No, la culpa no es de Nintendo

No es ningún secreto para nadie que la mayoría —por no decir todas— de las grandes compañías de videojuegos tienen actitudes como mínimo reprochables bien con respecto a sus trabajadores o bien con respecto al consumidor que compra sus juegos; al fin y al cabo, se trata de empresas que buscan maximizar sus beneficios, no son hermanitas de la caridad, y actúan igual que lo haría cualquier otra empresa que se nos ocurra.

Si queremos tener un enfoque crítico con la industria del videojuego, se hace necesario poner el punto sobre las íes cuando alguna de las compañías hace algo que no nos gusta. Creemos que en este aspecto todos deberíamos estar de acuerdo. Ahora bien, el problema surge cuando se difunde información falsa y se culpa a las compañías de juegos de cosas que no son inherentemente su culpa como tal, y la bola crece sin parar y cada vez más gente se cree la información sin contrastarla o, por lo menos, pararse a pensar un segundo, pues a veces basta con una simple búsqueda en Google o con tirar de sentido común y lógica.

Así reacciona la gente en redes sociales cada vez que Nintendo hace o dice algo.

Una de las compañías que más sufre esto es Nintendo; cualquiera que pase un mínimo de tiempo en redes sociales puede darse cuenta. Antes de ir al meollo de la cuestión, queremos aclarar que este artículo no va a tratar de defender a la compañía nipona, y menos ante lo indefendible, pues no podemos negar que sí hacen muchas cosas criticables, sino que constituye una crítica a la gente que difunde falsedades y mentiras y que hoy es objeto de estas líneas. Si alguien se da por aludido, no podemos hacer otra cosa que pedirle que recapacite y que la próxima vez, antes de compartir nada y de gritar furioso a Nintendo —como el meme ese de Abe Simpson de old man yells at cloud—, trate de informarse mínimamente, que de verdad que no cuesta absolutamente nada, y menos en esta era en la que todos tenemos acceso a internet.

Todo esto viene a raíz de la polémica que surgió por la edición física del famoso Undertale. Dicha edición física en América corre a cargo de Fangamer, pero a España la traía de importación una conocida tienda de videojuegos online, Xtralife. Pues bien, esta tienda puso el juego a un precio exorbitadamente alto incluso teniendo en cuenta los gastos derivados de importación y aduanas, y más teniendo en cuenta que es un indie que en digital no llega a los 20 euros. No tardaron las voces en alzarse para culpar a Nintendo de dicho precio. Pero vamos a ver, en primer lugar, Undertale no es de Nintendo siquiera, es un juego desarrollado por Toby Fox y que no es exclusivo de Switch ni de ninguna plataforma de Nintendo, de hecho, está disponible para PC y consolas de otras compañías. Lo que es más, su precio en la Eshop de Switch es muy similar al que tiene en Steam (sin rebajas, claro), por ejemplo: 10 euros en Steam y 15 en la Eshop, una diferencia de tan solo cinco euros, como podéis ver. En segundo lugar, Nintendo no es la responsable de la distribución de la edición física del juego. Y esto ocurre con un título de sobras conocido como es el caso de Undertale, no me quiero imaginar con algo más de nicho.

La edición coleccionista de Undertale en la web de Fangamer.

¿Por qué motivo sucede esto? Bueno, según la humilde opinión de esta redactora, el odio a Nintendo ha llegado a un punto tal que la gente se ha vuelto totalmente irracional y ya no sabe lo que dice, y si algo tiene una mínima relación con Nintendo, por ínfima que esta sea, ya es culpa de ellos, aunque en realidad no lo sea.

Tampoco nos vamos a engañar: es cierto que Nintendo de un tiempo a esta parte tiene algunas prácticas por las que es lógico que se acaben granjeando la antipatía del público. Una de las más evidentes que se nos ocurren es el problema con los joycon de Switch, que como bien sabréis padecen el terrible drift, y Nintendo se niega a arreglarlo, pues todos los mandos de los distintos modelos y renovaciones con que cuenta la consola híbrida arrastran este problema. Otro problema que se le achaca continuamente a Nintendo es que no bajen nunca los precios de sus juegos; esto, si bien es más debatible, pues se podría aducir que no están de ninguna forma obligados a rebajar sus juegos pasados unos años de su salida, es también comprensible que no guste y, por tanto, lo aceptamos como crítica válida. Pero ¿por qué cargar a Nintendo con la culpa de algo que no han hecho? Lo único que se consigue con esta actitud es mirar al dedo en vez de a la luna y no cargar con las culpas a los realmente responsables de las cosas. Es más, este comportamiento es problemático por partida doble porque por un lado el verdadero culpable se va de rositas (en el caso anteriormente expuesto de Undertale, sería Xtralife) y, por otro, se ignoran las verdaderas cosas criticables de Nintendo para centrarse en lo que no es.

Tampoco vale la excusa de que «es que Nintendo permite que se haga eso». ¿En serio alguien cree que Nintendo puede controlar que una tienda física concreta venda algo muy caro? ¡Si ni siquiera es ilegal! Es más, cualquier usuario puede vender juegos en plataformas como Wallapop a precio de oro y Nintendo no podría hacer nada. La única culpa que tendría Nintendo en este tipo de casos sería que al sacar pocas copias físicas de un juego se favorece la especulación de este tipo, pero esto, de nuevo, solo es criticable cuando sean juegos distribuidos por la propia Nintendo.

Creemos sinceramente que aquí tocaría priorizar lo que debe prevalecer: ¿el odio visceral por Nintendo o la razón y la sensatez e informarse un poquito antes de hablar? Nosotros, desde luego, lo tenemos claro: siempre es mejor intentar no difundir información falsa. No podemos dejar que nos consuma la irracionalidad, porque si no gana la desinformación. Y nos parece que es preciso luchar por un internet en el que la información sea todo lo verídica y fiable que sea posible.

Un comentario en “No, la culpa no es de Nintendo

  1. Me recuerda a Konami. Es cierto que tampoco son la mejor compañía pero nunca han vivido de los pachinkos y parece que la gente piensa lo contrario siempre que no hacen lo que quieren.

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