Deberías jugar a Rise of the White Sun

La historia de China es, tristemente, una gran desconocida para gran parte del público occidental. Ello a pesar de que el gigante asiático lleva literalmente miles de años jugando un papel muy importante dentro de la historia mundial. Sin embargo, la perspectiva histórica y cultural que existe dentro del mundo desde donde escribimos nos hace ignorar muchas veces realidades que escapan al norte global, como es el caso del «País del Centro» —Zhōngguó/中国, nombre oficial del país en chino— y de otros espacios de África, Asia y América. 

Además, cuando muchos piensan en la historia china, la imaginación tiende a detenerse únicamente en uno o dos puntos muy concretos. Por un lado, la República Popular China, es decir, la China comunista y, por otro lado, el antiguo Imperio Chino —sobre todo durante las dinastías Han, de los siglos IV a.C. al IV d.C. (para entendernos, aquí podíamos poner el caso de Mulán, de Disney (1998), aunque esta película mezcla referencias culturales extraídas de varias épocas), y Ming, entre 1368 y 1644 (un ejemplo bastante actual es Los diarios de la boticaria)—.

Esto no es ni mucho menos un ataque a las obras que utilizan estos periodos como base para establecer sus narrativas, ya que encima son episodios de una enorme e innegable importancia histórica. Pero esta disertación nos sirve como introducción para hablar de un videojuego que, precisamente, aborda una etapa que pasa bastante por debajo del radar fuera de China, pero que fue crucial en la construcción del país asiático tal y como lo conocemos: la República, más concretamente, la conocida como «Era de los señores de la guerra» (1912-1928). Es justo por prestar atención a esto, así como por una jugabilidad bastante profunda de la que hablaremos más adelante, que hoy queríamos recomendaros Rise of the White Sun

La provincia de Guandong (sur de China) en 1920 dentro del juego / ©Maestro Cinetik

La mente detrás de este título es el desarrollador independiente francés Maestro Cinetik el cual, después de desarrollar prácticamente en solitario otros títulos de estrategia sobre la Guerra Fría o la Segunda Guerra Mundial, ha puesto el foco en este periodo tan concreto e inexplorado de la historia china. Una tarea para la que llevó a cabo un trabajo de documentación sobre la cultura, política, economía y ejércitos de la época que se deja notar con poco que empecemos a jugar y cuya bibliografía —en inglés y francés— se puede consultar en la web del proyecto. 

Pero antes de continuar, para entender mejor de qué época estamos hablando y poder acercarnos más al ambiente del juego, merece la pena dedicar un momento para explicar qué sucedía en China durante esos años. 

Breve historia de un colapso

Hablando rápido y mal, el siglo XIX fue absolutamente catastrófico para el Imperio Chino. El tráfico ilegal de opio por parte del Imperio Británico, el abuso y la humillación por parte de esta potencia junto a otras como Japón y la sucesión de revueltas populares sumieron en la más absoluta ruina económica, social y política a un imperio próspero que hasta ese momento había permanecido aislado casi por completo de Occidente. 

Caricatura francesa de 1898 en la que un mandarín (muy estereotipado) protesta impotente mientras las principales potencias del momento se reparten el «pastel» chino. / ©Wikimedia Commons

La principal explicación por la que el régimen imperial chino siguió aguantando durante casi un siglo más tiene que ver con la solidez de un sistema con una tradición que se remontaba milenios atrás, además de que el Imperio era prácticamente la única alternativa política conocida por el ciudadano chino promedio. Esto cambió con la llegada de nuevas ideas políticas occidentales como el nacionalismo, el liberalismo o el republicanismo, que calaron de lleno entre las clases acomodadas del país. Tampoco ayudó que la dinastía que reinaba en ese momento, los Qing, era vista como de origen extranjero —manchú— y, por lo tanto, había quien pensaba que los chinos de etnia han —la más numerosa— debían hacerse con el poder y regenerar el Gobierno. 

Todo terminó con la «Revolución de Xinhai» (1911-1912), una revuelta nacionalista a la que se unieron sectores del ejército y que derrocó al último emperador —que tenía solo seis años—. Tras la desaparición del Imperio Chino se proclamó la República, pero la desintegración del poder centralizado de los Qing, lejos de mejorar la situación, provocó un vacío de poder que sumió al país en el caos. Durante los próximos años, China dejó de existir como un país unificado para convertirse en un caótico mosaico en el que el Partido Nacionalista Chino (Kuomintang/中国国民党), revolucionarios comunistas, caciques locales y señores de la guerra sedientos de poder se disputaron el control de un país que se desangraba con sus luchas de poder.

Mapa de China durante la guerra de las planicies centrales (1930). / ©Wikimedia Commons

Jugabilidad: libertad y personajes históricos

Este contexto es el punto de partida de un juego que nos invita a ponernos en la piel de uno o varios líderes y caudillos de la época. Políticos, militares, diplomáticos, revolucionarios, cada uno con unos rasgos y personalidad que hacen que jugar con ellos sea ligeramente diferente. Estos suman un total de más de cuarenta personajes históricos jugables —como Sun Yat-sen, Mao Zedong y Chiang Kai-shek— y que son un reflejo del trabajo de documentación que hay detrás del título.

Se trata de una jugabilidad en la que los personajes tienen una importancia capital, ya que es a ellos y no a una función concreta a los que controlamos en el juego. Cada uno de ellos tiene sus propios recursos, habilidades y lealtad, de manera que un personaje puede cambiar de bando del mismo modo que tú puedes intentar atraer a los del enemigo a tu facción.

Estos son el vehículo de una gameplay que sorprende por su enorme variedad a la hora de decidir qué hacer, ya que el título da total libertad para decidir qué camino queremos recorrer a lo largo de las diferentes campañas que recogen los principales acontecimientos históricos de la época. Por ejemplo, puedes basar tu fuerza en el poderío militar, infiltrar agitadores o sobornar a grupos de bandidos para que siembren el malestar en las provincias enemigas, enfocarte en el desarrollo económico y social de tu provincia de forma pacífica o gobernar con puño de hierro mientras te enriqueces construyendo una red de tráfico de opio. 

Todas las anteriores son decisiones válidas dentro del amplio abanico de opciones que nos ofrece un juego que también sorprende por su inmenso tamaño —especialmente en su modo sandbox, en el cual se representa todo el mapa de China incluyendo regiones como Mongolia e incluso algunas ciudades en detalle—. Eso sí, este es un título que, debido a su complejidad, su lenta jugabilidad por turnos y a no estar disponible en español requiere un poco de paciencia por parte del usuario que se introduce por primera vez en su estilo de juego.

A lo largo de las diferentes campañas históricas que incluye el título también tendrá una gran importancia la diplomacia. Podemos relacionarnos con otras facciones y señores de la guerra con acciones como forjar alianzas o enviar amenazas. Sin embargo, apoyarse demasiado de otros a veces es una apuesta muy arriesgada, ya que el juego captura la inestabilidad de la China del momento al nos enseñarnos —a veces por las malas— que en esta época solo importaba el poder y las traiciones estaban a la orden del día.

Algunos escenarios tienen también un importante componente narrativo. / ©Maestro Cinetik

Sin embargo, y aunque pueda parecer lo contrario nada más empezar, Rise of the White Sun se esfuerza por no ser una experiencia excesivamente densa o inaccesible. A esto contribuye la existencia de un detallado tutorial, varios niveles de dificultad para ir acostumbrándose poco a poco a la experiencia y dos escenarios diseñados específicamente para aprender los aspectos básicos del juego, uno de ellos como el tutorial propiamente dicho y el segundo como una práctica para gestionar y experimentar el desarrollo de una provincia sin que tengamos que preocuparnos por invasiones ni problemas del exterior.

Perfil de Mao Zedong en el juego. Todos los personajes históricos tienen una pantalla con sus habilidades, recursos y su historia. / ©Maestro Cinetik

En definitiva, Rise of the White Sun nos ofrece un título de estrategia profundo y complejo, una especie de sandbox histórico que nos deja libertad para desarrollar nuestras partidas prácticamente de la forma que queramos. Todo ello mientras nos invita a conocer más sobre una época dconocida casi por completo para muchos y muchas, pero que tuvo una enorme importancia en la construcción de la China moderna.

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