Always look on the bright side of life: El fracaso a través de Xenosaga

Entre toda la magia, fantasía, heroicidades y, en ocasiones, historietas algo caótico-absurdas que se nos presentan en las obras de fantasía o ciencia ficción, se esconde en la mayoría de los casos un discurso o serie de lecciones sobre temas muy diversos y que podemos extraer como lecciones para nuestro día a día. Para tratar esta premisa hemos rescatado una obra actualmente de «nicho» como es Xenosaga, juego que en su salida en los inicios de este siglo apuntaba a conformar seis entregas y postularse como una de las obras clave en cuanto a jrpgs triple A, si bien una serie de tropiezos y críticas negativas que afectaron a las ventas del videojuego llevaron a que la saga redujese sus entregas de seis a tres, con el consecuente impacto para el desarrollo de la historia que eso supuso.

Para aquellos cuervo-lectores que sea la primera vez que oyen hablar de este título, quizá sea pertinente realizar un resumen general de la trilogía. Lanzada entre el 2002 y el 2006, nos encontramos ante un título de la ya lejana Play Station 2, que nos embarcaba en una space opera en un futuro lejano, en el que la humanidad se encontraba aparentemente sola en el universo, hasta que aparece un extraño ser extraterrestre, la Gnosis, la cual por razones que no desvelaremos ―y que no tienen un erótico resultado― ha llevado a la humanidad al borde de la extinción. Con este clima de facciones terrestres, peligros alienígenas y con magos espaciales haciendo cosas de magos…pero en el espacio ―¿magia espacial?― nos metemos en la piel de un científico que ha desarrollado un arma capaz de enfrentarse al malvado ser del espacio mencionado anteriormente.

Como en toda ópera espacial, estamos ante una trama rara rayana en lo extravagante y que conjuga elementos telenovelescos con la alta fantasía y la tecnología propia de la ciencia ficción ―y magos espaciales, sí―. Como mencionábamos al inicio del artículo es una historia bastante caótico-absurda, pero encierra un mensaje muy importante torno a la cuestión del fracaso y como superarlo, que se liga no solo a la trama y al viaje personal, sino que se conjuga con ese traspiés en venta que obligó a acortar la saga y configura la narrativa y metanarrativa del título.

Finding Lost Jerusalem: Why You Should Play Xenosaga | RPGFan
Si nos permitís el chiste de doble referencia de nicho: «Zaratustra, desarrópalo» / ©Monolith Soft

Conviene recordar también que Xenosaga nace como una precuela de Xenogears, universo pensado y planeado por su creador Tetsuya Takahashi, si bien al estar Xenogears bajo los derechos de Squaresoft, se tuvo que evitar prácticamente toda mención a dicho título y calificar a Xenosaga como una suerte de sucesor espiritual. Si bien las ya mencionadas malas ventas del primer capítulo, que cubría solo un 20% de la trama, llevarían a reordenar la saga y apartar a Takahashi de la dirección del proyecto, sustituyéndolo por Koh Arai, que se encargaría de reescribir la serie ―usando eso sí, las notas y estructura de Takahashi―. Sin embargo, esto no solucionaría el problema de ventas, llegando el juego a su final en una tercera entrega en la que Takahashi volvería a estar abordo ―si bien como guionista y productor pero no director― pero que dejaría un sabor agridulce, en el que dicho colofón no se sentía como tal, sino como una suerte de hiato intermedio de la historia, algo que no podemos descartar pues no hay mucha información al respecto y las entrevistas al equipo de desarrollo posteriores al lanzamiento son más bien escasas y no ahondan en el tema.

Sin duda, los propios reveses que sufrió Takahashi como director, tanto en Xenogears como en Xenosaga, influyeron al resultado final, viéndose incapaz de desarrollar su mundo completamente y contar la historia completa que habitaba en su mente, dejándole hastiado y predispuesto a adoptar formas de trabajo más clásicas, en las que se redujese la trama en pos de agilizar el desarrollo, algo que podemos comprobar en sus entrevistas de 2010 respecto al estreno de Xenoblade Chronicles, si bien en esta ultima obra desde Nintendo parecieron dejarle más espacio para que se soltase en la realización de su obra.

A partir de aquí entramos en spoilers de Xenosaga, así que continuad bajo vuestra propia responsabilidad

Y estaréis pensando: «vale eso está muy bien, pero este artículo iba a hablar del fracaso». Y a ese punto llegamos. Para ello tenemos que centrar nuestra atención en Shion Uzuki, la principal protagonista de la saga, con la cual recorremos un largo camino en el que su salud mental y su estabilidad se pondrán a prueba constantemente. Entraremos en lo más profundo de su mente en la tercera entrega, en la que se ve obligada a revivir eventos traumáticos de su pasado, llevándonos al punto clave de la trama, en el que se nos descubre que la Gnosis es producto de todo el dolor de la científica. Hay que decir que aquí nos encontramos con varios giros en la trama, especialmente con respecto a la pareja-expareja de Shion, Kevin ―y que como suponéis, incluye cosas de magos espaciales― que nos llevara a la escena más emotiva del título, justo antes de enfrentarnos al villano Wilhelm, en donde Kevin consigue convencer a Shion para traicionar a sus compañeros y reiniciar el universo, aprovechándose para sus planes del dolor que sufre y prometiéndole ―ja― quedarse con ella ―se ven las red flags desde la Tierra―. Por fortuna, aunque utilizando un recurso muy manido en el anime, Allen conseguirá que Shion cambie de opinión a través de una digresión sobre el poder de la amistad. A partir de ahí la trama vuelve a dar sendos giros hasta que se nos desvela el plan final de Wilhelm, que en un momento en el que cierto personaje dice que sus esfuerzos han sido un sinsentido que no han servido para nada, el antagonista le responde que «no carecía de sentido mientras tú mismo creyeras que lo tenía».

Xenosaga HD Collection y la D.D. de M.O.M.O. - Takoyaki888
Los sistemas de Kos-Mos están bien, la salud mental de Shion ya tal / ©Monolith Soft

Es esta frase, casi al final de la trilogía, la que más hace reflexionar sobre el fracaso y cómo afrontarlo, que se conjuga con ese sabor agridulce de que el «gran colapso» es algo inevitable y que por tanto no hemos salvado el universo, nuestras acciones en sí han sido vacuas. Sin embargo, en este último título nos hemos enfrentado a todos los miedos y fracasos del elenco protagonista, y la propia Shion, tras años de cargar con su propia culpa ―el no haber podido salvar en el pasado a sus padres es su más grave fracaso a sus ojos― consigue romper el aislamiento al que se ha visto inducida por ello y abrirse a los demás, un recorrido en busca de la aceptación de uno mismo, tanto de las cosas que nos gustan de nosotros como de las que no.

Es por ello que pervive la determinación del grupo, a pesar del fracaso que puedan acontecer. No queremos desvelar toda la trama, pero podemos decir que si bien nuestro grupo detiene a Wilhelm, la búsqueda de evitar el colapso queda en manos futuras.

Como se mencionaba anteriormente, Takahashi estuvo, de nuevo, a cargo del guion de la tercera entrega, y su propia experiencia ante el fracaso comercial de su obra sirvió de catalizador. Pero, sin embargo, no se dejó llevar por el pesimismo. Xenosaga transmite el mensaje de que, a pesar de fracasar, es necesario arriesgarse siempre, ya que sin ello no habrá oportunidad de un mañana mejor ―que podríamos traducir como un remake de la saga o la eventual continuación de la misma―, en seguir tus pasiones y visiones, puesto que, si no, se transformarán en una herida que no puede sanar, en una culpa que te carcomerá por dentro, que hará que cuestiones tu propio valor y te aislará en una cúpula de dolor.

Es importante ese mensaje de continuar, aunque se replantee el camino y el final obtenido esté lejos de ser lo que realmente buscabas. Eso no restará valor a tus ideas ni a tu sendero emprendido. Como mencionábamos antes, no carecerá de sentido mientras tú mismo no creas que lo hace. Así que ya sabéis, cuervitos, luchad por vuestros sueños e ideales. Hasta el final, no dejéis que el fracaso os lleve por el camino del dolor, anteponeos a él y continuad hasta el final, pues todo sueño tiene sentido para su soñador. Y no confiéis en magos espaciales.

En serio, magos espaciales. Portada del single Space Wizard, de Broodmother / ©Broodmother

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