Tierra, sangre, conocimiento: el desafío a la fe imperante

Y, sin embargo, se mueve

Atribuida a Galileo Galilei

Que la Tierra gira alrededor del Sol es una verdad irrefutable y perfectamente comprobable a día de hoy, pero no siempre ha sido así. Durante más de un milenio, el modelo astronómico predominante del cosmos fue el geocentrismo, originalmente planteado por Ptolomeo basándose en teorías anteriores a él. Según este sistema, nuestro planeta Tierra sería el centro inamovible del universo y a su alrededor orbitarían todos los planetas del sistema solar, además del propio Sol y de nuestro satélite, la Luna. El resto de estrellas visibles en el cielo estarían incrustadas en una gran esfera exterior.

Sin embargo, ya desde la Antigüedad existen hipótesis que planteaban que, en realidad, la Tierra era un globo esférico en movimiento; en el siglo III a. C., Aristarco de Samos propuso uno de los primeros modelos serios de sistema solar heliocéntrico basándose en algunas teorías de Heráclides Póntico. No obstante, es sobre todo a partir del siglo XIII cuando los astrónomos europeos empezaron a ser particularmente conscientes de los problemas que planteaba el modelo ptolemaico. Fue Nicolás Copérnico en el siglo XVI quien terminó desarrollando una visión completamente heliocéntrica del universo, pero basándose en escritos de autores del siglo anterior.

Precisamente, Tierra, sangre, conocimiento: sobre el movimiento de la Tierra (Chi – Chikyû no undô ni tsuite en japonés) es una obra ambientada en la Polonia del siglo XV que refleja esa búsqueda de la demostración del sistema heliocéntrico que cambiaría para siempre la visión del mundo centrándose en diferentes personajes que, además, sufrirán la persecución de la Inquisición; debemos tener en cuenta que esta serie, animada por Madhouse y basada en el manga homónimo ilustrado y escrito por Uoto, es evidentemente ficción y que, aunque lo que narra esté basado en hechos históricos, sigue siendo una obra ficticia que de ninguna forma podemos tomar como si de un documental se tratase. Creemos que es importante tener esto en cuenta.

A partir de este momento, el artículo contendrá spoilers de Tierra, sangre, conocimiento. Asimismo, también incluirá alusiones al suicidio, torturas y ejecuciones por parte de la Inquisición, por si nuestros lectores prefiriesen evitar estos temas sensibles.

El anime comienza presentándonos al joven Rafal, un niño prodigio de doce años admirado por sus compañeros y por los adultos que le rodean por su rectitud y su inteligencia. A pesar de su temprana edad, Rafal va a ser admitido en la universidad para estudiar teología, aunque su verdadera pasión es la astronomía. Un día, se cruza en su camino un hereje perdonado por la Inquisición tras abjurar de sus creencias heréticas; este hombre misterioso le plantea a Rafal la posibilidad de que el universo no sea como hasta el momento le han hecho creer. Rafal, al principio escéptico, comienza a creer cada vez más en la teoría heliocéntrica como una posibilidad real y a investigarla, aunque su juventud y un descuido provocan que, por desgracia, el inquisidor Nowak se fije en él y le acuse de herejía.

Kenjiro Tsuda interpreta de forma magistral a Nowak, el villano de la serie. / © Madhouse

Nowak será el antagonista principal de la serie y es, desde luego, un personaje sumamente interesante, pero ahondaremos algo más en él en el futuro, pues de momento se nos muestra como un hombre despiadado e implacable. La cuestión es que Rafal acaba siendo investigado y en este punto de la serie, tras tan solo tres capítulos, aparece un giro de guion poco convencional que sorprende al espectador: aunque la Inquisición promete perdonarle si abjura, Rafal reafirma su creencia en el heliocentrismo ante el tribunal y, antes de ser torturado y condenado a muerte, decide acabar con su vida suicidándose tomando veneno. Para los televidentes, que probablemente pensaran que el joven sería el protagonista durante toda la historia, es un duro golpe que afecta en muchos casos al interés por seguir continuando con la serie. Pero, en opinión de esta humilde redactora, lo mejor está por llegar.

Rafal se condena declarando que cree en el heliocentrismo delante del jurado. / © Madhouse

Y es que, tras este primer giro impactante, el anime salta diez años en el tiempo para presentarnos a un nuevo grupo protagónico. En este momento descubriremos que la investigación de Rafal no fue en vano, porque dejó como legado un cofre de piedra con los documentos que había redactado sobre el heliocentrismo. Estos escritos acaban cayendo en las manos de Oczy, un luchador analfabeto, Badeni, un monje relegado a servir en una pequeña iglesia rural, y Jolenta, una joven aprendiz de astronomía. Este variopinto grupo de protagonistas entrará en contacto y dará lugar a momentos muy interesantes.

Pero vayamos por partes, empezando por Badeni, que es un hombre con ideas muy de su época, pero aun así tuvo problemas con la Iglesia, institución a la que pertenece, en el pasado por buscar el conocimiento desviándose de los preceptos de esta, lo que llevó a que cegaran uno de sus ojos y lo desterraran a la iglesia rural donde sirve. Sin embargo, como miembro del clero, uno de los bastiones de la cultura en la época, Badeni cree que la lectura y la escritura no deberían estar al alcance de todo el pueblo, pues eso haría que fuese mucho más fácil difundir desinformación. Esta idea entra en conflicto con el afán de conocimiento de Oczy, que, tras conocer a Jolenta, quiere aprender a leer y escribir.

Son precisamente ellos dos quienes protagonizan una de las escenas más hermosas de la serie, en la que Oczy le pregunta a Jolenta si verdaderamente es tan maravilloso leer y escribir, y esta le contesta que para ella es como un milagro, pues la lectura y la escritura nos conectan con gente del pasado y del futuro. Lo que alguien escribió hace siglos puede seguir emocionándonos mucho tiempo después, y lo que hoy dejamos escrito puede ser importante para alguien que todavía no existe. Aunque nosotros estemos irremediablemente atrapados en nuestra época, la lectura nos permite viajar a otros momentos de la historia y dejar también nuestra impronta para los que están por llegar; visto así, es lo más parecido que existe a viajar en el tiempo. Y siendo conscientes de esta gran verdad, esperamos que este artículo y muchos otros de esta web sigan leyéndose en un futuro lejano, aun incluso cuando sus autores ya no estemos en este mundo.

La lectura y la escritura nos conectan con otras épocas y lugares. / © Madhouse

El personaje de Jolenta también da pie a tramas interesantes, y es que, aunque trabaje como ayudante en un instituto astronómico, sufre muchas dificultades para desarrollar su propia investigación y para ser aceptada por el resto por ser la única mujer. De hecho, aunque Jolenta escribe su propia tesis, esta acaba siendo publicada con el nombre de su supervisor, Kolbe, y aquí vemos el enorme contraste con Rafal, quien, pese a su corta edad, era considerado un chico muy inteligente y capaz, tanto como para permitírsele el acceso a la universidad. Jolenta, en cambio, a pesar de ser una de las más inteligentes en el instituto donde trabaja, es constantemente víctima del rechazo del resto de investigadores y hasta de su propio supervisor, quien se acaba apropiando del trabajo de la joven. Toda esta historia nos hace reflexionar sobre el papel de las mujeres en la ciencia y la cultura en el pasado y cómo en muchos casos se ha borrado por completo su contribución. Debemos dar gracias por vivir en una época mucho más permisiva con nosotras, aunque aún quede muchísimo camino por recorrer y sigamos enfrentándonos a grandísimas dificultades en el mundo académico y laboral.

Tanto la historia de Oczy como la de Jolenta nos hacen pensar en lo limitado que estaba el acceso al conocimiento en el pasado y lo diferente que es en nuestra época; sin embargo, sigue siendo cierto que incluso en nuestros tiempos muchas personas tienen dificultades para estudiar lo que desearían, ya sea por motivos económicos, sociales o políticos, y no nos queda otro remedio que esperar que llegue algún momento en que sea posible estudiar lo que queramos con total libertad.

Badeni y Oczy deciden recurrir al jefe de Jolenta, el conde Piast, un anciano tozudo empeñado en revisar y perfeccionar la teoría geocéntrica, para que les deje revisar sus documentos. Sin embargo, el viejo les pone como condición demostrarle que la Tierra y el resto de los planetas giran alrededor del Sol, y para ello basta con observar el cielo y percibir si Venus se ve «lleno». Tras la observación, se demuestra lo que esperaban, pero Piast se niega a reconocer lo que han visto, prueba de que una verdad dolorosa es difícil de aceptar cuando contraviene lo que has creído toda tu vida, especialmente si la has dedicado a estudiar y probar esa creencia.

Piast se niega a aceptar la verdad. / © Madhouse

En este momento también descubrimos que Jolenta es hija del inquisidor Nowak, aunque ella no sabe exactamente a qué se dedica su padre. Nowak lleva toda la vida ocultándole que es inquisidor, entendemos que para protegerla, pero también porque algo de vergüenza debe sentir por realizar su trabajo. La amistad de la joven con Badeni y Oczy conduce a que su padre se interese por ellos, así que decide investigarlos. Badeni, hombre prudente, esconde todos los documentos de su investigación (que, por cierto, consigue completar), pero en un descuido olvida ocultar el colgante que el hereje Hubert le ofreció a Rafal diez años antes. Nowak lo reconoce y esto le hace sospechar. Badeni, de nuevo precavido, quema toda la investigación, pero decide conservar el libro que ha conseguido escribir Oczy, que vendría a ser, para que nos entendamos, una especie de tratado divulgativo sobre el heliocentrismo. Sin embargo, la Inquisición los alcanza y Oczy se sacrifica, así que es torturado brutalmente por Nowak para que ambos confiesen. En este punto podemos mencionar el debate sobre si merece la pena perder la vida por una idea en principio ridícula, que, de hecho, ya se nos planteó minutos antes de la muerte de Rafal, al inicio de la serie. La escena de las torturas es dura, especialmente para espectadores sensibles, y al final Badeni acaba cediendo y confesando, lo que resulta en la ejecución de ambos en la horca, aunque Jolenta tampoco se salva de la atenta mirada de la Inquisición: otros inquisidores conspiran para eliminarla y así acabar con su padre, Nowak. Por suerte, Jolenta puede escapar, pero Nowak está convencido de que ha muerto.

Antes de la muerte de Badeni y Oczy, ponen sobre la palestra un interesante debate: si no existe otra persona que rebata tus ideas, estas son solo fe porque no se han contrastado. Es inesperado lo que puede ocurrir cuando le cedes el relevo de tu investigación a otra persona; sin embargo, es necesario que existan otros que refuten lo que pensamos para eliminar posibles sesgos.

Desgraciadamente, la historia de Oczy y Badeni acaba sin que estos pudieran publicar nada, pero volvemos a tener otro salto en el tiempo 25 años después y descubrimos que el libro que escribió Oczy, titulado Sobre el movimiento de la Tierra, sigue existiendo. Por azar del destino, acaba cayendo en las manos de una joven nómada llamada Draka, que intenta conseguir dinero a toda costa. La chica entra en contacto con Szmidt, capitán del Frente de Liberación de Herejes, una organización liderada por una misteriosa mujer que se dedica a luchar contra la Inquisición. Sintiendo peligrar su vida, Draka quema el libro que ha encontrado, pero antes lo memoriza para intentar sacar rédito de esa información.

Szmidt le cuenta a Draka que planea publicar el libro y le habla de los tres inventos que van a cambiar el mundo: los explosivos, la brújula y los tipos móviles. A nosotros nos interesa especialmente incidir en el último, pues los tipos móviles constituyen la base de la imprenta y permitieron liberar información que antes estaba bajo llave. Imprimiendo muchas copias de una misma obra, se consigue que llegue a muchísima más gente y, aunque se pierda o destruya alguna, habrá muchas más, por lo que esa información no se pierde para siempre. También en este momento se hace mención de la reforma protestante de la Iglesia y los potenciales cambios que podría traer. Aquí aprovechamos para recomendar Pentiment, videojuego estilo aventura gráfica que trata de forma muy interesante (a través de un misterio) la revolución que supusieron tanto la invención de la imprenta como el protestantismo.

Draka defiende que la tecnología salva vidas mientras que Szmidt cree en el naturalismo. / © Madhouse

Szmidt y Draka también tienen un debate muy interesante sobre religión y ciencia: Szmidt se declara defensor del naturalismo, que agrupa una serie de corrientes filosóficas que consideran a la naturaleza como el principio único de todo lo que existe; por tanto, se opone a todas las religiones, pero también se muestra escéptico con los avances científicos y tecnológicos. Draka, en cambio, le dice que le parece que la tecnología salva vidas. Esta postura es interesante siempre, pero lo es más en nuestra situación; con el auge de las IA generativas, se pone sobre la mesa la posibilidad de usar IA en campos como la medicina, pero en lugar de eso, se está usando para hacer imágenes y textos sin alma en favor de ahorrar costes contratando a profesionales humanos. ¿Es la tecnología mala o somos nosotros quienes le damos un mal uso? Es innegable que toda tecnología se crea con una idea en mente y que separarla de las intenciones de los creadores es difícil, pero no significa que luego no se le pueda acabar dando un uso distinto al que en un principio tuvo. Series como Black Mirror han abordado también también esta temática, y lo cierto es que la idea de discutir sobre ella es muy atractiva. En nuestro mundo moderno, muchas veces es consecuencia del capitalismo que se acabe pervirtiendo la buena intención original de algo, y la tecnología y la ciencia no están exentas.

Lo cierto es que Tierra, sangre, conocimiento muestra muchos debates filosóficos sumamente atractivos, y no es de extrañar cuando descubrimos que el autor del manga, Uoto, estudió filosofía en la universidad. Además, su intención al crear esta obra era enfrentar el afán de conocimiento con la violencia (encarnada, en este caso, en la Inquisición y, concretamente, en la figura de Nowak); efectivamente, podemos apreciar que esa es la idea principal que vertebra toda la serie: se trata de la lucha de una nueva idea contra lo ya establecido.

Por supuesto, como símbolo de esa fe imperante preexistente y considerada la verdad, Nowak aparece también en esta época. Tras la supuesta muerte de Jolenta, que era lo más importante en su vida y el verdadero motivo por el que Nowak llevaba a cabo su trabajo como inquisidor, nos encontramos a un hombre desmejorado y depresivo. En cierto momento, nuestros protagonistas del Frente de Liberación de Herejes acorralan a Nowak y este ve difícil expresar por qué el heliocentrismo es blasfemo. En este momento descubrimos que no es que la Iglesia y la Inquisición tuvieran una cruzada contra el heliocentrismo en particular, sino que fue el propio Nowak quien emprendió la persecución creyendo que protegería los intereses de la Iglesia. Todo es, entonces, fruto de una confusión. Nowak, consumido por la culpa, acaba muriendo en un incendio, y Draka y Szmidt fallecen también. Antes descubrimos que la líder del Frente de Liberación de Herejes no era otra que Jolenta, que seguía con vida, pero que en este punto de la historia se convierte en mártir y se sacrifica. Volvemos, de nuevo, al debate sobre si merece morir por las ideas de uno, que también permea toda la serie como una constante.

Volvemos a tener un salto en el tiempo y conocemos al último protagonista de la serie, Albert, un panadero cuyo jefe quiere mandarle a la universidad y, aunque él se niega, finalmente acepta. Descubrimos que Albert tuvo un tutor en su niñez, que fue quien le enseñó astronomía, entre otras cosas, y ese no fue otro que Rafal, a quien creíamos muerto. Rafal asesina al padre de Albert, pero ¿este Rafal es realmente el mismo niño al que conocimos al principio de la serie? En este momento se nos introducen tanto la necesidad de dudar de lo que vemos y creemos como el asombro por alguna maravilla que da lugar a la curiosidad por saber (thaumazein). Así pues, la obra nos deja en ascuas sobre la identidad de este Rafal y queda en manos del propio espectador creer que se trata del mismo personaje o no; en nuestro caso, preferimos hacer uso de la duda y creer que no.

También se nos introduce la contradicción como algo inherente al ser humano y que, nos guste o no, está presente en todo lo que hacemos. Las acciones de ese Rafal adulto son, en cierta forma, contradictorias, y más si las comparamos con el Rafal niño del inicio. Quizás esto ayude a inclinar la balanza hacia uno de los lados para nuestros lectores.

¿Y cómo acaba la serie? Pues de la mejor forma posible: Albert, por casualidad, escucha una conversación ajena y descubre que ha sido publicado un libro titulado Sobre el movimiento de la Tierra. Este título capta poderosamente su atención y le lleva a preguntarse si la Tierra es un planeta fijo alrededor del cual giran el sol y el resto de astros o no; dicho de otra forma, se despiertan en él tanto la curiosidad por saber como la duda. Con el tiempo, Albert se convierte en profesor de la universidad y uno de sus alumnos no es otro que el mismísimo Nicolás Copérnico. Aunque Albert nunca llegó a enseñar la teoría heliocéntrica como tal, sí que planteó los problemas del geocentrismo y sembró la duda en sus alumnos, lo que condujo a que Copérnico acabara desarrollando totalmente la teoría heliocéntrica.

Albert despierta su curiosidad y se cuestiona si la Tierra se mueve o no. / © Madhouse

En una de las últimas escenas, vemos cómo se suceden las muertes de todos los protagonistas de esta historia, y es que todo ha sido una sucesión de acontecimientos encadenados; es más, Albert ni siquiera habría escuchado hablar del libro si no hubiera sido porque un mensajero llamó a la puerta de Potocki, el padre adoptivo y tutor de Rafal niño, para pagarle el 10 % de los ingresos obtenidos por la publicación del libro, como quedó escrito en un principio en los documentos que dejó Rafal en la caja de piedra. Es obvio que Potocki murió hace muchos años, pero su casa seguía existiendo, aunque habitada por otra persona. Al final, aunque el espectador creyera que todos los esfuerzos de cada predecesor habían sido en vano, tuvieron su sentido y la teoría heliocéntrica pudo demostrarse.

Una frase del estribillo del opening del anime reza así: «Este mundo está convenientemente incompleto». Uno de los últimos debates que se nos plantean antes del cierre de la serie es el siguiente: si para obtener comida debemos ofrecer dinero, ¿qué es lo que hay que ofrecer para descubrir la verdad del mundo? Hay muchas verdades que damos por ciertas, pero también hay muchas cosas que aún no sabemos, así que sí, ciertamente, nuestro mundo está incompleto, al menos desde nuestro punto de vista como humanos. En el caso de Tierra, sangre, conocimiento, nuestros sucesivos protagonistas ofrecieron sus vidas a cambio de que la verdad acabara revelándose. Nosotros no queremos ser tan dramáticos como para decir que debemos morir por una causa o por defender una idea, pero dejamos también esa pregunta abierta para que nuestros lectores reflexionen y se respondan a sí mismos, ya que, desde luego, no es fácil contestarla, o al menos no tiene una única respuesta válida posible.

Tierra, sangre, conocimiento va de la curiosidad humana, del deseo de saber y del asombro por lo que nos rodea. También trata la importancia del legado que dejamos y del que recogemos, el papel de la mujer en la ciencia y la cultura del pasado y si merece la pena morir por una idea. Pero, por encima de todo, el elemento vertebrador de toda la historia es esa contraposición entre el saber y la violencia, entre las ideas nuevas y la fe imperante y preestablecida. Independientemente de su valor artístico, creemos que este anime es obra de visionado obligatorio solo por las ideas que plantea y porque dejará al espectador con ganas de reflexionar y pensar. Se trata, sin duda, de una de las series más inusuales y especiales de los últimos años por todo lo que contiene, de lo que aquí hemos ofrecido solo una pequeña parte para que estas líneas no sean eternas. Y, por otro lado, como palabra escrita que es, no podemos más que desear que las frases de esta humilde redactora traspasen las fronteras del tiempo y el espacio y acaben llegando muy lejos y leyéndose también en el futuro.

Por cierto, el 10 % de los beneficios obtenidos por la publicación de este artículo irán destinados a Potocki, como no podía ser de otra forma.

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