Durante estos últimos años, ha habido una especie de renacimiento de la saga de Ace Attorney. Desde el remaster de la trilogía original en 2019, hemos tenido el primer lanzamiento en Occidente no solo de la bilogía The Great Ace Attorney Chronicles, sino que ya es posible disfrutar de la versión localizada de Ace Attorney Investigations 2, como parte de la colección que incluye este spinoff y su precuela. Esto se nota en las redes sociales, con un auge de videos de gameplays en Youtube y Twitch y el creciente fandom que se puede ver en Twitter. Aunque siempre ha sido una saga conocida y que tiene sus años, no se puede negar que ahora está logrando aún más popularidad. Pero, como todo, nada consigue ese reconocimiento de la nada, tiene que tener algo que llame la atención y que consiga mantener al público enganchado, cosa que solo puedes conseguir teniendo un buen comienzo.
La sinopsis de cualquier producto cultural suele ser importante, puesto que es lo primero que llama a la gente a acercarse al mismo, pero, ya sea el primer capítulo de un libro o las primeras escenas de una película, estas tienen que conseguir que el espectador, lector o jugador quiera seguir disfrutando de la historia que le expones más allá de lo que pueda contar la sinopsis. Esto mismo no es una excepción en la saga Ace Attorney.

El episodio inicial del primer juego de la saga se llama El primer caso, un título totalmente común y que no nos da ninguna pista más allá de su numeración. Lo primero que vemos es una estatua llena de sangre y no es una cualquiera, sino la del pensador, que llama la atención del jugador por lo reconocible que es. Lo siguiente que vemos es a una víctima que se desangra formando un charco y después al culpable. Aunque en casos posteriores no solemos ver al asesino, en los primeros misterios de cada entrega —con algunas excepciones— se nos suelen mostrar sus caras, no solo causando impacto, sino para facilitar también la tarea del jugador más tarde.
En cuanto esta escena acaba, vemos la sala de espera de un tribunal y en el cuadro de diálogo aparece un nombre: Phoenix —en el caso de la localización occidental y la que vamos a tomar como referencia en el artículo—, el protagonista de la saga. Aunque Nick aparenta ser una persona bastante normal, tiene algunos rasgos que lo hacen destacar. En este primer episodio, aunque vemos atisbos de su personalidad, es lo bastante normal como para no levantar muchas sospechas y para que el jugador pueda verse reflejado. Por otra parte, algunos rasgos como por ejemplo su nombre, Phoenix, no nos resultan tan comunes y llaman la atención entre otro más mundanos como Frank o Mia. Por otro lado, si hablamos de apariencias, esta nos destaca algunos puntos en especial. El pelo en pincho hacia atrás y un traje de colores llamativos contrastan con el aspecto más mundano con el que nos tendemos a imaginar a un abogado. De hecho, el resto de personajes que aparecen en este caso tampoco tienen una ropa o apariencia muy llamativa, quizás con la excepción de Larry.

Volviendo a la historia, lo primero que aprendemos de Phoenix es que es su primer caso como abogado y que está acompañado de Mia, su mentora. Otro detalle que aprendemos es que el cliente al que tienen que defender tuvo mucho que ver con su rumbo profesional, expresando que le debe su trabajo actual y que es una de las razones por las que se volvió un abogado. Esto llama la atención del jugador, ya que nos empieza a crear dudas e intereses como jugadores. Este sentimiento se acrecienta cuando justo después vemos a Larry y el tipo de personalidad que tiene, la cual choca mucho con la idea de persona influyente, ya que es un muchacho cualquiera con la vida algo desestructurada. Sin embargo, a pesar de la extravagante conducta de nuestro protegido, de la que el abogado es consciente, decide defenderlo y eximirlo de la acusación de haber matado a Cindy Stone, su ex-pareja.
Durante el caso se utiliza no solo la falta de experiencia de Phoenix, sino también sus nervios como excusa para implementar de manera diegética el tutorial, cosa que se volverá más tarde una tradición en la saga, con éxito variable —el caso de Justice for All es muy debatido, por ejemplo—. Las mecánicas son inicialmente muy sencillas, pues el testigo —solo tenemos uno en este caso— hará unas declaraciones, las cuales podremos presionar para activar un diálogo específico hasta encontrar una contradicción. Si presentamos la prueba que demuestre esta falla en su lógica, la música se detendrá para advertirnos de nuestro éxito y, si no, iremos perdiendo puntos —un trozo de una barra o una exclamación, según la versión— hasta perder la partida.

El caso es bastante simple, pues sabemos quién es el culpable y éste es el primer y único testigo al que tenemos que interrogar. Este criminal da pistoletazo al que se ha convertido en una tradición para la saga Ace Attorney, es decir, los nombres utilizados como juegos de palabras. Frank Sahwit se pronuncia igual que la frase en inglés «saw it«, osease, «lo vio». Este no es el único elemento que se usa como comedia, pues más adelante, cuando el testigo se siente acorralado se produce una de las escenas más icónicas de la franquicia: Frank le tira su peluca a Phoenix a la cara. Estos elementos humorísticos se mezclan perfectamente con la tensión que conlleva resolver un juicio que versa sobre un asunto tan peliagudo como un asesinato.
Las primeras contradicciones son fáciles de resolver, aunque hay una última que destacar y la que se puede complicar un poquito más, el pasaporte. Durante un momento del caso, se menciona que la víctima había vuelto de París el día antes del asesinato. Es un hecho al que no todo el mundo presta atención, pues no parece de gran importancia y todavía llevas unos pocos minutos de juego. Sin embargo, esto es lo que acaba demostrando sin lugar a dudas la culpabilidad de Frank y que descubrimos gracias a la insistencia de Mia. Al hilo de esto, a medida que vamos destapando las contradicciones, el jugador se da cuenta de lo descabellado que es el sistema judicial de Ace Attorney. Aunque no seas abogado, es algo que ves fácilmente, puesto que aunque hay mil pruebas que apuntan a que Frank es culpable, el juez dice que necesita una prueba definitiva al cien por ciento para exculpar a Larry. Esto es una temática que empieza con este caso y que se irá desarrollando en tramas posteriores.
Centrándonos en el caso en sí y lo que pasó de verdad, vamos descubriendo una serie de hechos cruciales. Larry fue a visitar a Cindy a su piso, que abrió con unas llaves que él tenía, pero no estaba. Es en este momento que se va, dejando la puerta abierta, lo cual Sahwit —quien aparenta ser un vendedor de periódicos, pero que en realidad es un ladrón— aprovecha para entrar a robar. Pasado cierto tiempo, la víctima vuelve a su casa y sorprende a Frank con las manos en la masa, lo que hace que se ponga nervioso y la mate con la estatua del pensador. Esta estatua es más de lo que aparenta, pues también es un reloj que da la hora en voz alta. Sin embargo, la hora estaba mal, puesto que Cindy todavía no había ajustado la hora tras su viaje a París. Que Frank tome esta hora como verdadera y sea la que mencione en el juicio es lo que le acaba delatando como el culpable. No hay un motivo complicado ni Frank es una especie de genio que tenía perfectamente calculado el asesinato, pero es un caso que cumple con la función de que el jugador se meta en el mundo y vaya conociendo un poco al elenco de personajes.
Lo interesante de verdad ocurre tras el juicio como tal, cuando se nos aparece un melancólico Larry que, pese a haber sido declarado como inocente, está muy triste debido a que su relación con Cindy no era recíproca. A modo de recomponerse, decide regalarle un reloj idéntico al arma del crimen a Mia, momento en el que se nos revela que aquel también fue un obsequio de Larry para Cindy —que todavía lo conservase, pese a su distancia, es algo que le conmovió—. Después, Mia felicita a Phoenix y como celebración decide invitarle a comer, pero le insiste en que le debe contar por qué se hizo abogado y cómo encaja todo eso con Larry. Sin embargo, el jugador no descubre aún el motivo y unas palabras ominosas de Phoenix al final dan a entender que algo malo va a pasar. Todo esto nos deja con ganas de saber lo siguiente.

Aunque es un episodio simple y ninguno de los personajes todavía tiene una personalidad muy bien definida, El primer caso es sin duda un buen punto de partida que hace sentir bien al jugador resolviendo las contradicciones, aunque estas no sean muy complicadas o rebuscadas. Asimismo, lo exageradamente que el culpable reacciona cuando está entre la espada y la pared hace que estos momentos de impulso final se sientan aún más satisfactorios para la audiencia, cumpliendo la función de engancharla de cara al resto del juego. Aunque sea corto y cuente con una trama nada complicada, este inicio tiene momentos interesantes que, mezclados con la música, el diseño de personajes, las mecánicas simples y los toques de comedia hacen de este un ejemplo perfecto de cómo atraer a futuros amantes de la saga. A pesar de que no todo el mundo empieza con este caso como punto de partida de la saga, sí fue el primero para muchos y es el que tiene mayores papeletas para ser el primero al que jueguen los jugadores que quieran sumergirse en el fascinante y espectacular mundo de los abogados de Ace Attorney.