Aggretsuko: cotidianeidad a guturales

Aggretsuko / ©Fanworks

Las historias del día a día de gente adulta en el manganime no son extrañas, pero desde luego tampoco son tan comunes como los típicos líos de instituto. La vida de estudiante, sobre todo en Japón, parece despertar un interés y una nostalgia por así llamarlo (obviando los demonios de turno y las invasiones alienígenas, de paso) que obras cuyo núcleo central es más maduro no lo consiguen.

Quizás se deba a su modo de vida laboral, tan encostrada y vivida de forma poco esperanzadora. Lo que es un hecho es que los animes basados en jóvenes adultos, y más aún en oficinistas, no son precisamente el género más prolífico.

Pero lo positivo es que, a pesar de su escasez, la calidad de estas se aglutina de forma casi orgánica. Al ser un tipo de ambientación tan poco explotado, hacen que cualquier idea puesta en la parrilla suene bien. Y Aggretsuko es un digno contendiente de ello.

Presentada como uno de esos animes originales de Netflix, Aggretsuko se ambienta en una actualidad igual que la nuestra, solo que con animalitos como seres sintientes en vez que humanos. La historia nos narra el día a día de una joven yuppie, Retsuko, algo harta ya de su vida en la oficina: un jefe que le hace mobbing, la desesperanza de encontrar su media naranja, y un aciago futuro lleno de incertidumbre. ¿Qué? El mundo adulto ya es complicado sin necesitar de un apocalipsis zombi o de una cruenta guerra entre naciones.

La historia de Retsuko es un espejo del que poder sentirse identificado al menos en parte. Representa los deseos vocales de una mujer ya cansada de ser mangoneada por el sistema. Y como cada ser humano con un mínimo de hartura, tiene su propio método de sacar a fuego esa frustración de forma discreta.

Y es que nuestra mapache roja es fan del heavy metal, poniéndose a gritar deathcore hasta las tantas en su karaoke favorito. Es eficaz, sencillo y libre de ataduras. Un espacio seguro donde poder descargar sus más profundas tirrias y quedarse más que ancha para poder seguir sobreviviendo una vez más en la jungla de cristal.

La frustración a veces se puede descargar de las formas más particulares. / ©Fanworks

Aunque su secreto poco a poco irá desvelándose al resto de un elenco coral con sus propios intereses y preocupaciones particulares. Está Haida, una hiena moteada coladito por Retsuko. Fenneko, la clásica amiga y compañera de trabajo liante y bravucona. Gori, Washimi, compañeras de otro departamento y aun así férreas protectoras de los sueños de la protagonista. El jefe de departamento Ton, quejica y férreo en tocar las narices, o Kanae, la típica cotilla que pone todo patas arriba con sus chismorreos, por cierta algunos personajes más secundarios. Desde luego la serie le gusta tomarse su tiempo a la hora de esbozar a los demás personajes y presentarlos de forma orgánica en el mundo de Aggretsuko.

Durante la primera temporada, el desarrollo de todo el cast y el status quo evolucionaba sin prisa, pero sin pausa. Retsuko hacía nuevas amistades, vivía nuevas experiencias, su relación con sus amigos ya establecidos crecía, el ambiente laboral cambiaba ligeramente. Las siguientes dos fueron un poco más arriesgadas a la hora de plantear tramas principales más distintas y dejar la vida de la oficina más como algo secundario.

En la segunda temporada Retsuko mantenía una relación amistosa con Tadano, un burro entrepeneur bastante solvente en el tema de las finanzas y los negocios. Aunque era bastante vago y disperso a la hora de concentrarse, algo que nuestra protagonista corregiría hasta el punto de que desembocaría en el principio de un romance. El capítulo final se resuelve con que ella decide quedarse en su trabajo, pues mantener una relación de este tipo con él le hubiera privado de su vida en la oficina. Y todo como si no hubiera pasado, o en este caso no, pues Haida trata de mover ficha tras este evento y Tadano vuelve aparecer posteriormente.

La tercera temporada quiso tirar de algo distinto, más centrado en la capacidad musical de Retsuko. Por azares del destino acaba conociendo un grupo de idols que la acaban reclutando para convertirse en una celebridad de masas. Y de hecho casi al final, Retsuko estuvo a punto de abandonar su trabajo de oficinista para vivir como cantante. Hasta que un episodio bastante feo (y oscuro) como es un asalto por parte de un exfan psicótico hacia ella la reconduce remitiendo a su puesto original.

Y entonces llegó la cuarta temporada.

Quizás lo más curioso de está última sea el hecho de que toda la trama principal se centra en la oficina. Y que el foco de importancia recae mucho más en Haida que las anteriores veces. De entre sus tramas esta el establecer, esta vez sí, una relación más estrecha con la protagonista, además de convertirse en el nuevo jefe de departamento gracias al nuevo presidente de la empresa.

©Fanworks

Y es que los 10 episodios que toca la temporada toca palos más serios que las anteriores: explotación laboral, extorsión, corrupción. Sobre todo, es sorprendente el giro ligeramente más dramático que toma esta temporada respecto a las anteriores, se ven cambios de status quo sustanciales como el nuevo director y sus políticas que provocan la degradación del jefe de departamento Ton, o el retiro forzado de Kabae.

Haida, por su parte, ayuda al presidente en falsificar unos informes financieros para que la empresa aparente estabilidad. Retsuko descubre esto y trata de mostrar las suficientes pruebas de ello para demostrarle a su amigo el mal camino que lleva a esto. Quizás el proceso de todo esto sea un poco más surrealista de lo que se esperaría en Aggretsuko, con un genuino proceso al más puro estilo de peli de espías, pero nada lo suficientemente chocante.

Lo que quizás si que haya sido un punto bastante bajo para la producción haya sido el apresurado y, para qué engañarnos, extraño desenlace. En el momento de la verdad, un arrepentido Haida decide enfrentarse al director para hacerle ver el error que es falsificar los informes. Y es entonces cuando él empieza a cantar de forma heavy metal como Retsuko, una decisión bastante acertada y que en cierta manera reafirma la presencia de este como el coprotagonista absoluto.

Hasta que Retsuko hace acto de aparición y se lo carga lanzando un rayo literal por la boca que los lanza por la ventana a ambos.

Puede que resulte una queja banal por el hecho de que Aggretsuko en ningún momento pretende tirar de un realismo exacerbado. Sobre todo, cuando ha habido una trama de espías previamente o que Haida estuviese a punto de hacerle cambiar de opinión al director cantando. Pero más por el acto en sí, diría que mi crítica tira más de la incomprensión por el que Retsuko decide meter baza en un asunto que se estaba resolviendo, máxime con la extraña resolución de que tanto Haida como el director acaban disparados hacia la ventana y casi muriendo de la caída. Máxime cuando todo el resto se desarrolla en cuestión de unos dos minutos literales. Bastante apresurado.

Al final todo parece volver a cierto status quo previo con Ton y Kanae volviendo a la empresa y a sus respectivos puestos. Aunque Haida decide largarse de la empresa y vivir de otra cosa, así que no todo parece haber vuelto a la normalidad. Plantando unas más que interesantes semillas para la quinta temporada.

A pesar del algo decepcionante final de Aggretsuko, tengo bastante interés en ver qué van a hacer en el siguiente capítulo de la serie. Porque a pesar de sus tropiezos, sigue siendo tan fresca y recomendable como el primer día. Porque la cotidianidad puede hacerse abrumadora cuando las cosas no salen como uno quiere, pero no implica que no se pueda luchar para hacerlo un poquito mejor al menos.

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