Desde la antigüedad, los seres humanos han sentido fascinación por la luna. Símbolo de la noche por excelencia junto con las estrellas, tanto la luna como sus fases han influenciado en más o menos parte tanto la vida cotidiana como la lengua y la cultura de numerosas civilizaciones. Por ejemplo, en Occidente —aunque es una leyenda mundialmente conocida— tenemos la figura del hombre lobo, un ser humano con una maldición que le hace transformarse en lobo cuando sale la luna llena. Esto es algo similar a lo que podemos ver en Dragon Ball, con la especie de los saiyan, que se transforman en monos gigantes cuando observan la luna llena.

En el caso de Japón, a pesar de ser conocido como «el país del sol naciente» la luna es un elemento que impregna la cultura del país y podemos ver su influencia en muchos aspectos de la cultura popular, sobre todo de la literatura, aunque también aparece en la mitología.
Como no podía ser menos, y al igual que en muchas otras civilizaciones, también en Japón se construye una tradición mitológica para explicar los sucesos que tienen lugar en la naturaleza, así como para reafirmar una identidad nacional en la población. Muchas mitologías deifican la figura del sol y de la luna, como por ejemplo la griega, donde tenemos a Apolo, dios del sol y a Artemisa, su contraparte lunar. En Japón estos papeles los ejercen Amaterasu, diosa del sol y la diosa más importante dentro de la mitología japonesa y Tsukuyomi, su hermano.
En cuanto a la literatura escrita, en la lírica —género muy cultivado en Japón— la luna aparece en diversos poemas, como por ejemplo en aquellos del género waka.
El waka, que significa «poema o canción japonesa», en la literatura clásica nipona es un tipo de poema, generalmente de cinco versos que presenta una estructura silábica de 5-7-5-7-7. Al componer este tipo de poemas, les autores utilizaban unas «imágenes» o «motivos» ya establecidos por la tradición y que eran fijos, no podían ser cambiadas por el capricho de la persona que lo compusiera. Es decir, así como, por ejemplo, en la obra de Lorca el caballo simboliza la muerte, en el waka existían este tipo de imágenes y éstas estaban en su mayoría sacadas de la naturaleza: el sauce simbolizaba la separación o el erotismo, el cerezo la caducidad de la belleza y la grulla era símbolo de la longevidad. Hay mil y una imágenes y la luna, obviamente, no se libró de ser utilizada como motivo en el waka. Este satélite pasó a ser, en la tradición lírica japonesa, símbolo de nostalgia, aunque también se asociaba con el otoño. Esta asociación se trasladaría posteriormente a los haiku, usada como kigo. El kigo, que significa algo parecido a «palabra de estación» es, en el haiku, una palabra dentro del poema que ayuda al lector a ubicar de qué estación se habla. Por tanto, si en un haiku lees la palabra «luna» no hay duda de que se está hablando del otoño.
No solo nuestro satélite destaca en la tradición lírica japonesa, sino que podemos encontrar ejemplos dentro de la prosa escrita donde este astro tiene un papel destacado como por ejemplo en el take monogatari o «el cuento del cortador de bambú».

Taketori monogatari es uno de los relatos más populares dentro del folklore japonés, tanto dentro del país como en el ámbito internacional. Sin querer destripar demasiado la historia por si no la conocéis, este cuento trata de un anciano que un día va a la montaña y, cortando bambú, se encuentra un bebé dentro de un tallo y lo lleva a su casa. Él y su mujer deciden cuidar al bebé al que le pondrán de nombre Kaguya hime, es decir, la princesa Kaguya. En la historia se van sucediendo varias cosas, pero lo importante es que al final se descubre que Kaguya viene de la luna y que, además, es su princesa. Si te interesa el take monogatari, es recomendable leer el libro o bien ver la adaptación a película realizada por el estudio Ghibli, Kaguya hime no monogatari.
Taketori monogatari no es la única historia donde hay un personaje proveniente de nuestro satélite favorito. Otra de las leyendas más populares de Japón es la de Tsuki no Usagi, «el conejo de la luna». Se suele contar a la infancia alrededor de las fechas del Otsukimi. El Otsukimi es un festival celebrado entre los meses de septiembre y octubre —el día depende del calendario lunisolar chino— donde la gente se reúne para admirar la luna llena otoñal.

Tsuki no Usagi trata de un hombre de la luna, que decide ir a la Tierra bajo el aspecto de un mendigo. Se acaba encontrando con un zorro, un mono y un conejo, a los que les pide comida. El zorro le trae un pez, el mono fruta, pero el conejo solo puede ofrecerle hierba. Entonces, el conejo le pide al mendigo que encienda un fuego. Al hacerlo, el animal salta dentro de las llamas, ofreciéndose como comida. El mendigo se conmueve ante este sacrificio, se vuelve a transformar de vuelta en un hombre de la luna, saca al conejo del fuego y se lo lleva consigo para vivir con él. Por esta leyenda se dice que cuando hay luna llena se puede ver a un conejo en la superficie de ésta golpeando mochi. Una de las referencias a esta leyenda más conocidas que podemos encontrar es en Sailor Moon, donde la protagonista se llama Usagi Tsukino. Usagi significa conejo, mientras que el «tsuki» de Tsukino significa «luna».
La luna no es solo un elemento que influencia la literatura, sino también la lengua, que es un reflejo de la cultura y pensamiento de los habitantes que la hablan. En el idioma japonés, el mismo kanji de luna no solo sirve para designar al satélite, también tiene el significado de «mes». Esta asociación del cuerpo celeste con el mes proviene de la influencia china en Japón, con la introducción del calendario lunisolar chino en el país, que se usó hasta el año 1873, cuando se adoptó por fin el calendario gregoriano. El kanji de luna también sirve para escribir palabras como getsuyōbi —el citado kanji se usa al principio de la palabra y se lee como «getsu»— cuyo significado es «lunes», así que tanto en español como en japonés, al igual que en otros idiomas, este astro sirve de referencia para nombrar al primer día de la semana. Por último, es interesante destacar una expresión más: ‘konya wa tsuki ga kirei da ne‘ , que significa «qué bonita está la luna esta noche». Esta expresión se usa cuando le quieres transmitir tus sentimientos a otra persona, es decir, sería el equivalente de decirle «me gustas» a alguien.
Como podemos ver, la luna forma parte intrínseca de la cultura japonesa. Desde los poemas waka hasta las leyendas pasando por productos culturales como películas, anime o videojuegos en muchos se puede ver presente y seguramente esta fascinación siga continuando en los años venideros. Aunque esté artículo no puede abarcar todas las representaciones, seguramente si te paras a pensar se te ocurren muchos productos culturares donde este satélite aparece presente. En palabras del traductor Peter MacMillan: ‘Los japoneses siempre han sido encandilados por la luna desde tiempos antiguos. Están particularmente fascinados con la luna de otoño (…). Este amor es una de las características únicas de la cultura japonesa (…). Ya que hay numerosas descripciones de este astro en la literatura clásica japonesa, a veces es imposible no sentir que en vez de ser llamada «la tierra del sol naciente», Japón debería ser llamada «la tierra de la hermosa luna».’
En “El relato de Genji”, de Murasaki, esa preciosa novela escrita por una mujer en el siglo X, y que se considera la primera novela con los atributos completos del genero, se habla de la décima luna como “luna sin dioses”… En la mitología japonesa corresponde al décimo mes, tiempo en que los dioses abandonan temporalmente el país para planear el futuro año..
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Maravilloso artículo ahondando en las mil y una interpretaciones que le dan los nipones a la luna. ¡Felicitaciones!
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Me encanta el artículo! Hay muchas cosas interesantes pero una de las que me ha venido a la cabeza es lo curioso de que en Japón los roles (por decirlo de alguna manera) del sol y la luna son los opuestos a occidente. Aquí la luna siempre es más energía femenina y el sol más masculino y en Japón, sin embargo, es Diosa de la Luna y Dios del Sol jaja.
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El modo en que la cultura japonesa interpreta el universo es fascinante. La luna es el enigma del poeta y del curioso. Interesantes historias.😊
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