Opinión: el molar por el molar, pues mola

Hace poco acabé de leer Trigun y Trigun Maximum, las dos series que conforman el total del universo escrito por Yasuhiro Nightow, uno de los autores de manga con menos reparos en mostrar sus influencias y amor por el cómic occidental. Con unos encantadores suplementos al final de sus volúmenes de manga, a lo largo de todo Trigun nos deja ver como lidia con la creciente popularidad del manga, su adaptación al anime, el desarrollo de Gungrave y muchos otros relatos breves sobre su carrera en un tono humorístico.

No es de extrañar que de su afición a la acción más desenfrenada y osmosis de obras como Spawn, una de las mayores partes de su trabajo es con la que yo más problemas tuve mientras leía, su afán por el detallismo y cierto horror vacui que en ocasiones nublaba la comprensión de lo que sucedía en viñeta. Si bien fue un problema que comenzó a desaparecer al inicio de Trigun Maximum, volvió a asomar la cabeza sobre su recta final. Era un problema que dificultaba bastante la lectura de las peleas y la coreografía de las mismas, sin embargo, al pasar la última página y con esto en mente, solo podía decir «oye, pues este manga mola un cacho, ¿no?». Dejando el mensaje de la obra aparte, que es uno lleno de paz y amor, a Trigun le gusta mucho molar por molar, y eso está muy bien.

El otro extremo del espectro de artistas de cómic occidental influenciados por Toriyama / ©Shōnen Gahōsha

En muchas ocasiones, los autores se permiten presumir un poco de dinamismo y acción en sus obras, pero siempre existe el factor de cómo sirve esto a la escena o cómo fluye en la viñeta y transmite el movimiento. Nightow es un muy buen ejemplo de como el estilo es gran parte de la propia sustancia, pese a mis problemas con la lectura del propio Trigun, pues en otras obras como Gungrave o Kekkai Sensen queda clara la pasión de Nightow por crear personajes que le sirvan como pincel para pintar el lienzo de escenas impresionantes.

Siento que, como espectadores, nuestra relación con lo que consumimos está, de manera más o menos voluntaria, ligada a nuestra imagen. Siempre hay obras con una gran fama que las precede, y con razón, por como suelen suponer una revolución o uso único del contexto en el que se encuentran, haciendo que mucha gente evite lo que pueden parecer trabajos de ficción más brutos en presentación, ignorando lo que esta hace ver como parte de la misma alma de la obra.

¡Gungrave! Tiene un arma y un ataúd, no hay mucho más que decir / ©Red Entertainment

Lo que hay en las entrañas de cada creación es sin ninguna duda importante, son los huesos que dan integridad al cuerpo de la misma, lo que pasa es que a veces a sus creadores les gusta recubrir a este hueso con mucho músculo, lo cual no es malo. Nadie debería sentirse culpable por consumir algo «simple» que sencillamente le emociona porque cada elemento de ello presiona todos los botones correctos en su cerebro.

Moviéndonos a un ejemplo distinto, en Guilty Gear, por ejemplo, gran parte del encanto de la franquicia es la pasión que Daisuke Ishiwatari y el equipo ponen en esa oda al rock n’roll y metal que forma los cimientos de la serie. ¿Por qué Sol Badguy se llama en realidad como Freddie Mercury y está cargado de referencias a Queen? Pues porque a Ishiwatari le mola el grupo, es su favorito. Como espectadores, estamos en una constante comunicación con el autor de la obra, que nos muestra como es a través de lo que crea, conectemos más con ello o no.

Todo artista que diseñe personajes tiene que preguntarse cosas como «Guantes con uñas, ¿por qué no?» / ©Daisuke Ishiwatari

No es una revelación sorprendente o rompedora que lo que mola, mola, pero no puede negarse que todos disfrutamos de algo superficial cada cierto tiempo porque nos llena en otras maneras, siempre habrá creadores dispuestos a verter su alma en lo que hacen, no en el modo más narrativo, sino el más explosivo. No todo siempre será bueno y se sacrificarán otros factores por el camino, pero, en similitud con sus creadores, ¿qué nos queda, sino arriesgarnos con ello?

3 comentarios en “Opinión: el molar por el molar, pues mola

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  2. ¡Hola! Estoy de acuerdo contigo, no tiene nada de malo que nos guste algo simplemente porque es genial, es más ese es el espiritu de la mayoría de los animes, es una pena que la gente tenga que buscarle la quinta pata al gato para justificar su gusto por algo.

    A mí me encanto en anime de «Trigun», nunca leí el manga y ni vi la nueva adaptación pero lo que más quedo en mi son los diseños geniales. No sabía que «Gungrave» era del mismo autor, es un poco obvio ahora que lo pienso XD gracias por el dato 🙂 ¡Saludos!

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