De un tiempo a esta parte, el Steam Next Fest se ha convertido en uno de los eventos estrella de la plataforma de Valve a lo largo del año. Cada vez más desarrolladoras indies se vuelcan en la feria cuatrimestral para presentar versiones de prueba de sus títulos, en busca de las tan ansiadas wishlists de los usuarios. Quizás por este motivo es que lo que comenzó como un muy interesante escaparate para darse a conocer se ha convertido en un panorama casi tan competitivo como el día a día de la página principal de la tienda. Prueba de ello sería que en la última edición, que se ha celebrado entre el 23 de febrero y el 2 de marzo de 2026, muchos estudios optaron por publicar su demo varios días o incluso semanas antes de las fechas canónicas, para así ir cogiendo carrerilla y no pisarse con otros compañeros —lleva siendo así ya un tiempo, pero cada vez es un fenómeno más común—. Así, desde Futoi Karasu hemos buceado los mares de las demos para traeros una selección de las que más prometedoras nos han resultado, desde juegos populares de antemano hasta pequeñitas joyas en potencia.
Denshattack!

Tras un tráiler de presentación fantástico en el Opening Night Live de la Gamescom de 2025, Denshattack! ha estado en el punto de mira de muchos jugadores por su colorida y dinámica dirección artística, que recuerda a títulos como Jet Set Radio, Crazy Taxi o Splatoon, y lo extravagante a la par que intrigante de su propuesta jugable. Y es que no todos los juegos apuestan por pilotar un tren capaz de brincar por los aires y hacer trucos cual skateboard. Tal vez por ese mismo motivo había un poco de preocupación sobre si la desarrolladora española Undercoders sería capaz de traducir esta idea en una sensación de juego divertida e intuitiva, a riesgo de caer en aquello del «estilo sobre sustancia».
A tal respecto y tras probar la demo, tenemos dos apuntes. El primero es que se nos ha disipado cualquier duda que tuviésemos sobre el control, que cumple con el elevado estándar de diseño de ser sencillo de comprender pero difícil de dominar. Aunque el movimiento es veloz, tu margen de reacción es lo bastante amplio y la respuesta jugable es tan satisfactoria que sientes que cada éxito o fallo, respectivamente, es tuyo y no un espejismo surgido de los raíles. Además, hay espacio para desviarse del camino pautado y conseguir coleccionables o realizar tareas únicas de cada nivel, lo cual aporta cierta variedad. Pese a que la demo cuenta con solamente un tutorial y dos fases de rigor, caímos desde muy pronto en el hábito de repetirlas hasta completarlas sin colisionar y consiguiendo todos los objetivos secundarios, lo que da fe de la tremenda base mecánica de la que el título parte. El segundo es que hay juegos, tan meritorios como cualquier otro, en los cuales el estilo es precisamente parte de la sustancia. Y es que el carisma que Denshattack! derrocha por los cuatro costados es el corazón latiente del título. Los retazos de una trama irreverente y sincera, a la par que consciente de su propio absurdo, la juguetona y cañera interfaz y la pegadiza banda sonora —con la participación de una extensa lista de artistas de renombre como Tee Lopes— completan una fórmula destinada al éxito y que nos tiene con los dientes largos de cara a su lanzamiento el 17 de junio.
Everything is Crab

Cuentan los memes antiguos de internet que, al igual que el ser humano procede del simio, está condenado a convertirse en un cangrejo al igual que el resto de los seres que pueblan la Tierra. Sin embargo, en Everything is Crab nuestro trabajo es justo evitar ese final para el pequeño limo Darwin al que acompañamos en una mezcla jugable que combina el roguelike de acción con juegos al estilo de Vampire Survivors. Mientras luchamos con las diferentes y estrambóticas criaturas que rondan los diferentes territorios iremos evolucionando y ganando rasgos de diferentes animales que cambiarán tanto mecánicamente como estéticamente a nuestro monstruo para enfrentarnos finalmente a los diferentes jefes —unas quimeras de animales como la que podéis ver en la imagen de arriba—, que nos harán sudar la gota gorda. Si soñasteis con la posibilidad de que alguien rescatara el sistema de desarrollo de los primeros compases de Spore y lo tradujera en un juego completo, deberíais probar esta demo y comprobar cuánto podéis durar evitando la carcinización.
The Magus Circle

La proliferación del género survivors ha llevado a un sinfín de creadores a buscar la forma de hacer que su juego, partiendo en todo momento de la idea de navegar un mapa roguelike lleno de enemigos durante el mayor tiempo posible, se distinga del exitazo de poncle y llame la atención. The Magus Circle se lo juega todo en la mayor exigencia de input de parte del jugador, lo que lo distancia marcadamente de las bases idle de esta clase de juego, y logra dar con una apuesta muy llamativa. Así, las habituales mejoras adoptan la forma de hechizos que solo podremos lanzar si dibujamos su respectivo patrón en la pantalla. Es gracias a este sencillo cambio, así como a un avance marginal entre partidas parecido al de Hades, que se da la vuelta a la fórmula y cobra una nueva capa de profundidad. Y es que lo que parece una nimiedad permite momentos emocionantes en los que te verás avasallado por todos los frentes, dibujarás los ataques más potentes y complejos para despachar a los enemigos y saldrás airoso fruto de la suerte, sí, pero también de tu pericia, precisión y nervios de acero. Poco más hace falta para convencernos, pero es que encima va de chicas mágicas, así que hemos caído de lleno en el embrujo de By Witchlight.
Tiling Town

Los buenos títulos de puzles son difíciles de encontrar y aunque Tiling Town no parezca tan atractivo a simple vista como la mayoría de obras populares —parece una adaptación del Carcassonne de primeras— promete una base lo bastante potente como para encandilar a todos los fanes del género. El juego consiste en rellenar las diferentes áreas con las baldosas que el jugador tiene disponible con el objetivo de hacer un camino de una entrada a una salida para desbloquear la zona a la que ésta llevaría, lo que es engañosamente fácil. La magia radica en que el jugador empieza con una cantidad ridículamente pequeña de piezas diferentes para rellenar los espacios y, mientras uno avanza por los niveles, éste se dará cuenta que no tiene las tejas necesarias y se quedará bloqueado. Es aquí donde la chicha del título aparece y es que las baldosas se desbloquean completando las zonas al realizar un camino completo, lo que exige revisitar niveles antiguos y recontextualizarlos para poder conseguir nuevos trozos que a su vez, como si de un metroidvania de puzles se tratara —los también llamados metroidbrainia—, nos hará ver fases antiguas con un nuevo prisma gracias a nuestras nuevas herramientas. Además, el juego promete —hay una pequeña versión en la demo— tener un sistema de guías de lógica para que entremos fácilmente en su bucle, por lo que aunque sea desafiante, deberíais darle un tiento porque la chispa que salta tras resolver estos acertijos es dificil de replicar.
Y por si tenéis miedo de que al jugar la demo ya hayáis quitado la gracia a los primeros pasos del juego final, afortunadamente el equipo de muratsubo Games sabe que este tipo de rompecabezas son poco rejugables por lo que ha hecho que la demo, llamada Tiling Forest, sea un conjunto de puzles exclusivos —que se podrán jugar también en el juego final como extra si así uno lo quiere— desarrollados para probar si su propuesta es para vosotros o no.
Titanium Court

Consume Me fue una de las grandes sorpresas del pasado 2025, debido no solo a su potente propuesta autobiográfica, sino también a unos niveles desbordantes de carisma y mimo, que sirven como vehículo para que, sobre las bases de la gestión de tiempo y recursos, cada minuto se sienta único. Titanium Court es lo próximo de una de las dos patas creativas de aquel título, AP Thomson, y vaticina una propuesta tan extraña como hipnótica.
No es un juego fácil de definir, pues combina los puzles de bloques al estilo de Puzzle League o Candy Crush, con las aventuras gráficas de toda la vida —a las cuales debe su arte, simple pero efectivo— y una jugabilidad de gestión y estrategia por turnos. De alguna forma, todo encaja, con un guion tan tontorrón como inteligente como pegamento que lo une todo. Dentro del contexto de un espectáculo de stand up comedy, los personajes encarnarán el papel de los vasallos de un reino que, tras unas pocas conversaciones, se verán atacados por castillos enemigos. Al unir casillas correspondientes al entorno, no solo nos situaremos donde nos resulte más propicio para realizar tácticas ofensivas o defensivas, sino que conseguiremos recursos para sobrevivir, cuidar nuestras tropas y hacer que la base de operaciones crezca. Es así que, con muy poco tiempo, Titanium Court nos ha encandilado con lo poco ortodoxo y prodigiosamente sólido de su propuesta. A la espera de ver qué le depara el futuro a Jenny Jiao Hsia, su compañero en armas nos va a tener más que entretenidos con su impredecible e intrigante próximo juego.
Artículo realizado por Drazz y Raúl Alonso.