Recuerdo hace mucho tiempo, cuando era un inocente estudiante de primaria, dedicar gran parte de los recreos hablando con mis amigos acerca de quienes, entre nuestros personajes favoritos, ganarían en múltiples batallas imaginadas, tales como Sonic contra Mario, Crash Bandicoot enfrentándose a Lara Croft o simplemente cuales de nuestros Pokémon preferidos ganaría en una contienda. A veces incluso, lo representábamos actuando como los mismos combatientes y luchando entre nosotros hasta que uno cedía y admitía que ese personaje era menos poderoso. Tiempo después descubrí que no era el único que lo hacía y que ese tipo de comparaciones era de hecho bastante común hasta el presente.
Porque es cierto que las comparaciones y los enfrentamientos imaginados entre personajes son un tema candente entre fanáticos de distintas obras de ficción (¿Cuántas veces hemos escuchado el manido «Goku vs Superman»?) y esto es algo que también ha generado un movimiento en otra dirección, la creación de obras donde luchan leyendas de la cultura popular. Títulos como Super Smash Bros. Ultimate, Marvel vs Capcom o el reciente Nickelodeon All Star Brawl nos han mostrado como estos distintos individuos actuarían si pelearan entre ellos, pero entre todas, hubo una que me encandiló desde el principio pese a que su premisa fuera muy simple: ¿Qué pasaría si distintas celebridades de la historia se enfrentaran a dioses de distintas mitologías? Preparaos, que comienza el Ragnarok.

La humanidad está a un paso de la muerte. Cada 1000 años se decide si los mortales merecen vivir durante un milenio más o, por el contrario, será extinguida de una vez por todas. Lo que en anteriores votaciones acabaron en la salvación de los humanos, en la presente es todo lo contrario: se pide la exterminación de toda persona en la tierra. Justo antes de aplicar la sentencia, la valquiria Brunilda interrumpe la reunión y pide como ultima oportunidad un torneo entre luchadores de ambos bandos, basándose en una letra pequeña de la constitución del cielo. Zeus, el mandamás de éste, decide aceptar basado en pura soberbia, ya que los seres humanos en circunstancias normales no tendrían ninguna oportunidad contra ellos.
Así es como empieza Record of Ragnarok (también conocida como Shūmatsu no Valkyrie) un seinen centrado en batallas que se publica mensualmente desde finales de 2017 y del que llevo enamorado desde mediados del año pasado. Record of Ragnarok (a partir de ahora RoR) tiene una premisa simple, pero parte de la magia está en su ejecución y en como en ésta maneja las expectativas de los lectores. El tratamiento del hype de esta obra es interesante porque está planteado a dos niveles: en cuanto a roster y en los propios combates.
El roster es la baza principal de la obra y como tal, nos es mostrada en uno de los primeros capítulos, poco después de empezar la primera batalla. En ella se ven los nombres de todos los participantes, pero nada más. Esto, aunque parezca una tontería, funciona a la perfección en una historia como esta ya que, aunque sabemos quienes son los personajes, pero no sabemos como son ni como luchan. Simplemente con la lista de contendientes se da pie a una cantidad infinita de teorías, posibles emparejamientos e incluso, pequeños grupos de seguidores de un personaje que ni siquiera se ha presentado, única y exclusivamente por el potencial que le ven a la hora de ver su posible diseño. (Conozco a gente que está deseando ver a Nicola Tesla sin haber ningún tipo de presentación aún y yo, en lo personal, quiero ver a Simo Häyhä)

Además, este planteamiento también ha conseguido que aficionados al manga hayan hecho sus propias listas de personajes para luchar o incluso fanfiction de las peleas de éstas.
Y hablando de ello, tenemos los combates ¡Y vaya combates! En el Ragnarök (que es como se llama oficialmente el torneo) los duelos son uno contra uno y aunque los seres humanos tengan desventajas frente a las deidades, tienen la ayuda de los volunds, fusión de una de las trece valquirias (grupo en el que pertenecen la protagonista, Brunilda) con las armas del luchador en cuestión. Cada ronda trata de un tema en específico, como puede ser lo que significa estar en la cima o la importancia de la derrota y de la victoria. Esto le da bastante cohesión a una historia cuyo tema principal es la exaltación de la humanidad como conjunto. En estas peleas la derrota significa la eliminación de la existencia, por lo que los participantes los dan absolutamente todo, y la obra no se corta en mostrarlo si hace falta.
Pero de nuevo, la gracia en estos combates es el hype constante que genera la obra, porque es impredecible desde que empieza la pelea hasta que termina. Durante cada lucha, cada personaje va mostrando partes de su pasado (a veces aprovechando preconcepciones que tenemos de las figuras, porque no siempre el pasado de un personaje en RoR es el que conocemos en la vida real) y mostrando ases bajo la manga, consiguiendo de alguna forma que apoyes a uno de ellos y que genuinamente quieras que gane. A esto se le añade el hecho de que cada combate dura aproximadamente entre ocho y diez capítulos mensuales, cosa que hace tiempo que lentamente maceres de que bando estás y esperes con ansias a cada final de mes para ver con qué te puede sorprender esta serie.
Pero que mi efusividad no os engañe: RoR no está exento de problemas, principalmente en la elección de luchadores para el torneo que da nombre a la serie. Para empezar, aunque el marco narrativo lo lleven Brunilda y su hermana Goll, no hay ningún personaje femenino, ya sea dios o humano, en la selección de combatientes. Otro problema similar es que la procedencia de los contendientes (especialmente de los miembros del Valhalla) está demasiado centralizada y, aunque entiendo la predominancia de japoneses por generar cercanía con su público objetivo, hay mitologías (y civilizaciones, por parte de los mortales) que son muy dejadas de lado por otras más conocidas, como el panteón griego, que es aproximadamente un tercio de los integrantes. Y honestamente, aunque estoy interesado en el roster que hay, hubiera agradecido más variedad en ese aspecto. Ya no pido a una manida Juana de Arco o Atenea porque han sido referenciadas hasta el hastío, pero me hubiera resultado genial ver pegarse a personajes como Bastet o Tomoe Gozen.
Pero que eso no os desmotive, RoR es un manga que se disfruta mucho de seguir mensualmente y que os recomiendo encarecidamente que leáis. Además, en breves empieza la séptima pelea, así que no hay mejor momento para ponerse al dia. Ahora, si me permitís, voy a seguir escribiendo mi fanfic donde luchan Sekhmet y Marie Curie.
Pingback: El arte de hablar con los puños: los mangas de pegarse uno contra uno | Futoi Karasu