*Ejem* ¡Hola! Sentimos decirte que, en realidad, hoy no hay artículo. Lo sabemos, es posible que estés decepcionado, pero aún puedes hacer muchas otras cosas, como dar un paseo, leer manga, jugar a algún videojuego o echar un vistazo al resto de geniales artículos que tenemos en esta web. Lo dicho: no hay artículo, ya puedes marcharte. ¿Cómo, que quieres seguir leyendo? Pues entonces estás de suerte, porque esta broma solo era un pretexto para recomendaros There is no Game, un título tan interesante como divertido.

La historia de este juego, o mejor dicho, de este no-juego, empezó en la edición de 2015 de la Construct Jam del portal Newgrounds, que giraba en torno al tema de la decepción y el engaño. El ganador de la game jam fue KaMiZoTo, alias de un veterano de la industria del videojuego llamado Pascal Cammisotto, quien quedó en primer puesto al presentar la primera versión de There is no Game. Además de ganar la jam, el título recibió una muy buena acogida por parte de los que lo probaron, amasando tanto éxito que su desarrollador decidió lanzarlo de forma gratuita. Poco después, formó junto con otros compañeros el estudio Draw me a Pixel y lanzó una campaña en Kickstarter para desarrollar una versión ampliada y más profesional del juego. Lamentablemente, esta no cumplió el objetivo fijado, lo que desanimó mucho al equipo en un principio, pero siguieron trabajando y buscando otras formas de financiación hasta poder lanzar finalmente en 2020 There is no Game: Wrong Dimension, edición en la que nos centraremos en este artículo.
Tanto la versión de 2015 como Wrong Dimension, que comparten más o menos la misma historia, son de esos juegos de los que, cuanto menos contemos y más dejemos para que cada uno vaya descubriendo, mejor. Pero su premisa es sencilla: nada más iniciar somos recibidos por una voz que nos intenta convencer por activa y por pasiva de que, realmente, no estamos jugando a un juego y nos pide que le dejemos en paz, o mejor aún, que lo desinstalemos. A pesar de la insistencia del programa, sus deseos de que dejemos de molestarle se dan de bruces con las intenciones del usurario, es decir, nosotros, quienes sacaremos al programa de sus casillas con nuestro afán por toquetearlo todo en busca del «juego» que se esconde detrás de sus incesantes advertencias.

Sin duda, el gran punto fuerte de There is no Game es su enorme capacidad de derribar a mazazos la cuarta pared —algo parecido a lo que hacen juegos como The Stanley Parable o Pony Island—. A esto se suma un genial sentido del humor que no deja de hacer guiños a títulos y temas relacionados con el mundillo de videojuegos. El título está literalmente plagado de referencias tanto a obras clásicas como The Legend of Zelda como a otros juegos indie conocidos como SUPERHOT o Papers, Please, además de a cosillas del gamedev. There is no Game tiene muy buen gusto para bromear y hacer chistes por todos lados, lo que da al título un aura muy divertida donde no faltan las risas con poco que el jugador conozca un poquito del género. Aun así y aunque la mayor parte de las bromas y referencias están pensadas para que las entienda todo tipo de público, en ocasiones el título puede pecar de pasarse de meta y algunos chistes y guiños se pierden si no se tiene un conocimiento quizá demasiado específico sobre algunos temas del sector.
En lo jugable —¿o deberíamos decir lo (no)jugable?—, There is no Game nos presenta una aventura Point and Click donde vamos resolviendo puzles mientras avanzamos de un escenario a otro. Como el usuario, nuestra principal herramienta es la capacidad de toquetearlo todo, lo que hará que nos entretengamos haciendo trizas la interfaz y el escenario mientras el programa pierde la paciencia observándonos. Los elementos que extraemos de la interfaz serán lo que utilicemos para avanzar por los niveles. Los puzles son todos muy originales e imaginativos y, para resolverlos, prima la ausencia de la lógica habitual y el pensar fuera de las normas. Aunque la base siempre es la misma, la jugabilidad cambia bastante de un nivel a otro y otro de los encantos del título es ir descubriendo con qué nos sorprenderá a continuación, por lo que la experiencia no termina nunca por hacerse pesada. Eso sí, algunos de los puzles pueden suponer un pequeño reto, para lo que el título nos ofrece un sistema de pistas bastante benévolo que nos irá dando poco a poco indicaciones cada vez más claras.

Desde el punto de vista narrativo, el grueso del protagonismo lo tiene siempre la voz del programa, que con su insistencia para que le dejemos en paz nos acompañará todo el tiempo con su sarcasmo e ironía. La voz en off —que dobla el propio creador, Peter Cammisotto— es la que proporciona gran parte de la chispa que hace al título tan divertido, por lo que aunque al principio se presente como un obstáculo ante nuestros deseos de jugar terminamos simpatizando bastante con ella. Aparte, conocemos a otros personajes secundarios que también son muy divertidos, sobre todo en Wrong Dimension, que se esfuerza por presentar una historia algo más compleja y desarrollada que la versión original de 2015 —con viajes interdimensionales de por medio y hasta un número musical—.
A efectos prácticos, como ya hemos dicho, Wrong Dimension no deja de ser una versión con varias vueltas de tuerca y todo más pulido que en el original There is no Game que KaMiZoTo presentó allá por 2015. Las entre 5 y 6 horas que dura, sumado a la variedad en los puzles y niveles, hacen que la experiencia en conjunto no se haga ni corta ni demasiado larga para lo que el juego ofrece. Aunque, todo hay que decirlo, algunos capítulos pueden resultar más pesados que otros, sobre todo si se nos resiste algún puzle.

Más allá de esta advertencia, sin duda There is no Game es una experiencia muy imaginativa, original y, sobre todo, extremadamente divertida. Con poco que el jugador se deje llevar y conecte con su característico estilo del humor, su imaginativa premisa y su vis cómica, es capaz de sorprender y de asegurar un muy buen rato a base de bromas, guiños y referencias a la industria del videojuego. Aun así, es posible que su jugabilidad y su peculiar forma de bromear con el género, que a veces tiende a ser un poco demasiado meta, no atraigan a todo tipo de jugadores.
Afortunadamente, para aquellos que no estén del todo convencidos de pagar para probar Wrong Dimension, su versión original —conocida como There is no Game: Jam Edition 2015— fue publicada de forma totalmente gratuita para Android y PC por su creador. Con sus escasos 15-20 minutos de duración, funciona casi como una demo o una versión condensada de la idea original que nos permite hacernos una idea bastante aproximada de qué nos vamos a encontrar en su secuela, así que no hay excusa para no darle aunque sea una oportunidad a este (no)juego que seguro que no dejará a casi ningún (no)jugador indiferente.