Sanrizuka: una historia de resistencia y lucha

Japón es un país obsesivo con el orden, la disciplina y el trabajo duro. La idea de la disrupción de la armonía es imposible en una sociedad como la japonesa. Al menos, desde la óptica occidental mitificada que se ha construido a partir de ideas falsas de homogeneidad social japonesa. Es un país tan inmóvil desde este punto de vista lejano que incluso se creó el concepto de “huelga a la japonesa”, leyenda urbana que cuenta cómo los fieles trabajadores japoneses sólo hacen huelga trabajando el doble en sus puestos de trabajo. Pero, ¿cuál es la realidad histórica detrás de estos mitos?

Ya hablamos sobre movimientos sociales disruptivos en otros artículos —como nuestra reseña del anarquismo japonés en la primera mitad del siglo XX— que demuestran cómo, desde muy pronto, la influencia de la lucha obrera sobre Japón fue muy fuerte. La realidad es que esta influencia, tras el final de la Segunda Guerra Mundial, tuvo mucha presencia. A saber: las protestas de Anpo contra los tratos militares del país con EEUU, que dejaron incluso varios fallecidos; las iniciativas mineras de Miike, que tuvieron una gran importancia y violencia, y los numerosos movimientos estudiantiles desde diferentes movimientos como Chukaku-ha o Zengakuren.

Los manifestantes en Akira / ©TMS Entertainment

Dentro de las numerosas e innumerables protestas existió una muy notable que ha mantenido su presencia en la cultura popular del país y que se considera aún sin conclusión después de décadas. En la película Akira podíamos observar a algunos de los manifestantes llevando una vestimenta muy particular que protegía su identidad y seguridad: cascos con consignas escritas en blanco sobre rojo o negro sobre blanco, gafas de sol u ojos libres, caras pintadas o bufandas cubriéndose medio rostro. Este tipo de vestimenta también volveremos a verla en Black Lagoon cuando uno de los personajes hable de antiguas manifestaciones en Japón. También aparece de forma más directa en las obras de Hiroshi Harada, donde se le da nombre a lo que representan, la lucha de Sanrizuka.

Sanrizuka era una comunidad agrícola situada en Chiba, concretamente en Narita. Históricamente ha sido siempre tierra de cultivos y los agricultores que habitaban sus tierras trabajaban bajo condiciones muy duras, con jornadas largas, casas en malas condiciones y con falta de servicios básicos, lo que provocó la migración de muchos nativos y colonos. Entre los que se quedaron, existía un gran orgullo por haber sacado adelante sus tierras y, además, construyeron con gran éxito sus propios sindicatos y lucharon desde muy pronto por los derechos de los campesinos.

©Rio Miru

El conflicto que comenzó en estas tierras durante la década de los años 60 comenzó cuando el gobierno japonés tomó la decisión de construir un aeropuerto en las tierras de Sanrizuka sin consultar antes a los residentes del área. La decisión fue tomada en una década en la que Japón comenzaba a recibir muchos turistas y en la que el Estado albergó los Juegos Olímpicos de 1964, por lo que se preveía completar nuevos planes de modernización del país rápidamente. Tras varias deliberaciones, se decidió por el territorio de Tomisato, pero la fuerza de los sindicatos de estos territorios les hicieron reasignar el lugar de construcción a las tierras de la granja Goryo, parte de Shibayama y las zonas empobrecidas de Sanrizuka, dado que se esperaba menor oposición de una población que vivía precariamente.

La realidad fue muy diferente, ya que se organizó una lucha descarnada dirigida por la Liga de Oposición Unida Sanrizuka-Shibayama contra la construcción del aeropuerto de Narita, con el apoyo inicial del Partido Comunista y el Partido Socialdemócrata. Los principales argumentos contra esta construcción fueron la falta de consentimiento de los agricultores en la elección del gobierno, motivada por el fuerte arraigo que tenían hacia sus tierras, que no querían entregar bajo ningún concepto, y también se unirían otros argumentos como los problemas acústicos y ambientales que causaría un aeropuerto en el lugar.

©Rio Miru

El gobierno se encontró con una oposición que no pudo resolver fácilmente con dinero y comenzó a usar tácticas de presión sobre la población. Esto sólo avivó la llama. Se construyeron zanjas encadenadas a los árboles usadas de catapultas contra la policía, se crearon fuertes, búnkeres y torres de vigilancia, y se proporcionó a la población con preparación para protegerse en las protestas. La escalada de violencia hizo que muchos líderes políticos se desmarcasen de esta protesta y en su lugar atrajo a grupos estudiantiles como Chukaku-ha y Zengakuren, salvaguardaron aún más a los agricultores.

Estos nuevos activistas fueron recibidos abiertamente al inicio de las protestas, ya que se comprometieron fielmente a la lucha y se mudaron allí junto a los agricultores, incluso formándose uniones sentimentales entre ellos. Los grupos estudiantiles ya tenían experiencia en las antiguas manifestaciones contra la guerra de Corea, Anpo y la ocupación de los territorios de Okinawa para las bases estadounidenses, pero también tenían una gran división interna que más adelante provocaría problemas en Sanrizuka. El lugar se convirtió a partir de entonces en prácticamente una zona de guerrilla.

Declaraciones de los manifestantes / ©Pekin Review (1968)

En octubre de 1967, por primera vez, llegaron técnicos de corporaciones aeroportuarias para instalar equipamiento de topografía en las tierras, protegidos por casi 2.000 policías antidisturbios. Los activistas realizaron una gran sentada para bloquear las carreteras y que no pudieran pasar. También destruyeron parte del equipo, formaron barricadas y arrojaron piedras, pero fueron atacados por la policía de una forma muy violenta. Tuvo un gran impacto la imagen de uno de los líderes del movimiento, Isaku Tomura, ensangrentado en el suelo. Al final, el equipo mandado por el gobierno pudo instalar algunos de sus equipos. Dos años después seguían luchando y la policía se volvió mucho más dura. Ello se ve en el arresto de Tomura y otros trece activistas por detener excavadoras.

Las primeras expropiaciones ocurrieron a partir de la década de los años 70, concretamente en los primeros meses de 1971. Las fuerzas de seguridad fueron de hasta 5.000 oficiales esta vez, enfrentados a manifestantes aún más violentos, acostumbrados a los malos tratos y preparados para lo peor. Cañones de agua y grúas se dirigieron hacia los manifestantes y sus casas, que lucharon de forma feroz con piedras, lanzas de bambú y tirando materiales residuales, incluso construyendo fortificaciones bajo tierra. El encontronazo acabó con el asesinato de tres antidisturbios.

Imágenes del documental Verano en Sanrizuka (1968) /©Ogawa Productions

La lucha armada que se generó en Sanrizuka llegó a movilizar, contabilizado desde el sindicato, a casi 18.000 personas en sus mejores momentos, que se encontraron luchando contra miles de policías antidisturbios. Es importante señalar la presencia de las mujeres campesinas, muchas bastante mayores, que también lucharon con todas sus fuerzas por sus tierras y se enfrentaron a la policía con mucho valor. Este gran seguimiento y unión general del pueblo nos hace pensar en el gran éxito de movilización que hubo pero, sin embargo, la división interna entre partidos, miembros de sindicatos y grupos estudiantiles acabó por deteriorar la unión, lo que afectó a la lucha en su conjunto.

En el año 1972 se construyó una torre de más de 60 metros dentro del área de la pista A de la construcción, lo que obligó a retirar los aviones preparados para hacer pruebas de vuelo. También detuvieron la construcción de una tubería de combustible para aviones, con la subsiguiente necesidad de retrasar su apertura. A pesar de no poder parar su avance, provocaron muchos retrasos. Sin embargo, por aquel entonces el sindicato comenzó a perder miembros. La gente comenzaba a ver la lucha como perdida y la presión policial era demasiado fuerte.

©Sankei

Las protestas violentas continuaron a lo largo de la década de los años 70, retrasando cada vez más la apertura, hasta que en 1977 el gabinete gubernamental anunció su apertura inminente ese mismo año. Los activistas se movilizaron masivamente, pero el gobierno siguió adelante. Se presentó una solicitud para la demolición de la torre construida por los manifestantes, convertida en un símbolo de la lucha de Sanrizuka, y enviaron más de 2.000 policías para conseguir el control de la torre y demolerla. Uno de los símbolos más grandes del movimiento había desaparecido.

Días después, estallaría un nuevo enfrentamiento brutal entre la policía y los manifestantes en el que uno de ellos sufrió un golpe directo en la cabeza por una bomba de gas lacrimógeno lanzada por los antidisturbios. Este joven murió días después debido a las lesiones provocadas y sus padres demandaron al gobierno y a la prefectura por ello. Poco después, como venganza, un ataque de los manifestantes se saldó con la muerte de un oficial de policía.

A pesar de estos graves sucesos, se decidió que el 30 de marzo de 1978 el aeropuerto abriese por primera vez y realizase su primer vuelo. Días antes de la fecha proclamada para su apertura varios grupos de activistas ocuparon el aeropuerto tras embestir un camión en llamas contra las puertas, se atrincheraron en la torre de control y destruyeron equipos e instalaciones. El gobierno no quiso dar marcha atrás y hubo muchas más detenciones y castigos, a la vez que la seguridad de la construcción se volvió mucho más férrea.

Imágenes del documental Narita The Sky of May (1977) /©Ogawa Productions

Finalmente, la primera fase del nuevo aeropuerto se completó y abrió el 20 de mayo de 1978. En la segunda fase permanecieron 17 hogares agrícolas sin rendirse aún, pero con el tiempo muchos se acabaron retirando de sus tierras, especialmente tras la muerte de Isaku Tomura, líder del sindicato y uno de los símbolos más importantes de Sanrizuka. El gobierno comenzó a intentar negociar con miembros del sindicato, pero estas negociaciones fracasaron completamente, fueron filtradas a medios de comunicación y acabaron en la disolución del sindicato.

A pesar del final de este sindicato, el resto de grupos que apoyaron la lucha de Sanrizuka desde el inicio siguieron en pie de guerra. En la década de los años 80, miembros del Partido Comunista, de los grupos Zengakuren y Chukaku-ha y los agricultores fueron protagonistas de nuevos enfrentamientos violentos contra la policía ante los planes de expansión en nuevas fases del aeropuerto. El símbolo de lucha interminable que fue Sanrizuka incluso se puede ver en propaganda del Partido Comunista en 1985, en contraste con medios de comunicación que mostraban a los campesinos como personas sin cultura ni conocimientos que se oponían a la industrialización y, por lo tanto, al progreso de Japón, sin mostrar los motivos reales.

La segunda pista y la terminal se acabaron completando a pesar de todo. Esto provocó que la mayoría de agricultores acabarán por abandonar sus tierras, pero la acción guerrillera no acabó. La lucha de Sanrizuka ya no sólo era un hecho individual aislado, representaba más que la dignidad de un pueblo que había sido machacado. Sólo se puede ver en cómo hay registrados más de 500 incidentes de guerrilla en el aeropuerto desde 1978 hasta 2017.

Manifestantes en Sanrizuka, 2021 /©ANJ Photo

Han pasado décadas desde que comenzó la lucha de Sanrizuka y se ha mantenido a lo largo del tiempo como un símbolo de la protesta en Japón, por desgracia, cada vez más olvidado por las nuevas generaciones. Muchos de los antiguos activistas y agrícolas ya fallecieron, y muchos otros siguen manteniendo la memoria de la lucha viva en mítines y protestas visiblemente más pequeñas que en años anteriores. Llama la atención la presencia policial alta y las medidas de seguridad y control que aún existen, ya que el movimiento, como tal, no tuvo un fin. Son estas medidas de expansión que continúan para conseguir finalmente el tamaño de la infraestructura que planearon décadas después y una oposición aún existente.

Un caso particular muy especial es el de Takao Shito, el último agricultor que fue desalojado en el año 2023. La Corte Suprema acabó por dar la razón al aeropuerto y pidió retirar sus tierras y propiedades, que permanecían en medio de la construcción y mostraban su lucha impasible frente a una injusticia. Takao Shito, de 72 años, comentó: “Aquí es donde nací. Esta tierra es parte de mí mismo. No puedo soportar la arrogancia de los operadores del aeropuerto, especialmente la forma en que compraron la tierra a su propietario original sin preguntarle a mi padre”. Hubo una movilización en la que se presentaron 100 manifestantes en apoyo a Shito, pero la policía irrumpió rápidamente y la disolvió. Una sombra de lo que fue la lucha. A pesar de que cultivan las tierras desde la generación del abuelo de Shito, no se les considera dueños de las tierras, habiéndolo comprado al dueño arrendatario original.

Takao Shito en un reportaje de la BBC /©BBC

A pesar de que la lucha de Sanrizuka fue decayendo y perdiendo apoyos a lo largo de las décadas, mientras que el aeropuerto se extendía, consideran que es un gran orgullo haber podido evitar los planes completos de expansión y haber durado tanto tiempo en pie de guerra. Aún a día de hoy, muchos rostros envejecidos y nuevas generaciones de pequeños grupos del Zengakuren siguen apareciendo en las reivindicaciones contra nuevas expansiones en el lugar. Su importancia histórica como ejemplo de resistencia y lucha se ha trasladado a la cultura popular de muchas formas, usándose su vestimenta al representar personajes reivindicativos en la ficción, lo que ha influido a obras tan conocidas como Higurashi. También hemos visto su historia representada en el manga Boku no Mura no Hanashi. Sanrizuka siempre quedará como uno, entre tantos, de los mayores ejemplos de lucha que existen, y del que aún se puede aprender mucho hoy en día.

Algunas fuentes: Throw Out Your Books y Asahi.

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