Sensō Ron, publicado en 1998 dentro de sus habituales trabajos con el título compartido de Gōmanism, estableció a su autor, Yoshinori Kobayashi como una de las voces más influyentes dentro del movimiento neo-nacionalista de Japón en los albores del siglo XXI. El manga cubre muchos temas además de la historia de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico, pero es su nacionalismo chovinista —entre el que se incluyen la negación de atrocidades cometidas por el ejército imperial japonés como la Masacre de Nanjing, la justificación de las llamadas mujeres de consuelo o la romanización y glorificación del Kamikaze—, lo que le valió ganar una gran base de seguidores leales y de fervientes detractores por igual.
Nuestro artículo, sin embargo, no se centra en la ideología política de Kobayashi per se —aunque queremos aclarar que en Futoi Karasu somos diametralmente contrarios a la misma—, sino en cuestiones historiográficas y metodológicas relacionadas con su obra y en el uso que se le da en ella a una de las fuentes principales de la historia contemporánea reciente, el testimonio.
A lo largo del manga se cuentan las historias de numerosos individuos, incluida la del propio Kobayashi, el cual actúa como narrador de la propia obra. Debemos comenzar destacando lo irónico que resulta que un trabajo de estas características haya tenido un papel tan influyente en las nuevas tendencias nacionalistas japonesas, cuando durante mucho tiempo han sido precisamente estas mismas las que han promovido el uso de una historiografía positivista basada en documentos, con un enfoque particular en la documentación oficial, y han hecho grandes esfuerzos para invalidar los testimonios del pueblo como una fuente histórica aceptable. Aunque en realidad esto tiene mucho menos que ver con la preocupación por el rigor historiográfico que con la legitimación del sesgo japonés en lo concerniente a la guerra en el frente asiático de la IIGM.

La idea que tiene el propio Kobayashi sobre los testimonios no difiere mucho en sí misma de la de otros ultranacionalistas, y viene descrita en el capítulo 12 de este manga, en el que el autor inventa una historia que versa sobre una acusación falsa, en la que el testimonio juega el papel de la mentira, intentando con ello establecer este tipo de fuente documental como un elemento de poca veracidad y, por tanto, de nulo valor. Sin embargo, en el numero 15 nos vamos a encontrar con un relato de la experiencia bélica de un personaje llamado Takamura Takehito, titulado como “Tsūkaina sensō taiken” o, en la lengua de Cervantes, “Experiencias de guerra emocionantes” —el título en si ya resulta interesante, pues podemos observar cómo se evita el uso de la palabra “testimonio»—.
Aquí todo ese sesgo mencionado hacia el testimonio desaparece, y este pasa a ser válido porque apoya los objetivos políticos e ideológicos que persigue Kobayashi. Es decir, sirve para confirmar el sesgo del autor. Además, este fragmento de la obra le permite presentar la guerra como una aventura con la que sus protagonistas “están encantados”, pudiendo ser así utilizado como un argumento arrojadizo hacia los grupos pacifistas —como podréis imaginar, la cultura de la guerra y el militarismo están muy presente en el nacionalismo de forma global y Japón por supuesto que no iba a ser una excepción—.
Como mencionábamos, a pesar de su carácter ideológico, el capítulo de esta obra es una emocionante historia de aventuras, que se apoya en el propio formato del manga para darle una capa cuasi cinematográfica y que resulta rayana en la reverencia hacia los eventos narrados, en los que se desdibuja la realidad y la ficción. En 2009, según Philip Seaton, existió un fuerte debate en redes en torno a la veracidad de la fuente utilizada, —si bien el enlace a dicha discusión se encuentra actualmente caído y no podemos verificar más de la misma— es decir, el manga sirve para realzar el testimonio, revestirlo de capas que cumplan los deseos del autor y presentarlo de una forma mucho más efectista que una entrevista, aumentando así su difusión.

Pero lo más importante es que el trato que le da Kobayashi a este pedazo de “historia oral” contrasta fuertemente con el tratamiento que da a las historias contadas por aquellos soldados que reconocen los crímenes de guerra cometidos. Queda para ejemplo de esto el Capítulo 13 del manga, representándolos como soldados llorones, rodeados de un aura de humillación que contrasta con el trato dado al anteriormente mencionado Takehito.
Sensō Ron, así como toda la colección Gōmanism, también nos sirve como fuente histórica y de estudio para comprender de donde surgen esos sentimientos neo-nacionalistas tan presentes en la sociedad japonesa actual, si bien esto ocurre muchas veces de forma inconsciente. Como hemos mencionado, el propio autor hace de narrador en numerosas ocasiones a lo largo de la obra, y algunos capítulos son auto-bibliográficos, relatando episodios de su vida, de mayor o menor interés, pero es de estos capítulos alejados del apartado bélico de los se puede extraer la gran admiración de Kobayashi hacia los kamikaze y la reverencia que sentía hacia su abuelo, el cual fue militar en la IIGM. Es de la unión de estos sentimientos, junto al estudio que se da en el periodo en el sistema educativo japonés, el que configura el sistema moral del creador. El punto subyace en la idea de que su abuelo y otros ex soldados sean demonizados en la actualidad, si bien esto es llevado al extremo.
Por lo tanto, es revelador no solo por el claro desequilibrio entre el tratamiento del testimonio que apoya y aquel que se opone a una agenda nacionalista, sino también por la forma en la que se utiliza el formato visual del manga para influir en la opinión del lector sobre la veracidad, tanto de las vivencias de los actores históricos como de las opiniones de los activistas u otras personalidades que participan en los debates sobre belicismo en Japón. Se remarca así como este medio puede traspasar, y traspasa, las barreras del “entretenimiento” y entrar de lleno en el edificio de las ciencias sociales, no solo ya como elemento de estudio, sino como fuente histórica, testimonial.
Fuentes del artículo:
Steaton, P. (2010) «Historiography and Japanese War Nationalism: Testimony in Sensōron, Sensōron as Testimony» The Asia-Pacific Journal | Japan Focus Volume 8 Nº 32 Vol. 3.
Oda, T. (2017) “Alternative narratives of Japan in contemporary media: Kobayashi Yoshinori’s Sensōron”, Mutual Images Journal, Vol.3.
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