Cultist Simulator: Un solitario lovecraftiano

La sombra de Lovecraft como autor es tan alargada como terroríficos e insondables son los horrores que habitan sus historias. El escritor de Providence lleva más de un siglo despertando pavor, asombro y fascinación entre quienes se asoman a su literatura, y su influencia ha tenido tanto calado en el imaginario colectivo que podemos encontrarla permeando todo tipo de obras, géneros y medios y, entre ellos, los videojuegos no han sido una excepción. Aprovechando las posibilidades que ofrece la inmersión para sumergir al jugador en su atmósfera, el décimo arte ha acogido algunas de las propuestas más interesantes y populares, hasta el punto de existir una categoría en Steam titulada “Lovecraftianos”.

Las ideas abarcan desde títulos de terror que adaptan directamente los textos del padre del horror cósmico —con La llamada de Cthulhu como principal protagonista— a títulos más minimalistas, íntimos y experimentales que exploran las fronteras del terror para traducir sus sensaciones más allá del simple susto o tentáculo. Eso sí, sin abandonar en el camino esa atmósfera de inquietud y misterio, con un toque de fascinación por lo oculto, ni tampoco su buena dosis de cultistas, dioses antiguos y entidades más allá de la comprensión humana.

Con esto en mente, el estudio independiente Weather Factory lanzó en 2018 Cultist Simulator, un juego de cartas narrativo roguelike que sumerge al jugador en un universo de horror lovecraftiano ambientado en un siglo XX alternativo. Un universo original, con un lore y mitología propias, pero fuertemente inspirado por el vacío existencial y búsqueda de sentido que predominaban en la Europa de posguerra. Y también por el misticismo y el esoterismo, que tuvieron uno de sus momentos dorados durante esos años.

Podemos colocar las cartas y elementos en el tablero a nuestro antojo para organizar mentalmente el espacio de juego / ©Weather Factory

Uno de los puntos que más llama la atención de Cultist Simulator es su aparente minimalismo en lo jugable. Pasaremos toda la partida mirando un tablero que representa la vida de nuestro personaje. En él aparecerán casillas que significan verbos o acciones, como trabajar, soñar, hablar o explorar. Junto a ellas tendremos cartas que indicarán diferentes elementos vitales del personaje —salud, razón y pasión—, el dinero del que disponemos y todo tipo de elementos como personas, lugares u objetos.

Nuestra tarea será combinar las cartas con las diferentes casillas, logrando así que nuestro personaje realice todo tipo de acciones. Por ejemplo, colocar la carta «salud» en el verbo «trabajar» permite obtener dinero, pero agota la propia salud con el tiempo. Si usamos “explorar” en una tienda de libros podríamos adquirir tomos que nos desvelen algún secreto. Si, en su lugar, exploramos las calles de la ciudad, podríamos conocer a alguien interesante. Si usamos «hablar» con ese recién conocido, es posible que reclutemos un nuevo adepto para nuestro culto. Además, habrá casillas que irán restándonos automáticamente recursos, como el dinero o la satisfacción, y si nos quedamos sin ellos en un momento clave puede que las consecuencias nos hagan llegar al final de nuestra partida.

Asomarse sin cuidado a lo oculto puede hacer que nuestro personaje se hunda en la desesperación, una de las maneras de terminar nuestra partida / ©Weather Factory

Detrás de la aparente simplicidad de Cultist Simulator se esconde una sorprendente profundidad mecánica. La variedad en sus posibilidades, que se nos irán desplegando poco a poco como un abanico según avanzamos en nuestra partida, nos ofrece una experiencia jugable en la que cada partida puede ser muy diferente a la anterior, gracias a la amplitud de opciones y caminos que podemos recorrer simplemente combinando de manera diferente las cartas con las que contamos. Aun así, hay que tener en cuenta que el lento pero constante aumento de la complejidad, con cada vez más cartas y eventos simultáneos, podría llegar a abrumarnos en algún momento.

El juego utiliza esta sensación de opacidad y desconcierto para actuar como un generador de historias lovecraftianas. Esa sensación de misterio e incertidumbre tan típica de la temática se manifiesta desde el primer momento mediante la total ausencia de guías o tutoriales que nos orienten, dejándonos a nosotros, los jugadores, la tarea de descubrirlo todo por nuestra cuenta desde la primera carta. Por no explicar, ni siquiera nos explica cuál es nuestro objetivo dentro del juego, dejando incluso el destino de nuestro personaje en el aire. Aunque se trata de una decisión intencionada por parte de los creadores, este puede ser visto como uno de los puntos negativos de Cultist Simulator, ya que la opacidad que tiene por momentos corre el riesgo de suponer una barrera de entrada que aleje a algunos jugadores.

Sin embargo, y al mismo tiempo, la sensación de ir descubriendo poco a poco que las cartas encajan, como si estuviéramos resolviendo un puzle o un misterio, se convierte en uno de los encantos del título para aquellos que decidan darle una oportunidad. Un detalle que, tanto en su aspecto positivo como en su cara más negativa, no deja de ir en sintonía con las sensaciones que busca transmitir el horror cósmico, en el que sus personajes se sienten irremediablemente atraídos por el conocimiento, y es esa misma obsesión por ir más allá del entendimiento humano lo que termina arrastrándolos a la locura. Como recuerda la pantalla que nos da la bienvenida al título: «Explora. Corre riesgos. No siempre sabrás cuál es el próximo paso. No dejes de experimentar y lo dominarás».

Como cualquier título inspirado en Lovecraft que se precie, también podremos terminar invocando seres de más allá de este mundo / ©Weather Factory

Esta dificultad de acceso se veía reforzada hasta hace poco por otra, la barrera idiomática, ya que el juego solo estaba disponible en inglés. Un aspecto de menor importancia en otros videojuegos, pero que, debido a la importancia de la narrativa y al estilo enigmático y recargado con el que está escrito, suponía un importante escollo para aquellos que no dominasen el idioma. Sin embargo, la reciente traducción al español ha convertido el juego en una experiencia mucho más accesible para los hispanohablantes sin sacrificar su complejidad ni su esencia.

En conjunto, Cultist Simulator nos ofrece una experiencia sumamente original que esconde su sorprendente complejidad bajo un aparente minimalismo de cartas y tablero. Su apuesta decidida por la narrativa emergente nos sumerge en su particular visión del horror cósmico, alejándose del terror más convencional, pero conservando la esencia lovecraftiana en la que se inspira y que, a través de sus mecánicas, logra transportarnos a un universo propio. Una cosmología particular donde cada partida se convierte en un viaje diferente que nos permite ahondar un poco más en el trasfondo y los secretos que esconde.

Deja un comentario