Los otome son un tipo de novelas visuales donde jugamos con una protagonista que se ve envuelta en distintas situaciones donde acaba relacionandose con varios personajes masculinos, pudiendo establecer una relación romántica con uno o varios a la vez, habiendo distintas rutas que podemos tomar basándonos en los diálogos o acciones que seleccionemos. Las elecciones que tomamos en el videojuego deciden la historia que se nos muestra, pudiendo empezar distintas partidas para poder ver todas las alternativas. De este modo, las decisiones que tomamos juegan un papel crucial. Hablando de estas mismas decisiones, ellas son muy importantes en la filosofía que desarrolló Sartre.
Sartre fue un filósofo francés que nació en 1905 en París y falleció en 1980. Una de las obras destacadas de este pensador fue El existencialismo es un humanismo, donde aparece reflejado una de sus teorías más importantes. Sartre defendía que los seres humanos nacemos con total libertad, libertad que nos obliga a estar tomando decisiones constantemente. Además estas elecciones son muy importantes, pues a través de estas nos definimos a nosotros mismos como seres humanos, construímos nuestra identidad. No sólo eso, sino que también definimos al resto de personas, pues las decisiones que tomamos son aquellas que consideramos que debería tomar el resto de la humanidad. Así, somos condenados a ser libres, teniendo una gran responsabilidad en nuestras elecciones, lo que nos puede causar angustia.
En los juegos otome tenemos que estar constantemente tomando decisiones y éstas no solo definen en parte la personalidad de la protagonista, sino que afectan al resto de personajes y a cómo nos ven. Generalmente, a no ser que estemos eligiendo diálogos específicos para poder ir por una ruta concreta, tomamos las decisiones que consideramos convenientes o las que tomaríamos nosotres en un momento así, por lo que como bien explica Sartre, nuestras elecciones también definen cómo pensamos que deberían actuar los demás, en este caso, la protagonista que controlamos.

Hablando de la protagonista, aunque esto suele variar por juego y ha ido cambiando a lo largo de los años, esta tiende a tener una caracterización justa, para que las personas que estén jugando al otome se imaginen más fácilmente que son ellas las que están estableciendo una relación romántica con los personajes, a esto se le conoce como self-insert. Uno de los puntos más conocidos de Sartre es la de que la existencia precede a la esencia. Es decir, nosotros los seres humanos somos arrojados a existir como una hoja en blanco y es a través de nuestros actos y decisiones como es que vamos escribiendo en esa hoja, es decir, nos vamos definiendo como personas, formando nuestra esencia. Así pues, también definimos a la protagonista y su carácter en base a las decisiones que tomamos.
De este modo, Sartre explica que tenemos una responsabilidad en las decisiones que tomamos y esas dan lugar a unas consecuencias. Aspecto que ocurre en los otome somos responsables siempre de las opciones que elegimos y éstas tienen consecuencias, ya sea subir o bajar el nivel de afecto de un protagonista, algo que afecte a la historia, etc.

Otro de los puntos claves del filósofo es que, aunque tenemos total libertad, evidentemente, cada elección que tomamos implica renunciar a otras alternativas. En el caso de los otome, cuando escogemos una opción, no solo estamos renunciando al resto de opciones posibles, sino que se nos van cerrando otras rutas por las que podría continuar la historia.
En conclusión, Sartre defendía que los seres humanos tenemos libertad absoluta, tomando decisiones constantemente. En los otome somos los jugadores los que tenemos total libertad de elegir distintas opciones —aunque dentro de un marco limitado— y el juego nos obliga, hasta el final de éste, a tomar decisiones de manera constante, aunque estas sean cada cierto tiempo. Esas decisiones tendrán una consecuencia en la historia y afectarán a la relación que tienes con los demás personajes y a cómo es vista tu protagonista, cerrándose unas puertas y abriéndose otras. Independientemente de las decisiones que tomemos en la vida real o en la novela visual, nosotres dentro de unos límites, tenemos el control pleno del qué hacer.