Las plantas carnívoras son un tipo de vegetal que se alimentan de animales, generalmente insectos. A través de sus colores llamativos y vibrantes o de su aroma, atraen a sus presas, que quedan atrapadas para poder convertirse en comida. No solo las plantas carnívoras, sino que otras muestras de fauna y flora, a través de su ‘belleza’ —en la gran mayoría de casos, su coloración brillante—, logran atraer a otros seres vivos. No por ello muchas de las setas venenosas tienen formas ‘estéticas’ o son coloridas. O, por su parte, las ranas con los colores más chillones suelen ser las más venenosas. Aunque solemos asociar la belleza a cosas positivas, esta en realidad puede tener un lado oscuro. Esto se puede ver reflejado en algunos personajes que entrarían dentro del arquetipo denominado bishōnen.
En el otro artículo de esta web sobre este asunto, se habló del origen y características de los bishōnen. A modo de resumen, este tipo de personaje suelen ser chicos u hombres jóvenes de gran belleza, generalmente andrógina. Algunas veces, estos sujetos sirven de objeto pasivo en historias BL —abreviatura de boys love, es decir, relatos donde se muestra una relación romántica entre dos hombres— y/o tienen un trasfondo trágico y una vida bastante problemática, dando lugar a que su historia pueda acabar en muerte o suicidio. Sin embargo, podemos encontrar una especie de ‘subtipo’ dentro de esta amplia categoría —y sobre la que va a tratar este artículo—, que son los bishōnen antagónicos o malvados.

Una de las razones por las que muchas mujeres se sienten atraídas hacia el BL es no sólo por el contenido romántico que pueda haber, sino que muchas veces los personajes masculinos en estas historias son suelen tener un aspecto poco amenazante, al no seguir la estética hipermasculina que el patriarcado impone, que se asocia a los hombres cishetero y que suele poner a las mujeres en señal de alerta. Evidentemente, la estética no va asociada al comportamiento, pero no podemos negar las asociaciones entre ésta, el género y la orientación sexual. Además, los personajes de este género suelen ser jóvenes, lo cual en el imaginario colectivo se tiene como personas que todavía tienen que madurar para ser ‘hombres’ pareciendo así menos peligrosos a ojos del público femenino. Por otro lado, en historias BL suele haber un protagonista masculino con una estética y apariencia más ‘femeninas’, lo que hace más fácil a las mujeres ponerse en el lugar del personaje masculino que está siendo conquistado por el otro protagonista, que frecuentemente tiene un aspecto más canónicamente ‘masculino’. Así, suelen ser historias donde las mujeres se sienten cómodas y pueden evadirse por un momento de la violencia patriarcal que reciben en su día a día, incluso a través de microagresiones. A pesar de que la estética de los hombres de un BL no es habitualmente muy masculina, hay una gran cantidad de mujeres a las que les gustan los hombres que también se sienten atraídas hacia ese prototipo, de ahí la gran popularidad entre el público femenino de los bishōnen.
Este tipo de belleza más ‘andrógina’ o ‘femenina’ de los bishōnen es vista como no amenazante y, a su vez, como el prototipo de hombre ideal. En nuestra sociedad, tendemos a equiparar belleza con moral, es decir, si eres atractivo estéticamente no puedes ser una mala persona. Es por ello que podemos encontrarnos a gente que diga que si alguien se conserva bien y sigue siendo bello es porque es buena persona, osease, que ser malo se refleja en tu aspecto físico. Por eso, cuando se desvela que alguien atractivo ha cometido un crimen, muchas personas no se lo creen. Este tipo de personas que son atractivas pero que consideramos como ‘malas’ o de ‘baja moralidad’ se aprovechan de esta asociación para atraer a víctimas, como puede ser el famoso asesino en serie Ted Bundy, que se aprovechaba de su carisma y de su apariencia normativa para atraer y convencer a mujeres de que le ayudasen a arreglar su coche para luego asesinarlas. Del mismo modo, hay una amplia variedad de personajes antagónicos que entran en la categoría de bishōnen y se juega con ese elemento de sorpresa, ya que normalmente no te esperas que alguien bello pueda tener una personalidad retorcida.

En el libro A Japanese Mirror: Heroes and Villains of Japanese Culture, Ian Buruma afirma que fue el escritor Yukio Mishima en su novela Kinjiki quien creó el arquetipo del bishōnen malvado. En ésta, se nos cuenta la historia de un viejo y misógino escritor que conoce al joven y bello Yuichi. Así, el autor entrena a Yuichi para que seduzca a mujeres para posteriormente destruirlas, como forma de vengarse de éstas, puesto que siente que le despreciaron y humillaron en su juventud. A partir de ahí, este tipo de personaje se puede encontrar representado en muchas obras de Japón. Por ejemplo, tenemos a Griffith de Berserk, un hombre de gran belleza y carisma que consigue reunir a un gran grupo de mercenarios bajo sus órdenes e incluso seducir a una princesa. Sin embargo, bajo la aparentemente tranquila y noble apariencia de Griffith, tenemos a un personaje que no duda en traicionar a sus camaradas, que confiaban en él, a cambio de poder. Otro ejemplo podrían ser los personajes masculinos de Utena, la chica revolucionaria. En Utena, todos los personajes masculinos entran dentro de la categoría de bishōnen. Son hombres de gran belleza y carisma y son populares entre las estudiantes femeninas. De hecho, su diseño se creó en base a los que suelen tener los protagonistas masculinos en los mangas de romance enfocados al público femenino y, por tanto, son creados teniendo en cuenta su gusto. Sin embargo, a pesar de la admiración que reciben, cada uno de ellos demuestra un tipo de misoginia distinto y se les puede ver manipulando y teniendo comportamientos desagradables hacia Utena y Anthy —las protagonistas de la historia— y hacia las demás chicas de la academia. También tenemos a Takumi de Nana, que forma parte de una banda y es uno de los miembros más populares entre las mujeres por su atractivo. Takumi se aprovecha de ello para conseguir lo que quiere, manipulando a Nana y provocando que ésta desarrollase una relación de dependencia hacia él.
Existen demasiados ejemplos como para poder hablar de todos y seguramente leyendo este artículo hayáis pensado en algún otro que no sea los que se han mencionado. En definitiva, el arquetipo de bishōnen malvado funciona, puesto que hay un contraste entre la belleza y la moralidad del personaje. Esto choca con el imaginario colectivo que equipara estos dos aspectos y consigue crear un elemento de sorpresa en el espectador, lector o consumidor. A pesar de ello, ese nivel de belleza puede llegar a ser sobrenatural, al punto en el que puede crear tanto asombro y/o atracción hacia el personaje como, a la vez, una especie de inquietud. Sea como fuere, el bishōnen es un arquetipo que causa mucha fascinación, puesto que la combinación entre belleza, decadencia y, en algunos casos, maldad, crea una especie de atracción hacia el personaje. Es por este motivo que el bishōnen y sus clases dentro de ésta continuará siendo popular dentro de las creaciones y objeto de admiración por parte del público. Se mantiene, así, un contraste entre su mortalidad dentro de la historia y su inmortalidad en la cultura popular.