A veces, te despiertas por la mañana y piensas para ti misma: “Odio mi vida y el ciclo capitalista y de consumo en el que vivo envuelta”. Así que con esas mismas te levantas porque tienes que trabajar y luego parar para poder seguir trabajando más tarde. La verdad es que en un mundo donde hasta las actividades de ocio más simples se encuentran monetizadas, donde el ocio gratis y alternativo es escaso y donde cualquier proyecto que te ofrecía algún tipo de esperanza es explotado hasta decir basta es bastante esperanzador descubrir como comunidades y creadores individuales se afanan por hacer algo más allá.