Los animes de temporada siempre son una lotería que puede salir muy bien o muy mal. En doce capítulos, una historia se tiene que desarrollar de una manera específica para tener al público enganchado y, si el estudio lo considera, dejarlo con ganas de una segunda temporada. Con todo, la efimeridad de estas producciones no es motivo para no disfrutarlas y guardar un buen recuerdo de ellas, como en el caso de Fugō Keiji Balance: Unlimited.