El terror de Silent Hill f

Este artículo contiene destripes de toda la historia de Silent Hill f.

El terror cobra tantas formas como personas existen en este mundo, nuestros miedos son una parte tan intrínseca y tan ligada a nosotros mismos como lo es nuestro ADN. Pero como humanos tendemos a actuar como un rebaño y buscar solidaridad y entendimiento entre iguales. Si bien es cierto que ninguna vivencia es calcada a otra, hay experiencias por las que pasamos de forma similar entre miembros de un mismo grupo. Silent Hill como saga siempre ha logrado transmitir algo de ese terror a sus jugadores por mucho que nos esté narrando la historia particular de sus protagonistas. Ya os contamos nuestras impresiones generales sobre el título el año pasado, pero esta vez nos gustaría adentrarnos una vez más en la neblinosa Ebisugaoka para hacer un análisis más concienzudo de aquello que quizás no nos dice, pero nos muestra.

Ebisugaoka ya no es Silent Hill como tal, como jugadores de la saga ya no tenemos esa familiaridad que iba creciendo con las entregas en nuestras esporádicas visitas al retiro vacacional, sin embargo Hinako sí que la conoce como la palma de su mano, es su pueblo natal al fin y al cabo. Desde el primer momento se nos presenta una de las formas más usadas de terror que hay, ese que atenta contra tus espacios seguros o contra la inmutabilidad de tus zonas más habituales. Es cierto que Silent Hill, pese a que pudiésemos revisitarla de entrega en entrega, la mayoría de las veces se presentaba como ese lugar entre lo onírico y lo grotesco donde numerosos horrores tenían lugar. Pero Ebisugaoka debería ser el pequeño pueblecito inamovible de siempre, que el horror empiece aquí mismo para Hinako ya tiene un punto de partida muy fuerte y que se va replicando conforme avanzamos, ya que descubrimos que no hay lugar seguro. Ni siquiera la casa de uno mismo y zonas que deberían guardar tiernos recuerdos dan paso a otros más amargos. Este es el caso, por ejemplo, de la tienda de chuches a la que Hinako y sus amigos solían y suelen ir, una vez que comienza a aparecer la niebla y las flores pasa de ser un pequeño oasis en el pueblo a ser la tumba de su amiga Sakuko.

©Konami

Y a pesar de lo que pueda parecer, el horror en Silent Hill f no se basa unicamente en la pérdida de la familiaridad, sino que es contradictorio y en ocasiones nace de esta misma. Durante la obra puede parecernos que todos los personajes están asustados por el cambio tan drástico que ha surgido y especialmente del monstruo que lo está ocasionando, pero la franquicia no sería la franquicia si la razón germen de todo no se encontrase en el psique de nuestra protagonista. Es cierto que Hinako tiene miedo de las cosas que están pasando, pero fuera de la niebla también está aterrada debido a su situación particular. Sus amigas la desprecian por prejuicios o por causas que en cierta forma están fuera de su control, teme perder a uno de los únicos amigos que la ha tratado de igual a igual tal y como ella es y por si fuera poco sus padres la han vendido en matrimonio para poder pagar las deudas del padre. Ryukishi07, siguiendo las formas y recursos que le son típicas, no escatima precisamente en exposición para hacernos llegar por todo lo que está pasando Hinako y permea en todo el mundo, consiguiendo trasmitírnoslo de maneras curiosas y distintas.

Si echamos un ojo al cuaderno de Hinako o incluso nos fijamos algo más en los enemigos con los que nos vamos a tener que enfrentar podemos ver que no solo presentan un peligro ahora, sino que ya lo presentaban previamente. Puede que antes de la niebla no hubiese un peligro inminente de muerte, pero sí estábamos en un ambiente incómodo y opresor y todos los enemigos con los que nos vamos a encontrar son viejos conocidos. Desde los señores babosos que Hinako comenta que solo miran a las muchachas hasta el monstruo embarazado encarnando el miedo mismo a tener progenie. Todos ellos subrayan el verdadero y constante enemigo como una muchacha en los años 60, a la pérdida de agencia.

©Konami

Hinako se ha visto avasallada desde pequeña por las críticas constantes, por las opiniones no pedidas e incluso directamente por ser robada de su capacidad de decidir. Todo esto la aterra, faltaría más, y durante nuestro viaje por Ebisugaoka estaremos luchando contra estas imposiciones y miedos para poder librarnos de las cadenas y las limitaciones sociales. Si bien no queremos pecar de sentenciosos, Silent Hill f deja bastante claro su mensaje, ya no solo en el final más definitivo, sino también en el resto de conclusiones. No necesariamente nos encontramos un mensaje en contra del matrimonio en el sentido absoluto, pero podemos ver pinceladas de cómo este era una forma en el que las mujeres acababan perdiendo su propia personalidad para sublimar la del marido.

Vemos cómo la hermana de Hinako la empuja al matrimonio como una forma fácil de escape, todo mientras ella aparece visiblemente magullada y maltratada, vestida con el kimono típico del luto, no sabemos si como muestra de su propia muerte como individuo tras casarse o por la de su hermana. El uso de las máscaras y el hecho de que nunca veamos la cara desnuda de Junko tampoco es casualidad. La primera vez que vemos como tal el rostro de esta es cuando ya de por sí anda cubierto con la máscara de pájaro, símbolo que posiblemente pertenezca a su marido —así como lo es el zorro para Hinako. Su personalidad, su rostro y su seña de identidad se ven completamente opacadas en pos de la de un esposo que no conocemos, pero al que ella se ve ligada desde el principio de la obra. Hinako pasa por un proceso similar durante los rituales que tiene que completar dentro del templo. Sacrificios para demostrar la fidelidad y entrega que siente hacia Kotoyuki, todo mientras este no realiza ninguno tan particularmente extenuante. Estas escenas son sin duda de los momentos más duros de todo el juego y representan fascinantemente bien los sacrificios personales e intangibles de manera visual y violenta para que incluso los jugadores que no han llegado a captar el significado del mensaje implícito puedan verse asqueados y violentados. Conforme van pasando los sacrificios además vemos a Hinako mucho más dispuesta a seguir adelante, notando como se va perdiendo a sí misma en pos de obedecer a su nuevo esposo, un proceso que acabará culminando en la boda y en su transformación en el monstruo de la niebla. A la vez que también mata a sus padres en un acto simbólico de cómo el matrimonio hace que corte lazos con su familia.

©Konami

Sin embargo, alguien podría objetar sin miedo a equivocarse del todo que Hinako en ocasiones parece querer tener una relación, ya sea con Shu o con Kotoyuki. Aquí es un poco donde radica el conflicto principal de la entrega, Hinako en sí no está en contra de llegar a compartir su vida con alguien, sino que teme hacerlo en unos términos en los que no se le permita ser ella misma y acabe perdiendo su esencia por el camino. De hecho, solo llega a esta conclusión en el final en el que podemos contemplar a las dos Hinakos. Pero antes tenemos que hablar de los finales de «La boda del zorro» y «El zorro se moja la cola». Cada uno de ellos está dedicado a uno de los dos chicos principales, en el primero Hinako decidirá pasar el resto de sus días con Kotoyuki mientras que en el segundo lo hará con Shu. Es bastante más evidente en «La boda del zorro» ya que la misma Hinako, o al menos una de sus versiones, nos grita desesperadamente que no quiere convertirse en su madre. Al final la vida matrimonial que Hinako ha visto desde pequeña ha sido de todo menos feliz y solo ha contemplado la figura de su padre maltratándolas a ambas, por lo que es comprensible que relacione el matrimonio con una forma de dolor. En el segundo no aparece una simbología tan evidente sobre el futuro de Hinako con Shu, pero en su diálogo final podemos ver de alguna manera que se casan debido a los comentarios que hacen el uno y el otro sobre ropa que no vemos que estén llevando por los modelos en pantalla. Aquí el tono no es tan lúgubre, quitando el giro final que ya hemos visto en otra de las obras de Ryukishi, pero el sentimiento de Hinako de pensar que sin Shu no hubiese sido capaz es lo triste. Durante todo el juego hemos visto a una protagonista que puede enfrentarse sola a todo tipo de horrores y es ahora cuando decide que sin la ayuda mínima de su compañero ella no hubiese podido, sublimando una vez más la personalidad del hombre sobre la de ella.

Solo es en el final de «Ebisugaoka en silencio» donde podemos apreciar que el verdadero miedo de Hinako no va directamente ligado al matrimonio, sino sobre lo que tradicionalmente conlleva. Simplemente no quiere elegir el camino aparentemente sencillo que su familia quiere para ella, ni siquiera el que sus amigas creen que debería tomar por no causar más daño. Quiere tener el poder de decisión de ir hacia el lugar que crea conveniente cuando ella misma lo estime oportuno, no hay una Hinako más en lo cierto que otra, ambas son partes de la misma persona y dentro de ella pueden convivir sensaciones contrarias. De hecho, es bastante simbólico cómo la Hinako más alineada al zorro de este final posee los poderes del brazo pero no está ligada a la máscara ni al medallón como marca de pertenencia. Podemos valorar que la misma ha aceptado que sus sentimientos por Kotoyuki le dan fuerza para lograr ciertas cosas en su vida pero a la vez no se ve eclipsada por la imagen de este y es capaz de mantenerse a sí misma en esencia.

A través del diario de Hinako podemos ver esto de manera mucho más directa, con ella misma narrándonos sus inquietudes al respecto y eso acaba permeando en todo el simbolismo que podemos observar. Puede que no sea una forma muy discreta de exponer las temáticas de una historia, pero a fin de cuentas es un juego con guion de Ryukishi por lo que no debería sorprendernos si ya estamos habituados a su manera de hacer las cosas. Al igual que sus escenarios cubiertos de flores y masas deformes, Silent Hill f nos ofrece una visión bella y grotesca de los miedos de la protagonista. Miedos muy intrínsecos a la experiencia como mujer en sociedad y a aquellas expectativas de servitud relacionadas no solo al matrimonio, sino también a la familia y a las expectativas sociales. Siendo la pérdida de la agencia y de la propia expresión y existencia el lazo que une toda su narrativa y que consigue ser tan impactante para el jugador que se vea reflejado en Hinako. No necesariamente estamos hablando de unos miedos confinados a la época de los 60, sino a una experiencia global que ha perdurado con el paso de las décadas y que simplemente antes se sentía más viva y más evidente.

©Konami

Deja un comentario