El siguiente artículo contiene menciones a temas delicados o que pueden resultar estresantes para el lector.
Dieciséis años después de la salida de su primer título como empresa hija de Nitro+, NitroChiral volvía al mercado con su primer juego mainline tras nueve años de espera, ocho si contamos spin-offs. Las expectativas estaban por las nubes, pues DRAMAtical Murder había sido una obra con una popularidad sin precedentes, no solo por su legado en el mundo del BL, sino también como gran apertura al fandom inglés —todo gracias a las traducciones creadas por fans mucho antes de que JAST USA comprase los derechos—. Así pues, el público respondió en masa ante la nueva entrega de una de las empresas más veneradas del género Boys Love.
A pesar de que el nombre de NitroChiral siempre ha sido sinónimo de obras de calidad y de historias profundamente reflexivas, podemos considerar Slow Damage como el culmen de la producción de N+C. No precisamente porque deba ser la obra predilecta de todo el mundo, sus demás juegos son ya obras sublimes de por sí, pero porque Slow Damage presenta la evolución de la compañía y sus trabajadores de una manera acumulativa y profundamente satisfactoria. Si uno ha sido fan de los juegos de la empresa, podrá redescubrir en este todo aquello que una vez amó o le fascinó del resto de entregas. Bajo esta misma premisa vamos descubrir qué convierte a este juego en uno de los grandísimos referentes del género y de la evolución personal como creadores.

Esta parte contiene pequeños spoilers de Slow Damage y otros juegos de N+C. Se avisará de spoilers más importantes más adelante.
La primera vez que abrimos Slow Damage se nos presenta una IU muy interesante, estamos en una habitación oscura delante de un lienzo. Ya desde el mismo comienzo se nos empiezan a contar cosas sobre el juego y es que Towa es conocido como el artista «euphoria», por eso mismo los distintos materiales esparcidos a lo largo de la habitación. En Dmmd ya se hacían cosas interesantes desde la pantalla de inicio, pese a que esta fuese más tradicional en términos del género de las visual novels, los elementos cibernéticos inundaban la pantalla y cada vez que nos pasábamos una de las rutas un nuevo muñeco se añadía en orden detrás de Aoba para demostrar esa compleción. En Slow Damage tenemos un elemento similar a este, donde cada vez que acabemos una escena o una ruta y Towa pinte un cuadro relacionado, podremos ver la obra en cuestión desde el menú principal y además actuarán como una galería para poder ver de nuevo las escenas ya jugadas.
Ahora sí, una vez que iniciamos la historia nos adentramos de lleno en la vida de Towa. Ya desde el primer momento más elementos en común empiezan a saltarnos a la cara. Towa y compañía viven en una zona conocida como Shinkoumi, y toda esta explicación se da al poco de comenzar el juego, tras el terrible fracaso de las Olimpiadas japonesas, el país cayó en crisis y una pequeña parte de la yakuza se asentó en una isla donde se comenzaron a construir casinos y resorts para fomentar la economía. Al final esta pequeña parte de territorio acaba independizándose de Japón y siendo gobernado por el Takasato-gumi, un grupo yakuza. Con claras similitudes a los escenarios de Togainu no Chi y de DRAMAtical Murder. Donde en el primero podemos ver un Japón destruido y en una increíble crisis tras una tercera Guerra Mundial y en el segundo donde nos situamos en una isla aislada prácticamente del resto del mundo y gobernada de forma independiente. Desde luego, a los trabajadores les apasiona tratar temas sensibles sobre la parte más decrépita del ser humano y las bajezas que puede la gente llegar a cometer. No nos vamos a detener a hacer un análisis muy en profundidad sobre esto, pero debemos comprender que prácticamente todas aquellas temáticas que están presentes en Slow Damage no son sino el resultado de los mismos temas ya tratados con anterioridad o de las cosas que hacen más simbólica a N+C.
Poco a poco vamos avanzando por la historia y descubrimos que esta está dividida en varios capítulos, en los que Towa tratará con un «modelo» distinto para poder culminar su desarrollo en cada una de las rutas disponibles en el juego. Descubriremos las peculiaridades de estos sujetos, pero sobre todo conseguiremos desentrañar una trama mucho mayor que viene hilada desde todas las diferentes rutas del juego y que culminarán en una de las resoluciones más trabajadas de la historia de la empresa. Pero primero comentemos más cosas sin entrar en el terreno de los spoilers. Ya comenzamos a ver la personalidad de Towa despuntar, o podemos decir que todo lo contrario. Towa se nos presenta como un muchacho apático que ve la vida pasar sin mucha necesidad de consumir algo que no sea tabaco y alcohol. Trabaja en la clínica de su amigo y viejo conocido Taku y, junto con Rei, los dos se encargarán de cuidar algo de nuestro protagonista para que no llegue a una muerte temprana. Los únicos momentos de mayor interés de Towa por lo que le rodea se dan cuando descubre a un nuevo modelo, en lo general son personas con fuertes deseos fuera de lo convencional. El deseo de Towa es ayudar a esta gente a cumplir aquellos deseos y más tarde pintar la experiencia en los cuadros de «euphoria». Los deseos generalmente son de carácter sexual o violentos, por lo que se suelen encontrar fuera de la norma social, lo que lleva a que sus poseedores los repriman en su día a día. Nuestro protagonista navegará el psique de estos modelos en un novedoso sistema que sustituye a las tradicionales elecciones en las VNs. Algo más avanzado que el sistema de instinto y lógica de Sweet Pool. Aquí Towa hará uso de frases que ha ido recolectando de conversaciones que haya tenido con los distintos personajes en la ciudad para poder usarlas más tarde en los segmentos de convencimiento.
Las instrucciones de estas partes del juego pueden resultar algo confusas en un principio, pero básicamente Towa deberá contestar a aquella persona que intenta convencer de una manera específica para guiarla por donde él quiere. Esto nos puede llevar tanto a las distintas rutas como a los finales malos, además de por supuesto a los buenos. Por lo que no hay una sola manera de alcanzar un objetivo, pero sí que debemos jugar mejor nuestras cartas para llevar la narrativa por donde nosotros queremos. El staff mismo comentó que la aplicación de este nuevo sistema resultó ser un trabajo bastante más duro y que parte del diálogo acabó siendo cortado ya que al principio se planeó hacer de esta parte una mucho mayor. Así pues, no veremos ni una sola respuesta por elecciones al uso durante el juego.
Ya habiendo tocado los temas más importantes sin meternos en destripes, vamos a meternos de lleno en cada una de las rutas de los personajes. Estas contienen spoilers del final y desarrollo de cada una de ellas, pero irán indicados al comienzo de cada párrafo.

Spoilers de la ruta de Rei
Normalmente la ruta de Rei es la que vemos recomendada como la primera a jugar y aunque el juego en general nos lleva bastante de la mano en cuanto al orden de las rutas se refiere, sí es cierto que la ruta de Rei es muy introductoria. En un juego donde nuestro mayor objetivo es descubrir las partes más ofuscadas de la mente de nuestro protagonista, en esta introducción se nos ofrece una visión más general del mundo y sin llevarnos a sus lugares más oscuros. Pero a la vez tocando algunos de los temas comunes a toda al historia como el de la identidad y el maltrato.
Rei es un personaje que bebe un poco de los pasados intereses amorosos que teníamos en otros juegos de N+C. Su gusto por las peleas callejeras es similar al que nos encontramos en Togainu y, a pesar de que no es un interés romántico principal, Mizuki de Dramatical Murder también es una apasionado de los tatuajes y las modificaciones corporales. Esta parte final del personaje de Rei va muy de la mano y casa de manera perfecta con los temas de género de los que trata. Pudiendo creer que se llevaron mejor o peor, lo cierto es que al final podemos experimentar su propia experiencia en relación al género y cómo este se ve aplacado por lo que su padre y los demás piensen de él. Rei sufre con su propia identidad, debido a los abusos de su padre no se ve capaz de considerarse a sí mismo como un hombre, eso unido a su sexualidad le llevan a una crisis muy personal que acaba conduciéndole a muchos de los otros problemas que se nos plantean durante la ruta.
Al final la búsqueda de la identidad y el desligarse de aquella familia que nos ha hecho daño en le pasado resulta ser un eje que moverá la trama adelante. Con la ayuda de Towa, Rei conseguirá aceptar por sí mismo que él es más que lo que su padre opine y que de la misma manera ama muchas y diferentes cosas y que estas pueden ir perfectamente de la mano con su propia percepción del género.
Desde luego, es una propuesta muy sólida en la que sí bien no vamos a verle las costuras aún a todo lo que Shinkoumi tiene por ofrecernos, sí que nos acerca algo a los temas que vamos a tratar y cómo de despiadada puede ser la vida en una sociedad movida por los intereses personales y el crimen.

Spoilers de la ruta de Taku
Ahora pasamos a hablar de la otra ruta que tenemos desbloqueada desde el principio. Esta vez con Taku sí que nos adentraremos algo más en la vida en Shinkoumi y cómo la yakuza mueve sus hilos tanto a escondidas como a plena luz del día. Incluso antes de meternos de lleno en nuestro romance con el médico madurito, tenemos una divergencia respecto a la ruta de Rei. En este caso la inspiración previa para euphoria no será un muchacho al que le rodea la violencia, sino que vamos a tratar con un médico antiguo compañero de Taku en sus días de universidad. Este personaje enlaza muy bien con la ruta principal ya que empezaremos a ver pinceladas de aquel Taku que no llegamos a conocer y de cómo su personaje está constantemente escondiéndonos cosas, siendo prácticamente una parte íntegra de su personalidad. Asakura será el que nos ofrezca estos detalles y de por sí su personaje tiene mucho desarrollo pese a ser un secundario. Si ya previamente hemos navegado conversaciones que tocan el tema del incesto y de la violencia intrafamiliar, con el doctor Asakura se van a tocar temas relacionados al abuso infantil y a la devoción religiosa y personal. Este personaje siente una intensa necesidad de resultar salvado, de que alguien le tienda la mano y consiga ser un ángel para él y esta salvación es prácticamente imposible lograrla si no proviene de un ser puro que esté dispuesto a dejarse a su merced de manera total. En el caso de un adulto con sus propios problemas y prejuicios no lo ve posible, sin embargo la inocencia infantil es lo que lo lleva a tener una fuerte conexión con sus pacientes más jóvenes.
Durante toda esta primera parte de la ruta nos debatimos internamente sobre si las acusaciones que se vierten sobre Asakura son ciertas, si de verdad le puso la mano encima a alguno de sus pacientes previos y si puede estar ahora haciendo exactamente lo mismo. De la misma manera que la narración juega con el lector en este aspecto, Towa también juega con la percepción del doctor para finalmente ofrecerle como euphoria esa salvación pseudo-religiosa que lleva tanto tiempo buscando y que proyectaba mientras observaba los cuadros de la iglesia local. Ya que Towa cuando juega en el papel de euphoria se debe totalmente a sus modelos, Asakura logra llegar a este éxtasis que le permite regocijarse por completo dentro de sus deseos más oscuros. Debemos recordar los objetivos principales y la agencia de Towa como euphoria para más adelante, pero de momento y tras acabarse la sesión con Asakura —en la que este le implanta a Towa unas alas artificiales en la espalda simulando a las de un ángel— Taku lo rescata y esta visión desencadena en el parte del progreso que veremos en su ruta.
Ya metidos de lleno en la ruta de Taku vamos a ver su papel como protector y cómo ello le lleva a distancias imposibles y a verse envuelto en situaciones de las que hubiese preferido alejarse. Debido a unos favores pasados con Toono, quien es uno de los miembros más importantes del Takasato-gumi, debe realizar ensayos clínicos para probar una nueva droga con la que Toono pretende meter la cabeza en el liderazgo de la yakuza. Durante toda su ruta Towa intentará que Taku le abra su corazón y le cuente qué es lo que está pasando, o que al menos intente ser veraz consigo mismo y deje de esconderles las cosas a él y a Rei cuando claramente ven que está pasando algo. Pese a la apatía generalizada de Towa, este acaba implicándose poco a poco y la conexión que genera con Taku consigue que este llegue a encontrar una salida a todos los problemas y embrollos en los que ha acabado. Si bien su final no es uno que podemos tildar de completamente feliz, vemos que los actos de la gente tienen su serie de consecuencias y la única manera para Taku de redimirse es pasar unos años en prisión cuando consiguen descubrir todo el pastel a la policía.
En pequeña escala, vemos en la ruta de Taku cómo el camino a la sanación y a poder enfrentarse a tus propios demonios pasa por las conexiones humanas y por enfrentar a estos mismos de frente, lo cual ya es de por sí un tema recurrente dentro de todo Slow Damage. A la vez también observamos como esta sanación y evolución no vienen completamente solas, muchas veces debemos sacrificar algo en pos de lograr algo mucho mejor para nosotros mismos.

Spoilers de la ruta de Madarame
En las primeras dos rutas a penas hemos visto información de los dos intereses románticos que nos quedaban. Mientras que Fujieda apenas aparece hasta que no estamos metidos de pleno en su ruta, Madarame aparece en ocasiones como un fantasma que asola Shinkoumi. Recibimos comentarios vagos por parte de otros personajes y vemos que sus acciones son erráticas y que andan escondiendo algo, incluso se nos habla de una persona que está resultando extremadamente violento para lo que son las peleas ilegales a las que están acostumbrados. Y al principio desde los ojos de Towa sentimos esto mismo, pistas empiezan a aparecer de que Madarame no está muerto realmente y que aún se encuentra acechando las calles. Incluso aunque ya supiésemos que este aún vivía —fácil de averiguar si mínimamente conocemos el juego o sabemos que es uno de los intereses románticos— la revelación se construye de tal manera que parece que estemos experimentando nuestra propia película de terror, hasta que culmina cuando Towa se encuentras cara a cara con Madarame.
Towa es secuestrado por Madarame tras tenderle una trampa usando a Taku y al final acaba recluido en uno de los edificios de la zona abandonada de Shinkoumi. Aquí comenzamos a saber más del pasado de Towa, frente a la impenetrabilidad de Madarame, quien es una de las pocas personas que Towa no sabe leer ni manejar. Conoceremos que en el pasado formaban parte del mismo grupo con otro viejo compañero de la yakuza. Vemos como Towa durante los años rebeldes que se juntó con Madarame era una persona violenta, pasaba las horas participando en peleas ya fuese con Madarame o con el resto. El resto de sus días los pasaba o bien teniendo relaciones con Madarame o mirando al techo de su habitación mientras tenía la tele puesta. AL fin descubrimos más piezas de este pasado oscuro de Towa que desconocíamos, sin embargo no es toda la realidad de lo que sucedió, sino una parte en la que Madarame y Towa entremezclaron sus vidas.
La importancia de esta ruta yace en un lugar completamente distinto al de las rutas de Rei y de Taku, y por supuesto de la ruta de Fujieda como veremos después. Si el Towa del presente es un Towa apático que no consigue interesarse por anda ni disfrutar de las cosas que hace, el Towa que Madarame recuerda se asemeja a un gato callejero. Anhela la pelea y vivir despreocupadamente pero disfrutando sus días y su libertad, mientras que ahora no tiene el más mínimo interés en reaccionar más que el mínimo necesario. Madarame quiere despertar en Towa esta chispa que él recuerda de sus días juntos. Haciendo una mayor comparativa, en las rutas de Rei y Taku, si bien Towa no llega a hablar de su pasado, consigue llegar a un punto en el que es aceptable vivir como lo ha estado haciendo hasta ahora y quizás hacer alguna pequeña mejor en su actitud ante la vida. Pero podemos decir que es una parte donde el proceso de sanación no ha sido tratado por completo. La ruta de Madarame en cambio busca que Towa vuelva a unos orígenes determinados, a pesar de que estos no son los verdaderos orígenes donde podríamos afirmar vehementemente que estamos ante el Towa 100% sanado y verídico. Si bien la versión rubia del protagonista es aquella que Madarame recuerda y ama, es otra versión de la misma persona, donde su respuesta a las cosas que pasaron en su vida acaba siendo evadirse de ellas y darse a los placeres que consiguieron distraerlo durante una etapa clave de su vida.
La ruta está escrita con un cuidado del detalle impresionante, todas aquellas tácticas relacionales relacionadas a las rupturas, a la interacción con el pasado e incluso a un tinte de maltrato se encuentran desplegadas de manera harto inteligente en los diferentes diálogos y narraciones. Podemos ir viendo como Towa poco a poco consigue reconectar con esta parte de sí mismo que dejó atrás en un pasado, volver a las mismas actitudes autodestructivas que tenía y de alguna forma seguir adelante de esta manera. Así pues, por mucho que Madarame resulte un personaje poco querido dentro del fandom por aquello que representa, su ruta está escrita perfectamente para aquello que nos quieren transmitir desde N+C. No podemos tampoco pasar la oportunidad de aludir a las similitudes con la ruta de Mink en Dmmd al igual que a los conceptos del Yo, el Ego y el Superyó de Sigmund Freud que ya se tocaron con anterioridad en otras de las entregas de la compañía, sin embargo aplicándolos a la sanación —o no— y al camino de descubrirse a uno mismo.

Spoilers de la ruta de Fujieda y del final del juego.
Al fin estamos sumergidos de lleno en la recta final de Slow Damage y donde sin duda conseguimos apreciar en conjunto el extremo cariño puesto en la obra y todo lo que nos ha hecho llegar hasta aquí. Porque la ruta de Fujieda, además de ser donde por fin conseguiremos saber más del serio abogado, es donde conseguiremos desentrañar todos los misterios que rodean el pasado de Towa. Las conexiones comienzan ya desde el minuto uno en el que nos adentramos a la nueva ruta, donde Towa recibe una caja con fotos de los que nosotros como jugadores acertamos a adivinar que son las tres personas que hemos ido conociendo a lo largo de las otras rutas —Ikuina, Asakura…— además de unos papeles que se asemejan a unas entradas de un diario y que narran curiosamente sobre todas las heridas que tiene Towa talladas en su propio cuerpo. Podremos observar como Taku se niega de manera encarecida a comentarle a Towa qué sabe de este paquete e incluso no quiere que le eche ningún vistazo más adelante.
Cuando conocemos a Fujieda acabamos descubriendo que tanto él como Towa quieren descubrir qué pasó en el pasado con la madre de Towa e incluso con estas personas que tienen una conexión con él. Sin embargo esto lo hacen desde dos puntos muy distintos, Towa tiene un desconocimiento casi completo de todo ya que hay algo dentro de él que no le permite acceder a esa parte de sus recuerdos, a su vez Fujieda busca vengarse y cree que Towa está implicado con la desaparición de su hermana pequeña. Tras su colaboración, los dos descubrirán que no todo es un camino de rosas y hay mucha gente interponiéndose para que no descubran lo que de verdad pasó con Maya, la madre de Towa. Taku por su parte no quiere que reviva los recuerdos de sus años como niño, la gente que conocía a Maya teme hablar por miedo a las represalias que podrían sufrir por parte del Takasato-gumi y así sucesivamente.

Si bien las tres rutas anteriores nos han mostrado las diferentes alternativas que se pueden tomar respecto a cómo afrontar el pasado de uno mismo y el trauma, la ruta de Fujieda es la primera donde vamos a enfrentar de manera directa la parte más oscura de la vida de Towa. Pero no solo esto, sino que en paralelo también descubriremos el camino de sanación de Fujieda y se mostrará en todo momento como una especie de paralelismo constante de las diferentes maneras en las que una persona puede lidiar con los fantasmas del pasado. A lo largo de su investigación vamos a ir descubriendo más sobre Maya, su influencia era mucho mayor de lo que nos podemos imaginar que una sola mujer logre por sí misma, incluso aunque el juego ya venía dándonos ligeras pistas de que todo recae sobre ella y en sus acciones está la clave para entender por completo a Towa. Estaba todo esto tan bien pensado que a lo largo del juego podemos ir notando como en ciertas ocasiones la pantalla sufre una especie de glitch donde parece que vemos una distorsión. La naturaleza de la misma y cómo se plantea nos hace dudar de si nos estamos imaginando las cosas o si de verdad estamos viendo la pantalla temblar por un segundo. De la misma manera no sabemos si esto es algo intencionado del juego o es un problema de la aplicación en sí. Conforme van pasando las rutas y seguimos notando lo mismo podemos llegar a averiguar que es un efecto que aparece cada vez que se menciona un «大丈夫» (Daijoubu, «Está bien» entre otras traducciones).
Ya en la recta final de la visual novel logramos adentrarnos en el local que Maya regentaba en la que es ahora la parte fantasma de Shinkoumi, todo esto tras hablar con Sakaki, quien a lo largo de la historia ha intentado hacer méritos para asemejarse a una figura paterna a ojos de Towa —por mucho que los sentimientos no sean mutuos—. Cuando Towa y Fujieda se adentran en el edificio del antiguo Club Euphoria la ansiedad que carcome por dentro a nuestro protagonista está más presente que nunca y este comienza a tener unos ataques y una angustia mucho más intensa. Podríamos trazar una semejanza entre el edificio en sí y la mente del mismo Towa, un lugar desangelado que ahora está en ruinas y donde en lo más profundo se encuentra en núcleo de todo su trauma, la habitación guardada por una pesada puerta de hierro que separa a Towa de sus recuerdos y a la vez físicamente el impide avanzar a no ser que haga el esfuerzo. Una vez que abrimos el cuarto y todo esto queda al descubierto también lo hacen los recuerdos de Towa, que ahora fluyen sin control dentro de su cerebro y a los que se verá expuesto quiera o no quiera, ya que ya no cuenta con el beneficio de la ignorancia que tan fuertemente ha intentado proteger Taku. Lo bueno de recordar es obtener respuestas, pero lo malo de hacerlo es que una vez que las obtengas no hay marcha atrás y no hay ninguna capacidad de deshacerte de estos conocimientos.

Towa no solo recuerda ahora sus primeros años de vida, sino que además recuerda cómo su propia madre lo usaba como un recurso más dentro de su negocio, recuerda los años de abuso infantil, las palizas, las vejaciones, el maltrato y la violencia. Además de las prolongadas charlas con su madre intentando adoctrinarle para seguir sus pasos y cómo ella siempre le decía que todo «estaba bien». Podemos ver ahora cómo todas las pistas que nos ha dejado la historia van casando, podemos darle un sentido al comportamiento de Towa, desde su etapa rebelde huyendo de aquellos que cuidaban de él tras escapar de las garras de su madre tras matarlas, hasta cuando después de todo ello se volvió apático y una persona con pocas ganas de seguir adelante o de ni siquiera cuidar de sí mismo. No solo sufrió él mismo el maltrato en aquel momento, sino que sus experiencias han ido creándolo a él como persona y además han afectado a muchas más personas a su alrededor, por ejemplo a la hermana misma de Fujieda, quien acabó sacrificándose en vano, al menos como él cree ahora mismo, para salvarlo. Toda esta nueva información acaba llevándolo en una espiral autodestructiva en la que ya estaba estos años recientes, sin embargo sufriendo un episodio mucho más fuerte.
Es en este momento donde Towa decide que su vida no tiene ningún tipo de sentido, no es justo que nadie haya intentado tirar tanto del carro con él para que acaba siendo nada más que lo que él se considera a día de hoy. Vemos como la malnutrición voluntaria, el alcohol, el tabaco e incluso el sexo no eran más que la respuesta y el castigo autoimpuesto hacia sí mismo. Cómo, aunque no fuese plenamente consciente de ello, algo le decía que no era válido ni la vida era algo por lo que mereciese la pena luchar. Así pues, vemos como a modo de autolesión vuelve una vez más a las calles para ser utilizado como juguete sexual como él considera que ha sido durante toda su vida. Tras esto, al regresar a casa, decide ponerle fin a su vida prendiéndose fuego con los distintos materiales de pintura que hay por su cuarto. En este mismo instante es cuando una vez más vemos a Fujieda y este es clave para la catarsis que viene a continuación. Una persona que ha pasado por traumas muy similares a los que ha pasado Towa y que a la vez se vio envuelto en la debacle con el Club Euphoria y además con Maya, sin embargo su actitud respecto a todo esto y la manera en la que él decide afrontarlo es muy distinta a la que tiene Towa en primera instancia. La conversación con Fujieda es clave para intercambiar los puntos de vista, para comparar las dos maneras en la que ambos han lidiado con el trauma y cómo quieren o no seguir adelante. Fujieda convence a Towa para que hable de lo que de verdad la preocupa y consigue hacer que comprenda que su vida no está ligada a los crímenes que cometió su madre y que debe aprovechar todo aquello que la gente ha hecho por él para seguir adelante. La conversación, pese a no ser la culminación de la historia, podemos considerarla el gran clímax que hemos estado esperando todas estas horas de juego. Al fin podemos llegar a una conclusión respecto al valor que se da Towa a sí mismo y al por qué ha estado haciendo todo lo que ha estado haciendo. Además momentos después con su escena romántica con Fujieda también llega a la conclusión de que todo aquello que ha estado haciendo consistía en autolesionarse, el no permitirse sentir placer durante el sexo era algo que él veía como normal ya que era lo que siempre había estado haciendo, sin embargo no era lo ideal para él.
La historia por supuesto no acaba aquí y hemos de retornar una vez más al Club Euphoria para atar algunos cabos sueltos. Tras una serie de acontecimientos en los que Towa ya le pregunta a Taku sobre su pasado y se dirigen a hablar con Sakaki, este acaba siendo secuestrado y es llevado otra vez a Euphoria. Aquí descubrimos que el verdadero plan de Sakaki era conseguir que Towa fuese la viva imagen de su madre y consiguiesen juntos llegar a una nueva era dentro de Shinkoumi. Volvemos al debate interno de Towa sobre la existencia de su persona desligada del recuerdo y de la sombra de su madre. ¿Hasta qué punto es él mismo y hasta que punto es simplemente una proyección de todo lo que Maya hizo alguna vez en su vida? Las enseñanzas de su madre resuenan fuerte dentro de él y Sakaki no para de insistirle en que es parte del destino mismo que escogiese el nombre de euphoria como su nombre artístico. Claramente influenciado subconscientemente por el apego a su madre y por su aún a día de hoy presente mano negra.
El recuerdo de Maya se nos lleva sucediendo a lo largo de la ruta como una escena propia de una pesadilla. Podemos encontrar incluso similitudes con el estilo artístico que se usa para representar a las brujas dentro de Madoka Magica, donde Maya es una silueta, casi un recorte de papel, donde solo podemos distinguir sus sonrientes labios rojos además de su kimono. Al igual que los ojos que en todo momento observan a Towa de manera siniestra. La música a su vez comienza a usar voces femeninas en sus temas vocales, introduciéndonos aún más en el ambiente macabro y fortaleciendo así la presencia de la misma Maya. Las figuras son grotescas y se le da un uso prioritario al color rojo para mostrar el horror y la violencia, el trauma que ha vivido Towa durante todos estos años. El rojo mismo se ha usado ya previamente para mostrar cosas similares dentro de los juegos de Nitro Chiral, como por ejemplo ocurre dentro de Sweet Pool. Estos elementos de terror se mantienen hasta el momento del enfrentamiento final, donde deberemos convencer a Sakaki de que nosotros como jugadores estamos de su parte para así poder librarnos de él y que no acabe con Fujieda.

Esta batalla final, por llamarla de alguna forma, no es tanto una pelea con un enemigo externo como lo es con algo que va dentro del mismo Towa. Pese a que estamos intentando convencer a Sakaki, su destino es muy similar en ambos resultados, tanto el del final malo como el del final verdadero. Contra lo que de verdad estamos luchando es contra Maya y más concretamente contra la sombra de Maya dentro del corazón de Towa. Esta ya no está viva, el mismo Towa la mató tirándola por las escaleras, pero su influencia sigue muy viva en todo el trauma y aquí nuestro protagonista deberá demostrar que logra desligarse de ella. Si bien es cierto que se ha visto influenciado por su crianza en aspectos como su manejo de las emociones humanas y su capacidad para convencer a al gente, eso no lo hace necesariamente una reencarnación o un ente ligado a su madre. Tampoco su decisión de llevar a cabo las actividades como euphoria, pese a que de cierta manera es lo que su madre hacía dentro de su local. Esto es algo que Towa por sí mismo disfruta haciendo, al igual que ver su cuerpo lleno de cicatrices, todo ello lo hace desde un genuino disfrute a poder contemplar las emociones más primigenias de los demás. La similitud no significa igualdad ni dependencia y él mismo al final consigue desligarse de esta imagen de ser Maya reencarnada para poder ser simplemente Towa. Al final Towa consigue librarse de la influencia de Sakaki y de su deseo de convertirlo en Maya pronunciando esas mismas palabras que lo han encadenado durante años, por primera vez en su vida Towa admite que él «está bien» y así pues da un primer paso para romper estas cadenas.

El clímax culmina con la muerte de Sakaki persiguiendo el reloj de arena de Maya, lo único que perduraba físicamente de ella en posesión de Towa, y cayendo al vacío. Towa y Fujieda consiguen escapar y comenzarán una vida juntos a partir de este momento. Podríamos estar hablando de un final de cuento sino fuese porque una obra que ha conseguido llegar hasta estos límites y ha tocado tan bien el tema del trauma y del ser no se iba a quedar solo aquí. Poco después le hacen llegar a Towa una llave en formas de tarjeta que no abre otra cosa que el despacho de Maya dentro de Euphoria. Ahí no solo encontramos fotos de la misma Maya junto con el padre de Towa y el antiguo lider del Takasato-gumi, también encontramos un álbum de fotos con una imagen de Towa recién nacido y el diario de Maya. Mientras la luz del día se cuela dentro de la estancia, Towa y Fujieda leen las últimas palabras dejadas por su difunta madre. En estas páginas la misma se lamenta de su naturaleza monstruosa y de cómo ella misma no se permite ser buena persona, seguramente sufriendo alguna sociopatía, Maya no para de preguntarse una y otra vez cómo es capaz de hacerle algo así a su propia sangre. En sus palabras finales ella misma admite que se encuentra sola ante el mundo y no tiene a nadie, escena que culmina con Fujieda consolando a un Towa devastado y que no puede parar de llorar. Posiblemente una de las escenas más significativas y con más potencia de todo el juego. No solo hemos visto el camino de Towa respecto al comienzo de su sanación, sino que además hemos podido presenciar como él mismo ha roto el círculo de violencia, de abuso y de todo aquello que llevaba anclándolo años. A diferencia de su madre, él ya no está solo, no solo se encuentra físicamente con Fujieda, sino que ahora comprende que hay una inmensa cantidad de gente preocupándose por él y con él.

Tras el tema de Maya, echamos un pequeño vistazo a al vida actual de ambos. Towa sigue enfrentándose a sus miedos y aún cuenta con secuelas tras todos estos años, pero comienza a enfrentar a la vida desde otra perspectiva y consigue disfrutar más de los distintos momentos que vive con sus seres queridos. No solo eso, si no que al final consigue ver de verdad por qué el cuadro que había colgado en la tienda de golosinas no era un simple batiburrillo de negros, sino una pieza mucho más luminosa donde los colores se mezclan como en un caleidoscopio.
Tras todo este tiempo hemos visto su evolución, cómo ha tratado su trauma y cómo al final ha conseguido poder dar los primeros pasos para afrontar la vida de una manera distinta. A su vez, el juego culmina mostrándonos este cambio transformando el cuarto oscuro de la pantalla e inicio en una estancia mucho más luminosa donde ya no sentimos esa atmósfera opresiva que sentíamos al principio. El juego no solo se ha preocupado por que todos los detalles de la trama acaben casando, sino que también desde la parte del jugador podamos sentir esos cambios y esa angustia, ya sea con este detalle, con los glitches durante el juego o incluso con las decisiones tapadas o las escenas de semi-pesadilla. Combina muy bien la narrativa con los aspectos más meta y estos no hacen sino más que ponerle el lazo a un juego que por sí mismo ya es una verdadera obra maestra. Al final el juego consiste en ver el camino de Towa a través de los diferentes momentos y rutas. El mensaje de que pese a que descubrir o enfrentar la verdad puede ser duro, siempre se puede llegar a mejorar, pese a que el camino de la mejoría sea complicado.
Slow Damage desde luego es la culminación de todos aquellos termas que NitroChiral ha ido tratando a lo largo de los años y todo ello finaliza en un increíble despliegue de medios. Claramente podemos ver la experiencia y el amor por aquellas historias que crean de parte de todo el staff, el juego está puesto en conjunto con un mimo increíble y las historias no son meros pasajes sin impacto alguno, sino que la manera de hilarlo todo finaliza creando una narrativa que si bien no es nada nuevo, es lo suficientemente impactante como para que perdure en la memoria de aquellos que la han leído durante mucho tiempo.
