Hay ocasiones en las que uno no puede dejar de preguntarse si realmente el público es consciente de toda la fase de documentación y familiarización que está detrás de la traducción de su producto de ficción favorito. Y de lo importante que esta fase puede llegar a ser para que, como espectador, puedas disfrutar tanto de una obra en español como si esta estuviese en versión original.
Esta pregunta volvió a mi cabeza hace aproximadamente una semana, a raíz de una conversación. Le comentaba a mi interlocutor que me había terminado el anime de Devil May Cry, estrenado en 2007, porque lo había encontrado doblado al español en YouTube. Me lo había pasado bien porque es una obra para apagar el cerebro y disfrutar de una narrativa simple, cuyo mayor atractivo son las interacciones entre personajes que ya conocemos y ver el festival de sangre consecuente de la caza de demonios habitual. Vamos, un slice of life en el que Dante solo toma encargos pequeños y, por una vez, no se ve obligado a salvar el mundo —hasta los últimos dos capítulos—. Con todo, mi mayor pega era el doblaje en español. No me refiero la interpretación de los actores de doblaje, la cual se adecuaba a lo que la gente esperaba en la época —quizás alguna frase de Patty puede llegar a recordar al tono chillón de la chica que tenía que ir al otorrino, pero poco más—. Lo que realmente me hizo arquear una ceja y extrañarme fueron dos términos: «Espada» y «jaque mate».
Esta persona no entendía mi frustración ante esto. «Espada» es solo un nombre propio que puede adaptarse para que sea fácil de pronunciar en español y decir «jaque mate» justo al asestar el golpe final de un conflicto es una expresión orgánica en español. Me decía que le estaba dando muchas vueltas al asunto y buscaba fallos menores, cuando había otros aspectos que me podrían haber gustado mucho menos. Por estas declaraciones, podéis deducir que mi compañero no es un fan de la franquicia pues alguien que realmente lo fuese se hubiese al menos extrañado ante esta elección de términos.
Igual alguien está algo perdido o no conoce Devil May Cry lo suficiente para comprender toda esta espiral de indignación ante dos simples términos. Demos un un poco de contexto, pues: Devil May Cry —DMC—, es una serie de videojuegos desarrollada y publicada por Capcom entre 2001 y 2019 para varias plataformas. Gracias a su innovación en cada entrega, su apartado artístico tan característico, una banda sonora archiconocida y una buena cantidad de carismáticos personajes, DMC consiguió hacerse un hueco entre aquellas franquicias de las que cualquier persona mínimamente interesada en los videojuegos ha oído hablar. Esta fama ha sido el motivo por el cual el estudio Madhouse llevó a cabo una adaptación al anime en 2007, en la que acompañamos a Dante durante diversos encargos relativos a la caza de demonios, con villano final incluido en el mismo anime. Nada demasiado complejo, pues la finalidad de la serie era entretener a aquellos fans de la saga que quieren más Dante en su vida y atraer a nuevos seguidores a la franquicia, presentándoles la misma en un medio cómodo y «pasivo», gracias al cual pueden conocer los fundamentos de una historia que, por aquel entonces, ya estaba bastante desarrollada en el otro medio.
Por lo tanto, uno esperaría que este anime respetase todo lo que construyeron los tres juegos publicados hasta ese momento: localizaciones, personajes, particularidades, idiolectos… Un fan tendría que ver en ese anime un reflejo fiel de su videojuego, de ese producto al que le ha dedicado horas de su vida. Asimismo, si alguien que ha visto el anime se aventura finalmente a empezar los videojuegos, esperará reconocer algún elemento suelto que se nombre en la serie. Sin embargo, el anime, con dos términos aparentemente inocentes, comete un gran error de traducción en este tipo de productos: no respetar la traducción canónica de elementos característicos de la saga.
Empecemos por el nombre, por el referido erróneamente como Espada en el anime. Si hay un personaje que es constantemente mencionado en la saga, aparte de los protagonistas, es Sparda, el Caballero Oscuro Legendario, pues es el padre del protagonista y quien, por sus actos, pone en marcha la historia de DMC. Cierto es que, por la pronunciación en el japonés original del nombre —Supāda—, uno podría verse tentado a traducirlo por Espada o Spada sin mayor contemplación y siguiendo la tendencia castellanizadora habitual… pero no puede, porque el nombre de Sparda es un elemento con una traducción canónica aceptada en el universo de DMC y, en consecuencia, por la comunidad de fans del mismo.
Por presentar un supuesto similar, sería el sonado caso de Jaskier, en el universo The Witcher. Si hubo un aspecto que llamó la atención de los admiradores más acérrimos de la obra de Sapkowski al jugar a The Witcher 2 fue el cambio de nombre fortuito de Jaskier a Dandelion —nombre del personaje en la versión inglesa por aquel entonces—, que provocó ciertas quejas entre los fans de Geralt. Los problemas se debían a que el personaje ya contaba con un nombre canónicamente establecido en español, el cual se puede encontrar fácilmente en las novelas, traducidas por José María Faraldo. Elegir la versión inglesa ignorando la canónica del español es un movimiento pésimo, razón por la cual el equipo de traducción de The Witcher 3 decidió corregir el desbarajuste del nombre y volver al Jaskier al que todos los fans están acostumbrados y adoran —y ahora más, gracias a la serie homónima de Netflix, que también respeta el nombre polaco original del personaje—, a la vez que guardaban fidelidad a la traducción de Faraldo en todos los aspectos que el medio permitía, como dos miembros del equipo explican.
Pasemos al siguiente término, a «jaque mate». Para poder analizar esta traducción, debemos situar estas palabras en su contexto. Estamos en el episodio final, justo en el momento en el que Dante ya ha derrotado al villano principal y solo le falta asestarle el último golpe, disparar la última bala que pondrá fin a la existencia del demonio de turno. Así que, aún con Rebellion en mano, apunta con una de sus pistolas a cámara y pronuncia su palabra. Esa palabra que aparece en todos los juegos, de una manera u otra, y que es una parte de la personalidad misma de DMC como franquicia: Jackpot!
Sin embargo, en el doblaje al español y las versiones subtituladas que circulan por internet, esta palabra no hace su aparición y se ve sustituída por «jaque mate» o «lotería». Ni siquiera se usa el «premio» canónico de los subtítulos de los videojuegos. Al principio, no comprendía qué podría haber motivado dicho movimiento, pero con la mente en frío pude lanzar una hipótesis: esta decisión podría verse motivada por un elemento de la traducción audiovisual, la llamada sincronía labial, en la cual se busca hacer coincidir el doblaje con los movimientos de la boca del personaje. En el japonés original del anime, Dante dice jackpot, pero con la pronunciación japonesa —jakkupotto—, por lo que son cuatro sílabas las que se diferencian bien en ese plano, pues se puede ver la cara del personaje. Por lo tanto, estas opciones de cuatro sílabas pueden verse justificadas por este aspecto. Con todo, el uso de «jaque mate» viene del ajedrez, un juego de estrategia y considerado calmado; esta expresión normalmente es usada cuando una persona gana intelectualmente a otra en juegos de lógica o ingenio, no cuando dispara una bala a la cabeza de un demonio. Para una fan tampoco muy acérrima de la franquicia —y jugadora de ajedrez en su día federada—, «jaque mate» no es la opción apropiada ni de lejos.
Es algo tan intrínseco y tan propio de DMC que se escuche un jackpot cada vez que se asesta un golpe final que cambiarlo es algo práticamente inadmisible. Yo misma lo dije en alto en ese momento y me quedé blanca al escuchar el «jaque mate». En esta ocasión, el ajuste a las convenciones correctas del medio no deberían ser lo que motive el traductor a la hora de realizar una traducción; estamos en el momento culmen de la pelea contra el villano final del anime y no se debería romper la atmósfera del momento solo por una sincronía. Por otra parte, uno podría argumentar que jackpot no es un término en español ni aparece recogido en el diccionario de la RAE y que no nos deberíamos aferrar a anglicismos innecesarios. Estoy de acuerdo con renegar del uso indiscriminado de palabras extranjeras para realidades que podemos expresar orgánicamente en nuestro idioma, pero con una búsqueda rápida en el CREA —Corpus de Referencia del Español Actual— se puede comprobar que el término se usa en español en contextos formales, como novelas publicadas o prensa, y en el mismo día a día puede ser escuchado. No sería extraño que Dante usase esta palabra; mucho menos cuando todo DMC está plagado de términos ingleses, incluso en su gameplay e interfaz, a los que el público tradicional ya está más que acostumbrado.
Otro escenario posible —y espero que no sea el caso— es que el traductor simplemente considerase que la traducción apropiada era «jaque mate»; que viese la escena y pensase que jackpot no presentaba ningún motivo para ser conservado, pues solo se usa para quedar guay en el anime. Así que tenía la libertad para cambiarlo. Obviamente, esta situación solo se daría si alguien del equipo de traducción o doblaje —no necesariamente traductor, pues también están los revisores y toda la fase en el estudio de doblaje— lo cambió sin reparar en todo lo canónico de la saga.
Que una persona altere frases enteras sin reparar en los aspectos canónicos de la saga es algo que puede ocurrir, y no solo en el pasado. Este año se estrenó en territorio español Jujutsu Kaisen 0 Movie, con una versión con audio en japonés y subtítulos en español y una versión con el doblaje en español. Con el manga ya leído, fui a ver las dos versiones al cine y me ocurrió algo similar a lo expresado en este artículo: en la versión doblada al español, alguien se tomó la libertad de añadir una frase a un momento que tanto en el manga como la versión original dejan en silencio, solo con la boca del personaje moviéndose y dedicando unas palabras que solo quedarán entre las dos personas de una conversación. Ni siquiera el espectador tiene permiso para conocerlas, pues es algo privado. Incluso el autor, cuando se le pregunta por esa frase, declara que ya se ha dicho en el manga… donde solo aparecen dos líneas censurando esas palabras. En el doblaje español, el personaje dice sin tapujos un «se acabó», alejándose totalmente del canon establecido por el propio autor. Podría argumentarse que se añade para dejarle claro al público español la escena, de la misma manera que en algunas ocasiones se pueden llegar a traducir frases comunes del japonés que son usadas en ciertos contextos para expresar sentimientos de manera no tan explícita —acorde con el hermetismo tradicional de esa cultura— . Sin embargo, este no es el caso de Jujutsu Kaisen; el autor quiere explícitamente que esas palabras no las conozca el público y así debería ser, sin importar la versión en la que consuma el producto. Y las personas encargadas de la traducción y doblaje de esta película deberían respetarlo.

En definitiva, la terminología específica y aspectos ya establecidos de los antecesores de un producto es algo de vital importancia en el proceso de traducción. Su alteración injustificada podría suponer casi una traición a los fans o incluso al propio autor de la obra, por lo que deben tratarse con sumo cuidado y se debe estar siempre alerta para no alterarlos. Uno podría pensar que estar al día de todo el trasfondo de todos los productos en los que se participa es imposible, pero en verdad es algo que tiene soluciones: ser fan, haber consumido algo relacionado, dedicarle el tiempo necesario a documentarse o —debido a que los ritmos de la industria son frenéticos y no siempre se tiene tiempo para dedicarle 20 h a un juego— tener el teléfono de alguien que sí sabe del asunto. También está una alternativa muy profesional y elegante: rechazar el proyecto y recomendar a ese profesional amigo tuyo, tan fan de ese producto que podría hacer la traducción casi de memoria. No siempre se puede tomar esta decisión, pues morirse de hambre no es una opción, pero, de nuevo, es una solución si no se dispone del tiempo para poder documentarse lo mínimo indispensable y necesario para realizar una buena traducción y localización.
Aunque esta conclusión puede caer de cajón o resultar una obviedad, se puede ver cómo muchas veces este aspecto es pasado por alto o ignorado, dando resultados nefastos. No es que los traductores profesionales no lo sepan, pues en cualquier formación de traducción se habla mil y una veces de estos aspectos, tanto en la gran parte de asignaturas de traducción en los grados, tanto en las titulaciones de especialistas. Un traductor debería tener claro que conocer los aspectos básicos del producto con el que trabaja es algo indispensable. Un traductor debería tener claro que, si no sabe lo suficiente, documentarse y familiarizarse es lo primero que se debe hacer antes de empezar a traducir. Un traductor debería tener claro que son detalles como estos los que pueden decidir si una obra triunfa en un mercado o en una comunidad. Un traductor debe tener claro que, en DMC, «jaque mate» no es lo mismo que «jackpot».
Pingback: Entrevista: Graznando con Ramón Méndez | Futoi Karasu
Pingback: En la mente de: Vergil (Devil May Cry) | Futoi Karasu