocar a Mercy porque «es para chicas». Y si uno juega solo siempre habrá alguien que juegue de apoyo o sanador, pero cuando estás en un grupo con amigos —hombres y mujeres—, suelen ser ellas las que cogen los personajes sanadores. ¿Por qué? Puede ser que en algún caso a ellas les guste ese rol —de hecho, en lo personal, algunas de los mejores sanadores que conozco en Final Fantasy XIV son mujeres—, pero muchas otras veces, cuando hay que llenar una cantidad de roles determinada en un grupo relativamente reducido, la presión de esto cae en ellas. Muchas actitudes machistas como la mencionada unas líneas arriba hacen que los hombres que quieran jugar un personaje de apoyo o sanador se vean coartados a no coger un sanador por el qué dirán y que las mujeres en el grupo tomen el rol de sanador bajo la presión machista de sus compañeros de grupo.
El rol de la sanación, el apoyo y la potenciación de compañeros dentro de un videojuego suele recaer normalmente en mujeres, y es cierto que, a diferencia de la sexualización más descarada, es una lastra que rara vez se corrige. Urianger, Alphinaud y G’raha son los tres únicos sanadores actualmente en Final Fantasy XIV —con alguna que otra excepción cuando la historia lo requiere—, Nanba de Yakuza: Like a Dragon es el sanador por defecto del título, en Sea of Stars las habilidades curativas más útiles las tienen únicamente los miembros masculinos del grupo… pero estos casos, como hemos dicho antes, son tristemente más la excepción que la regla. Esto no quiere decir que automáticamente un juego que tenga una mujer sanador sea machista de por sí, puede estar condicionado perfectamente por la narrativa, o haberse decidido de forma totalmente aleatoria sin prestarle atención a la connotación machista que podría tener. Todo este tema de vincular la sanación a las mujeres es, cuanto menos, irónico si tenemos en cuenta que el sanador más famoso de la historia es un hombre: Jesucristo.
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No sé hasta qué punto consideraría a Corazón Sombrío como un ejemplo de esta trope, ya que realmente es más tanque (y de hecho como clériga no es ni siquiera la subclase enfocada a sanación, si no engaño).
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