Tamon-kun Ima Dotchi!?: cuando la relación parasocial se vuelve social

Esta temporada de invierno tiene fuertes apuestas que muchos fans llevaban años esperando, como la segunda parte de Frieren, Trigun Stargaze o uno de los arcos más polémicos pero icónicos de Jujutsu Kaisen. Sin embargo, también tenemos varias nuevas series que ya se han colado en nuestra rutina habitual de visualización de anime. Cada cual es libre de explorar sus gustos y preferencias, a la vista de tantas novedades interesantes —las cuales podéis refrescar en nuestro recopilatorio—, pero en este artículo nos vamos a centrar en especial en una de estas nuevas incorporaciones, Tamon-kun Ima Dotchi!?.

El planteamiento es bastante simple. Utage, nuestra protagonista, es fan acérrima de una nueva banda de idols, con un claro favoritismo por Tamon, el carismático y encantador líder del grupo. Para costearse el apoyo a dicha banda, asistir a eventos y comprar merchandising, se dedica a trabajar en una compañía de limpiadoras y cuidadoras de hogar. El conflicto inicial comienza cuando, para cubrir la baja de una compañera, Utage entra en la casa de su ídolo favorito y descubre así la verdadera personalidad del mismo: un chico extremadamente tímido y depresivo, incapaz de mantener un mínimo de limpieza en su hogar o cocinar el plato más simple.

El hecho de que el chico vaya en público con una bolsa en la cabeza resulta hilarante, y más cuando efectivamente le sirve para pasar desapercibido. / ©Crunchyroll

Ante el descubrimiento de que Utage es fan suya, el chaval cae en una espiral depresiva aún mayor, pues teme que la chica le desvele al público su verdadera personalidad y el hecho de que en todas sus apariciones públicas interpreta a un personaje que no tiene nada que ver con él mismo. Sin embargo, el amor de nuestra protagonista por él es mucho mayor, pues se autoimpone la misión de cuidarlo física y mentalmente para que el mundo entero pueda ver su pasión por sus fans —es este el único aspecto que no cambia en ambas versiones del susodicho— y así que la misión del chaval se lleve a cabo: hacer que todo el mundo sonría.

Esto supone una serie de entuertos que pueden hacer sonreír al espectador gracias al cariz cómico que se le otorga. Sobre todo, cuando vemos que Utage no quiere dejarse llevar por los sentimientos que albergaba hacia el chaval por la relación parasocial que ella había establecido previamente, mientras que Tamon se va dando cuenta, poco a poco, de que él sí quiere que su relación no sea la que hay simplemente entre un idol y su fan o la de una trabajadora y su empleador.

Aparte de las diversas situaciones relacionadas con su desarrollo personal y cómo Utage lo ayuda, otro de los elementos que forman parte de la trama es la relación del resto de los integrantes del grupo con Tamon en su vida diaria, pues, en realidad, la auténtica personalidad de estos también es totalmente diferente a la que muestran ante sus fans en actuaciones y programas promocionales. Recientemente en la emisión del anime conocimos a Ouri Sakaguchi, quien ante sus fans era una persona dulce, delicada y carismática que actúa como un príncipe, mientras que en la vida real es maleducado, con aires de superioridad, tan orgulloso que no admite estar enfermo delante de sus compañeros y brusco con Tamon, a quien en un momento incluso clasificó como su súbdito.

 

La formación de chicos en este grupo cumple bastante bien las expectativas de un grupo de idos en la vida real, ya que inconscientemente las fans incluso atribuyen roles simplemente por la energía que transmiten en sus apariciones públicas. / ©Crunchyroll

A pesar de que la comedia es uno de los ejes conductores de la trama y que todos los escenarios están exagerados, las relaciones interpersonales suponen otro punto de interés en la historia. Se exploran las razones que hacen actuar a las personas de una forma u otra, el cómo nosotros mismos a veces nos forzamos a mostrarnos de una determinada manera dependiendo de la situación, y la complejidad de las relaciones humanas cuando estas cambian de status quo. Uno de los ejemplos más notables es el marco relacional que Utage mantiene con la parte idol de Tamon mientras que, al mismo tiempo, lo conoce personalmente.

Su devoción por el chico es encomiable. Ya desde antes de debutar formalmente como idol siguió su trayectoria en el programa, prestando atención a todas sus declaraciones, historias y motivaciones personales. Tanto ella como sus amigas tienen cantidades ingentes de merchandising en su habitación, que parece un santuario a su persona, y el chaval es el tema más recurrente en sus conversaciones. En otras palabras, se trata de una relación parasocial de manual, en la cual una parte vive su vida por y para una entidad que ni sabe de su existencia.

Está gracioso ver cómo Utage sigue gastándose dinero en artículos del chaval al que ve día sí y día también. / ©Crunchyroll

Esta relación parasocial se vuelve interpersonal en el momento en que empieza su rol como trabajadora del hogar para el idol, pues esta imagen impecable de Tamon se contradice con la personalidad real del chico. Utage empieza a preocuparse por su bienestar, empujada por su instinto de fan acérrima, e incluso adopta un rol que podríamos interpretar como de cuidadora, tanto física como mental. Poco a poco, ambas partes empiezan a ver al otro como una persona real y propia, distanciándose cada vez un poco más de su status quo inicial de fan y idol, mostrando vínculos genuinos de comprensión, apoyo emocional y cierto sentimiento de posesividad —algo que, inicialmente, Utage rechaza con todas sus fuerzas, ya que «Tamon es un tesoro nacional»—. Sin embargo, que este comportamiento inicial se vea reflejado en la serie, tal y como lo hace, puede resultar peligroso.

La historia deja claro en todo momento que la situación es cómica y el estado y comportamiento de Tamon son penosos y tristes. Sin embargo, la comprensión lectora de cierta parte del público actual puede no ser suficiente para interpretar esta situación como indeseable y, activamente, desear ser el objeto de admiración de otra persona dispuesta a estar completamente devota a ellos. Esto, combinado con la triste era de «vuelta a los valores tradicionales» que se está fomentando por parte de influencers y cierto sector ideológico —el cual, desafortunadamente, está presente activamente en la realidad política y social de todos los países del mundo, a través de figuras como la tradwife—, puede tener consecuencias desastrosas para las relaciones interpersonales y sentimentales de la población.

Tamon no sabe cocinar ni el plato más simple: falló estrepitosamente al intentar hacer una tortilla francesa. Sin embargo, lo entiendo, ya que todos mis intentos de tortilla francesa pasan a ser huevos revueltos. / ©Crunchyroll

Se ha de tener en cuenta que la respuesta de Utage al iniciar esta serie es motivada por los sentimientos de la relación parasocial que tienen chicas adolescentes y su idol favorito —recordemos que Utage y Tamon tienen 16 y 18 años respectivamente—. Obviamente, si Tamon fuese un chico cualquiera o un amigo del instituto, ella se hubiese centrado en hacer su trabajo o incluso sentiría cierta pena genuina por el chico, pero no se embarcaría en esa cruzada personal para intentar que ese chaval indefenso y torpe socialmente triunfe en su vida. 

Además, el estereotipo de fanes de este tipo de grupos es cada vez menos parecido al mostrado en esta serie. Hay un ejemplo bastante actual de cómo es el comportamiento de seguidores de este tipo de grupos —o, al menos, fans que no están tan trastornados como para exigir que sus idols no se casen nunca ni tengan interacciones personales con ninguna persona del sexo opuesto—. Con el comeback de BTS y el anuncio de su gira internacional, numerosos proyectos se han iniciado nacidos de la relación parasocial entre fan y idol. Una de las más recientes ha sido el proyecto de reforestación de Lima como alternativa para recaudar fondos para el concierto y engalanar la ciudad para la visita de la banda. Por otra parte, como medida para luchar contra los revendedores abusivos y especuladores de entradas en México, varias fanes se han tomado la justicia por su mano y han inscrito a estos revendedores en estafas, pedido préstamos a su nombre, desapuntado de la universidad e incluso expuesto infidelidades. 

Esta observación, que debería caer de cajón, puede que no haya venido a la mente de todo nuestro público habitual —ndr: como web, estamos muy orgullosos de la capacidad intelectual de nuestros lectores—, mas es importante tener en cuenta las posibles consecuencias de las obras que consumimos. Obviamente, esto no es culpa del manga original ni de la persona que escribió, pero quizás hay una idea subconsciente en la concepción de este manga de la que deberíamos ser conscientes, a la vez que debemos siempre dejar claro que este trabajo es pura ficción y que tiene más similitudes con un fanfic que con la realidad.

Da igual si Tamon se odia a sí mismo. Utage ya se encargará de que sí se guste. / ©Crunchyroll

Con todo, teniendo estos puntos claros, no debemos dejar de disfrutar de una obra que, además de ser muy tierna y divertida, invita a dejarse llevar por la fantasía e imaginar que somos Utage cuidando a nuestro oshi. Dicho escenario siempre ha pasado por las mentes de cualquier fan, y este anime es una oportunidad fantástica para ver cómo se podría desarrollar este escenario y a la vez darnos cuenta de todas las capas ocultas que alberga una industria tan llena de color como lo son los idols.

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