Opinión: POV o no entender el mensaje del emisor

A veces, la sutilidad es insuficiente incluso cuando alguien piensa que quizás se está pasando de expositivo a la hora de crear un mensaje claro. Malinterpretar algo no es un pecado mortal, todos somos humanos y es normal equivocarse o sacar una conclusión que pueda errar el tiro, pero este artículo habla más concretamente de cuando alguien saca una idea genuinamente contraria o retorcida a la del autor. Las motivaciones tras esto ya sí que son un tema más complejo a elaborar, pero siempre es interesante (y a veces hilarante) ver al quincuagésimo listillo de medio pelo que piensa que El Juego del Calamar es una crítica al socialismo en vez de una clara lectura anticapitalista, algo que el autor a estás alturas se siente cansado de reafirmar.

Ejemplos de obras archiconocidas por el público cuyo mensaje subyacente ha sido manipulado hasta dejar cierto poso en el pensamiento general hay para aburrir. Las más manidas quizás sean El Club de la Lucha o Starship Troopers. La primera actúa como una crítica a la masculinidad y su toxicidad y la otra como una ácida sátira de la propaganda militar estadounidense, y ya sea por las carencias interpretativas del autor o por las mismas necesidades del receptor, tienen el dudoso honor de ser referentes morales para ciertos grupos de personas que quizás deberían plantearse seriamente su vida y sus aficiones.

El terreno del manganime en absoluto es desconocedor de estos vicios, y el mejor caso a invocar es el de Death Note. Y es que Light Yagami, un estudiante de secundaria y protagonista de la obra, se encuentra de casualidad con un cuaderno en el cual si escribe el nombre de alguien este muere irremediablemente. Así que atendiendo a su retorcido instinto de la justicia (y por qué no, a su psicopatía latente) decide usarlo como medio con el que matar a criminales, eliminando a todo aquel que se interponga en su camino de una forma que hasta el mismo Maquiavelo se sentiría ruborizado.

keikaku significa familia. / ©MadHouse

Si bien la obra reitera una y otra vez que el protagonista es el claro villano de la historia, incluidas diversas entrevistas posteriores con los autores, no ha impedido que haya una cantidad nada desdeñable del fandom que consideren a Light una figura mesiánica. Que siempre está en lo correcto y cuyo comportamiento es, a grandes rasgos, intachable. Y ante la glorificación de antihéroes randianos, la propia obra muestra esa misma irracionalidad como lo que es, fanatismo religioso de una sociedad que, en el fondo, tiende a crear individuos de ese perfil.

Sinceramente, vista en Twitter la opinión que tienen bastantes usuarios sobre la reinserción no debería extrañarme que un personaje como Light acabe siendo aupado como mártir.

¿Por qué puede ocurrir esto? Un explicación sencilla y directa para muchos casos sería que el consumidor medio de ese producto es un crío. A esa edad nuestra mente es una maraña emocional a la par que hormonal, y muchas veces las respuestas explosivas o violentas conforman en parte nuestras relaciones con el exterior. Todos hemos tenido momentos en nuestra vida en los que nos creemos protagonistas de un AMV con músicas de Linkin Park. De todo se sale. O quizás no, porque parece que la adolescencia mental no abandona los cuerpos de algunos individuos que siguen viendo el mundo con música de Disturbed y máscara de Rorschach en mano, solo que ahora con un millón de capas de ironía para creerse más listos.

La inmadurez no es el único causante. La despersonalización y eliminación del contexto consciente o inconsciente por parte del mismo receptor puede llevar a estos caminos. Esto es más común en redes sociales y foros, donde quitarle todo lo que le rodea a la obra o a sus personajes es el pan de cada día, además de que crea un efecto bola de nieve que amplifica aún más el mensaje y puede llegar a convertirse en algo más colectivo y por tanto, más potente.

Con Shingeki No Kyojin, sin entrar en spoilers, pasó algo similar respecto a cierto personaje en el arco final. Quizás no tan pronunciado ni tan cantoso como Light Yagami, pero desde luego hubo semanas donde había dos posiciones claramente enfrentadas sobre si sus acciones que *ahora sí, spoilers* implican crímenes de guerra bastante tochos eran correctas o no. Y eso que la obra se molestaba, aunque un poquito de forma tímida, en mostrar esa posición como la mala.

No pretendo alargarme más de la cuenta porque casos similares a los anteriormente mencionados los hay, por desgracia, a patadas. Supongo que es algo irremediable en el ser humano el no comprender a veces lo que se le muestra, o su negativa de entenderlo de otra forma. Y es que es innegable que genera cierto cansancio cuando algún producto cultural tiene suficiente tirada y un mensaje bien claro en sus pretensiones acaba totalmente corrompido. Porque hay ciertas personas que necesitan reafirmar sus valores (de mierda) aunque sea de una forma tan torticera y si en la ficción todo es posible, también lo es moldear en mil mentiras una verdad.

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