La bandada opina: Super Mario Bros. La Película

El anuncio de una película basada en el archiconocido Super Mario y su saga era algo que arqueaba una ceja hasta la estratosfera. Pese a todo, Nintendo quiso apoyar esta idea y siguió adelante tras muchísimos años sin una adaptación al cine de ninguna de sus IPs. Y no es para extrañar después de la recepción que tuvo el primer intento de llevar al fontanero a la gran pantalla en 1993. Por si fuera poco, las manos fueron llevadas a la cabeza una vez más tras oír que el estudio que animaría este champiñonesco universo sería Illumination cuya reputación entre todos los públicos está muy pero que muy dividida —debido a ser los creadores de Gru: Mi Villano Favorito, pero también de Los minions—. Así, podremos hablar de mil pretextos que han ocurrido desde el anuncio de la película hasta su estreno hace unas semanas. Pero tenemos una cosa clara: Hemos visto a los hermanos Mario en la gran pantalla y estamos deseando hablar de ella con todo detalle e invitándolos a recorrer con nosotros el Reino Champiñón una vez más. Let’s-a go! 

Hermanos y monos: una trama divertida y sencilla

Empecemos por lo más básico de lo básico: ¿de qué va la película? ¿Qué estamos viendo? Si hemos estado atentos a las críticas alrededor de la misma, muchos han señalado la falta de <<mensaje>> o <<profundidad>> en la película. Sin embargo, la saga Super Mario nunca ha sido conocida por su profundidad. La historia del fontanero empezó estando escrita en el manual de instrucciones que venía con el cartucho. No tenía más. Y el resto de sus aventuras plataformeras no se complican demasiado. Esto no es una justificación, sino el ejemplo de cómo usar una base muy pequeña para contar una historia. Y eso ha hecho esta película: contar una divertida aventura sobre dos hermanos en un nuevo mundo fantástico.

La caracterización de Mario, nuestro protagonista, ha sido acorde a lo que uno espera en una película para toda la familia: el camino que sigue un héroe hasta lograr su objetivo. Y todo ello acompañado a través de un humor físico protagonizado por el fontanero, que sacó más de una carcajada en las salas de cine. Podríamos resumir la participación de los personajes principales en lo siguiente: todos tienen un papel que cumplen con amplia satisfacción. Nos ha gustado mucho la actitud decidida y jovial de Peach. Si uno se para a pensarlo, esta asume el papel de mentora en la película y es una vuelta que pocos han dado. El héroe en una historia clásica siempre necesita un guía, alguien que le entrene y aconseje y esa ha sido Peach. El papel del mentor suele ser es necesario y Peach lo cumple al 100%. Así como Toad es nuestro querido compinche, que ofrece más humor puro y divertido.

Si es por papeles simples y típicos, tambiene tiene que haber un rival que luego desarrolle una amistad con el protagonista, gracias a la faceta de conciliador y buena persona de este último. Ahí entra ¡DK! Toda la parte del Reino Simio fue un desvío necesario y entretenido, lleno de vida dentro de la propia película. Sin embargo, quizás con Donkey Kong podemos señalar el punto flojo de la trama: no es necesaria un empujoncito de profundidad pero se agradecería. Habiendo solo una escena con Mario y el famoso simio solos, esperarías más énfasis en su amistad y que fuera más destacada pero no se llegó a tocar más allá. Esto no es un problema de por sí, pero siempre se agradece dedicar unos minutos más a demostrarnos lo fuertes que son ahora los lazos, ¿no?

De enemigos a amigos. Y todo empezó aquí. /©Illumination

Pero si hay un lazo fuerte en la historia que sí se ve reforzado desde el principio es el que tienen los hermanos: Mario y Luigi. Lo bien construida que está la buena relación entre ellos, lo lejos que quiere llegar Mario por Luigi y el valor que demuestra Luigi por Mario es algo precioso. Es lo que le tienes que enseñar a un niño y unos valores que se deben reforzar: hay que cuidar tus relaciones cercanas, y hay que estar ahí el uno para el otro si hay cariño. Sin duda, los hermanos protagonizan la parte más emocional de la película y nos alegra un montón la dirección que tomaron con ellos. Pero todo tiene un sacrificio: nos hubiera gustado ver más a Luigi en pantalla. Pero puede que tengamos tiempo de ello en un futuro.

No deberíamos terminar de tratar la trama sin el punto que más ha dado que hablar, ¿no? ¡Por supuesto, el villano de esta historia! En un panorama cinematográfico animado, donde se estaba perdiendo la faceta del villano clásico presente en la historia —y que El Gato con Botas: El Último Deseo ha restablecido— tener una amenaza presente en la película que además toma la forma de un personaje carismático puede terminar por ser de los puntos más fuertes de la película. Bowser es todo lo que quieres que sea un villano en una historia de estas características. Siempre lo fue en las entradas más modernas de los títulos videojueguiles del fontanero y lo es aquí. Ya sea por el icónico Peaches, sus conversaciones con Kamek o por su increíble poder, Bowser es un deleite cada minuto que está en pantalla.

Temas, baladas y raps

Super Mario siempre ha sido una saga con una gran calidad sonora, y no sólo en lo tocante a sus temas musicales, sino también en sus efectos de sonido e incluso las voces de su variopinto elenco de personajes. Al igual que el fontanero bigotón, temas de sus videojuegos como Underground, Running Around o Invincibility, así como diversos efectos de sonido pertenecientes a distintas acciones tales como saltar, recoger monedas, tomar un potenciador o morir; se han convertido en iconos perfectamente reconocibles por el gran público, independientemente de si es aficionado al medio de origen o no.

Gran parte de esto se debe al trabajo del maestro Kōji Kondō, un pionero en la creación de bandas sonoras para videojuegos. Es el responsable de la gran mayoría de temas de los juegos principales de Super Mario, Star Fox y The Legend of Zelda y ha logrado crear algunas de las tonadas más alabadas y emblemáticas de la historia de los videojuegos. Esto, además, teniendo en cuenta las limitaciones de la época con las que tuvo que trabajar para llevar a cabo los inicios de su obra.

Volviendo a la película que nos ocupa, a nivel puramente musical es donde más se puede sentir la disonancia entre las decisiones artísticas y las corporativas. La banda sonora original de este largometraje son casi noventa minutos de pura maravilla sin adulterar. Una muestra de cómo musicalizar un filme basado en un videojuego y como una banda sonora del décimo arte debería ser tratada al adaptarla a la pantalla grande. Brian Tyler ha tomado los icónicos temas de Kondō y los ha reformulado e integrado de forma orgánica, con gran clase y maestría, para conformar canciones que contienen una gran cantidad de los más de 35 años de melodías provenientes de la saga del fontanero, así como algunas referencias a Donkey Kong, Mario Kart o Luigi’s Mansion. Identificar cada inspiración del soundtrack es un auténtico tour de force que te transporta continuamente a cada etapa de Mario desde NES hasta Switch, con la excepción de Sunshine, cuyos temas esperamos que puedan ser utilizados en otra ocasión.

Por poner un breve ejemplo, Opus es la canción inicial del soundtrack y la más extensa en duración por una notable diferencia. Casi siete minutos repletos de motivs de todo el espectro sonoro de la saga, que inician con unos segundos del tema de Mario, un genial tributo a la magnum opus de un mítico compositor.

Además de esto, en la banda sonora original hay dos temas que destacan y no están compuestos por Tyler. El primero es Mario Brothers Rap, que se utiliza como transición cómica de la presentación de Bowser a la del dúo de hermanos brooklynitas, una forma rápida y simpática de introducir a los protagonistas. Pero en la segunda es donde está la verdadera chicha: Peaches. Este tema ha sido compuesto por Jack Black, John Spiker —que estuvo con Black en Tenacious D in The Pick of Destiny— y los dos directores de la cinta, interpretado únicamente por el primero de los mencionados. Se ha convertido en la canción más popular de la película, con notable diferencia, ocupando el top de Spotify y protagonizando infinidad de memes desde el estreno. Lo tiene todo, es muy graciosa en el contexto de la cinta, sirve como uno de los grandes momentos de Bowser, es pegadiza y Jack Black demuestra toda la potencia de su voz. Uno de esos temas cuya única pega es no llegar a los dos minutos para poder disfrutarlo más. Fernando Castro y Hector Estrada, en los doblajes castellano y mexicano respectivamente, hacen un excelente trabajo encarnando al villano con grandes interpretaciones. Aún con todo, al momento de rockear, el profesor de Escuela de Rock sigue demostrando quién es el rey.

De ser un rey con el corazón roto a ser un candidato a los Oscars ¡vaya salto, Bowser! /©Illumination

Ahora a lo negativo: la única pega que podemos poner a la musicalización de la película son las canciones con licencia. No solo porque con un soundtrack original de tanta calidad no se necesite el uso de canciones externas, táctica típica de Illumination que demuestra la mano de ejecutivos en este aspecto concreto, sino también por la perezosa selección presentada. Todas son canciones de sobra conocidas, ninguna es un mal tema en absoluto; pero las hemos escuchado anteriormente en otras películas y las hemos escuchado mejor. Holding out for a hero es reminiscente al increíble final de Shrek 2 y en una comparación solo se puede salir perdiendo. Mr. Blue Sky se usa como cierre de la película y también fue usada en el inicio de Guardianes de la Galaxia Vol. II. Thunderstruck suena durante diez segundos en el que puede ser el uso más innecesario de todas. Tal vez el caso que más duele sea Take on me, no solo porque no pegue demasiado con lo que estamos viendo en pantalla, sino porque hay un tema en la propia banda sonora de Brian Tyler, inspirado a su vez en la de Donkey Kong Country, que estaba pensado para esa escena de forma específica y ha quedado fuera del estreno en salas.

El otro punto negativo es que Grant Kirkhope no parece haber sido acreditado por el DK Rap, cosa que no se produce con Attack! Fury Bowser, otro tema proveniente directamente de un videojuego que sí cuenta con sus compositores entre los créditos. ¿El motivo? Lo desconocemos, pero a los artistas siempre se les debe dar crédito por su trabajo y este gesto tan feo empaña una producción que en sus otros vértices se nota realizada con amor y cariño, tanto en lo visual como en lo sonoro.

Aún con las decisiones corporativas reprobables, todo lo demás es un gran acierto que esperamos ver potenciado en caso de una secuela u otra futura película de Nintendo. Si algo tienen sus propiedades intelectuales es música de calidad a raudales, proveniente de algunos de los mejores compositores del medio. No necesitan canciones metidas con calzador; prueba de ello son el enorme trabajo de Tyler y Peaches siendo la estrella absoluta de la película.

Un viaje de recuerdos por el Reino Champiñón

Por supuesto, en un evento tan grande como el primer largometraje de Nintendo no podrían faltar las referencias a toda la historia de la compañía aunque, evidentemente, se centren principalmente en nuestro querido fontanero. Ya desde la primera escena vemos la aparición de los pingüinos de Cool Cool Mountain, y desde ahí va para arriba, pues no dejan de aparecer personajes de todo el universo de Mario. Ya con Giuseppe —referenciando a Jumpman e interpretado por el mismísimo Charles Martinet—, Foreman Spike —procedente de Wrecking Crew— y la queridísima Pauline en Brooklyn se puede ver que la obra va a estar repleta de cameos pero esto no deja de crecer cuando llegamos al Reino Champiñón.

Toda la paleta de villanos de Super Mario aparece en este filme, desde los más conocidos como Huesitos o Shy Guys hasta algunos cuyos nombres ni os sonarán, como los Biddybuds o un Bramball que pasa por encima del Mario de las entregas más recientes. Mención especial tienen tanto los reyes Bob-omb como Boo, que aparecen en la boda, como el comandante de los Koopas, que consigue referenciar uno de los más temidos objetos de Mario Kart: el caparazón azul. Por parte del elenco de apoyo se puede decir lo mismo, pues tanto uno de los destellos como algunos miembros de la familia del bueno de Donkey Kong son representados en la obra, aunque hubiera estado bien haber visto a otros como Lanky, Tiny o incluso  Funky —aunque este aparece en una foto— para completar la familia. Lastimosamente, uno de los cameos, —el maestro Kinopio— fue planteado al principio, como se puede ver en material externo, pero fue sustituido por un Toad normal.

El primer anuncio está repleto de referencias. Por ejemplo, la capa que usan aquí procede de Super Mario World. /©Illumination

Pero no solo hay referencias directas a personajes, sino que en la película puedes mirar a cualquier lado y encontrar, de una forma o de otra, reminiscencias a cualquiera de las obras del fontanero. Sin ir más lejos, cuando empieza la película, Mario recorre un camino que es igual en estructura al nivel 1-1 de su primera entrega, incluyendo la bajada de la bandera. También, en un momento al principio, podemos ver a nuestro fontanero de rojo favorito jugar a la NES original —aunque curiosamente, podemos ver en otra escena la Switch, lo que nos hace preguntarnos si este Mario es un fan de la escena retro—. Ya en el mundo de los champiñones, no dejamos de ver pequeños detallitos que nos recuerdan a obras anteriores, tanto en forma como en fondo. Es así como vemos muchos de los power-ups que Mario tiende a usar, tanto los más clásicos como algunos procedentes de la época de Galaxy o 3D World, como la flor de hielo o el traje de gato.

La ambientación tampoco es para menos, pues no solo el Reino Champiñón está mostrado al más mínimo detalle, sino que zonas como Soltitlán o la senda arcoíris aparecen durante la aventura de Mario y Peach. Mención especial a ésta última, donde las referencias a Mario Kart estallan tanto en cosas intradiegéticas —la antigravedad y la selección de coche de la octava entrega siendo lo más destacable— como en cosas que los propios jugadores suelen hacer, siendo ejemplos de esto saltarse partes de la senda cayendo desde arriba o incluso Mario haciendo el movimiento conocido como «snaking» que tantos estragos hace entre jugadores de alto nivel. 

Por supuesto, no sólo hay referencias de los juegos del fontanero, sino que encontramos también otras franquicias de Nintendo. Sin ir más lejos, la primera escena en la que aparecen los protagonistas es un festival de detalles del videojuego Punch-Out y esto no para en ningún momento del filme. Referencias a Game&Watch, a Pikmin o incluso a Disk-Kun, algo que los occidentales sólo conocemos de oídas, pero que era la mascota de los discos que usaba la Famicom, son solo algunas de las muchas que hay. Pero como mención especial, hay que considerar la habitación de nuestro héroe, rellena de muchos de los títulos de la antigua NES —o incluso de la SNES, como F-Zero— mientras que, como mencionamos anteriormente, éste estaba jugando a la consola, aunque también es destacable mencionar que el juego en cuestión era el mismísimo Kid Icarus, por lo que se ve que Mario, definitivamente, sí conoce sus clásicos.

Voces y traducción: de qué pasta están hechas

Si bien dentro del apartado de audio ya se ha comentado la elección de canciones y efectos de sonido, las voces de esta película tampoco pasan desapercibidas, sean las de la versión original o el doblaje español. Desde el primer momento, el público ha tenido fuertes opiniones y ha comentado cada aspecto en las redes sociales. Incluso ya con el anuncio de la voz seleccionada para el protagonista del filme en la versión original empezó la discusión, pues se había optado por el actor Chris Pratt y se descartó para este papel al mismísimo Charles Martinet —voz oficial del fontanero en todos los juegos de Nintendo—. Sin embargo, al saberse las voces de otros protagonistas tan icónicos como la princesa Peach —Anya Taylor-Joy— o Bowser —Jack Black, conocido por dejarse la piel en este tipo de papeles—, las quejas parecieron disminuir. Además, el público tendría la oportunidad de escuchar la voz de Martinet en la cinta, pues finalmente fue el elegido para ser la voz de Giusseppe y del padre de los protagonistas. Este detalle era un toque sutil para denotar que en esta película tienen su hueco todas las generaciones que han escuchado a Mario y reforzaba la idea de que esta producción también adecuada para las familias.

Dentro ya de los confines de nuestra península, toda la comunidad de fans de los videojuegos estábamos expectantes ante la elección de voces. ¿Se seguiría la misma lógica estadounidense de usar una voz de un actor famoso en el momento o se optaría por actores de doblajes profesionales? Al ser una cinta de tal importancia y de una franquicia que significa tanto para tantas personas, se trataba de una elección de vital importancia y la cual condicionaría el resultado final del producto. Un famoso puede ser una herramienta fantástica de marketing pero dar unos resultado nefastos en el estudio y tener que realizar multitud de retakes que encarecerían el proceso, lo retrasarían o incluso podrían haberse evitado de haber contado con un profesional ya desde el primer momento. 

Sin embargo, la decisión tomada fue la de optar por actores de doblaje profesionales para todos los roles del elenco. De hecho, el componente familiar que en la versión original aportaba el hecho de que la voz tradicional de Mario sea el padre de los hermanos se conservó, e incluso potenció. Los actores que daban su voz a los hermanos protagonistas también lo son en la vida real —Guillermo y Rafa Romero—. Esto provoca que en voces de la versión española pueda detectarse el cariño y el lazo de los hermanos, presente tanto en la ficción como en nuestro mundo. Asimismo, Martinet también participó en la versión española —no es la primera vez que Martinet habla en nuestro idioma, incluso en su rol oficial de Nintendo—, manteniendo sus papeles de la versión inglesa original.

Quedarse hasta el final de los créditos siempre tiene su premio… / © Tecnison S.A.

Con todo, el ofrecer un doblaje de igual calidad vocal que el original no era el único punto crucial que suponía traer la cinta en nuestro idioma. Formar parte del proceso de doblaje de un producto es un desafío, sin importar la fase en la que se participe, como ya se comentó anteriormente en esta web. Hay realidades inalterables de la franquicia, como que Mario y Luigi tienen orígenes italianos —algo que aparece de manera explícita en la cinta— y que la película está ambientada en parte en Brooklyn. También existen expresiones muy características en inglés que suenan bien en la versión base, pero las cuales, si se traducen al español directamente y en el contexto en el que son usadas, pierden naturalidad. Sin embargo, el responsable de traducción de la cinta logró hacer que estas expresiones estuviesen correctamente adaptadas y a ninguna persona de la sala le extrañó su uso. Gracias al doblaje se tiene además la oportunidad de añadir algunas referencias o recursos del lenguaje que, a pesar de no estar presentes en las original, quedan perfectamente integradas en la cinta, tanto por la trama como por el tono de la misma o la personalidad del elenco. Por ejemplo, a nadie se le va a olvidar que, para valorar la capacidad de un italoamericano, la princesa del Reino Champiñón se preguntó de qué pasta estaba hecho… o igual sí, porque como es una expresión tan habitual y tan bien utilizada, resulta natural escucharla. 

¿Habrá siguiente nivel?

No sabemos lo que planea Nintendo en específico —uno de los rumores más populares y ambiciosos es la posibilidad de un multiverso de sus videojuegos principales, con culmen en una película de Super Smash Bros—, pero de momento lo único que tenemos asegurado es una cinta que ha sido capaz de unir a millones de personas delante de una pantalla. Se ha convertido en la película más taquillera de lo que llevamos de año, pese a no haberse estrenado en lugares como Japón hasta hace un par de días, y así demuestra, una vez más, que los videojuegos ya no son algo ajeno a la cultura popular actual más mainstream, sino una parte central de la misma.

Con todo lo comentado en cuenta, hay una conclusión clara: la popularmente conocida como Mariopeli no ha dejado indiferente a nadie. Habrá algunos aspectos que podrían mejorarse, pero también otras ideas que están tan bien llevadas a cabo que resultan imposibles de olvidar. Nintendo ha querido hacer un regalo a la comunidad de todo el mundo, a todas las personas que han pasado un mínimo de tiempo delante de la pantalla viviendo cualquier aventura con estos simpáticos personaje, ya sea ganar una carrera de karts, explorar una mansión encantada o frustrándose porque «la princesa está en otro castillo».

Todos contuvimos el aliento cuando vimos ese maldito caparazón azul. / © Illumination

Esta película pretendía que todo aquel en las butacas del cine viajase en el tiempo para vivir un momento en específico: la primera vez que cogió los mandos y vio a un fontanero de mono azul y gorra roja en pantalla. Desde ahí, construye una sucesión de escenarios y referencias que nos transportan a esas tardes de felicidad delante de la consola, pero esta vez acompañados de una sala llena de gente que está viviendo de nuevo esa magia también, quizás con la misma intensidad o incluso más. Esta película ha cumplido su objetivo, el cual es el mismo que Nintendo —o incluso los videojuegos en general— siempre ha buscado: unir a las personas y hacer que pasen un rato agradable y divertido delante de una pantalla.

Artículo realizado en colaboración entre Drazz, Ana of the Valley CrossGXS y Lambolambs

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