La Pesadilla del Cazador, el purgatorio de Yharnam

Bloodborne vio la luz en 2015 y, desde entonces, ha sido uno de los videojuegos más jugados, analizados y estudiados por la comunidad desde su salida. Aun con siete años a sus espaldas, todavía siguen quedando cosas por seguir debatiendo, nuevo datamining que saca nuevas cosas y más preguntas que respuestas.

Jugamos con un Cazador, un forastero llegado a la ciudad en busca de la Sangre Milagrosa que cura cualquier dolencia. Sin embargo, el destino que nos espera es mucho más tétrico: hemos llegado durante una Noche de Cacería donde tendremos que sobrevivir a horrores jamás imaginados por el ser humano. Para sobrevivir a esta Cacería y dejar la noche atrás, debemos encontrar la Sangre Pálida… Aunque no será tarea fácil.

¡Este artículo va a tener spoilers de Antiguos Cazadores, el DLC de Bloodborne, a partir de aquí, así que huid por patas si no lo habéis jugado aun y tenéis intención de hacerlo!

El DLC Antiguos Cazadores, como bien sabemos, consiste en la Pesadilla del Cazador, destino en el que acababan todos aquellos Cazadores borrachos de sangre, con el fin de verse atrapados en una cacería sin fin. Una especie de infierno creado por los Grandes —concretamente, por el Huérfano de Kos— para aquellos que tanto mal hicieron antaño: el genocidio de la Aldea Pesquera y, a su vez, el destino último para los Cazadores que perdían la cordura por las cacerías.

Yharnam de la pesadilla / ©FromSoftware, Inc.

Lo primero que vemos es una Yharnam alternativa… aunque inquietantemente similar. Los Cazadores aquí han perdido totalmente la cabeza, atacando a todo lo que vean moverse sin ningún miramiento, pues esa es su naturaleza. La sangre los ha corrompido. Sin embargo, no es en ellos en quienes nos centraremos hoy.

Se dice en el juego que la Pesadilla del Cazador es el destino para los Cazadores que han perdido la cabeza con las cacerías, obligados a cazar constantemente sin fin, como un infierno para ellos. Sin embargo, y aquí el propósito de este artículo, la Pesadilla del Cazador no es sino un purgatorio.

Dentro de la religión cristiana, el purgatorio es ese espacio intermedio entre los infiernos y el cielo, donde los pecadores han de redimir sus pecados para alcanzar plenamente la gracia de Dios y encontrar el descanso eterno a su lado. En este caso, la Pesadilla del Cazador actúa de la misma forma.

«Un día, los cazadores desaparecieron, y los Yharnamitas comenzaron a susurrar acerca de los pecados de los Cazadores.» Descripción del set de Viejo Cazador que podemos obtener en la Pesadilla / © https://bloodborne.fandom.com/

Hay otros personajes que, al contrario que estos Cazadores anónimos, están allí atrapados por motivos más severos. Estamos hablando de Brador, Lady Maria de la Torre del Reloj Astral, Ludwig la Espada Sagrada y Laurence el Primer Vicario.

En mi opinión, estos cuatro personajes —aunque Laurence solamente en cierto modo, ya que estamos hablando de una bestia y no de un ser humano— no han perdido la cabeza como el resto de Cazadores, pero sí tienen muchos más pecados que expiar y sangre en las manos por limpiar que el resto. Además, todos tienen un punto en común —del que más se desconoce es Ludwig, pero podría ser igualmente—, pues participaron, de forma directa o indirecta, en el genocidio de la Aldea Pesquera. Maria fue una de las manos ejecutoras, Laurence dio la orden, Brador está ahí para «guardar» ese secreto de la Iglesia y Ludwig podría haber ayudado a Gehrman y Maria, pese a que se desconoce totalmente —aunque no sería descabellado pensarlo—.

El que menos explicación requiere es, sin lugar a dudas, Brador. Sicario de la Iglesia de la Sanación, es sin duda uno de los personajes con más muertes a sus espaldas. Lo encontramos en su celda, esperando pacientemente para asesinar a todo aquel que se acerca demasiado a la verdad de la Iglesia de la Sanación, o dicho de otro modo, lo ocurrido en la Aldea Pesquera. Según el lore, sabemos que tras matar a un compatriota, seguramente a Laurence, la Iglesia lo mantuvo allí oculto, algo que se mantiene incluso en la Pesadilla. En su caso, fue una víctima más de la ira de los Grandes, aunque él parece haberse resignado —o, quizás, solo le produzca indiferencia—. Para él, este no es un purgatorio, pues no tiene ninguna intención de redimirse de sus pecados; de igual manera, sigue atrapado con el resto debido a su implicación en la tragedia.

Ludwig es uno de los personajes más interesantes y una de las mejores peleas contra un jefe de todo el DLC. Sabemos que fue el Capitán de los Cazadores de la Iglesia de la Sanación “formalmente” —hay que recordar que el primero y original fue Gehrman, aunque él y su taller siempre trabajaban desde las sombras—. Como tal, de cara a la población de Yharnam, Ludwig fue el Capitán del Taller de Cazadores, el encargado de capitanear a los osados que querían contribuir a controlar la Plaga de Bestias. Conocemos, de acuerdo a su espada y a su propio diálogo, que la espada Luz de Luna lo va corrompiendo poco a poco hasta volverse la bestia deforme —y tan diferente del resto de bestias que hemos conocido hasta el momento—. Si nos fijamos, para llegar hasta el escenario donde nos enfrentaremos a Ludwig, tenemos que seguir un río de sangre. Una metáfora de sus crímenes, de la sangre que se vertió durante sus cacerías en Yharnam. Por el camino, además, vamos viendo los cadáveres apilados, y todavía más en el escenario propiamente. Pilas y pilas de cadáveres sin rostro, apilados como basura en montañas, origen del río de sangre que nos ha guiado hasta allí. Uno, aún con vida, nos advierte de que ya se acerca Ludwig, presa del pánico. Todo su escenario y el camino que nos lleva hasta él, además de la propia figura deforme del capitán, son su purgatorio. Aquí ha de redimir sus incontables pecados, atrapado en una forma monstruosa.

Oh, el Gran Vicario de la Iglesia de la Sanación… reducido a una bestia inmunda / ©FromSoftware, Inc.

En el caso de Laurence tenemos algo similar. Nos lo encontramos sentado en su trono —no hay que olvidar que antaño fue el Vicario de la Iglesia de la Sanación, el cargo más alto dentro del organismo que, a su vez, controlaba la ciudad entera—. Sin embargo, lo tenemos ya en su forma de bestia y se siente aquí una doble ironía: el una vez Vicario, figura más importante de toda la ciudad, convertido ahora en bestia pero que, a la vez, sigue sentado en su trono construido sobre cadáveres. Además, está en llamas. ¿Os recuerda a algo? Exacto, a Viejo Yharnam y a como ardió hasta sus cimientos —una orden ejecutada por el mismísimo Laurence—. Condenado a arder para siempre, como sufrieron miles de víctimas, muchas de ellas inocentes, incluyendo mujeres, ancianos y niños. Además, el cráneo que tenemos es el suyo humano, como oposición al que encontramos en el mundo “real”, que es el de la bestia. 

La descripción del cráneo humano de Laurence / © https://www.bloodborne-wiki.com/

Como la descripción indica, Laurence está condenado a no reconocerlo nunca, olvidando que una vez llegó a ser humano y su misión. Este es su destino: sus deseos de jugar a ser Dios y convertirse en un Grande sin reparar en daños desembocan en esto, en una bestia inmunda, irracional. Dicho de otro modo, un fracaso absoluto. Su purgatorio consiste en ser una bestia, que toda su experimentación haya sido para nada, ardiendo hasta que no quede nada —como Viejo Yharnam hizo en su momento—; que no pueda recordar nunca que fue humano ni todo aquello que hizo en vida, obligado a vagar el resto de la eternidad como una criatura irracional y fallida.

Normal que nos ataque, si a la pobre la despertamos de la siesta / ©FromSoftware, Inc.

Lady Maria, por otro lado, no se salva de este purgatorio creado en base a sus pecados. Antes de acceder a ella debemos recorrer el Pabellón de Investigación, edificio lleno de abominaciones que conocemos que ella cuidó. Gente con la que se experimentó —por parte del Coro, ojo, no necesariamente de Lady Maria— hasta que se volvieron… eso. Ella pasó sus últimos días cuidando de ellos, tratando de aliviar sus dolores y su ansiedad en la medida de lo posible. Se puede ver, incluso dentro de la Pesadilla, que estos pacientes aun la llaman y la buscan, entre gritos de dolor y —aunque invisibles— lágrimas.

Tras ella, accedemos a la Aldea Pesquera, escenario del genocidio cometido y la profanación de un Grande por Gehrman y ella misma, además de otros escolares que desconocemos. Lady Maria está atrapada entre sus dos mayores pecados, obligada a protegerlos sabiendo que, víctima de la culpa, acabo suicidándose. Toda una eternidad rodeada de aquello que le empujó a su inmolación. No sería de extrañar pensar que, dentro de la Pesadilla, volvió a recorrer los pasillos del Pabellón de Investigación, haciendo lo posible por aliviar los dolores a aquellas víctimas eternas. De mismo modo, tampoco cabe mucha duda de que volvió a pisar la Aldea Pesquera, observando lo que quedó de su masacre.

Por otro lado, su famosa frase —»A corpse, should be left well alone. Oh, I know very well how the secrets beckon so sweetly«— no habla sobre sí misma, sino sobre el cadáver de Kos y los secretos de la Iglesia de la Sanación. Al contrario que lo que ella hizo, Maria nos advierte de no acercarnos a la Aldea, de respetar el cadáver de Kos —y el de su Huérfano— y el de los aldeanos en general. Por mucho que queramos conocer la verdad, o incluso investigar —como fue el caso de Byrgenwerth—, nada excusa la profanación de un cadáver y mucho menos, el asesinato de un poblado entero.

Para concluir este artículo, la idea de que la Pesadilla el Cazador es el purgatorio es algo que ya se ha planteado antes, pero aquí se ha intentado aportar una visión propia. Quizás el Cazador sea esa mano divina que elige el destino para estos personajes, otorgándoles la salvación —y liberación— o condenándolos a una eternidad atrapados, rodeados de sus propios pecados y en el peor de los infiernos: sus propias mentes.

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