Nuestra relación como jugadores con el rol —y particularmente con el japonés— es por lo general bastante diversa. Hay gente que entra para maravillarse con locas historias de fantasía, personas que entran para conocer a interesantes personajes y las dinámicas creadas entre ellos y con el mundo y luego están los que simplemente quieren aporrear monstruos con magia o distintas armas. Este género tan valorado por muchos —y odiado también por bastantes, solo tienes que entrar en el canal del youtuber de videojuegos estándar cada vez que se anuncia un juego que huela lo más mínimo a JRPG— tiene, en sus distintas subramas, mucho que ofrecer. Pero hay una cosa que se ignora mucho a la hora de hablar de estos y es el ejercicio de desarrollo de mundo. También conocido como worldbuilding, es de esas cosas que muchas veces en un guion se alaban poco y aunque es cierto que hay obras que funcionan sin tener que apoyarse tanto en esto, una buena construcción puede dar esa cohesión y hacer que una obra gane mucho empaque, como puede ser, por ejemplo, la franquicia acerca de la que gira este artículo.
La saga Trails —conocida en japonés como Kiseki— es uno de los buques insignia de Nihon Falcom, una desarrolladora japonesa que, si bien no ha sido bendecida con la mirada del mainstream en Occidente, lleva más de 40 años desarrollando juegos de rol tales como Ys, de la que hemos hablado largo y tendido en esta web, o The Legend of Heroes, que es a grandes rasgos la franquicia sobre la que Trails se construye. Si bien es cierto que hereda de este origen del nombre —siendo el primer título, Trails in the Sky: First Chapter, la sexta entrega de TLOH — es lo único que comparte, ya que hasta el día de hoy no hay ninguna conexión argumental más allá que puras referencias narrativas a la subsaga de Gagharv, que consta de las entregas tres a cinco de la franquicia matriz. Kiseki ocurre en la tierra de Zemuria y cada conjunto de juegos —que llamaremos en adelante arcos— corresponde a un territorio distinto de este mundo y a su relación con el resto, ya que esta serie de juegos tienen un apartado geopolítico bastante extenso dentro de su construcción de mundo.

El primero de los arcos, publicado en 2004, es Trails in the Sky —Sora no Kiseki en el lenguaje original— que ocurre en el sencillo reino de Liberl. Aquí se nos presentan a los bracers, una suerte de mercenarios a los que los protagonistas de esta subsaga, Estelle y Joshua, quieren pertenecer. Para ello, tendrán que dar una vuelta a todo el territorio para conseguir unos permisos mientras van conociendo como conviven los diferentes pueblos bajo el reinado de la reina Alicia. Con un enfoque más similar al Slice of Life en los dos primeros juegos, Sky nos introduce fácilmente en un mundo lleno de misterios con la llegada del Gospel, un misterioso artefacto cuya procedencia llevará la batuta de la trama del primer juego. Aunque esta parte goza de tres títulos, solo los dos primeros forman parte de la historia principal, ya que el tercero funciona como un puente entre ésta y los siguientes arcos, llevándonos de la mano del viaje a los infiernos de uno de los personajes de la segunda entrega, Kevin.
Y de un idílico reino llegamos a la bulliciosa ciudad-estado: Crossbell sustituye la exploración por zonas de Liberl por una gran ciudad explorable desde el minuto uno. Este arco —que se compone de Trails from Zero y Trails to Azure, saliendo el primero justo hoy en Europa— nos pone en los zapatos de la Special Support Section, una especie de truco de marketing de la policía de la ciudad para enfrentarse en popularidad a los bracers y dependerá de estos jóvenes, liderados por Lloyd Bannings, de desentrañar los misterios de la ciudad del pecado. Al contrario que el setting de Sky, Crossbell goza de una tecnología mucho mas moderna y la historia tiene un enfoque centrado en mafias y en drogas más que en reyes y espadas, aunque no deja de mezclar ambos conceptos para hacer algo único. La búsqueda de la verdad tras la muerte del hermano mayor de Lloyd y el misterio de KeA, una niña encontrada en un cofre, serán el centro de la nube de preguntas y respuestas que esta bilogía puede ofrecer, que ahora por fin va a llegar a Occidente.

Después de esta subsaga, Falcom decidió sacar un spin-off titulado Nayuta no Kiseki —que nos llegará próximamente a a este lado del mundo tras diez años como Nayuta: Boundless Trails— que mezclaba la jugabilidad que tenía en esa época Ys con la forma que Trails cuenta sus historias. No deja de ser un experimento interesante para ambas franquicias, pero su peso argumental nulo en la saga —por ahora, que nunca se sabe— hace que solo tenga una ligera referencia en este artículo. No fue hasta el año siguiente que apareció el hasta hoy arco más popular. Trails of Cold Steel —también conocido en Japón como Sen no Kiseki— nos traslada a Erebonia, el imperio al norte de Liberl y que tantos quebraderos de cabeza ha provocado en esta saga. Aquí manejaremos a la Clase VII de Thors —liderada por Rean Schwarzer— un grupo mixto entre pobres y nobles en una escuela que divide entre procedencia y que sienta las bases para una guerra de clases que envolverá toda la región. Al contrario que las anteriores, este arco está separado en dos mitades de dos juegos cada una, con un salto temporal de por medio, ocurriendo las dos primeras partes al unísono de los últimos compases de Azure y siendo la segunda mitad las repercusiones de lo ocurrido en Crossbell además de, obviamente, Cold Steel II. La ambientación se queda en un paso intermedio entre modernidad y fantasía medieval, dando peso a brujas y gnomos, pero manteniéndose con conceptos como telecomunicaciones o incluso mechas, alrededor de los cuales girarán algunos de los misterios más interesantes de la tetralogía. Cabe destacar que esta subsaga ha resultado ser más divisiva que las otras: Aunque por un lado tiene algunos de los personajes más interesantes de la franquicia —estando el foco central en Gilliath Osborne, el Canciller de Hierro, uno de los puntos fuertes— y tiene conceptos con muy buen potencial como los anteriores mencionados mechas, los detractores denuncian que algunos de los títulos tienen un ritmo demasiado pesado incluso para los estándares de la franquicia, al igual que se le acusa de tener unas conclusiones pobres para varios personajes importantes en el cuarto juego. Quien escribe estas líneas tiene una opinión tan dividida como la crítica general, pero aunque tenga sus flaquezas, sigue siendo una parte bastante recomendable.
Tras Cold Steel se publicó otro juego puente, que también funciono como una suerte de cierre de las dos subsagas anteriores, titulado Trails into Reverie. En este, además de manejar por sus rutas tanto a Rean como a Lloyd, también tendríamos el control de C, un terrorista enmascarado —aunque no se recomienda buscarlo, Falcom es especialmente suelta con los spoilers, y su verdadera identidad está en la camiseta del cuadragésimo aniversario— que va acompañado de un grupo de inadaptados de la sociedad. Tras finiquitar con broche de oro la subsaga de Erebonia, el objetivo viró a la republica de Calvard con Kuro no Kiseki —del que lamentablemente aun no tenemos nombre occidental, aunque hay varias propuestas— donde manejamos al Van Arkride, un solucionador de problemas que es envuelto en una suerte de conspiración alrededor de los inventos del Doctor Epstein. Esta historia concluirá supuestamente en Crimson Sin, la secuela, que sale esta semana en el país del sol naciente. Lamentablemente, ninguno de los juegos que cuenta este párrafo ha salido aun traducido fuera de Japón, y el primero de estos tiene fecha provisional para finales del año que viene.

Y esto nos lleva a una de las problemáticas de Trails en Occidente, que son las fechas de salida de los juegos: Si consideramos que este año que entra saldrá Reverie en el viejo continente y que Falcom va a estar ocupada con el nuevo Ys, eso significa que los títulos de Japón van con dos años de adelanto con los que salen aquí. Han llovido ríos de tinta respecto a la los lanzamientos, que han salido desordenados saltándose arcos enteros —Zero, por ejemplo, es el cuarto título de la saga, pese a que ha salido el octavo en estas tierras— y los lanzamientos tanto con fecha de salida como con respecto a las distribuidoras han sido un caos. Sin embargo, el hecho de que entre 2022 y 2023 vayan a salir cuatro de los juegos que quedan da un rayo de esperanza ya que solo restaría por confirmarse al completo el arco actual, Kuro. Sin embargo, eso no quita la otra problemática con respecto a los lanzamientos en occidente: La trama de la saga es continua y lineal, por lo que los juegos posteriores no solo destripan los hechos de los pretéritos, sino que agradecen que se hayan jugado en cuanto a la atención al detalle. Sin embargo, al ser otros títulos más atractivos a la vista —porque los primeros pueden no resultar atractivos en cuanto a gráficos a ciertas personas, ya que su estética no será extraña en un título como Golden Sun— o en premisa, mucha gente prefiere empezar por Cold Steel. Esto ha provocado una enorme nube de debate en el fandom que parte tanto del interés más amable como del elitismo mas rancio, dependiendo de a quién se le pregunta. Nadie es policía aquí y podéis empezar por donde queráis, pero quien escribe estas líneas recomienda que empecéis por Sky, ya que es difícil volver acostumbrarse después de visitar la saga de Erebonia a las dos anteriores y ciertamente son juegos excelentes que incluso superan en calidad a esta última. Sin embargo, se vuelve a repetir que la gente es libre de empezar por donde quiera y nadie puede juzgar, solo recomendar desde la más absoluta cordialidad.
Pese a su aclamo dentro de su nicho, Trails sigue siendo una franquicia que no es perfecta. Para empezar, es una saga con una cantidad de texto absurda, cosa que aunque puede hacer las delicias de los fans del rol más lectores, puede echar atrás a gente que quiera aventurillas más simples. Esto, sumado a su ritmo lento, hace que sea una franquicia que, aunque buena, puede terminar no siendo del agrado del público del más grande mainstream. También se podría considerar como problema que Trails no inventa nada nuevo, pero ni falta que hace. Las experiencias que ofrece mantienen ese aire clásico del rol de antaño —actualizado a los nuevos tiempos con los siguientes arcos— con muchísimo cariño y detalle en sus personajes e historia, algo que a la hora de escribir un buen juego de rol, importa. Y, aprovechando que esta semana la franquicia tiene nuevos productos —Trails from Zero en Occidente y Kuro no Kiseki II – Crimson Sin en Japón— era un buen momento para intentar llamar la atención de esta saga, que esconde algunos momentos muy memorables que recordaréis durante mucho tiempo. Ahora solo falta que NISA decida mantener el ritmo y estemos al día con los lanzamientos de Japón, un hombre puede soñar.
Nota de redacción: El 5 de julio de 2024, se lanzaba para Occidente la versión localizada de Kuro no Kiseki, titulada Trails through Daybreak. Asimismo, se prevé que Trails through Daybreak II —versión que, como era de esperar, elimina el subtítulo Crimson Sin— nos llegue el 14 de febrero de 2025. Cada vez la brecha temporal entre Japón y nuestras tierras se va acotando, gracias al fenomenal trabajo de NISA y su estrecha colaboración con Falcom. Esperamos que esto también se aplique al recién lanzado Kai no Kiseki -Farewell, O Zemuria-, que podríamos ver localizado tan pronto como el próximo año.
Pingback: Trails in the Sky 1st Chapter: De Liberl al cielo | Futoi Karasu
Pingback: Tokyo Xanadu, el experimento de Falcom | Futoi Karasu