There is no Game: esto (no) es un análisis

*Ejem* ¡Hola! Sentimos decirte que, en realidad, hoy no hay artículo. Lo sabemos, es posible que estés decepcionado, pero aún puedes hacer muchas otras cosas, como dar un paseo, leer manga, jugar a algún videojuego o echar un vistazo al resto de geniales artículos que tenemos en esta web. Lo dicho: no hay artículo, ya puedes marcharte. ¿Cómo, que quieres seguir leyendo? Pues entonces estás de suerte, porque esta broma solo era un pretexto para recomendaros There is no Game, un título tan interesante como divertido.

Primera versión de There is no Game, ganadora de la Construct Jam de 2015/ ©KaMiZoTo
La premisa del (no)juego está presente incluso en los menús y las opciones / ©Draw me a Pixel

Sin duda, el gran punto fuerte de There is no Game es su enorme capacidad de derribar a mazazos la cuarta pared —algo parecido a lo que hacen juegos como The Stanley Parable o Pony Island—. A esto se suma un genial sentido del humor que no deja de hacer guiños a títulos y temas relacionados con el mundillo de videojuegos. El título está literalmente plagado de referencias tanto a obras clásicas como The Legend of Zelda como a otros juegos indie conocidos como SUPERHOT o Papers, Please, además de a cosillas del gamedev. There is no Game tiene muy buen gusto para bromear y hacer chistes por todos lados, lo que da al título un aura muy divertida donde no faltan las risas con poco que el jugador conozca un poquito del género. Aun así y aunque la mayor parte de las bromas y referencias están pensadas para que las entienda todo tipo de público, en ocasiones el título puede pecar de pasarse de meta y algunos chistes y guiños se pierden si no se tiene un conocimiento quizá demasiado específico sobre algunos temas del sector.

En lo jugable —¿o deberíamos decir lo (no)jugable?—, There is no Game nos presenta una aventura Point and Click donde vamos resolviendo puzles mientras avanzamos de un escenario a otro. Como el usuario, nuestra principal herramienta es la capacidad de toquetearlo todo, lo que hará que nos entretengamos haciendo trizas la interfaz y el escenario mientras el programa pierde la paciencia observándonos. Los elementos que extraemos de la interfaz serán lo que utilicemos para avanzar por los niveles. Los puzles son todos muy originales e imaginativos y, para resolverlos, prima la ausencia de la lógica habitual y el pensar fuera de las normas. Aunque la base siempre es la misma, la jugabilidad cambia bastante de un nivel a otro y otro de los encantos del título es ir descubriendo con qué nos sorprenderá a continuación, por lo que la experiencia no termina nunca por hacerse pesada. Eso sí, algunos de los puzles pueden suponer un pequeño reto, para lo que el título nos ofrece un sistema de pistas bastante benévolo que nos irá dando poco a poco indicaciones cada vez más claras.

Gran parte de la jugabilidad consiste en hacer trizas elementos de la interfaz o los menús y utilizarlos para superar los puzles, para la amargura del programa / ©Draw me a Pixel

Desde el punto de vista narrativo, el grueso del protagonismo lo tiene siempre la voz del programa, que con su insistencia para que le dejemos en paz nos acompañará todo el tiempo con su sarcasmo e ironía. La voz en off —que dobla el propio creador, Peter Cammisotto— es la que proporciona gran parte de la chispa que hace al título tan divertido, por lo que aunque al principio se presente como un obstáculo ante nuestros deseos de jugar terminamos simpatizando bastante con ella. Aparte, conocemos a otros personajes secundarios que también son muy divertidos, sobre todo en Wrong Dimension, que se esfuerza por presentar una historia algo más compleja y desarrollada que la versión original de 2015 —con viajes interdimensionales de por medio y hasta un número musical—.

A efectos prácticos, como ya hemos dicho, Wrong Dimension no deja de ser una versión con varias vueltas de tuerca y todo más pulido que en el original There is no Game que KaMiZoTo presentó allá por 2015. Las entre 5 y 6 horas que dura, sumado a la variedad en los puzles y niveles, hacen que la experiencia en conjunto no se haga ni corta ni demasiado larga para lo que el juego ofrece. Aunque, todo hay que decirlo, algunos capítulos pueden resultar más pesados que otros, sobre todo si se nos resiste algún puzle.

Wrong Dimension aprovecha para burlarse en clave de humor de elementos como los Free2play, las lootboxes o los juegos de estilo clicker / ©Draw me a Pixel

Más allá de esta advertencia, sin duda There is no Game es una experiencia muy imaginativa, original y, sobre todo, extremadamente divertida. Con poco que el jugador se deje llevar y conecte con su característico estilo del humor, su imaginativa premisa y su vis cómica, es capaz de sorprender y de asegurar un muy buen rato a base de bromas, guiños y referencias a la industria del videojuego. Aun así, es posible que su jugabilidad y su peculiar forma de bromear con el género, que a veces tiende a ser un poco demasiado meta, no atraigan a todo tipo de jugadores.

Afortunadamente, para aquellos que no estén del todo convencidos de pagar para probar Wrong Dimension, su versión original —conocida como There is no Game: Jam Edition 2015— fue publicada de forma totalmente gratuita para Android y PC por su creador. Con sus escasos 15-20 minutos de duración, funciona casi como una demo o una versión condensada de la idea original que nos permite hacernos una idea bastante aproximada de qué nos vamos a encontrar en su secuela, así que no hay excusa para no darle aunque sea una oportunidad a este (no)juego que seguro que no dejará a casi ningún (no)jugador indiferente.

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