Este artículo contiene spoilers de la película Recuerdos del ayer.
¿Qué recuerdas de tu infancia? Probablemente lo más notable son las más pequeñas reminiscencias que impactaron tu día a día mientras crecías, más allá de grandes sucesos. La primera vez que comiste tu plato preferido, la primera vez que te hizo llorar un amigo, la primera vez que jugaste a aquel videojuego que llevabas esperando comprar mucho tiempo, etc. Recuerdos del ayer se ve envuelta entre estos pequeños recuerdos que brotan en la mente en los difíciles años de adultez, cuando parece que la vida no puede cambiar más y todo parece estar ya decidido. Es una historia esencialmente adulta, con toques de alegría y desilusión de los recuerdos infantiles, en la que todos podemos sentirnos reflejados a partir de cierta edad.

Estrenada en 1991 y dirigida por Isao Takahata, es una de las películas menos conocidas y apreciadas de Studio Ghibli. En general podemos observar que las obras de Takahata se centran en la vida cotidiana, alejándose de la fantasía, mientras que Miyazaki, su cara más conocida, tiende hacia lo mundano dentro de lo fantástico. Su animación es tan cálida y emotiva como podemos esperar, pero también realista y sin artificios. Su trama se centra en Taeko Okajima, una oficinista de la gran ciudad que decide viajar al campo en Yamagata y trabajar como granjera, lo que la lleva a reconsiderar elecciones de su vida mientras su versión de niña le persigue en sus recuerdos.
Vemos a Taeko ser una niña en los años 70, emocionada con la primera piña que comen y con la que se decepcionan, triste ante las expectativas de sus padres, feliz por pasar tiempo con el chico que le gusta o avergonzada por las charlas de menstruación en la escuela. También vemos a una Taeko más madura, con un trabajo estable, disfrutando de su estancia en el campo mientras piensa en ello como algo temporal. La confrontación principal de la película ocurre cuando se da cuenta de que debe tomar una decisión importante en su vida que puede cambiar todo por completo y que, a pesar de que siente que le hará más feliz, le hace dudar. La temática del “crecer” está presente en todas las películas de Ghibli, pero esta vez se trata de una mujer adulta observando la posibilidad de cambiar su trayectoria vital en sus años de adultez.

Y es que las experiencias nos formaron cuando aún éramos personitas en crecimiento, pero las memorias nos siguen impactando profundamente en el presente; más concretamente, la forma en que miramos hacia ellas y cómo nos afligen aún. El hermoso paisaje del campo, alejado de la ruidosa y agitada ciudad, permite a Taeko sentir con más fuerza los recuerdos, sonriendo aún al recordar a su primer pequeño amor, al niño pobre que se escudaba en la rudeza al hablarle, el dolor de la bofetada que le dio su padre, la decepción de sus sueños frustrados como actriz. Su niña interior sigue presente y sigue persiguiéndola, con conflictos interiores sin resolver y un miedo latente a decepcionar las expectativas que deposita sobre sí misma. Y es que, ¿quién no ha sentido algo parecido al mirar atrás en el tiempo?
Las ilusiones de Taeko cuando era una niña eran altas y sus sueños sin límites, pero su versión adulta es la de una mujer oficinista que se conforma con ser feliz en el campo por un periodo pequeño de tiempo antes de volver a su rutina. Las expectativas de los demás, especialmente sus familiares, la condujeron a adoptar en cierto modo una máscara con la que podía ocultar su insatisfacción y sus deseos reales, siguiendo el camino tradicional del oficinista. Es por ello que el viaje al campo se convierte en algo tan importante, pues en esta travesía en conexión con la naturaleza se desenmascara su fachada y tiene que enfrentarse de una vez a lo que llevaba tanto tiempo ignorando. La vulnerabilidad que siente al notar que los demás son capaces de “ver a través de ella” la llevan a sentirse avergonzada.

Uno de los personajes más importantes de esta trayectoria es Toshio, un chico más joven que trabaja en el campo y le acompaña en su viaje junto al resto del elenco, casi todos adultos. El campo en Japón, al igual que en otros lugares del mundo, sufre de despoblación y envejecimiento, algo que ya se veía a principios de los años 90. Toshio tuvo que quedarse debido a las expectativas de su padre, ignorando su deseo juvenil de ir a la ciudad, pero aprendió a ser feliz en ese entorno. Es una persona simple, muy directa con sus pensamientos y siente un gran orgullo por el trabajo que realizan en el campo. Hace un hincapié constante en la importancia de la relación del granjero con la naturaleza.

Este tema no es especial dentro del repertorio de Ghibli, pero hay que destacar cómo el campo se convierte en un escenario activo en la historia. Hay una representación fiel y cuidada de las tareas del campo, cada pequeño paso y cada proceso explicado de forma realista. La apreciación a la vida natural está en cada esquina de la película. Aunque cae en algunos estereotipos sobre la simpleza de las personas del campo, resulta una oda encantadora a la naturaleza, su conexión con nosotros y los trabajadores del campo. También debemos destacar que Takahata suele insistir en una visión en la que el ser humano y la naturaleza se complementan y se aportan el uno al otro, como podemos ver de forma explícita en esta película, mientras que en películas de Miyazaki suele haber una crítica hacia el ser humano como destructor de la naturaleza.
La hermosura y tranquilidad que aporta el lugar a la vida de Taeko, así como la conexión que va formando con Toshio, hace que se plantee si el camino que sigue debería cambiar de rumbo. Es por fin capaz de imaginar su felicidad en el lugar donde se siente ella misma, no sin la dificultad de enfrentarse a sus miedos y a las expectaciones de los demás —pero, ¿cómo se puede avanzar hacia la felicidad sin enfrentarse a obstáculos?—. El final, lleno de esperanza, deja claro el mensaje de Takahata: nunca es tarde para cambiar el rumbo de nuestras vidas y volver hacia una conexión mucho más íntima hacia lo natural, pero, sobre todo, hacia nosotros mismos como seres humanos.
